Mentiras del sionismo para justificar el genocidio en Gaza

El genocidio de Israel en Gaza es la continuación del plan sionista para liquidar el Estado Autónomo Palestino. Tras las elecciones parlamentarias palestinas de 2006, en las que resultó victorioso Hamás (Movimiento de Resistencia Islámico), el objetivo de Israel y Estados Unidos fue hacer inviable la principal demanda del pueblo palestino: la constitución definitiva de un Estado Autónomo Palestino, en nombre del trillado argumento de “guerra contra el terrorismo”. Para esto orquestaron, con la indiferencia cómplice de la “comunidad internacional”, una estrategia para obligar a Hamás a romper la tregua y lanzar la agresión.

 

En junio de 2007, presionado por Israel y Estados Unidos, el gobierno de la Autoridad Palestina, liderado por el presidente de M. Abbas, destituyó al Primer Ministro Ismail Haniyeh, dirigente de Hamás. Ante este golpe de estado, Hamás tomó el control de Gaza e inició un nuevo gobierno local, distinto al de Cisjordania. En septiembre de 2007, Israel declaró a toda la Franja de Gaza como “territorio enemigo” y en enero de 2008 incrementó el bloqueo de alimentos y medicinas, al tiempo que lanzó la operación “Invierno cálido” en la que asesinó más de 150 palestinos. La última tregua iniciada en junio de 2008, con la mediación de Egipto, fue saboteada nuevamente por Israel, quien a pesar de liberar en agosto a 198 palestinos (de los casi 10.000 prisioneros), en noviembre asesinó a 12 jóvenes palestinos en Gaza, lo que llevó a Hamás a romper la tregua el 19 de diciembre de 2008, cayendo en la trampa preparada por Israel.

El primer ministro Ehud Olmert y el ministro de defensa Ehud Barak del gobierno laboralista de Israel, dieron la orden de lanzar la operación “Plomo fundido”, como una “guerra total contra Hamás”, que además de liquidar a Hamás tiene como centro el genocidio y el castigo masivo contra la población civil que ha sido el blanco del ataque sionista. A pesar del repudio mundial contra el Estado de Israel, el genocidio continúa dejando hasta el momento más de 1000 muertos, 5000 heridos, destrucción de numerosas escuelas, universidades, hospitales, servicios de electricidad y abastecimiento de agua. Con la operación “Plomo fundido” se está usando fósforo blanco, arma química prohibida por la ONU, que también ha denunciado el uso de uranio empobrecido y bombas de racimo. Los blancos israelitas en Gaza son principalmente los civiles, un 60% niños y niñas. Tanto Israel como Estados Unidos y numerosos gobiernos y personajes de derecha en el mundo, han justificado esta agresión con una serie de mentiras que es importante desmentir.

Mentira número Uno: La culpa la tiene Hamás.

 "La situación que está ocurriendo ahora en Gaza fue causada por Hamás". (Declaración de G. Bush, 5 de enero de 2009). La prensa burguesa repite hasta el cansancio que si Hamás no hubiera roto la tregua, no se hubiera producido la invasión de Israel contra Gaza.

Israel miente cuando acusa a Hamás y desconoce sus esfuerzos por respetar las diferentes treguas, mientras Israel no cumplió ninguno de los acuerdos. Si tuviera “buena voluntad” hubiese cumplido las demandas elementales que proponía Hamás: permitir el paso de alimentos, medicinas y personas en la frontera con Egipto y suspender detenciones y asesinatos selectivos contra activistas de Hamás.

Dejarse provocar por Israel, puede ser un error de Hamás, pero lo que debe quedar claro es que las clases dominantes de Israel, desde su fundación hace 60 años, se han opuesto a la existencia de un Estado palestino autónomo.

Mentira número Dos: Israel es la única democracia en Medio Oriente y tiene derecho a defenderse y a defender a la población de Gaza del terrorismo de Hamás

Las clases dominantes de Israel dicen ser el único Estado democrático del Medio oriente, que se defiende legítimamente del terrorismo y que, como lo señaló el ministro de defensa israelí Olmert, "el pueblo palestino no es nuestro enemigo y nuestros únicos blancos son los terroristas de Hamás". Estas son las mentiras más cínicas de la propaganda sionista. Ni Israel es una democracia, ni la operación “Plomo fundido” busca proteger a la población civil palestina.

Israel es un Estado militarista, racista y violador del derecho internacional humanitario. En su legislación aprueba la segregación racial para con los no judíos, manteniendo a los árabes que viven en Israel en una condición de inferioridad social y política. La ley prohíbe a los ciudadanos israelíes y sus conyugues de los territorios palestinos ocupados, vivir juntos en Israel. La ley aprueba la tortura en los campos de detención de prisioneros. Desde su fundación ha sido un Estado gendarme, defensor de los intereses imperialistas y de sus propias clases dominantes en la geoestratégica región del Medio Oriente, por eso se ha negado a firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear y posee un arsenal de bombas atómicas y ojivas apuntando a sus vecinos árabes.

La agresión contra los palestinos viola el derecho internacional humanitario, lo que convierte a los gobernantes de  Israel en criminales de guerra que deben ser juzgados en tribunales internacionales. La Convención de Ginebra prohíbe la destrucción de bienes colectivos y sociales en nombre de operativos militares, la tortura y el trato inhumano a los prisioneros, y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional tipifica como crímenes de guerra, “Dirigir intencionalmente ataques contra la población civil en cuanto tal o contra civiles que no participen directamente en las hostilidades”.

Por otra parte, quien mantiene a la población palestina en un Ghetto es Israel, que usa el genocidio como estrategia militar. Desde 2005 Israel controla las fronteras terrestres, marítimas y aéreas de Gaza, destruye los cultivos y viviendas con bulldozers blindados, bloqueó el puerto de pesca, cortó el suministro de agua potable y electricidad y prohibió a la mayoría de la población el derecho de trabajar. La Franja de Gaza es una de las regiones más densamente pobladas del planeta, tienen una superficie de sólo 360 km2, el tamaño del perímetro urbano de Bogotá, allí vive una población de 1 millón y medio de habitantes, que por la agresión y cerco sionista tiene a más del 70% de palestinos por debajo del nivel de pobreza y dependientes de la ayuda humanitaria internacional. Israel retiene el producto de los impuestos y derechos de aduana que los palestinos podrían haber obtenido en Gaza con la intención de asfixiar financieramente al gobierno palestino y evitar cualquier resultado económico favorable, particularmente en Gaza, gobernada por Hamás.

Mentira número Tres: Hamás es un grupo terrorista y los palestinos son incapaces de gobernarse así mismos.

En septiembre de 2007 Israel declaró a Hamás y a Gaza como "organización terrorista que tomó el control en la franja de Gaza y la transformó en un territorio enemigo". Hamás no es una organización terrorista, es una organización político militar que nació en la primera intifada (1987), como respuesta a las agresiones de Israel. Cuenta con una red de organizaciones que desarrollan actividades sociales, políticas y armadas. Sostienen el sistema educativo y de salud en Gaza, a través del movimiento Cambio y Reforma participa en el gobierno palestino y con las Brigadas de Izz ad-Din al-Qassam, desarrolla lucha armada contra Israel. Se le podrá cuestionar su discurso islamista radical, la preparación de suicidas y su oposición a la creación de un Estado laico palestino, pero no se puede negar que desde que controló la Franja de Gaza en 2007, ha obtenido varios logros que le garantizaban apoyo popular, en medio de la pobreza y el bloqueo sionista. Redujo en las calles las bandas armadas que combatían entre sí, disminuyó la delincuencia común y recuperó la confianza en las autoridades locales, logrando construir un sistema judicial y de policía respetado y apoyado por la población.

Estados Unidos e Israel han manipulado las diferencias entre Hamás y Al Fatah, para mostrar el fracaso del gobierno palestino y así demostrar sus tesis racistas y colonialistas que considera a los árabes como inmaduros e incivilizados para gobernarse así mismos. Pero la principal causa de la debilidad del gobierno palestino en Gaza, Cisjordania y Jerusalén es el bloqueo económico y la agresión militar de Israel.

La pugna entre Al Fatah y Hamás tiene orígenes históricos, ideológicos y políticos. Hamás heredó la ideología de la Hermandad Musulmana surgida de la década de 1930 en Egipto para contrarrestar las corrientes democráticas y socialistas en el mundo árabe, trazándose como meta la re-construcción del Califato medieval, por lo que la liberación nacional, la oposición a las corruptas monarquías dependientes de potencias imperialistas y la lucha antiimperialista, se supeditan a la finalidad estratégica: reconstruir el Califato. Su base social principal está en Gaza, y no porque la población sea mayoritariamente islámica, sino porque Hamás ha sabido canalizar la desesperación y angustia generalizadas. Por su parte, Al Fatah surgió en la década de 1960 y desde entonces ha tenido dos grandes corrientes: la marxista y la nacionalista burguesa, a esta última corresponde el actual Presidente de la Autoridad Palestina M. Abbas, quien mantiene una postura proamericana y pro Laboralista (partido israelí) y acoge la imposición de romper relaciones con Hamás. La otra corriente tiene diferencias políticas con Hamás pero ha buscado la unidad de acción.

Mentira número Cuatro: Todo el pueblo de Israel apoya al gobierno sionista en la agresión contra Gaza

Esto es falso. En Israel, además de la ideología y base social reaccionaria de los tres partidos: Laboralista, Kadima “Adelante” y Likud “Consolidación” (izquierda, centro y derecha respectivamente, según los sionistas) que en febrero de 2009 realizarán elecciones  y que están aprovechando la agresión a Gaza como botín electoral, existen sectores que se oponen a la agresión contra Palestina y exigen la paz y la existencia de dos estados autónomos, el palestino y el israelí. Jóvenes refusenik (objetores de conciencia) se niegan a incorporarse al Tsahal (Ejército de Israel) mientras no concluya la ocupación a Palestina. Así mismo el Partido Comunista de Israel y su frente Hadash (Frente por la Paz y la Igualdad), ha realizado movilizaciones exigiendo el cese de la ofensiva militar, planteando el fin a la ocupación de los territorios palestinos, el fin  del cerco a la Franja de Gaza, y el desmantelamiento de los asentamientos israelíes en Palestina.

Mentira número Cinco: Solo la “comunidad internacional” puede resolver la cuestión palestina y lograr la paz.

La autodenominada “comunidad internacional” está conformada por el cuarteto imperialista para Medio Oriente: Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y la ONU, que se proclaman portavoces de todas las naciones del mundo, excluyendo posturas como la de Hugo Chávez, presidente de Venezuela que expulsó al embajador Israelí en solidaridad con Palestina. Esa “comunidad internacional” permitió el bloqueo a la Franja de Gaza, exigió que el gobierno palestino, Al Fatah y Hamás reconocieran al Estado de Israel y cumplieran todos los acuerdos firmados sin exigir nada a Israel.

La “comunidad internacional” debe obligar a Israel a frenar los ataques, pero sobre todo debe garantizar el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, ayudando a desmantelar el proyecto expansionista y racista de los sionistas israelíes. De todas maneras, el pueblo palestino es quien debe definir su futuro, por tanto merece el apoyo y solidaridad de todos los pueblos del mundo.

Palestina tiene hoy dos opciones posibles, si hay además un cambio en el carácter sionista de Israel. Se necesitan líderes nacionales que impulsen con la población un Estado sólido, poniendo fin a los antagonismos internos, y garantizando la existencia de un Estado de Israel que renuncie a la ideología sionista. Si esto no se produjera, como lo proponen numerosos sectores, “que los palestinos ganen la lucha y se conviertan en ciudadanos de pleno derecho y en igualdad de condiciones en un Estado unificado palestino-israelí.
 

 

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