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Recorriendo cientos de kilómetros desde el resguardo La María Piendamó, en el Cauca, y defendiéndose con lo que les brinda la Madre Tierra frente a las fuerzas de la represión que los quiso apabullar con armas sofisticadas de fuego, hicieron su entrada el sábado 25 de octubre de 2008 a la ciudad de Cali y se establecieron en la Universidad del Valle. Ese fin de semana la ciudad universitaria del Valle del Cauca pasó a convertirse en la ciudad de La Minga Indígena por la Vida, la Dignidad y la Resistencia.

 

Con improvisados cambuches hechos con plástico y madera de bambú estaban allí apostados como lo han estado por miles de años, con la diferencia de que entonces la selva abarcaba todo el territorio americano y ahora el poder blanco, desde 1492, ha querido imponer y establecer a costa de millones de vidas las selvas de cemento y el nuevo imperio del capitalismo. Aquello que se observaba era la ciudad ambulante, con cerca de 40 mil indígenas, estableciendo una de las venas de la Madre Tierra, el río de la Minga.

Un muchacho de aproximadamente 16 años se encontraba en la entrada con un bastón de madera, cubierto en uno de los extremos con cintas amarillas, verdes y rojas, registrando y requisando a los que intentaban entrar. Como había muchísimos estudiantes y personas de diferentes sectores sociales que querían hacerlo, cerca de ocho jóvenes guardias organizaban la fila. Este detalle de la requisa me hizo recordar varias situaciones que he tenido con la fuerza pública, en donde lo que hacen es manifestar su trato despectivo hacia uno. Pero en este caso, al llegar mi turno, el joven guardia me preguntó respetuosamente el motivo de mi presencia y le expliqué que quería registrar estos acontecimientos para luego publicarlos y difundirlos en varios medios alternativos.

Adentro, con fogones de leña y con ollas y pailas, los indígenas preparaban y cocinaban sus alimentos traídos desde sus resguardos, muchos de ellos de su propia producción. “El secreto está en que todos aportamos lo poco o nada que tenemos, un pedazo de yuca, una libra de maíz y un racimo de guineo para la gran olla comunitaria. Una viejita de 88 años me dijo que quería marchar, pero que por su edad ya no podía y me dio mil pesos ¡Eso es grande!”, señaló Daniel Piñacué, un líder indígena del Cauca.

Empezamos a caminar desde la entrada y ¡Sorpresa! Algo estaba ocurriendo. Un cordón de Guardias Indígenas caminaba junto con cinco hombres y una mujer. ¿Qué pasó con ellos?, fue la pregunta que hicimos a uno de los guardias. “Son periodistas de RCN y Caracol que ingresaron sin permiso a la universidad en un helicóptero de la Policía Nacional. Por ello se está procediendo a acompañarlos hasta la salida”, aseguró. “La Guardia nos informó que era un helicóptero de la policía… como aquí hay un control férreo, los periodistas fueron invitados por la guardia a conversar sobre este asunto y la forma como entraron. Ellos reconocieron en primer lugar que no fueron retenidos y en segundo lugar que fue un error el hecho de haberse dejado utilizar por parte de la policía”, señaló momentos después de estos hechos Darío Tote, integrante de la comisión política del CRIC (Consejo Regional Indígena del Cauca) y miembro del Consejo de mayores del resguardo de Coconuco. A los periodistas les cayeron varias rechiflas, pero ellos se limitaron a caminar silenciosamente y sosteniendo miradas de seriedad y hasta de un poco de temor y vergüenza. Al final pudieron salir sin problemas.

El día transcurrió como en cualquier ciudad. En algunas partes había gente comiendo de lo que habían cocinado, mientras en las zonas verdes de la universidad se improvisaron canchas de fútbol. Una exposición de fotografía llamó la atención de muchos que pasaban por allí; eran sobre diferentes acontecimientos dentro de la minga como tropeles y choques con la policía, y sus recorridos; también había algunos retratos de personas integrantes de diferentes sindicatos y otros sectores sociales que fueron asesinadas por agentes paraestatales. Atrás de esta exposición había un parqueadero y allí un viejo campero rojo en donde estaban vendiendo chicha, una de las bebidas sagradas de los indígenas. La gente, aparte de acercarse a comprar la chicha, se quedaba allí deleitándose con la música de tres corteros de caña que, a juzgar por su acento, eran oriundos de Nariño. Estaban vestidos con su tradicional ropa de trabajo, sus machetes en las cubiertas y a un costado de su espalda, y su habitual pañoleta roja con la que se secan el sudor amarrada a sus cuellos. Uno de ellos tocaba la guacharaca y los otros dos, guitarras. La música autóctona que hablaba de sus vivencias como corteros y, en general, como campesinos, fue compuesta por ellos mismos.

Al anochecer, se llevó a cabo en la parte trasera de uno de los bloques un acto cultural en donde participaron algunos estudiantes de la Univalle, con bailes de salsa y otros ritmos musicales. Pero, en general, el ambiente entre la gente era de gran expectativa por la reunión al día siguiente con el presidente. La Consejera Mayor del CRIC, Aída Quilque Vivas, anunció la petición del presidente de que la reunión se llevara a cabo en las instalaciones del canal Telepacífico, lugar donde solamente cabían 250 personas. La idea de que los 40 mil indígenas no participaran generó de inmediato su rechazo y las rechiflas, y, por consenso, se anunció que “toda la minga indígena se hará presente en las instalaciones del CAM (Centro Administrativo Municipal) y no sería un consejo comunal como lo pretende el señor presidente, sino un espacio para el debate publico”. Y es que una de las políticas más fuertes que tienen los indígenas es que el pueblo posee la última palabra sobre las decisiones, de allí tanta insistencia para la participación de toda la minga.

Las exigencias de la minga al gobierno
Según Darío tote, las demandas y planteamientos que tenían preparadas los indígenas para el gobierno eran las siguientes:
1. El resarcimiento al buen nombre del movimiento indígena pero también que nos diga en la cara, frente a frente, si está reunido con el movimiento indígena o con los terroristas.
2. La violación de los derechos humanos dentro de los territorios indígenas como es el caso concreto de la Maria Piendamó. Allí hemos sido objetivo de guerra y nos han sacado prácticamente a bala.
3. Vamos a hablar sobre el decreto 982 que es el que tiene que ver con tierras. Hasta ahora el gobierno dice que el movimiento indígena tiene una buena cantidad de tierras, pero vamos a demostrarle la realidad. Hay que ver cuáles son las calidades que ofrecen los terrenos para poder producir
4. Cómo la fuerza pública va a hacer el reconocimiento a las familias que han sido víctimas del ESMAD, grupo que se ha convertido en un escuadrón de terror.
5. Vamos a decirle sobre la inconformidad del tratado de libre comercio y explicarle por qué no estamos de acuerdo.

Un domingo difícil pero en resistencia
Muy temprano, cerca de las 6 am, la mayoría de la gente estaba despierta y dispuesta a salir a marchar hasta el centro administrativo de Cali. Gente al lado de las cocinas desayunando arroz con hojuela (masa de harina frita) y un poco de café. Una ligera llovizna hace retrasar un poco la salida, pero esta no dura más de 20 minutos.

Se abren las puertas de la Univalle y una fracción de la guardia indígena sale adelante dirigiendo la marcha, entre tanto otras fracciones quedan pendientes organizando a los costados y a la cola de la muchedumbre. En la parte de adelante salen varios indígenas llevando a cuestas unos ataúdes con los nombres de las personas masacradas en los últimos tiempos y la fecha de su asesinato. Niños, ancianos, mujeres cargando a sus bebés, jóvenes; todos hacían parte de una ciudad ambulante a la que no le importaba hasta dónde había que caminar. Pancartas rechazando la política de Álvaro Uribe porque los están matando, porque les están violando sus derechos y, peor aun, porque se sigue asesinando sin piedad a la madre tierra. Un grito que desgarraba la garganta de un indígena contagiaba de alegría y motivación a los demás, siendo este correspondido: -¡Hasta cuaaando...hasta siempre!, ¡Bush y las multinacionales, fuera de nuestras tierras!

En el lugar del encuentro aguardaba un anillo de la fuerza pública que rodeaba los edificios públicos correspondientes a la Alcaldía de Cali, la Gobernación del Valle del Cauca y Emcali. Una tarima estaba por fuera de ese anillo y era el lugar en donde se iba a dirigir el debate público. Una gran cantidad de periodistas rodeó en unos instantes aquella tarima que se preveía sería el epicentro de este encuentro. La muchedumbre indígena se acomodó de frente a la tarima, resguardándose del inclemente sol en las sombras de los árboles. Sobre la tarima se presentaron varios indígenas de otros países como Ecuador, Perú y Bolivia, respaldando la Gran Minga. Luego los miembros del CRIC, de la ONIC y otras autoridades indígenas se acomodaron en la tarima. Sobre las 11:45 a.m. estaba todo coordinado para dar inicio a la asamblea popular. Pero sobre la tarima había una silla vacía, y era la del presidente Álvaro Uribe. La minga estaba impacientada por su ausencia, pero por consenso se decidió esperar su presencia hasta la 1 p.m.

Por vía telefónica, la comisión del gobierno sugirió a la representación indígena que el encuentro se llevara a cabo dentro de las instalaciones del Consejo Municipal de Cali con algunos delegados, y que se transmitiera por pantalla gigante sobre una de las paredes del edificio de la alcaldía toda la reunión, de modo que todos los asistentes lo siguieran de cerca. Uno de los líderes de la minga anunció esta solicitud del Gobierno y de nuevo el descontento no se hizo esperar por parte de los indígenas. “En la reunión participamos todos o nos vamos para Bogotá”, fue uno de los gritos que más se escuchó de los indígenas. Los ánimos se fueron subiendo y arreciaron de todas partes las arengas contra el gobierno.

La estrategia del gobierno
Sobre las 4 p.m., decepcionados de la espera, empezaron los indígenas el regreso en algunas chivas que habían llegado para recogerlos y otros optaron por el transporte público. Media hora después llegaron 3 automóviles blindados escoltados por varias motos. Era el ministro del interior y de justicia, Fabio Valencia Cossio, quien fracasó en su intento de subir a la tarima porque la guardia indígena, que acordonaba el acceso a la tarima, se lo impidió.

La mayoría de los indígenas continuaron su salida hacia la universidad, y cuando ya quedaban unos pocos llegó el “inesperado esperado”. El presidente Álvaro Uribe se ubicó sobre un puente peatonal que estaba cerca a la tarima con un megáfono a dar el “consejo comunitario”. Los pocos indígenas que quedaban allí lo empezaron a rechiflar y a exigirle respeto. “Paraco, Paraco, Paraco”, era lo que gritaban los pocos que aun permanecían allí, mientras que el presidente emitía por el megáfono varios informes y las cifras sobre su gestión. Se defendía de los ataques verbales diciendo: -“los únicos que me dicen paraco son los de la FARC… critíquenme con argumentos, porque yo no soy ningún paraco”. Para bajar los ánimos, algunos indígenas le propusieron al presidente cancelar agenda nacional y que se reunieran al día siguiente, el lunes 27 de octubre, en el estadio Pascual Guerrero de Cali, para que pudiera asistir toda la minga indígena, propuesta que no fue posible realizar por negativa del gobierno.

De la minga indígena a la minga popular
Al Lunes 27 la minga indígena entró en asamblea permanente para discutir cuál era el paso a seguir. Muchos querían emprender el viaje para Bogotá para reunirse de nuevo con el mandatario nacional, pero las condiciones estratégicas eran un gran impedimento. Las reservas de comida, que estaban escaseando, y el desgaste físico fueron los factores que motivaron el regreso a la Maria Piendamó para reabastecerse y coger de nuevo fuerzas. Pero el domingo 2 de noviembre de 2008, el gobierno viajó hasta La María Piendamó y pudo realizarse al fin la anhelada reunión con la minga indígena, aunque el presidente llegó de nuevo dos horas retrasado.

Fue una discusión difícil en donde el presidente insistió en mostrar los resultados de su política de seguridad democrática y su confianza en la inversión privada. Y efectivamente no hubo acuerdos sustanciales, al menos en opinión de los indígenas. Es cierto que se lograron algunos avances en lo que parecían inamovibles del gobierno. Por ejemplo, la aceptación por parte del gobierno de acoger la Declaración Universal de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas, que se presentará en marzo del 2009 a la ONU, pero con reservas. Una de ellas es que el Gobierno no cederá la propiedad del subsuelo a los indígenas y, en cambio, propondrá un régimen especial de regalías como posible salida. Sobre el punto de la presencia de la fuerza pública en el resguardo, el mandatario, quien empezó firme diciendo que en Colombia no podía haber territorios vedados para las autoridades, terminó cediendo. “Sí puede salir la fuerza pública de La María, pero si ustedes me garantizan que desde este territorio no se planearán taponamientos a la vía", dijo Uribe.
Estos avances, según el movimiento indígena, no tocan los puntos centrales de sus demandas y, además, los condicionamientos que les pone el gobierno prácticamente los minimiza. Por eso, al final de la misma reunión y frente al gobierno, la minga indígena tomó la decisión de continuar la movilización. “Que nos esperen en Bogotá, porque la minga continúa por el debate publico”, fue la conclusión de los indígenas, terminada la reunión que duró cerca de seis horas.

La minga indígena ha hecho un llamado al pueblo colombiano para que se una en esta lucha, porque los problemas como la pobreza, los derechos humanos, la desconexión de los servicios públicos, la falta de oportunidades de empleo, solo por mencionar algunas, son factores que nos toca a la mayoría. La ciudad ambulante de la minga indígena sigue caminando para exigir sus derechos, recorriendo caminos asfaltados y haciendo la invitación por donde pasa a todos los sectores populares y oprimidos de la sociedad colombiana. Porque, según las organizaciones indígenas, ha llegado la hora de cambiar las políticas que nos están perjudicando y establecer aquellas que generen bienestar. El 18 de noviembre llegarán a Bogotá y realizaran movilizaciones hasta el 13 del mismo mes.

 

Depre, Depre, Depresión

La depresión es una enfermedad y no es sólo un estado de ánimo. Esto es esencial que los seres humanos lo entiendan y lo acepten. En nuestra cultura es normal que una persona se enferme del corazón, del hígado, del estómago, pero aunque se reconocen enfermedades del cerebro como la epilepsia, el Parkinson, la parálisis cerebral, es difícil que se acepten otras enfermedades del cerebro – de la mente - como la esquizofrenia y la depresión. La tendencia es a negarlas y ocultarlas por pena o prejuicios sociales que no tienen razón de ser.

La depresión es una enfermedad del cerebro y de la mente que no permite un normal disfrute de la vida y todos sus placeres; el enfermo puede tener varias de las siguientes características:

· Estado de ánimo depresivo y triste la mayor parte del día.
· Disminución importante del interés o de la capacidad para el placer (disfrutar la vida) en todas o casi todas las actividades.
· Pérdida importante de peso (sin haber realizado dieta) o aumento significativo de peso, o disminución o aumento del apetito a diario.
· Insomnio o hipersomnia (sueño durante el día).
· Agitación o retardación psicomotora.
· Fatiga o pérdida de la energía.
· Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados.
· Disminución de la autoestima y de la confianza en sí mismo.
· Disminución de la capacidad para pensar, tomar decisiones o concentrarse.
· Visión pesimista, o "negra" del futuro.
· Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.
· Estos síntomas persisten por lo menos dos semanas y producen un malestar muy significativo que altera la vida familiar, social, laboral y de otras áreas importantes de la actividad de la persona.

· Las causas de la depresión pueden ser muy variadas y entre ellas tenemos las siguientes: trastornos genéticos, enfermedad de la tiroides, enfermedades del cerebro; desencadenantes como problemas sicológicos, emocionales, económicos, sociales, etc. La psicología actual concibe la enfermedad como una consecuencia de causas multifactoriales, donde intervienen de una forma compleja factores biológicos y ambientales.

Tranquilo joven que todos sabemos que nuestros abuelos y padres nos dejan herencia, ya sea en plata o en enfermedades, pero algo nos dejan. Es muy conocido que hay familias enteras de depresivos y el veneno va en los genes. Es una enfermedad con un importante componente genético y que se puede estudiar a través de unas sustancias químicas que produce y regula el mismo cerebro, los Neurotransmisores. Pero pilas, no basta la mera carga genética para ser un depresivo, también hay personas con su genética afectada pero nunca expresan la enfermedad ya que ésta depende mucho de las condiciones ambientales y de vida que le tocó vivir al afectado; es decir, hay mucha influencia de los factores desencadenantes.

Además, usted pudo nacer con un contenido genético excelente, sin ningún gen que le perjudique la vida, pero si lo colocan en unas condiciones ambientales y de vida adversas, sin comida ni compañía ni amor; si no le da una depresión, por lo menos, vive con una gran tristeza deshumanizante. Por el contrario, si usted nace, como la mayoría de los simples mortales, con unos genes con sus problemitas pero su ambiente es de dignidad, esperanza, amor y futuro, usted - con depresión y todo - puede disfrutar de maravilla la vida y contagiarla a los demás.

Algunas personas se aguantan toda la vida las depresiones frecuentes o continuas sin consultar a un médico. Dicen que eso es sólo su forma de ser triste, que es su personalidad, que es diferente y que todos no nacimos para ser alegres y joviales. Pero lo más importante es que muchos de esos depresivos anónimos se podrían tratar para mejorar su vida y la de los que lo rodean ya que la causa puede ser un bajón de Neurotransmisores o de hormonas de la tiroides (Hipotiroidismo) y con un buen diagnóstico y tratamiento con medicamentos podría controlarse. Debemos saber que hay depresiones orgánicas, que no dependen de las condiciones del ambiente y aunque usted quiera estar bien y tenga todo en la vida, usted no puede dejar de estar deprimido. Y hay otras depresiones que tienen más componente psicológico, emocional y social y con psicoterapia podría mejorarse.

Dentro de los aspectos que contribuyen a producir depresión sicológica tenemos:
· Falta de confianza en nosotros mismos.
· Dar más importancia a lo que piensan los demás.
· No analizar las cosas como son en realidad.
· Pedir cosa imposibles de conseguir.
· Exigir la perfección en todo y a todos.
· Idealizar como debemos ser las personas, sin
conocer nuestros límites reales.
· No admitir nuestros errores o los errores de los
demás.

Seamos realistas y hablemos sin tapujos ni hipocresías. En este sistema social el factor económico es determinante y muchas de las depresiones que sufren las gentes de mi pueblo tienen como desencadenante los problemas económicos. Por nada raro se llama la gran depresión de los años 30 a esa debacle económica que se dio en 1930 y que llevó a muchas personas a la depresión y al suicidio. En estos momentos nos acercamos a otra gran depresión y debemos buscar la forma de evitar las miles de muertes que se puedan dar por suicidio y por hambre en todo el mundo.

Amo sus huesos…

Hay en Colombia la costumbre por parte de los que nos gobiernan y por parte de sus medios de comunicación, que yo llamaría medios de desinformación, de maximizar acontecimientos y delitos y de minimizar e incluso invisibilizar situaciones, acontecimientos y delitos, todo según convenga al establecimiento.

Los secuestrados están en la selva en condiciones inaceptables como inaceptable es el secuestro. Pero por lo menos sabemos dónde están y conservamos muchas esperanzas de volverlos a ver y de recuperarlos para la sociedad y para sus familias. Y de hecho ya estarían en casa si no fuera por el orgullo e intransigencia del gobierno. Pero hay un delito que está por encima de todos los delitos, un delito que opaca a todos los demás delitos y que en sufrimiento, desconcierto y desesperanza no tiene igual: LA DESAPARICION FORZADA.

La desaparición forzada es el mayor delito de lesa humanidad. Y en Colombia es minimizado por el Estado y por los medios masivos. Y son precisamente las fuerzas de seguridad del Estado y las fuerzas paraestatales los mayores responsables de este delito. Con este delito se pone en una total incertidumbre a las familias de los desaparecidos: uno detrás de un prepotente general de la república para que le diga donde están los desaparecidos del Palacio de Justicia, o detrás de Mancuso o Gordo Lindo o don Berna para que le diga dónde está su ser querido y así sea con una mentira, le explique los porqué y los cómo de ese hecho.

En la desaparición forzada se combinan toda clase de delitos: Se secuestra a la persona, luego se tortura para que informe sobre lo que supuestamente sabe, luego se asesina y por último se oculta el cuerpo. Y terminada la pasión para la víctima, empieza el calvario para su familia.

A Juan lo he buscado por todas partes: He ido al campo y allí no está, he ido a la ciudad y tampoco allí está, he ido al cielo y tampoco allí me dan razón de él, he querido ir al limbo pero me han dicho que ese lugar ya no existe, he ido a los infiernos y allí no está, he ido a la morgue y no se encuentra allí, he querido ir al purgatorio pero las autoridades eclesiásticas no me han sabido dar las coordenadas exactas de ese lugar, he ido a la ilegalidad y no está, he ido a la luz y tampoco allí está.

He querido reclamar la pensión pero no puedo, he pretendido disfrutar su bienes y tampoco puedo, he querido volverme a enamorar pero…!qué tal que aparezca¡ ¡qué tal¡

Necesito encontrarlo, así sea en sus huesos, ya no es por él, es por mis hijos , por mi.

He encontrado un buen hombre: Es respetuoso, es amable, es responsable, es muy detallista pero…
!Que tal que aparezca ¡

Mis hijos han encontrado un buen amigo, un buen consejero, un buen apoyo, pero…!qué tal que aparezca¡

Mis noches de soledad y de ansiedad han encontrado una dulce tentación pero…!qué tal que aparezca¡

Estoy empezando a botar el susto, el pudor pero…!qué tal que aparezca¡

Ya lo espero y el día que no viene lo extraño pero… ¡que tal que aparezca¡

Me ha tomado de las manos en la soledad de la casa pero…!qué tal que aparezca¡

Necesito encontrarlo, necesito rehacer mi vida, necesito vivir. Necesito, por mis hijos y por mí, seguir el camino…

Ayúdenme por favor… encontrarlo quiero… AMO SUS HUESOS…

Gritado: ¡ A M O S U S H U E S O S ¡

Nota: hago un llamado a toda la humanidad para que me ayuden a poner este delito en el sitio de horror que le corresponde.

La educación pública en Colombia en este momento está ante una situación crítica, donde la desfinanciación y la privatización son problemáticas del diario vivir, gracias a políticas neoliberales que se consolidan bajo el seno de una economía globalizada. Es en este momento coyuntural cuando los estudiantes de secundaria y universidad afrontamos nuestro mayor reto, la lucha por una educación publica, científica y democrática.

Es por esto que no debemos pasar por alto los casos latentes como los de la Universidad Pedagógica Nacional donde los malos manejos administrativos han causado un déficit que asciende a más de ocho mil millones de pesos. O como el caso de la Universidad del Atlántico, que en este momento está en una situación paupérrima donde no se puede garantizar una educación de calidad para sus estudiantes; ni siquiera se sabe si se pueda garantizar una educación para nuestros compañeros costeños, como lo dijo el Ministerio de Hacienda, en el año 2005, cuando propuso el ahogamiento económico de la Universidad por su poca rentabilidad y sostenibilidad. Así, pues, asistimos de esta manera a la pérdida de nuestro patrimonio cultural al no permitirnos difundir el conocimiento y pensamiento de nuestro pueblo y, peor aún, a la violación de nuestros derechos fundamentales y constitucionales donde está claramente expresado que se debe garantizar la educación a los ciudadanos del país.

En los últimos días, los estudiantes hemos sido víctimas de la difamación promulgada por los medios de comunicación. Como aconteció el día martes 16 de septiembre del presente año: en rueda de prensa concedida a los medios de comunicación nacionales, la directora del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) señalaba a la FEU (Federación Estudiantil Universitarios) como grupo creado e influenciado directamente por las FARC-EP. En esta rueda de prensa la funcionaria aseguró que: “La FEU se crea por solicitud de las FARC. La FEU y la FES (Federación de Estudiantes de Secundaria) se crean como parte de la estrategia política de la guerrilla”. Este suceso lo único que crea es desilusión y desconfianza ante el estudiantado por parte de la opinión popular, sin siquiera conocer la verdad.

Porque los estudiantes no somos terroristas, ni hacemos militancia en grupos al margen de la ley como lo aseguran los medios de comunicación y de inteligencia gubernamental, y hay que tener en cuenta que este tipo de afirmaciones y acusaciones son de gravedad para los agremiados a la Federación de Estudiantes de Secundaria y a la Federación de estudiantes universitarios, ya que están siendo expuestos como milicianos al margen de la ley, cosa que es considerada por la justicia colombiana como alta traición a la patria. Esto puede implicar para nuestros compañeros penas legales, o en el peor de los casos ser víctimas del paramilitarismo.

Lo único que somos, y orgullosamente lo declaramos, es colombianos. Este es un país que queremos profundamente y por el cual tratamos de hacer el mayor esfuerzo posible para construir un mejor país desde las aulas de clase o desde las calles, exigiendo nuestros derechos de manera democrática.

Este proceso de lucha por la defensa de la educación pública lleva un largo trayecto en nuestro país, donde los estudiantes hemos abanderado procesos trascendentales por la permanencia y el mejoramiento de esta. Sin embargo, esto ha sido para muchos estudiantes causal de problemas graves, entre los cuales podemos contar los señalamientos, las amenazas y en el peor de los casos la muerte, como el caso del compañero Oscar Salas, estudiante de la Universidad Nacional de Colombia. Es entonces cuando cierta parte del estudiantado se siente amedrentado por el miedo a recibir estas represalias por parte de grupos al margen de la ley o del mismo terrorismo de estado, generando ocasionalmente el miedo a denunciar las problemáticas y la violación de los derechos que aquejan a su institución educativa.

Sin embargo, esto es algo que se podría catalogar como común en el medio, ya que estas prácticas de represión se han presentado desde que se han realizado exigencias por el mejoramiento o la permanencia de la educación pública en nuestro país. Lo preocupante es la situación actual, en la cual se ha generalizado este fenómeno (dado gracias a una mayor represión). Fenómeno en el que la mayoría de los estudiantes tienen miedo y desesperanza. Pero es en este momento en el que la pequeña parte que representamos los estudiantes que aun creemos que es posible un mejor futuro para la educación pública y para nuestro país, debemos demostrarlo. Y es que, como reza un proverbio, “mientras más oscura es la noche, más rápido amanece”.

Consideramos que la oscuridad ya ha sido bastante larga y profunda cuando miramos atrás y encontramos una larga cadena de injusticias impunes en contra de incontables e inolvidables compañeros y compatriotas. Por eso es posible que el amanecer no esté muy lejos. Y es en este momento cuando nos damos cuenta que el futuro está en nuestras manos y que tenemos la posibilidad de escribir la historia y que la oligarquía ya no será la que la escriba. Será esta escrita por sus verdaderos actores, el pueblo campesino, trabajador y oprimido, porque nosotros los estudiantes somos la base, el futuro sustento y la esperanza de un pueblo y un continente que está harto de aguantar injusticias.

Es así que los estudiantes mostramos y hacemos gala de nuestra mayor arma, el arma de la pluma acompañada de la razón, cosa que aunque nos hayan intentado quitar, no lo lograron, ni lo lograrán porque la verdad de una sociedad no podrá ser ni ocultada, ni maquillada por una sarta de mentiras fabricadas para el beneficio de unos pocos. Tarde o temprano la verdad se verá y los triunfantes seremos los que nunca renunciamos o dudamos que sea posible construir una sociedad con libertad, justicia social, solidaridad e igualdad, sin importar la raza, la religión, el estrato social o la preferencia sexual. En este momento no podemos dar nuestro brazo a flaquear, porque si lo hacemos el sueño por el cual se ha dado mucho o todo en algunas ocasiones nunca se cumplirá.

De esta manera solo esperamos que se siembre una semillita que los incite a todos y cada uno de ustedes a ser estudiantes, así sea simplemente de corazón porque la unión de todos logrará lo que cada uno aspira en un nuevo país, de una nueva Colombia. .

(David Felipe es un joven de diesiseis años, estudiante de grado once de bachillerato. Indignado por el espectáculo montado por Gina Parody y el gobierno en los medios de comunicación a propósito de los encapuchados en la Universidad Distrital, se animó a compartir estas reflexiones juveniles con los lectores de Periferia.)

Desde hace aproximadamente un año nos empezó a cruzar una realidad regional retratada por organizaciones sociales, compañeros y compañeras del departamento del Magdalena, acerca de las condiciones actuales en que social y políticamente se desenvuelven. En principio fuimos llamados/as a compartir y potenciar experiencias desde las víctimas del bloque norte de las autodefensas de Jorge 40 y las autodefensas de Ramón Isaza. De las conversaciones con las organizaciones de allí, sumado a una reflexión colectiva, decidimos convocar a la constitución de mesas de impulso para la conmemoración de los 80 años de la masacre de las bananeras.

 

Partimos pues, a la concreción de una idea que nos permitiera no solo conmemorar los muertos/as (entendidos/as como la noción de víctimas despojadas de sentido colectivo y político), sino sobre todo poner acento en los procesos organizativos, en la configuración regional, en la relación pasado-presente de los significados de las luchas sociales, la vida y el territorio; en ese tejer con las organizaciones regionales y el encuentro de otras tantas iniciativas como simposios, seminarios, investigaciones, expresiones artísticas ha surgido una iniciativa de organizaciones nacionales y regionales de diversa índole que nos venimos convocando y llamando a otros y a otras a sumar, solidarizar, reflexionar y movilizar en torno a una región que luego de años de ignominia intenta levantar su capacidad organizativa nuevamente.

Nos trazamos pues una ruta conjunta hacia los 80 años de la masacre de las bananeras que parten para nosotros/as desde este 12 de Noviembre (fecha en que se lanzó la huelga en 1928) y que culminará en Marzo del 2009, pasando por una movilización nacional en la semana del 1 al 6 de Diciembre en Ciénaga. La forma en que se pretende tejer desde las mesas de impulso concibe la apertura de miradas y expresiones bajo el desdoble de dos ejes transversales.

1) Memoria en Movimiento: resumida en miradas relacionales de pasado-presente; Lejos de afirmar que la historia no ha pasado y de negar los procesos complejos en estos 80 años, se busca indagar las rupturas y continuidades en la región, la raíz de los conflictos que allí surgen y han surgido, y cuestionar la misma noción de memoria como herramienta para el presente.

2) Movimiento en la memoria: entendido bajo la idea que son los propios pueblos quienes construyen su historia, la recrean y hacen de ella potencial humano, aquí se piensa entonces que no basta con la exaltación alegórica y nostálgica de los hechos de impunidad en la región y el país, sino en la complementariedad de las identidades que de allí surgen, las nuevas relaciones que se tejen y sobre todo las problemáticas presentes como cauce de movilización y potencia organizativa.

Para ello partimos de algunos ejes temáticos (a los que se pueden sumar más) que son los guías en la comprensión y acción de las mesas de impulso; estos son:
a) Multinacionales. Desde la United Fruit, hasta la Chiquita Brands, DOLE y Del Monte de hoy
b) Latifundio. Expropiación, dominio y control de la tierra en la región.
c)Explotación/condiciones laborales. De las condiciones del sistema de plantación de principio de siglo a las condiciones laborales de hoy.
d) Terrorismo de estado y para-estado. La participación del estado en la masacre del 1928, paramilitarismo, fuerza pública e impunidad hoy en día.
e) Política “pública” estatal. Qué ha dicho y reglamentado el estado para la región antes y ahora.
f) Organización y lucha social. Cuál ha sido el transito de las organizaciones sociales desde entonces.

Convocados y convocadas, todos y todas a la movilización en la zona Bananera del 1 al 6 de diciembre, en las acciones de las mesas de impulso. Y a juntarnos en miradas y acciones que no solo cuestionen sino que también propongan. Que en la impunidad social y jurídica que se nos impone cuestionemos los patrones de poder, de exclusión, de verdad, de memoria. Dice Walter Benjamin "La política se construye sobre cadáveres. Es la lógica del progreso. Si Queremos acabar con esa lógica hay que tomarse en serio a los(as) muertos(as), los derechos de los(as) caídos (as), las injusticias que se les hicieron". Esa Lógica que se nos muestra en la “seguridad” y el “desarrollo” son el mismo espejo que se nos repite cada vez con peores copias de un progreso que siempre será de otros…

*El articulo es una recopilación de el recorrido de las mesas de impulso en las que participan entre otros: CUT, CGT, MOVICE, VIENTOS DEL SUR, PERIFERIA, ACEU, CAMPAÑA 200 AÑOS “DE LA INDEPENDENCIA A LA EMANCIPACIÓN”, SINTRAGRANCOL, FENSUAGRO, FUNDACIÓN 6 DE DICIEMBRE, EL MOVIMIENTO DE HIJOS E HIJAS POR LA MEMORIA Y CONTRA LA IMPUNIDAD Y MUCHAS MÁS.

La historia va y viene como boomerang sin freno, los acontecimientos históricos en su mayoría se constituyen muchas veces como aditamento involuntario de referentes históricos que una y otra vez vuelven a repetirse. La historia concebida en veces como la sucesión de hechos continuos no deja lugar para declarar rupturas o muertes cronológicas, sino más bien, los hechos son un condicionante para la transformación de la trama histórica. Es decir, los referentes históricos del pasado son el reflejo devenir del futuro.

Viendo que los hechos vuelven a ocurrir, volvemos a reivindicar nuestro justo pasado histórico para fatalmente volver a configurar la contradicción en todas sus dimensiones. El poderío del horror histórico, aquel que solo progresa en modernizar sus aparatos de terror confrontados en dos frentes históricos contradictorios, esmad: modernidad-efectividad= armaduras-gases-balas contra indígenas: tradición-cultura e historia= bastones, identidad, trabajo comunitario y minga. Esto en la reciente movilización indígena y campesina, para poner ejemplos que precisamente se constituyen como referente y recurrente histórico, como muestra de una clara reivindicación histórica tradicional de los pueblos autóctonos del país. Que nos vuelve a confrontar con ese boomerang de la historia, siendo este mismo en sí una recurrencia histórica.

En 1.994, el ejército nigeriano abría fuego contra una manifestación pacífica de ancianos y habitantes de la ciudad de Bori, al oeste de Nigeria. La dictadura militar asesinaba a la progenie de la comunidad Ogoni, que, célebres por ser uno de los pocos pueblos de la volátil historia de Nigeria en haber resistido la colonización inglesa en el siglo XIX, se volcaban a las calles de Bori escribiendo una página más de la historia común y lineal de la mayoría de los pueblos africanos plagada, de expoliación y olvido gritando: “ fuera la Shell, fuera la Shell”. El gigante industrial del petróleo, que por más de 20 años explotara el hidrocarburo del subsuelo de Bori, era la versión reciente de la colonización industrial que dejaba a su paso el arrasamiento del poco bosque tropical existente en la zona y la total contaminación del delta del río Níger, el sur-plus y corazón de este pueblo nigeriano que les permitió levantar su pueblo y escribir su historia como comunidad Ogoni.

La intensidad de estos incidentes se trazaba entre la sanguinaria dialéctica de la dictadura militar abiertamente financiada y respaldada por la Shell en la agudización de las protestas y la dialéctica de la resistencia civil no violenta por la que había apostado la comunidad Ogoni, sumida en la más completa miseria, usada como mano de obra barata en condiciones cercanas a la esclavitud.

La dirección ideológica de la resistencia civil no violenta de los Ogoni estaba encabezada por Ken-Saro Wiwa (1.941), líder ogoni que a inicios de los 90.s encabezó la resistencia civil de carácter pacífico más importante que se haya dado en un país plagado de la más dura violencia en los estertores del siglo XX. Escritor y ecologista, Wiwa dejó una prolífica obra de carácter literario, poético y político que lo convirtieron en uno de los voceros de la comunidad ogoni y uno de los activistas más importantes del continente africano.

En 1.991 Wiwa, egresado de la universidad de Umuahia y profesor de las universidades de Ibadán y Msukka en la década de los 60.s, crea el MOSOP (movimiento para la supervivencia del pueblo ogoni) y automáticamente se consagra a la lucha que el pueblo ogoni venía manteniendo con la dictadura imperante y contra los desmanes económicos y ecológicos producidos por la extracción de petróleo por parte de la Shell. El carácter espiritualista de la no violencia de Wiwa (la hierba seca y árida es combustible para el fuego y la hierba verde y vigorosa lo detiene) se conjugaba con su propuesta objetiva de crear mecanismos alternativos de explotación de los recursos naturales sin dañar la naturaleza y sin alterar la raíz cultural del pueblo Ogoni, razones para ser arrestado varias veces por el régimen militar. En 1.994 durante el terror y genocidio militar, Wiwa fue encarcelado varias veces, sin desviar los objetivos trazados desde el Mosop. Las autoridades lo empezaron a ver como una seria amenaza.

Ese mismo año es candidato a recibir el premio alternativo de paz en Viena Austria, negándole por parte del régimen militar su salida del país. Posteriormente y ese mismo año, Amnistía Internacional lo declara preso de conciencia, en una de las pocas miradas occidentales hacia la olvidada África, cuando ya eran más que claros los objetivos del régimen militar para tratar la “insurrección Ogoni”. En su último arresto junto a ocho activistas más del Mosop en 1.994, es sometido a un juicio sin ninguna garantía para los acusados y posteriormente el 10 de noviembre de 1.995 es ejecutado sin compasión alguna, firmando así el régimen militar su acta de defunción política, luego de que admitieran sus errores y la Shell emitiera una inútil y tardía carta de desagravios junto con una exigua indemnización cuando las crepitantes e indignadas voces del mundo les crispaban los oídos.

En Latinoamérica y Colombia, la causa por la conservación y defensa de la naturaleza y las culturas autóctonas conocen también la máquina feroz de la explotación, terror y saqueo de los recursos naturales. Todo a manos de la más fría lógica mercantilista que todo lo ve como una mera fuente de explotación y uso desmedido en la más palurda manguala de poder, conformada por políticos corruptos, latifundistas avaros y militares sanguinarios.

La sangre de Francisco Alves Méndez (Chico Méndez) corrió en 1.988 por toda la Amazonía brasileña, en defensa contra el mismo enemigo de la naturaleza y los pueblos con el que se enfrentaron los ogonis y Ken-Saro Wiwa. En nuestro país, solo por mencionar uno, la desaparición de Kimi Pernia era la declaración de muerte contra todo el movimiento indígena y ambiental colombiano, el mismo que hoy se moviliza en contra de ese boomerang histórico y más aun cuando en Colombia se desplazan comunidades enteras para darle paso a cultivos de palma africana, se desconocen derechos ancestrales de las comunidades indígenas y afrodescendientes, se secan ríos ( caso drumond) en la guajira para extraer carbón, y cuando se pretende firmar leyes forestales para dar nuestros bosques en concesión a emporios madereros. El ejemplo de Ken -Saro Wiwa puede dejar sentado una vez más nuestras similitudes históricas, si bien el terror silenció sus acciones. Estas, sin embargo, trazaron el derrotero del por qué es viable bregar por un mundo mejor, en la batalla contra una lógica histórica que, al igual que sus palabras, no se ha cansado de retumbar, en la enconada disputa por la preservación y defensa de la naturaleza y la dignidad de los pueblos.

(En memoria de ken-saro wiwa a 13 años de su muerte)

El 24 de Octubre de 2008, en el coliseo Happy Lora, en la ciudad de Montería-Córdoba, el Movimiento Nacional De Víctimas De Crímenes De Estado, junto con organizaciones estudiantiles de Colombia interesados en denunciar la criminalización de la protesta estudiantil, celebraron la novena Audiencia Pública por la Verdad. Esta vez la audiencia estuvo enfocada en el tema de las violaciones de derechos humanos de profesores, trabajadores y estudiantes del sector universitario de la Costa Caribe. El evento contó, además, con la presencia y participación de la senadora Piedad Córdoba Ruiz, un delegado de la gobernación de Córdoba, un delegado de la Defensoría Nacional del Pueblo, una delegada de la Defensoría Regional y una delegada de la Procuraduría General de la Nación.

 

Apesar del poder económico, político y paramilitar que los Castaño y Mancuso siguen ejerciendo a través de terceros en la región, la participación de la ciudadanía fue valiente al denunciar la violencia estatal y paramilitar contra la comunidad universitaria. En los días previos a la audiencia varios organizadores fueron víctimas de hostigamientos, seguimientos, toma de fotografías por desconocidos, entre otros. Por eso, la representación de Tierralta, en medio de un clima de abierta presencia paramilitar, hoy autonombrados como “Autodefensas Gaitanistas”, se abstuvo de participar.

Objetivos generales de la audiencia:
1. Denunciar la agresión y violación de derechos a la comunidad universitaria en Córdoba y en los campus universitarios del resto del país.
2. Apoyar la reconstrucción de la memoria histórica de las víctimas de crímenes de Estado de la comunidad universitaria.
3. Identificar las necesidades en materia de derechos humanos de las regiones y sectores sociales más afectados por los crímenes de Estado.
4.Buscar caminos alternativos para esclarecer los crímenes de Estado contra la comunidad universitaria.
5. Denunciar públicamente a los responsables y beneficiarios de los crímenes de Estado.
Recogemos aquí la denuncia que se hizo sobre la infiltración paramilitar en la Universidad de Córdoba:

El departamento de Córdoba, ubicado al noroccidente del país, ha sido desde mediados de la década de los 80, al lado del Magdalena Medio, escenario de la actividad paramilitar en Colombia, fenómeno que permeó sus instituciones y la sociedad.

La universidad fue creada en el año 1964, con el objeto de propiciar una infraestructura social en la región, teniendo como base programas de agronomía y licenciatura en Ciencias Sociales. Sin embargo, la violencia y la criminalización contra el claustro universitario se desató con mayor rigor, tal y como lo muestran hechos que constituyen solo parte del inter criminis de los paramilitares en concurso con políticos y directivos de la Universidad de Córdoba, hoy más que nunca enquistados y consolidados con la administración del actual Rector Claudio Enrique Sánchez Parra.

Algunos hechos
El 17 de febrero de 2003, ante la persistente información de que sería designado rector Claudio Sánchez Parra, las agremiaciones realizaron una Asamblea triestamentaria, previa información a las directivas de la institución. En respuesta recibieron una ilegal arremetida que culminó con una citación, el día 18 de febrero, para asistir a una reunión de Consejo Superior con los comandantes paramilitares fuera de la Universidad.

A las 4: 30 de la tarde de ese 18 de febrero de 2003, un vehículo de la empresa Cooperativa de Transportadores Tucurá recogió a los directivos de ASPU, SINTRAUNICOL y AJUCOR, y los condujo hasta el corregimiento de Santafé de Ralito, del Municipio de Tierralta, a donde se llegó a las 6:30 p.m., a un campamento paramilitar, resguardado por individuos que portaban armamento de largo y corto alcance.

Al poco tiempo llegaron al campamento paramilitar, en una camioneta, el rector Claudio Sánchez Parra junto con Salvatore Mancuso, quienes con un trato de camaradería dieron inicio a la reunión en la que el jefe paramilitar, con hojas de vida en mano (documentos que son de uso de la Universidad), llamó a lista a diferentes representantes de los gremios de la Universidad de Córdoba, manifestando y sentenciando que había que elegir como rector al señor Claudio Sánchez Parra por ser éste su gran amigo.

A la pregunta de uno de los representantes de la Asociación de Profesores (hoy testigo y víctima) de porqué la academia y la Universidad tenían que definirse clandestinamente con personas ilegales en una forma vergonzosa para la misión de la Universidad, el señor Mancuso respondió “que ellos eran ilegales pero legitimados por el pueblo y que estaban en la Universidad de Córdoba porque existía infiltración de guerrilla pero que ya los habían acabado y lo que quedaba ya no tenía fuerza pero que iban a seguir en la Universidad”.

Tal como sentenció Mancuso, la reunión de Consejo Superior del 18 de junio de 2003 designó como rector en propiedad al Doctor Claudio Sánchez Parra (con el salvamento de un voto), desoyendo los pronunciamientos de los gremios y sin consultar a la comunidad universitaria. Meses después, dos de los conductores de la camioneta de la Universidad en la que se desplazaba el Rector Claudio Sánchez Parra desaparecieron; luego fueron hallados los restos de uno de ellos.

El 26 de septiembre de 2003, el Ministerio de la Protección Social comunicó que mediante Resolución 002534 del mismo año había sido declarada la ilegalidad de un supuesto cese de actividades realizado por los trabajadores y profesores los días 17 y 18 de febrero, proceso del cual los trabajadores no tuvieron conocimiento y menos posibilidad de ejercer derecho alguno de defensa, pero curiosamente no se pronuncia sobre la ilegal y clandestina reunión obligada con los paramilitares.

El historial de violencia socio-política desatada por el Estado a través de su política paramilitar es interminable, pero lo denunciado en el Departamento de Córdoba constituye parte testimonial y documental de esos delitos estatales, que llevan a la comunidad universitaria del país a solicitar proceda de acuerdo con la ley y se abran las investigaciones para que el Alma Máter de la Universidad de Córdoba no siga siendo escenario de la ilegalidad, la vergüenza y la barbarie.

De viaje por Tarazá

Los últimos campesinos de la protesta habían regresado el domingo a sus veredas. Y si no fuera por lo que vi en los noticieros y leí en el periódico la semana anterior, podría jurar que en Tarazá no pasó nada; es más, la primera impresión que me llevé al llegar ese jueves en la mañana desde Caucasia es que en apariencia este era un pueblo normal.

A las 8 a.m. era nuestra cita con el conductor que haría el recorrido por las veredas de La Palma, La Caucana y El Doce con el objetivo de llegar a sus respectivas escuelas para hacer nuestro trabajo. Este recorrido, según don Hernando, iba a ser un poco complicado pues la noche anterior había llovido considerablemente, a lo cual había que sumarle el hecho de haber llegado tarde. Por eso, tras un breve saludo de don Hernando acompañado de un regaño por la tardanza, comenzamos nuestro viaje por la pantanosa carretera a cuyos lados se observaban, una tras otra, las continuas fincas pobladas de ganado pastando a sus anchas en los amplios potreros. “Bonito ¿verdad?”, exclamó el conductor, refiriéndose a los bovinos con cierto tono de orgullo explicando seguidamente que no se trataba de cualquier animal, que muchos eran costosísimos y de razas europeas a las que no tenía acceso cualquiera. Media hora después pudimos darnos cuenta a quién pertenecían la mayoría de las tierras por las que pasamos.

A la izquierda de la carretera pudimos ver los que parecían los vestigios de un zoológico: varias jaulas con variedad de primates, tal vez un mandril, algunos capuchinos y ¿por qué no? un macaco. A la derecha una seguidilla de casas en obra negra, al estilo urbanización, algo muy raro en una zona rural. Dos o tres kilómetros adelante pudimos apreciar un extenso cultivo de guayaba pera y después de otros dos kilómetros una plantación de caucho precedida por una moderna planta de concentrado para ganado. Esta diversidad de paisaje tenía como autor al mismo personaje, este milagro agropecuario se debía a un solo hombre, al Viejo, como lo llamaba don Hernando. A juzgar por lo emotivo del relato, uno creería que se trataba de un héroe, de una especie de Robin Hood; uno pensaría que sin él el progreso no sería posible.

El Viejo había llegado a estas tierras 20 años atrás, limpió la zona de guerrilla, trajo el milagro de la coca e impuso la lógica del padrino que aplica en gran parte del país. El viejo no era otro que Cuco Vanoy, amo y señor en estas tierras del bajo Cauca, dueño del zoológico, dueño de la mayoría de las fincas, constructor de lo que sería una urbanización para reinsertados de los paramiltares de su zona, gestor de los proyectos de caucho y guayaba de exportación para sus antiguos súbditos de la guerra.

Continúa el viaje, los brincos del carro, el calor, las rancheras como música de fondo. De repente, se oye el sonido de un helicóptero que vuela bajo y que está próximo a aterrizar; efectivamente aterriza y los policías apostados a lado y lado de la carretera vigilan el descargue de lo que parecen ser insumos, quizá sacos de harina. Finalmente nos damos cuenta por la explicación de nuestro conductor-guía de la misión de la aeronave: esta trae alimentos para los erradicadores manuales de coca, quienes llevan varias semanas arrancando matas monte adentro.

Después de cumplir nuestro propósito en las escuelas, regresamos sobre la ruta, esta vez con destino al pueblo. Dos hombres en motocicleta saludan festivamente a su paso. Una nueva intervención de nuestro anfitrión nos pone al tanto de que dichos hombres son reinsertados de los paramilitares, que quien conduce fue o sigue siendo un mando y su parrillero es su escolta, que el hermano del primero fue asesinado por las águilas negras, tal como sucedió recientemente con el hermano de Cuco Vanoy. Por eso tiene protección a pesar de que hace parte de un proyecto productivo auspiciado por su extraditado jefe.

Ante este abigarrado panorama, que para la gente del lugar resulta de lo más normal, mis compañeros de viaje y yo quedamos un poco asustados. En algún momento comentamos perplejos lo que habíamos presenciado en nuestro viaje pero aún falta agregar una última historia:

Finalmente en el camino recogemos un grupo de tres campesinos que se suben al carro en el que viajamos. De alguna forma estos sienten cierta confianza y después de un breve saludo comienzan a contarnos de dónde vienen y que van para el pueblo a comprar algunos pertrechos. En un momento de la conversación terminamos hablando de la coca, tornando el dialogo en una detallada conferencia técnica sobre el cultivo y procesamiento de la planta, cuestión a la cual asistimos inesperadamente pero con el interés de quienes quieren conocer sobre temas tan vedados, tan proscritos.

El cultivo de la coca es algo normal en la región, el procesamiento se hace de manera rudimentaria y el envió a Medellín no es cosa del otro mundo. El problema para el campesino es la fumigación, para lo cual se deben buscar sitios más discretos como los bosques naturales, lo que conlleva a tumbar monte como ellos dicen. Nuestros improvisados conferencistas plantean que ellos son los que menos ganan en la cadena, que la actividad es muy riesgosa e incierta, que otros cultivos dan muy poco y que han sido más los problemas que los beneficios desde que vino la planta a la región.

Todas estas cosas en un solo día me remitieron a otra noticia que había visto recientemente. En ella se veía a un indignado Presidente Uribe con el hecho de que al país venían los extranjeros a hacer narcoturismo: conocer el proceso, cómo se raspa, como se saca el alcaloide y hasta a consumir coca. Habría entonces que invitar a nuestro presidente a que viniera a estas tierras del bajo Cauca, pues aunque yo no andaba de narcoturismo, no hay que ser extranjero para darse cuenta qué tan interminable puede ser el problema del cultivo de la coca. Sería bueno que cuando el gobierno venga a apaciguar momentáneamente el clamor de los campesinos, quienes exigen oportunidades para dejar los cultivos ilícitos, no se hiciera el de la vista gorda con el problema de las bandas emergentes, la inoperancia de la llamada reparación y la continuidad del poder de los detenidos jefes paramilitares.

Los campesinos regresarán a protestar. Pero, para el resto del país en Tarazá no pasa nada.
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