Alirio Duque

Alirio Duque

Inmensas riquezas naturales y mineras reposan en la región del Catatumbo, esas mismas riquezas son las que alimentan los intereses de empresas transnacionales y explican la creciente militarización en esta parte de la geografía nortesantandereana. Por defender la vida y la permanencia en el territorio, los habitantes del Catatumbo han tenido que soportar la violencia y toda la crisis humanitaria que ha significado desplazamiento forzado, desaparición y muerte; vejámenes que no cesaron con la desmovilización de los grupos paramilitares sino que por el contrario cobran vigencia con las ejecuciones extrajudiciales sacadas a la luz pública en los casos recientes de los jóvenes del municipio de Soacha (Cundinamarca), que son un menor número comparados con los hechos en los que las víctimas han sido catatumberos. Sin embargo, las organizaciones sociales de la región persisten y se fortalecen en sus luchas.

 

La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) certifica diesisiete (17) contratos para la exploración y producción petrolera en un total de 805.765,51 hectáreas; la Gobernación de Norte de Santander informa sobre la existencia de 349.595.000 toneladas de carbón para explotar a cielo abierto, en los yacimientos ubicados en el Catatumbo; antes de llegar al Lago de Maracaibo (República Bolivariana de Venezuela), el Río Catatumbo, que da nombre a la región, recorre 450 kilómetros convirtiéndose en una muy deseada reserva hídrica; a todo lo anterior se une la estratégica posición fronteriza y su invaluable biodiversidad.

Esta misma riqueza, o mejor, la ambición que mueve al capital trasnacional hacia ellas, es la que explica las condiciones de militarización y violación permanente de los derechos humanos a que es sometida la comunidad que habita la región. Entre el segundo semestre de 2006 y el 2007 se registraron en la región del Catatumbo cerca de 35 ejecuciones extrajudiciales de campesinos, atribuibles en su gran mayoría a la Brigada móvil Nº 15 y en menor proporción a la Brigada 30. Las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales fueron labriegos, todos ellos afiliados a las Juntas de Acción Comunal de sus veredas, quienes se encontraban, en algunos casos, solos en parajes lejanos, destino a sus casas después de hacer mercado en las cabeceras municipales, en otros casos, o solos en sus viviendas. Algunas de las víctimas fueron jóvenes que sufrían trastornos mentales.

Ante esta realidad, pobladores de la región dan vida al Comité de Integración Social del Catatumbo – CISCA-, que surge como una expresión social que, fundamentándose en las experiencias y saberes de campesinos e indígenas y teniendo como guía el camino mostrado por las juntas de acción comunal, busca que los catatumberos sigan habitando dignamente en su territorio. Con ese propósito han iniciado un proceso de fortalecimiento e integración de las organizaciones sociales en torno a un Plan de Vida construido colectivamente de manera que responda a las necesidades de desarrollo y paz de la región, aún en medio de las permanentes amenazas.


En el contexto de la represión vivida durante 2006 y 2007 y en el propósito de lucha por la verdad, la justicia y la reparación integral, el CISCA convocó a los pobladores de la región y a las organizaciones nacionales e internacionales a una Audiencia para el día 6 de diciembre de 2007 en la cuidad de Ocaña. A esta audiencia fue citada de manera explícita la fuerza pública para expresarle directamente el rechazo contundente a las prácticas de persecución, criminalización y exterminio de las comunidades y exigirle al Estado justicia y castigo para los responsables tanto materiales como intelectuales de los cientos de crímenes cometidos contra los pobladores de esta región.

Durante este año, las jornadas de movilización han sido permanentes, se hizo una movilización para rechazar la continua violación de derechos humanos. Así mismo recorrieron el río Catatumbo en una acción binacional para fortalecer la integración de las organizaciones sociales en la frontera colombo – venezolana.

Para el 1ero de diciembre está convocada en la ciudad de Ocaña una Audiencia Ciudadana por la Verdad, a la que asistirán la Comisión de Derechos Humanos del Senado, delegados de organizaciones nacionales e internacionales y los pobladores de la región que nuevamente pondrán en evidencia la grave violación de derechos humanos que se sigue presentando en la región.

Aguas arriba de los Cerros Orientales realizamos la primera Asamblea Popular del Agua, en la escuela del Verjón Alto, localidad de Santafé. El sábado 27 de septiembre los campesinos y habitantes de la cuenca del Teusacá respondieron al llamado y las Juntas de Acción Comunal de los Verjones propusieron la construcción de un acueducto manejado por la comunidad, ante las propuestas de consorcios privados que se quieren apoderar de las fuentes de agua que por tantos años han conservado.

Y es que la escasez del agua es uno de los problemas mayúsculos que se nos está viniendo encima. La incertidumbre frente al futuro del agua es evidente. Es común escuchar que ahora algunos ríos no llegan al mar; que el 50% de los humedales del mundo desaparecieron ante el cambio climático y el 20% del agua del planeta se encuentra en peligro. En otras palabras, los conflictos por el acceso y control del agua marcarán el siglo XXI, como lo fue el petróleo en el siglo XX. Las cifras hablan por sí solas: de las tres cuartas partes de agua que tiene el planeta, sólo el 2.5% es potable; y de este porcentaje, el 28% de las reservas hídricas las tiene Suramérica.

En nuestro caso, Colombia posee el 68% de los páramos; es el cuarto productor de agua y el tercero en biodiversidad del mundo. Sin embargo, hacia el año 2020 se calcula que el 70% de la población estará amenazada por un desabastecimiento de agua. Sin contar que en el 2050 la desaparición del 78% de la cubierta de los nevados y el 56% de los páramos profundizará la catástrofe ambiental en nuestro país (Las cifras expuestas en este documento son tomadas de la ponencia sobre el agua, realizada por Jaime Aguirre –Plataforma Rural y del artículo: La próxima guerra… la guerra del agua.
http://www.ecojoven.com/tres/10/acuiferos.html)

Es decir, la defensa del agua; de nuestros recursos naturales y biodiversos se hace necesaria para preservar la vida nuestra y de las generaciones venideras. En este sentido, la Red Plataforma Rural, que agrupa a organizaciones y colectivos en defensa del agua y el alimento, comenzamos la organización de Asambleas Populares con el fin de incentivar el debate sobre la conservación y defensa del agua como alimento y fuente de vida.

La primera Asamblea también sirvió de espacio de encuentro de saberes y sabores; se compartió un delicioso sancocho con quinua, especie andina que viene siendo rescatada por los campesinos; se estamparon camisetas que resaltaban el cuidado de los páramos como principales fábricas de agua; y se conformaron mesas de trabajo para analizar el acceso, calidad, conservación y defensa del agua en la región.

Finalmente, los habitantes de la cuenca del Teusacá coincidieron en afirmar que el agua hay que defenderla como servicio gratuito; siendo sus pobladores los principales guardianes del páramo. La comida y el agua son fundamentales; y sin agua no es posible producir alimentos. Mientras tanto, la Plataforma Rural seguirá recorriendo los Cerros Orientales, aguas arriba, pregonando la defensa y conservación del agua. La próxima cita será en noviembre, en la localidad de Usme y posteriormente en el Centro de Convenciones de San Juan de Sumapaz. Allí estaremos nuevamente con afiches, pancartas, estampado de camisetas, olla comunitaria y mucho amor.

Friday, 09 January 2009 13:56

La sociedad del "Desarrollo"

Erase "El Fin de la Historia"... pero la Historia continúa. Los adalides del Mercado no saben cómo remendar sus propios destrozos, ya amenazantes para ellos mismos. Más allá de vuelos teóricos, los hechos hablan por si solos. Casos como el del narco Marcola (Marcos Willians Herbas Camacho, “Marcola”. Líder narco del Primer Comando Capital (PCC) de Sao Paulo – Brasil ) lo ilustran perfectamente. En su entrevista al canal O Globo de Brasil, Marcola señala con crudeza futurista la situación en las favelas de Río y Sao Paulo: Especie de “ciudades góticas” donde palpita una nueva humanidad “alienígena”, amamantada por décadas de abandono y miseria. Marcola, que afirma haber leído más de 3000 libros en la cárcel, describe el problema con trazos propios de un comic de Frank Miller, mezclados a los ecos cavernarios del infierno de Dante.

El problema superó todo marco legal y cualquier reflexión ética y moral. Por ello afirma Marcola que “... La propia idea de 'solución' ya es un error”. Esta humanidad alienígena, hija natural y mutante de la propia exclusión, crece implacable como un virus: es la metástasis del mismo sistema.

Según Marcola, la “multinacional del polvo” domina hoy ciudades como Sao Paulo, y las élites brasileñas tienen miedo. Los hombres bomba de las favelas crecieron en la mugre y no le temen a nada: no sufren de escrúpulos o dilemas morales. Son crueles e inhumanos porque así fueron tratados. Estos cangaçeiros postmodernos y sus nuevos Lampiaos de los suburbios tienen hoy algo que antes no tenían: dinero. Con dinero llegó la tecnología de punta, las armas sofisticadas y el soborno de policías, jueces y políticos. Han aprendido con eficiencia tres lecciones del sistema: la corrupción, las sagradas leyes del mercado y la represión.

Marcola resume con crudeza la dimensión del problema: “ustedes en el bien y yo en el mal, en el medio la frontera de la muerte, la única frontera” (...) “Pero ¿no habría solución?”, pregunta un trémulo reportero. “Ustedes sólo pueden llegar a algún logro si desisten de defender la 'normalidad'. No hay ninguna normalidad (...) Estamos todos en el centro de lo indisoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes... no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Mira acá hermano, no hay solución ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: 'Perezcan todas las esperanzas ¡estamos todos en el infierno!“.

Bastaron cinco preguntas para liquidar la entrevista con el periodista de O Globo, el canal más importante de Brasil, un país de 180 millones de habitantes. Pero lo que plantea Marcola de fondo es el dilema entre la vida y la muerte. Pues son las mismas leyes del mercado las que argumentan que si el capitalismo no se expande se muere. Que en la actualidad se traduce en el despojo de nuestros recursos naturales, de la biodiversidad y todo aquello que se pueda convertir en mercancía dentro de los procesos de integración económica global, y esto implica la destrucción del planeta. Ejemplo de lo anterior es la Iniciativa para la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA). Esta es el equivalente del Plan Puebla Panamá para la región sur del continente y que tiene como objetivo la creación de la infraestructura de manera multisectorial para la expansión de los mercados de las transnacionales, por medio de la extracción de los recursos naturales, energéticos, mineros y de biodiversidad que se encuentran en la región.

Este megaproyecto, lanzado por el entonces presidente del Banco Mundial, Enrique Iglesias, en Brasilia en el 2000, es la hoja de ruta para las políticas de integración económica en Suramérica. Y es Brasil uno de sus principales impulsores para ampliar su mercado hacia el pacífico, por medio de la explotación de la región Amazónica y la importación de fósforo blanco del Perú para los cultivos de soja transgénica de Mato Grosso y Mato Grosso del sur, entre otros objetivos trazados por los expertos.

Es decir, las formas de vida de los 390 pueblos indígenas que habitan los 10'268.471 km2 de selva amazónica están amenazados por la irrupción del fracasado modelo de desarrollo que tiene al borde del caos a ciudades como Sao Paulo, considerada el mayor centro financiero de América Latina. “La ciudad que no puede parar” es un centro urbano asechado por las bandas criminales como el Primer Comando Capital, que la tienen totalmente sitiada. Es decir, pese a los altos niveles de crecimiento económico, la marginalidad social fracturó la sociedad en dos: marginados urbanos y ciudadanos que temen la ola de violencia urbana ¿Será este el modelo que quieren implantarnos con el proyecto de integración regional Bogotá – Región?

Es la vida o la muerte. Para Isabel Rauber: “El capitalismo neoliberal globalizado desafía a la humanidad a pensar – con urgencia – en su propia sobrevivencia. Frente al afianzamiento creciente de la barbarie y de la muerte – inevitablemente – es consustancial al predominio de la tiranía del capital y sus lógicas perversas y antihumanas, defender la vida supone, en primer lugar, hacer todo lo que sea posible para frenar la locura destructiva y genocida y, simultáneamente (en segundo lugar), buscar caminos de superación del aberrante “orden” social impuesto por el capital. Y esto reclama un profundo cambio de actitud” .(Rauber Isabel. Sujetos Políticos: rumbos estratégicos y tareas actuales de los movimientos sociales y políticos en América Latina. Ediciones Desde Abajo. Bogotá D.C; enero de 2006. Página 24.)

En conclusión, ante la crisis del modelo de desarrollo económico, la acumulación de capital pierde sentido porque la misma sociedad se diluye. Es por esto que los movimientos sociales y políticos deben repensar formas alternativas de vida. Desde la construcción de poder popular; que se encargue de formar sujetos políticos libres, que propendan por la coherencia de sus acciones con base en dos premisas fundamentales de las cuales habla Rauber: la solidaridad y la relación del ser humano con la naturaleza.

El sistema capitalista fracturó los modelos de sociedad comunitaria para implantar el individualismo como forma de vida. Por lo tanto, es necesario revertir la lógica individualista con el trabajo en común-unidad; la articulación de procesos sociales y la unidad del movimiento popular, bajo tareas concretas que hagan parte de un proyecto estratégico de largo plazo (generacional). En cuanto a lo segundo, es fundamental acercarnos a la tierra y explorar el conocimiento ancestral de nuestros antepasados y de comunidades que aún perviven y luchan en sus territorios. El modelo de ciudad que se nos ha impuesto no es viable ni coherente con la vida. Esto implica repensar los modelos sociales desde la raíz: la tierra.

Estas dos premisas de las que habla Rauber se asemejan a principios que sustenta el pensamiento indígena americano plasmados en sus escritos por Manuel Quintín Lame y otros tantos indígenas del continente que le apuestan a recuperar lo que algunos denominan “la ley de origen”. De lo contrario pereceremos en lo indisoluble como diría Marcola. Romper con el esquema individualista nos aproxima a las raíces propias de la América prehispánica y es allí donde pueden surgir alternativas a la debacle del pensamiento hegemónico. El reto es gigantesco ¡comencemos ya!

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