A Manuel López lo recordamos todos los años

No sabíamos quién era Manuel y eso nos avergonzó. Sentimos pena ante las lágrimas que rodaron por el rostro de Gladys, cuando en medio de una multitud, que participaba en la comisión política del Congreso de los Pueblos, recordaron que, a Manuel López, un hombre que se la jugó toda por su gente, lo asesinaron las águilas negras hace cinco años, el 16 de junio de 2007, en el barrio Nelson Mandela de Cartagena, que él mismo había fundado.{jcomments on}

“A Manuel lo recordamos todos los años, con festivales y con movilización”, nos dijo Gladys, una mujer cordobesa que hace 17 años, junto con Manuel López y otros cientos de hombres y mujeres desplazados de todo el país, fundaron el barrio Nelson Mandela. Es un barrio de invasión, ubicado en una de las zonas más deprimidas al sur de Cartagena. Su nombre fue escogido, entre varias propuestas de la comunidad, en homenaje a la lucha que libró ese negro africano contra la discriminación, el racismo y el apartheid en Sudáfrica. Así continúa contando Gladys:
“Al barrio le decimos la Colombia pequeña, porque hay diversidad política e ideológica- comenta Gladys-; hay afros, palenqueros, cachacos y, en especial, gente de Urabá y Córdoba. En esa época que lo fundamos la mayoría huíamos de la violencia de Urabá. En este barrio, de aproximadamente 50 mil habitantes, tenemos todos los males del país: la violencia, el hambre, el microtráfico, la presencia de todos los grupos al margen de la ley, la descomposición social entre nuestros jóvenes, el pandillismo. Y todo eso se da principalmente por la extrema pobreza y el abandono estatal.

Al principio, cuando fundamos el barrio, los jóvenes no presentaban las características de hoy, pero ahora es muy duro. Yo, por ejemplo, después de la una de la mañana no puedo dormir por las balaceras, las peleas, los heridos; lo despiertan a uno ¿y qué hago yo? Al día siguiente hablo con los padres y trato de resolver las cosas, pero es muy difícil. El Estado no ayuda en nada, no se pronuncia, y la gente lo que hace es pedir limpieza social, es decir asesinatos. Pero nosotros no estamos de acuerdo con esas medidas, porque son violentas y, además, es lo que los grupos paramilitares y el mismo Estado han hecho todo el tiempo. Lo que hay que hacer es un trabajo de formación con estos jóvenes y darles salidas para que puedan hacer otras cosas para sobrevivir.

“El barrio Nelson Mandela es un corredor del narcotráfico y es un fortín de los grupos que extorsionan y manejan el microtráfico. Con decirle que ellos mandaban en todos los aspectos cotidianos, hasta los problemas de pareja los resolvían ellos. Por esta razón Manuel López y otros emprendimos la tarea de enfrentarlos, nos paramos y por los medios de comunicación hicimos bulla y denunciamos la situación. Por eso mataron a Manuel. Después de eso nos hemos sentido muy solos, estamos abandonados”.

La muerte anunciada de Manuel
Manuel López era un dirigente fundador del barrio. Destacado por su trabajo con la gente y en la defensa de los derechos humanos, era como un padre para la mayoría de los habitantes. Fue uno de los compañeros que enfrentó con mayor vehemencia a los grupos armados, especialmente a los paramilitares. A Manuel López le tocó en su época enfrentar en especial a las águilas negras, pero al barrio Nelson Mandela se le conoce como la cuna de los grupos al margen de la ley, que operan en la ciudad de Cartagena. Hoy en día están los urabeños y casi todos los grupos que se conocen en el ámbito nacional; en este momento se rumora que el control lo está tomando el grupo “los paisas”.

Manuel denunció que lo tenían amenazado y señaló directamente a esos grupos. No se lo perdonaron. Es que a nosotros nos tienen allí como sapos porque denunciamos los atropellos que hacen a los habitantes y la problemática social del barrio; por eso somos objetivo militar. No sólo a Manuel lo asesinaron, sino que en estos 17 años han asesinado a otros 4 dirigentes. En su momento yo tuve esquema de seguridad y me lo quitaron; ahora sólo uno de nuestros compañeros tiene esquema. De todas maneras nosotros de allí no salimos y responsabilizamos al Estado de lo que pueda ocurrirnos”.

El asesinato
“Los grupos armados extraían la gasolina de los tubos de Ecopetrol que pasan por ahí; ese ha sido un fortín de ellos. Manuel era celador de un colegio a las afueras del barrio, cerca de esos tubos; allí había una finca en donde almacenaban la gasolina y guardaban los carros de ellos. Un día les llegó la Sijin y los allanó, cogieron presos a varios; a otros del mismo grupo, que extorsionaban a los conductores de las busetas, también los agarraron. Todos señalaron a Manuel López como el sapo, el que los había denunciado; entonces ellos lo declararon objetivo militar.

Sin embargo, cuando estaban planeando su asesinato, no se percataron que una persona estaba escuchando y nos llevó la información; entonces logramos sacar a Manuel del barrio, antes de que lo mataran. Pero Manuel, que no pensaba quedarse desplazado, puso la denuncia y a los dos días estaba de nuevo en el barrio y nosotros lo increpamos, le reclamamos. Pero Manuel era una persona muy serena y nos decía: tranquilos mis hijos, que todo está bien. Mira Manuel, le decíamos, tú tienes que salir y protegerte. Y él decía: “del barrio me sacan pero muerto”. Nos enteramos de su amenaza el 1º de junio de 2007, y el 16 de junio en la noche se metieron los tipos de las águilas negras, encabezados por uno que le decían el Pollo. Todos vivían en el sector y el jefe era prestadiario. Se metieron en el colegio, pusieron unas sillas y unas mesas y entraron y lo asesinaron, se le llevaron el arma de dotación y lo torturaron con una pinza por todo su cuerpo.

A nosotros también nos iban a acabar, pero hicimos bulla y logramos defendernos. Los responsables del asesinato andan sueltos, a pesar de que las autoridades saben quienes fueron, porque nosotros hicimos la denuncia con nombres propios. El tal Pollo dicen que está por Turbaco, libre. Es duro saber que a uno le toca salir corriendo del barrio y los asesinos siguen tan tranquilos por ahí. Hoy nuestro barrio sigue siendo muy complicado, las pandillas se exacerbaron y los asesinatos, el consumo de drogas entre los niños es muy alto. Aunque nuestra lucha reportó logros y, en especial, desterramos por un tiempo a los grupos armados, hoy lamentablemente están entrando los paisas y se habla de escuela de sicarios en la zona.

A Manuel lo recordamos todos los años el 16 de junio, y no sólo a él sino a los demás que pagaron con su vida el valor de querer ayudar a su pueblo. Hacemos festivales, actividades que reflejen la vida, porque ese era el principal bien que defendía Manuel. Para nosotros él no ha muerto, yo vengo de la escuela de Manuel, yo me formé con él, a su lado; era mi hermano, mi papá, mi profesor. Era una persona que todo el mundo quería: el día de su entierro el pueblo se volcó en multitudes para despedirlo”.

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Olimpo Cárdenas Delgado

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