“Los modelos neoliberales presumen que solo ellos saben crecer”

Entrevista con Alfredo Serrano, director de CELAG 

 

Desde hace cinco años el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) ha intentado aportar una mirada rigurosa, crítica y analítica sobre los fenómenos políticos, sociales y económicos de nuestra apetecida y privatizada Latinoamérica. La institución cuenta con un vasto registro investigativo de referencia para la opinión pública, el debate académico, y el diseño de estrategias públicas.

Esta es la primera entrega de la conversación entre Periferia y Alfredo Serrano Mancilla, doctor en Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona, especialista en Economía Pública, Desarrollo y Economía Mundial, profesor en universidades internacionales, columnista invitado en Página 12 y Russia Today, autor de libros como América Latina en disputa, El pensamiento económico de Hugo Chávez, y actual director de CELAG.

Periferia: Se llegó a hablar de Latinoamérica como continente de la esperanza, ¿qué estaba ocurriendo hace veinte años en el mundo en general y en Latinoamérica?
Alfredo Serrano: Cuando se dan crisis en el epicentro del orden capitalista global, suelen tener mecanismos de respuesta más aceitados porque tienen resortes de un estado de bienestar, una capacidad incluso de rebajar precios, están más protegidos por los órganos financieros internacionales. En América Latina, a finales de los noventa, se precipita un proceso de cambio porque el continente sufre el tsunami neoliberal, entonces se da la victoria de Chávez en el 98, después la victoria de Lula en el 2002, la victoria de Néstor Kirchner en el 2003, Evo Morales en diciembre del 2005, Correa en el 2006. El mensaje es “basta ya de políticas neoliberales”; el hartazgo con las políticas neoliberales sintoniza con la emergencia de ciertos liderazgos.

América Latina va contracorriente del modelo neoliberal global; ensaya políticas progresistas, en un sentido muy amplio de preocuparse por los derechos sociales, resolver la deuda social heredada, y esto hace que estos procesos vayan teniendo más tejido social.

Ahora hay una tensión entre el modelo conservador y el modelo más progresista, pero nos precipitamos mucho en creer que la huella de lo que pasó hace 20 años había desaparecido, yo creo que no desaparecen tan rápido las huellas progresistas; ni siquiera en los países donde tienen modelos de gobierno neoliberales como el colombiano, el chileno o el peruano; hay un bloque que se alimenta de la esperanza que hubo en ese momento con sus altibajos, errores, aciertos y demás.

P: ¿Si no hubiera sido Venezuela el primero en dar el campanazo lo hubieran hecho los otros países?
AS: En democracias liberales es fundamental ganar en las urnas, buena parte de la izquierda latinoamericana no estaba en esa tradición, porque las democracias eran aparentes, fallidas, manipuladas. El punto de inflexión en Chávez es que en el 96 decide apostar por la vía estrictamente democrática, incluso teniendo que convencer parte de la gente que le sigue. Esa victoria es relevante. Hay que recordar que estamos en una etapa post caída del muro, post declive del campo socialista, yo recuerdo que resultaba casi inimaginable que la izquierda pudiera ganar una elección presidencial en España.

Si no hubiera sido Chávez seguramente hubiera ganado Lula, hubiera ganado otro actor, no sabemos quién. Pero la victoria de Chávez genera ese empujón a la región para pensar luego en Evo Morales o Rafael Correa.

Se produce ese “click” en la cabeza de muchas mayorías latinoamericanas, la necesidad de estar en el poder para transformar las cosas. A veces uno piensa que solo es suficiente el trabajo territorial para poder transformar las cosas. No, eso es necesario, pero además es importante tener la presidencia de un país para poder transformar las cosas: ese cambio lo encarnaba Hugo Chávez

P: Quisiera ahondar en esto porque viendo lo que pasó, ¿crees que Lula hubiera tenido el liderazgo para empujar toda la región? Chávez se la jugó por la región, no solo por Venezuela; en cambio siento que Brasil se fue solo.
AS: Hugo Chávez hereda un poco el pensamiento geopolítico de Bolívar. Hugo Chávez se forma en la academia militar que cambia el plan de estudios, y él se empapa de la visión bolivariana. Yo creo que Néstor Kirchner también tuvo una visión muy regional, aunque es cierto que llega de una manera muy diferente, con muy pocos votos, casi una suerte de carambola, una aritmética extraña en el Parlamento Argentino en el 2000, pero también tenía una visión así. Rafael Correa tiene una visión muy de prohibición mundial. Seguramente Lula incline otra mirada, en Brasil siempre ha sido distinta la relación con los países latinoamericanos.

Pero gracias a la proyección geopolítica de Hugo Chávez, se descubre que hay un Caribe que es relevante políticamente. De hecho, todavía tiene importancia en la votación en la OEA; en la OEA no logran los votos que quieren para obtener cosas en contra de Venezuela, precisamente por esas políticas iniciales de Hugo Chávez con el Caribe, enmarcadas en una línea global de relaciones que se dan en el 2005, y que retoman las relaciones con Rusia y China. También hay una predilección internacional con la OPEP [Organización de Países Exportadores de Petróleo]. Si Chávez no hubiera intentado revalorar la OPEP, y obtener soberanía a la hora de determinar la política petrolera global, estoy convencido que no le dan el golpe de Estado en el 2002.

Este es un aprendizaje que ayuda mucho a que los liderazgos de la región vayan entendiendo la necesidad de cambios externos para tener una transformación interna. Eso lo hace muy bien Chávez y contamina positivamente. De ahí el surgimiento de UNASUR, la CELAC, y otras tantas instituciones.

P: Para bien o para mal, es clave lo de la diplomacia petrolera: es clave que haya buena producción de petróleo, y que haya un buen precio del petróleo para que Chávez pueda jugar y acertar también con más amigos.
AS: Claro que tiene importancia, pero piensa un poco lo que fue la Cuba de antes, el valor simbólico de Cuba en el ordenamiento progresista latinoamericano, y lo que sigue siendo… y no tiene petróleo. A lo que voy es que el factor económico ayuda y empuja, pero si solo miramos eso estaríamos dejando de lado otro tipo de principios característicos, otra forma de hacer política exterior. Pongo el ejemplo de Cuba porque no tiene esa capacidad económica, pero es capaz, simplemente diciendo “tengo médicos y sé alfabetizar”, no con un recurso económico pero sí con un recurso social, humano y demás.

Chávez más que una persona que se aprovecha del tema petrolero, es alguien que entiende que ahí hay una disputa, y plantea que haya una política de frente común de los países petroleros, incluso al interior de Latinoamérica.

P: Hay un pensamiento económico que se desarrolla, porque sabes que tienes un recurso estratégico mundial. Lo que tiene Venezuela no lo tiene nadie más en el mundo, pero ¿puede Chávez pensar en internacionalizar una propuesta económica, social y política, gracias a esa capacidad petrolera y el bloque ideológico de su pensamiento?
AS: Las ideas económicas son el resultado de una circunstancia en un lugar determinado. El pensamiento económico de Chávez sería inviable entenderlo sin su propio marco epistemológico, sin sus propios recursos, sin la propia historia de Venezuela. Sería ridículo que Chávez tuviera un pensamiento económico y político si no bebiera de la propia historia en la que Venezuela, en la década de 1920, es instrumentalizada a nivel global como el abastecedor del petróleo. Él tiene que afrontar en los 90's una deuda social durísima con los recursos que tiene. El sector petrolero resulta fundamental, pero la mayoría de la renta petrolera en ese país, como en tantos otros, se fuga sin dejar nada, ni siquiera el goteo.

Chávez es fruto de un montón de cosas. Ha leído de todo un poco, hay muchos economistas referentes para él, como Matus el chileno, y el propio Alvarado peruano, una cantidad de autores que le van permeando. Claro que él utiliza el petróleo. Lo que él plantea es una suerte de reapropiación de la renta petrolera. A partir de ahí, va desarrollando un pensamiento con muchos momentos difíciles, que tiene saltos como suele pasar con la evolución de cualquier líder histórico.

Chávez tiene en cuenta que tiene una deuda social muy grande, la gente muere de hambre. Él crea las visiones para responder rápidamente, es como decir: “no tenemos tiempo para pensar qué hacer”. Chávez va resolviendo poco a poco y va cambiando, tiene mucho viraje su pensamiento propio. Es otro Chávez que después se preocupa por la elasticidad de un aparato productivo. Chávez en el 2008, 2009, 2010, 2011, está empezando a preocuparse por la necesidad de tener una oferta interna suficiente para la nueva demanda interna que ha creado gracias a las políticas de distribución.

Tener una transformación productiva en todos los terrenos, primero los estratégicos como el inventario farmacéutico, y el abastecimiento de productos de consumo. Tú dices, ¿dónde tengo la oferta para evitar un rentismo importador? Autores como Frank o Samir Amín dirían que ese es uno de los grandes errores: solo abastecer la demanda interna con importaciones “porque tengo renta”, pero eso tiene un límite.

Cuando tú tienes una demanda interna muy chica, porque la consume una oligarquía muy chiquitita del país, es fácil abastecerse importando poquito. Ese es el modelo colombiano. En Colombia el patrón de consumo depende del 5% de la población que consume muy elevado y despacio. Entonces sí queda un poquito de la renta petrolera. Importo todo lo que necesitan, todos los bienes de lujo a su nivel. El problema es cuando tú democratizas el consumo, como lo ha hecho Bolivia, y pasas de un consumo minoritario a un consumo masivo, entonces dices: ¿y ahora cómo abastezco? Es el gran dilema económico que preocupa mucho a Chávez. Es el gran desafío de la economía venezolana: resolver una transformación productiva que tenga capacidad de abastecer la demanda interna.

P: Si el punto es que el petróleo de Venezuela se lo llevan y no queda nada, lo mismo pasa en Bolivia con el gas, en Chile con el cobre, en Ecuador y Colombia con el petróleo, ¿su disputa, y la de América Latina, es por la nacionalización de los sectores estratégicos o es una lucha interna de clases?
AS: Evo Morales llegó al poder y nacionalizó sectores estratégicos. Siendo el gas el principal, pero también la distribución eléctrica. Gracias a eso se generaron 670.000 empleos, se incrementó el consumo por 125%, la inversión pública pudo crecer un 90%, e hizo posible que se obtuvieran 6700 dólares PIB per cápita más. Se trata de evitar que se vaya la plata, para que se quede adentro. Es la disputa de Evo Morales, quien dice: el camino no es la vía de la privatización, la fuga de capitales, de renta de todos los sectores. Es un modelo donde yo nacionalizo y lo que hago es redistribuir la renta y gestionar eficientemente. Ahí siempre se presenta un falso dilema: que nacionalizar es ser ineficiente. Bolivia demuestra que es todo lo opuesto, su modelo ha logrado ser el más eficiente. Lo confirman la CEPAL, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial. Bolivia ha sido record en los últimos seis años en crecimiento económico, por encima de Colombia, Chile, Perú, Ecuador. Los modelos neoliberales presumen que ellos son los que saben crecer.

Es una disputa de modelos, lo que pasa es que el bloque conservador no se va de casa cuando le dices “vete”. Cuando democráticamente has ganado, cambias las normas, haces una constitución nueva, la vota la mayoría del pueblo, y le dices al capital que ahora no se puede quedar acá de la misma manera, él nunca se va.

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