Comuna trece: Modelo de represion estatal y paraestatal

Teniendo como referencia distintas decisiones judiciales, podemos sostener que realmente lo que el establecimiento se propuso aniquilar en varios barrios de la Comuna Trece, en el centro occidente de la ciudad de Medellín, fueron los procesos organizativos que allí se gestaban. Además, allí el Estado implementó un modelo de control social que delegó en grupos paraestatales la neutralización y aniquilamiento de cualquier manifestación individual o colectiva de inconformidad. La Operación Orión fue sólo  el corolario de un sinnúmero de agresiones contra las comunidades de este sector de la ciudad.

 

 

Criminalización de la protesta social y ejecuciones extrajudiciales
Los habitantes de la Comuna centro occidental de Medellín y las distintas organizaciones comunitarias que los agrupaban participaron de la Jornada Nacional de Protesta que programó la Central Unitaria de Trabajadores los días 31 de agosto y 1 de septiembre de 1999. Pero la pacífica y masiva expresión de inconformidad de los habitantes de este sector de la ciudad fue abruptamente agredida por agentes de la policía metropolitana. Las circunstancias en que se desarrolló el operativo policial en contra de los manifestantes es relatada en diligencias judiciales de la siguiente manera por alguno de los marchantes: “....cuando llegamos vimos un montón (sic) de gente, estaban por lados (sic) de la DIVISA, la gente bajaba por ahí cuando la policía comenzó a disparar, y ya todo el mundo se desapartó...la policía le disparaba a todo el mundo, eso se escuchaba que explotaban cosas y cuando se sentían las explosiones la policía comenzaba a disparar......había varios heridos a bala  y había uno al frente mío que yo no conozco, él pedía auxilio, que lo llevaran al hospital y llegó un plo (sic) se corrige llegó un policía gordo y sacó la pistola y le disparó en la cabeza (el declarante señala la frente) y ahí lo dejó, el señor murió...”.

La contundencia de las denuncias de la comunidad llevó al Tribunal Superior de Antioquia a declarar al Estado responsable de la ejecución extrajudicial de Henry Alonso Pérez Ruiz, José Mauricio Bolívar Álzate y Elkin Alonso Granada Ríos. Con estupor, los Magistrados en su decisión transcriben apartes de las comunicaciones radiales de los policiales que perpetraron la agresión contra los habitantes del Barrio La Divisa: “Fierro por muerto, fierro por muerto, no ha llegado nadie”. “Mi Capitán para ver quien tiene munición de nueve milímetros  acá disponible o de ocho (no se entiende) sin munición. Bueno, mire, mire apoyemos rápido a García con nueve y 38 rápido hombre para unos al piso”.

Acción conjunta de organismos estatales con fuerzas paraestatales

En la ejecución de la  operación Orión la primera medida que tomaron las instancias estatales (Ejército, Policía, DAS, Fiscalía) fue sitiar este sector de la ciudad, impidiendo que los injustamente agredidos pudieran denunciar las graves violaciones a los derechos humanos de que eran víctimas. Así mismo lo habían hecho en desarrollo de la denominada Operación Mariscal el día 21 de mayo del 2002, donde ante los medios de comunicación y los organismos de control quedó evidenciada la brutalidad militar y policial, que impedía incluso que a los civiles heridos se les prestara atención médica.

En desarrollo de la Operación Orión fueron ejecutados extrajudicialmente dos jóvenes, 38  personas resultaron heridas en el desproporcionado e indiscriminado operativo militar, fueron capturados 355 pobladores, de los cuales 170 fueron puestos a disposición de la Fiscalía. Se señala, además, que al recibir las indagatorias los funcionarios no solo omitieron dar trámite a las denuncias de los detenidos en relación a las torturas y malos tratos a los que fueron sometidos al momento de ser privados de la libertad, sino que también Fiscales e inescrupulosos abogados se prestaron para hacer diligencias de manera simultanea, desconociendo de esta manera la garantía fundamental del debido proceso.

De las personas vinculadas al proceso penal mediante indagatoria le fue impuesta medida de aseguramiento a 82 de ellas, sin que a la fecha se haya proferido sentencia por parte del Juez Especializado que conoce del proceso. De esta manera permanece la presunción de inocencia de la mayoría de procesados, la cual no ha podido ser desvirtuada por el Estado en seis años. Todos los detenidos han recobrado la libertad de manera provisional, toda vez que han estado encarcelados por un tiempo igual al que hubiesen estado en prisión en el eventual caso de ser declarados penalmente responsables. Es importante, no obstante, señalar que dos de las personas que recobraron su libertad de manera provisional fueron asesinadas al regresar a su lugar de residencia.

El drama de las personas detenidas en esta operación no solo se limita a su injusta privación de la libertad. Desde el momento mismo de su captura, y ante la delegación que el Estado hace del control social en la Comuna 13 en las estructuras paraestatales, la mayoría de los núcleos de familiares y amigos de los procesados fueron obligados a desplazarse de este sector de la ciudad. Y a los que se quedaron en los barrios se les prohibió hasta visitar a sus seres queridos recluidos en la cárcel.

Fosas Comunes y control paramilitar con posterioridad a la Operación Orión
El modelo de “pacificación” que se implementó en la ciudad de Medellín es el de la paz de las fosas comunes. El día primero de agosto del 2003, funcionarios de la Fiscalía y del Cuerpo Técnico de Investigaciones localizaron enterrados en la vereda Bellavista, del Corregimiento de San Cristóbal, vecino a la comuna 13, los restos esqueléticos de diez cuerpos. Igualmente en el corregimiento Damasco, del municipio de Santa Bárbara, fueron halladas otras seis fosas comunes con ocho cadáveres.

En el fallo en que se sanciona penalmente la conducta del jefe paramilitar Diego Fernando Murillo Bejarano, alias don Berna, el extraditado jefe paramilitar, por un concurso de delitos entre los que está el asesinato y la desaparición forzada, el Juez expresa que las actividades de los grupos paramilitares que incursionaron en la Comuna 13 de la ciudad de Medellín en el año 2002 se concentraron en “hacer desalojar a varias familias de sus hogares y fincas para tomar posesión de dichas propiedades”, señalando igualmente que “una de las modalidades criminales utilizadas por estos grupos era la de incursionar en las viviendas para sacar a sus moradores, personas que fueron reportadas como desaparecidas y posteriormente halladas en fosas comunes”.

En esta sentencia, un funcionario judicial reconoce que luego de concluida la Operación Orión, fueron los grupos paramilitares quienes realmente asumieron el control de esta zona de la ciudad, incrementando y generalizando las agresiones a los habitantes del lugar, muchos de los cuales fueron obligados a desplazarse o fueron desaparecidos. Esta decisión judicial devela que mientras las organizaciones paraestatales entablaban acercamientos con el gobierno para institucionalizarse en un falaz proceso de paz, participaban en operaciones militares de manera conjunta con integrantes de la fuerza pública, lo que no descarta que parte de esos acuerdos iniciales fueran el sustento de irregulares procedimientos como el desplegado a partir del dieciséis de octubre del 2002 en la Comuna 13 de la ciudad de Medellín conocido como la Operación Orión.

Share this article

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

Litografía Periferia

 

Ubicación

 

 

Medellín - Antioquia - Colombia

Calle 50 #46-36 of. 504

(4) 231 08 42

periferiaprensaalternativa@gmail.com

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.