Mi Buenaventura: Violencia y macroproyectos van de la mano

Orlando castillo es un afrocolombiano que vive en la ciudad de Buenaventura, gracias a esta entrevista que nos concedió en el Congreso de Tierras Territorios y Soberanías realizado en Cali, nos permitió recordar las penurias que viven los habitantes pobres de ese puerto del Pacifico. Ahora sabemos que las casas que se construyen con palos largos y delgados sobre el mar se llaman palafitos y que allí malviven unas 17.500 familias. A pesar de haber habitado este territorio por más de tres siglos, hoy estas familias están amenazadas de desalojo. Todo porque el Estado quiere construir allí modernos muelles y puertos para el comercio internacional.

 

{jcomments on}

 

Orlando hace parte de una organización de afros llamada Corhapep, también del Proceso de Comunidades Negras, PCN. Cuenta que su problemática fue agudizada en especial por los dos últimos gobiernos que han venido ejecutando programas que afectan a la población afro de la zona palafítica de Buenaventura. “Estamos hablando del desalojo masivo de la población ubicada en la zona de bajamar, aproximadamente 17500 familias que han vivido históricamente allí y que hoy el gobierno quiere reubicarlas para construir un malecón portuario y, en general, para la expansión portuaria, lo que ha generado la zozobra entre la población ante un inminente desalojo”.

Y continúa: “Nuestras organizaciones sociales nos hemos opuesto a esta medida porque la ley 70 de comunidades negras y el acto legislativo 005 nos dice que Buenaventura y especialmente la población de bajamar debe tener protección por parte del Estado, la propia Corte Constitucional se ha referido a nuestro caso y expidió una sentencia ordenando al Estado proteger a nuestra población, porque somos un caso emblemático: es que tenemos los más altos índices de violencia y desaparición del país y esto ha sucedido justo cuando pretenden desarrollar macroproyectos en nuestro territorio”.

“Nuestras familias derivan su sustento de la pesca artesanal, del corte de la madera, del transporte desde Buenaventura hacia las zonas rurales de los consejos comunitarios; si quitan a nuestras familias de esta zona histórica se va a generar una ruptura entre la zona urbana y la rural. Es que en el caso de Buenaventura,  para llegar a la zona rural hay que coger lancha y navegar por mar hacia los ríos en donde vive la gente de los consejos comunitarios; ese servicio lo presta nuestra comunidad, que se encuentra en bajamar. Así lo llamamos porque sube y baja la marea bajo las casas”.

“Estas comunidades asentadas en esta área en su gran mayoría provienen de esas zonas y por muchos años han transportado a la gente hacia los consejos comunitarios y ríos del Pacífico colombiano. La gente viaja hacia el río Naya, Raposo, Yurumandí, Cajambre, Anchicayá, Dagua, Micai, entre otros, porque el Pacífico es extenso, casi todos los que van y vienen tienen casa o familia en la zona palafítica, o sea en esa zona en donde las casas se hacen de palo y se construyen unos metros sobre el nivel del mar para evitar que sean inundadas cuando sube la marea”.

Macroproyectos y violencia en la zona palafítica
“La zona palafítica es una zona que hace parte del paisaje cultural de Buenaventura, es histórica porque llevamos más de 300 años allí, esa zona debería ser patrimonio cultural de la nación, es parte no sólo del paisaje, sino de la estructura de Buenaventura. Hablamos aquí de los territorios ganados al mar correspondientes a las comunas 3,4 y 5. En el caso de la comuna 5, ya hay un proyecto andando,el TCBUEN que ha violentado todos los derechos de la población, especialmente los barrios Pascual de Andagoya, la Palera, Punta del Este, Santa Cruz y el desaparecido barrio Santa Fé;  esa población ha sido expulsada de su territorio con la justificación por parte del Estado en la necesidad de crear grandes inversiones en el puerto”.

“El proyecto Malecón es un macroproyecto que se construiría en tres fases y que tendría varios kilómetros alrededor del mar, con puerto pesquero y muelle, con zona franca, grandes centros comerciales, parques deportivos, zonas de finos restaurantes; todo ello encaminado al libre comercio con el exterior. Estas obras se planean y se realizan restringiendo los derechos de la población y en este caso ejecutando actos represivos por parte de la fuerza pública. Es increíble que nunca el Estado se preocupara ni invirtiera recursos para superar la miseria en estas zonas, pero ahora dispone cientos de miles de millones de dólares para modernizar el puerto con el fin exclusivo del comercio internacional”.

“Desde la llegada de los macroproyectos a Buenaventura se han incrementado los asesinatos, las desapariciones, el confinamiento al interior de las organizaciones y la comunidad. Por ejemplo, hace pocos días  en el barrio Lleras, que se encuentra en la comuna 3, un barrio muy grande, más o menos 30 familias tuvieron que desocupar sus casas porque se formó una balacera y la gente tuvo que salir sin que nadie los amparara, y eso que la fuerza pública estaba allí supuestamente cuidando. Esta situación ha sido denunciada por la diócesis de Buenaventura en un comunicado que tituló “El genocidio se agudiza mientras el desarrollo avanza”. Se resalta de esta denuncia los desplazamientos intraurbanos que se dieron en 2006 en el barrio San Francisco, en 2008 en Lleras y el que se da ahora en 2011 en el barrio la Inmaculada. En cuanto a homicidios, denuncia la diócesis que de enero a julio de este año van 138 homicidios selectivos; sólo en el mes de julio hubo 31 asesinatos. A parte de eso denuncia 36 desapariciones forzadas entre el enero y julio del presente año”.

“Toda esta situación de violencia y muerte en la zona no es casualidad, sino que está calculada para sacar a la gente de la zona palafítica y llevar a cabo los macroproyectos, por eso esas balaceras y actos de violencia son funcionales a esos intereses. La fuerza pública dice que en la zona hay fuerzas ilegales, guerrilla, bandas y paramilitares; como siempre, ante la confrontación entre los diferentes grupos ilegales, la que sufre es la comunidad. En el barrio Lleras hay una base militar que no ha servido de nada, porque a la gente la  siguen desplazando y la violencia no cesa”.

“El Estado dice que la zona palafítica es de alto riesgo y que debe ser intervenida; sacaron un documento de la procuraduría diciendo que estas construcciones son ilegales, pero entonces lo han sido desde hace 300 años. Lo claro aquí es que hay una vulneración de los derechos de las comunidades afro ubicadas en la zona palafítica de Buenaventura, justificada en los macroproyectos que se quieren llevar a cabo en estos territorios. Con ellos afectan la vida económica, social y cultural de la comunidad y por ello queremos que el mundo y el país conozcan lo que sucede en la zona palafítica. Seguiremos dando la pelea por defensa del territorio, apoyados en el Proceso de Comunidades Negras PCN, la corporación Corhapep y nuestra comunidad”.

Modificado por última vez el 16/06/2012

Share this article

Acerca del Autor

Olimpo Cárdenas Delgado

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

Litografía Periferia

 

Ubicación

 

 

Medellín - Antioquia - Colombia

Calle 50 #46-36 of. 504

(4) 231 08 42

periferiaprensaalternativa@gmail.com

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.