Los Campesinos de Nariño no se dejan engañar: Ni la Gran Colombia Gold ni Medoro ni Mazamorras Gold

La Canadiense Gran Colombian Gold, o Medoro, quiere entrar a Nariño por el norte del departamento, con el nombre de Mazamorras Gold, tomado abusivamente del nombre de la cuenca de un río de ese territorio sagrado para sus habitantes. Pero la dignidad de la comunidad de Arboleda se lo ha impedido y ha logrado paralizar las obras de exploración. Entrevistamos a Martín Muñoz, un campesino de la región, quien nos contó esta experiencia de resistencia que se opone radicalmente a cualquier forma de minería.

Martín Muñoz Rodríguez es un joven del municipio de Arboleda en el norte de Nariño. Pertenece al Comité de Integración del Macizo Colombiano, CIMA, que se compone de organizaciones del norte de Nariño y Sur del Cauca. Este proceso tiene como finalidad la defensa del territorio, de los derechos humanos, y se apoya en la organización comunitaria, la familia, la equidad de género, la juventud y en las escuelas agroalimentarias que se organizan desde las veredas y los municipios. Y es que lo más importante, según Martín, es solucionar el problema de la escasez de comida y garantizar la soberanía alimentaria. Aunque la mayoría de organizaciones son del norte de Nariño, ya han hecho articulación con el comité de  integración del Galeras, CIGA, en el sur; con la Red de Sembradores de la Cordillera, en el centro, y con la Red de Chagreros, que son indígenas Pastos. En el ámbito nacional se articulan al Coordinador Nacional Agrario, CNA.

La llegada de las transnacionales al norte de Nariño
Esto es lo que nos cuenta Martín: “Arboleda es un municipio pobre, olvidado por el Estado, en donde viven aproximadamente unas 10 mil personas que viven de la producción de café, cítricos, plátano, yuca y, en general, lo que llaman pan coger. Hasta hace poco vivíamos en relativa tranquilidad, inclusive podemos decir que no ha habido presencia de grupos armados de manera estable y nunca antes se habían presentado amenazas o muertes allí.”.

“Pero a principios de enero de 2011 llegaron al territorio algunas personas extrañas que dijeron ser ingenieros de una empresa llamada Gran Colombian Gold, que explora minerales. Ellos entraron diciendo que van a generar progreso y desarrollo, pero lo que han logrado es crear incertidumbre y desinformación en la comunidad, que nada sabía de minería ni de proyectos en el territorio. Por eso investigamos qué es lo que quiere la empresa. Leyendo documentos nos dimos cuenta que los de la Gran Colombia Gold piensan explorar y explotar a gran escala, el cobre, el oro y otros minerales. Esta empresa es de origen canadiense, la misma que se conocía como Medoro y que hoy está dirigida por la ex-canciller María Consuelo Araujo, la misma que en el gobierno de Uribe tuvo que renunciar porque su familia estaba siendo investigada por vínculos con el narcotráfico”.

Las estrategias de la Gran Colombia Gold
“Esta empresa lo que hizo fue crear división entre los vecinos: los del casco urbano le creyeron el cuento del progreso y los de las veredas no, porque es allá, en el campo, donde la empresa hace presencia y trabajos de exploración. La GCG para ganarse a la gente le ofrece empleos, mejoramiento de vías, de viviendas, de escuelas, programas de reforestación, de huertas, de manejo de basuras y limpieza y otras cosas que la ley y la tal responsabilidad empresarial les exige. A los niños les han dado regalos y usan un lema muy sugestivo: después de la tempestad viene la calma. Han puesto a unas señoras de las juntas de acción comunal a recorrer las veredas y a convencer a la gente para que permita la exploración y la presencia de la empresa. Le ofrecieron dinero a la gente para que les arrendara sus terrenos con fines exploratorios o para levantar sus campamentos, y como la gente tiene necesidad económica aceptó. Cuando la gente reaccionó, la empresa la intimidó con las consecuencias legales y la asustó diciendo que los campesinos no son dueños del subsuelo, que eso le pertenece al Estado, entre otras cosas”.

“Por otro lado, se dieron a la tarea de crear y reproducir una mala imagen de las organizaciones sociales. A partir de ello, las amenazas, los desplazamientos, los seguimientos y las judicializaciones de los líderes se han incrementado y en ello están implicados los organismos de seguridad de la empresa, que trabajan de la mano con las autoridades. Somos campesinos en resistencia, pero la empresa deja entredicho que detrás de nosotros hay fuerzas oscuras, grupos armados, y a la gente le ha molestado mucho que cuestionen su forma de trabajo”.

Los impactos del proyecto
De los documentos se deduce, según Martín, qué “el proyecto impactaría 5977 hectáreas comprendidas entre Arboleda y San Lorenzo. Ni el Ministerio de Cultura ni el de Medioambiente, y mucho menos la empresa, tienen en cuenta que Arboleda fue declarada monumento nacional y reserva arqueológica mediante decreto 2666 del 31 diciembre de 1971. Arboleda está en el área del macizo colombiano, en donde nacen muchos ríos, que tenemos la microcuenca del río Mazamorras, que abastece muchos acueductos”.

“La empresa, queriendo congraciarse con la comunidad, le dio el nombre a su proyecto minero de Mazamoras Gold, y eso en vez de gustarle a la gente la indignó. Además, cuando hicieron huecos profundos para sacar muestras, lo que llaman diamantina, a los ríos le cayeron sustancias tóxicas y el ganado que bebió de esas aguas murió. Además, a causa de estas operaciones ya un reservorio de agua llamado la Marucha disminuyó su caudal. Entre otras cosas, a la comunidad le preocupa mucho el desplazamiento forzado que va a ser necesario para darle paso a las obras o el cambio de vocación agraria a minera. Nadie se  quiere ir del territorio en donde trabaja la tierra, donde crecieron sus hijos y construyeron comunidad”.

El pulso lo va ganando la comunidad

“La comunidad ha decidido defenderse y resistir, en primera instancia, a través de acciones jurídicas y denunciando ante las autoridades. Pero  éstas no sólo no defendieron a la comunidad, sino que se han dedicado a agredirla. Entonces la comunidad se radicalizó. Por ejemplo, un día la gente impidió el ingreso de una gente de seguridad y unos obreros de la empresa que intentaban realizar unos trabajos en Bolívar. Éstos, entonces, golpearon a una niña y a su mamá, con lo que desencadenaron una reacción fuerte en contra de los campamentos de la empresa, los cuales fueron quemados, no sin antes desalojar a los obreros. Después de la quema de los campamentos quedó un ambiente tenso, la comunidad no ha permitido que continúen los trabajos ni que se reconstruyan los campamentos hasta que se realice un foro regional con todas las comunidades (según Ingeominas, de los 64 municipios de Nariño, 54 están pedidos en concesión para exploración) y las autoridades. La empresa aceptó en primera instancia, pero luego se retractó y utilizó su poder para que ingresara la fuerza pública. Como siempre, llegaron golpeando. A una señora le fracturaron un brazo, y esto radicalizó aun más a la comunidad que, desde octubre de 2011, no permite que se mueva nada ni que la empresa ingrese a la zona; todo esto hasta que se lleve a cabo el foro departamental”.

 

Modificado por última vez el 16/06/2012

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