Periferia

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Sunday, 22 November 2009 19:25

EDICIÓN ACTUAL NOVIEMBRE

Friday, 20 November 2009 18:50

Primeras jornadas antiautoritarias

Los pasados 15 y 16 de septiembre de 2009, se convirtieron en un pequeño intento por recordar y confrontar con el presente la caminata histórica de las luchas sociales, sus estrategias organizativas y las tácticas de acción que a lo largo del trayecto han manifestado una clara intención de confrontar el autoritarismo y la hegemonía. El ejercicio consistió en establecer un escenario de diálogo alrededor del antiautoritarismo entre los movimientos sociales colombianos y la lectura a los mismos desde la academia.

La discusión alrededor de la autoridad y el autoritarismo arrojó elementos conceptuales que sirvieron como base teórica común para el resto de las conversaciones de las jornadas. Para algunos de los asistentes, la autoridad es un acto inevitable y aceptable por diferentes grupos sociales en sus relaciones y procesos organizativos. Lo anterior da a entender que la autoridad es un tipo de relación ineludible, es decir, que es un acto cotidiano, casi espontáneo y frecuente con el cual lidiamos recurrentemente. Pero también que es un tipo de relación aceptable, pues su existencia está mediada por el reconocimiento de la idoneidad, de los atributos y cualidades de quien en un momento dado la ejerce para enfrentar o resolver de la mejor manera una situación particular. De esta forma, la autoridad aflora en el acto de aprobación que el cuerpo colectivo o los integrantes de una organización hacen de las capacidades de aquel o aquellos que presentan las mejores condiciones en un momento dado.

Pero, en sentido contrario, el autoritarismo es definido como un tipo de relación social deformada, basada en impositivos y verticales ejercicios de poder que, apoyándose en variados mecanismos de control, buscan someter a una parte del cuerpo colectivo para beneficio de quien promueve dichas prácticas autoritarias. El antiautoritarismo, entonces, es asumido como una respuesta colectiva de oposición a las estrategias de autoritarismo presentes en la historia de los pueblos y expresadas de diversas maneras en acuerdo con las propias condiciones de lucha.
Teniendo en cuenta lo anterior, el ejercicio contrahegemónico al que nos enfrentamos esos dos días adquirió su forma y pretendió continuar polemizando en materia de lo que representa la liberación de las mujeres, la organización obrera, el campesinado y la lucha indígena en los escenarios locales, nacionales e internacionales. El debate se nutría de cada presentación y ponencia, permitiendo a los asistentes socializar sus saberes y generar preguntas que alimentaban cada detalle de las jornadas. Se problematizó la modernidad, se acudió a la post-modernidad, se habló de pueblo, de multitud, de poder, de anti-poder y contra-poder, de Poder Popular como estrategia de construcción y trasformación de la realidad, de clases, de la lucha de clases, de lo común para enfrentar el imperio, de imperialismo, de feminismo, de género y sexo, de la necesaria confrontación del patriarcado.

En específico, en el bloque temático sobre mujeres y feminismo, donde participaron como ponentes una delegada de la Confluencia de Mujeres y la profesora Ochy Curiel, se habló de luchar contra las relaciones patriarcales dentro y fuera del movimiento popular, y de la construcción de un movimiento feminista conectado con el resto de las luchas sociales, cuestionando los privilegios de toda índole. En el bloque temático sobre el movimiento indígena, cuyos ponentes eran una delegada y un delegado del CRIC y el profesor Juan Guillermo Ferro, se discutió la necesidad de aprender de la lucha ancestral de los pueblos originarios, reconociendo, entre otras cosas, su capacidad de organización y movilización, su intento por vincular la ética y la política, su alegría en la lucha, su ímpetu  por caminar la palabra.

En el bloque sobre el movimiento campesino los ponentes, un delegado del Coordinador Nacional Agrario y el profesor Carlos Salgado, plantearon una discusión alrededor de los procesos de resistencia y autodeterminación del campesinado, no sin antes mostrar la situación de explotación del campesino en el contexto neoliberal, representado en las políticas de Estado, en los tratos de los terratenientes y en las olas de muerte ocasionadas por el paramilitarismo. Finalmente, en el bloque temático de movimiento obrero y sindicalismo, a cargo de un delegado del Instituto Nacional Sindical y del profesor Ricardo Sánchez, se habló de la necesidad de que, a pesar de la precarización laboral y la fuerte represión por parte de agentes estatales y paraestatales, el sindicalismo es uno de los pilares de la lucha por la emancipación humana. Frente al momento actual de la relación capital-trabajo, el movimiento obrero debe asumir el reto de nuevas formas organizativas y medios de lucha buscando construir un movimiento clasista, pluralista y combativo.

Ahora bien, la discusión sobre la lucha de clases, parte central de las jornadas, nos permitió debatir la necesidad de afirmar la perspectiva de antagonismo entre explotadores y explotados sin desconocer las formas contemporáneas de gobierno basadas en dispositivos policivos de control y normalización de la vida. Reconocer la lucha de clases y las transformaciones de las relaciones de poder nos llevó a plantear una resistencia que, aunque sigue pensando la revolución como un conjunto de cambios estructurales que deben trastocar la actual relación del capital-trabajo, también construye la emancipación a través de un proyecto de vida, una ética personal y colectiva que se manifiesta en la cotidianidad y que crea espacios de liberación en el aquí y el ahora.

Además de lo anterior, las Jornadas Antiautoritarias se desarrollaron bajo una idea de unidad e integración de las luchas que le propone al país una nueva forma de construir la trasformación social, estrategia que en la búsqueda por superar lo reivindicativo y las exclusividades gremiales, ha logrado sustentar en el entramado político la noción del territorio y lo relativo al mismo, constituyendo una proposición cimentada al calor de la praxis y el trabajo colectivo. La Minga de Resistencia Social y Comunitaria se establece como uno de los ejemplos primordiales en lo que respecta a las formas organizativas de carácter libertario y, por supuesto, antiautoritario.

Sin lugar a dudas, el escenario que pudimos desarrollar en estas fechas, apoyados por el Grupo de Investigación “Análisis de las políticas públicas y de la gestión pública” de la Universidad Nacional y por la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia, nos permitió generar avances que nos cualifican frente a la disputa contrahegemónica, y declaran una vez más que desde la construcción de Poder Popular es posible desafiar el autoritarismo que en nuestro país se manifiesta en el modelo neoliberal que se afianza bajo el discurso de la seguridad democrática.

Desobedecemos, resistimos y seguimos…hasta las próximas Jornadas Antiautoritarias en 2010.

Para leer los documentos sobre las jornadas visite nuestra web: www.redlibertariapmk.org
P  eriferia cumple cinco años de vida. Cuando empezamos, en noviembre de 2004, fueron muchas las apuestas, pero también muchas las dificultades, las críticas. Sobrevivir a la primera edición era incierto, una angustia; así es casi todo lo nuestro. Las experiencias que la izquierda colombiana ha visto nacer, tratar de crecer y morir en el intento son incontables, a pesar que muchas de ellas han sido de reconocida calidad. Pero fue justo ese impulso suicida, esa obsesión que caracteriza a quienes estamos en la margen contraria de la política tradicional, lo que nos presionó a realizar un nuevo intento. Por supuesto nuestro interés por la comunicación fue fundamental.

Las preguntas que nos hicimos en ese momento y que hoy siguen vigentes, eran a nuestro juicio las que cualquier comunicador responsable debería hacerse siempre. ¿Cómo ayudar a la gente humilde a entender que la realidad de los medios masivos de comunicación es diferente a la que viven en su propia carne? ¿Cómo ayudar a recuperar en nuestra gente la capacidad de juicio frente a lo que escucha, oye y ve en los medios masivos? ¿Cómo poner al servicio de las clases populares un medio de comunicación para que ellas se escuchen y se vean? ¿Cómo hacer de la prensa alternativa un medio de educación y organización popular? Esas preguntas se las han formulado los educadores populares, los dirigentes sociales, los estudiantes, los demócratas, los intelectuales desde hace más de un siglo, desde entonces, en nuestro país los próceres de la independencia, los artesanos, los obreros, los revolucionarios han tratado de contestar a esa pregunta con periódicos, con pasquines, con boletines, con revistas, con libros, con poesía, con arte.

No es tan simple responder estas preguntas, mucho menos pensar que en una sola propuesta de prensa alternativa se pueda recoger todo el sentimiento que atraviesa a las diferentes expresiones políticas y sociales. Tampoco podemos creer que una prensa alternativa contrahegemónica pueda hacerle frente a la poderosa maquinaria informativa transnacional. Son necesarios las revistas de cultura política, las de música, las de arte y poesía, los periódicos partidistas, los comunitarios, los sindicales, los que le hablan a la intelectualidad y los que le hablan a la periferia, los murales y todo tipo de medios de comunicación alternativa y popular en las comunidades.
Nuestra propuesta es que estos medios proliferen, que se despierte la comunicación popular dentro del alma de la resistencia social, que en cada dirigente político haya un comunicador al que le interese escuchar el corazón de sus bases, y lograr que su propio mensaje las impacte también en el corazón; que las organizaciones no hagan el periódico o el boletín por cumplir con la tarea, sino porque están convencidos que esa es una labor estratégica de su propuesta social que debe dejar huella. Que los jóvenes hagan teatro, cine, video; que hagamos de la comunicación popular parte de nuestra vida, de la cotidianidad; que sea su fin la recuperación de los valores de justicia y humanismo; que le brindemos ese regalo a los más necesitados, a nosotros mismos y a nuestras organizaciones.

Estos cinco años han sido vividos a plenitud dentro del esfuerzo por ofrecerles a los luchadores y luchadoras sociales de todo el país nuestra propuesta de comunicación popular. Periferia es parte de la respuesta a algunas de esas preguntas históricas surgidas del bloque popular. Nos hemos llenado de autoridad moral y ética en la práctica porque trabajamos hombro a hombro con sindicalistas, indígenas, obreros, defensores de derechos humanos, dirigentes políticos, intelectuales, docentes, jóvenes y comunidades pobres en general.

Hemos luchado contra nuestros propios prejuicios para evitar sectarismos y discusiones sin sentido dentro de la izquierda; sin ambigüedades le hemos ofrecido las páginas de Periferia a todas las corrientes que hacen parte del prisma político de las organizaciones sociales y comunitarias, a todas las etnias y a todos los sectores. No obstante nos hemos atrevido a hacer críticas y a provocar debates políticos como el que hoy promovemos. Ante tanta dificultad y pobreza en la que se debaten las propuestas de comunicación popular preguntamos ¿A quiénes les corresponde garantizar la vida y desarrollo de la comunicación popular en sus diferentes expresiones? ¿Quiénes, si no los sindicatos, las organizaciones sociales, los partidos de izquierda, los demócratas son los que deben ponerle el pecho a esta responsabilidad?¿A quiénes les interesa escribir y leer la prensa alternativa y popular? ¿Quiénes la deben financiar, dado que este no es un negocio lucrativo?


Estas son reflexiones hechas a partir de la observación juiciosa de cinco años de trabajo duro y honesto, son preguntas directas para nuestros lectores,  que en su gran mayoría se encuentran en estos espacios de lucha. Nos conocemos muy bien, por ello no nos debe dar temor entrar en el debate, reconocer que no somos consecuentes cuando diagnosticamos los principales problemas de nuestra sociedad y a la hora de hacer planes y establecer presupuestos dejamos a la educación, la formación y la comunicación con muy pocos recursos o sin ellos. De otro lado, hay que reconocer y debatir frente a nuestras propias prácticas formativas, el nivel de lectura, lo que se lee y los comportamientos que asumimos como uno o una más dentro de la cultura mediática. Se supone que como dirigentes o líderes debemos superar imposiciones del capitalismo, pero somos grandes consumidores de comunicación y cultura burguesa, de ideología racista, autoritaria, machista y conservadora; eso se nota mucho desde afuera y especialmente a la hora de resolver nuestras diferencias internas. Es difícil conseguir un sindicalista que escriba para los demás y en lenguaje sencillo; es complicado que un dirigente social o un profesional de una organización social también lo hagan, pero con todo y las críticas es a ese movimiento social que le debemos la existencia de nuestra propuesta.

Desde hoy recibimos regalos; y desde ya nos disponemos a hablar con todos ustedes para echar a andar proyectos de trascendencia, propuestas estratégicas en comunicación que nos ayuden a todos a hacer más fácil y feliz el trabajo en el que por gusto y conciencia ustedes y nosotros nos hemos empeñado. Hoy, en nuestro cumpleaños número cinco, creemos que las construcciones colectivas son cada vez más indispensables, y en el sentido concreto de la comunicación sabemos que sigue siendo urgente la coordinación nacional de medios alternativos y populares, olvidándonos de protagonismos y sectarismos, de tal forma que podamos hacer frente, desde los más insospechados rincones de la cotidianidad, a esa avalancha mediática de la oligarquía que nos inunda de bazofia, mentiras y frivolidades.
Thursday, 22 October 2009 16:52

EDICIÓN No. 45 ACTUAL OCTUBRE

Thursday, 22 October 2009 16:47

Cuentos de Fútbol

En el marco de la fiesta del libro que se realizó el mes pasado en el Jardín Botánico de la ciudad de Medellín, se presentó el libro con los escritos ganadores y seleccionados del concurso “Con la Pelota en La cabeza” que organiza la barra futbolera “Los del Sur”. Los jurados resaltaron de forma especial la cantidad de escritos (más de 600) recibidos y sobre todo su calidad, lo cual deja en evidencia una estrecha relación viviente entre el fútbol y el arte, en este caso, la literatura. Con la autorización de los organizadores del concurso, nos proponemos publicar aquí en las sucesivas ediciones algunos de los cuentos seleccionados por los jurados. En esta edición traemos el cuento ganador.

 

Tumbaítos - Por: Hernando González Rodríguez. 1er puesto Categoría B. (Mayores)

Parecía querer beberse la vida en el pique con que entraba a la cancha. Llevaba adentro el motor: El tumbaíto del piano de Ricardo Ray en Sonido bestial. La cancha lo centripetaba en un impulso de alegría y de anhelo. Era distinto a los viernes de taberna, a ese ambiente calentón que la salsa torea, a la pared en que se recostaba a beber unas cervezas, al baile solo, sin hembra, sin amigos, a pesar de que el antro reventaba de gente. Su pasión se repartía entre esos dos mundos, la salsa y el fútbol, el resto consistía en su anónima semana de obrero. Pero los días volaban en el ansia del partido de los domingos, de ese sprint que lo llevaba de un costado al otro del campo en andas de una felicidad indescriptible. Las mágicas teclas de Ricardo resonaban en su interior, se imbricaban con sus músculos y sus sensaciones. Entonces sentía la ciudad como un sueño placentero que se desovillara perezosamente. Sentía que era posible hallar la dicha en el momento en que la pelota se adaptaba a sus pies y abría riberas a la fantasía y era seguro que la jugada acababa en gol, en triunfo, en celebración. Eran momentos especiales. Sentía que todo se conjugaba, el arte con el balón, el embrujo del piano, la visión de Medellín como una ciudad bonita. Qué disfrute jugar fútbol. Una corriente sensual lo ligaba al entorno. Subía desde la arenilla a sus pies, la sentía como agua represada en el pulso de la multitud en la tribuna, se elevaba hasta la flecha plateada de un avión que cruzaba el azul. Todo era azul en ese instante. Pero era un azul muy distinto al que veía desde el edificio en construcción, arriesgando la vida a treinta metros de altura, el cuerpo molido por la suma de fatigas superpuestas, esperando la hora del almuerzo para engullir la desabrida y menguada coca. La salsa sonando en su radiecito inseparable sazonaba la rebeldía y amortiguaba el hambre.

II
En la entrada de la taberna, cerveza en mano, recostado a la pared, se movía al son de La última rumba, de Henry Fiol, uno de sus temas preferidos, trompeta celestial, y evocaba ese golazo del domingo. Fue en la cancha de grama de la Unidad Deportiva de Belén, en una mañana fresca y clara como una cascada de música. Como un colibrí atolondrado de miel, el balón quedó picando a un paso. Goloso, se le fue con todo y sacó un zurdazo. Entre el impacto del guayo y el zarandeo de la red, el balón describió una curva a lo Falcao en Brasil-Italia en el 82. El arquero la vio pasar, impotente. Lo cantó con una efusión de apoteosis, mientras era cubierto por la avalancha de los compañeros, que se agolparon a felicitarlo. Sintió que podía ir por la vida, ajeno a las trampas del mundo, pertrechado con el recuerdo de un gol. Sólo con eso. El sonido de las bestias rugió en la esquina. La noche parpadeó y en ese instante de suspenso se percibió el cambio de velocidades de la moto. En la máquina de la muerte los sicarios eran como un centauro bicéfalo. ¡Bang, bang, bang! ¡Bang, bang, bang! Era el sonido de las bestias, no las de Ricardo, sino las que llenaban a Medellín de tumbaítos frioleros, tumbaítos que resbalaban en el piso como sordos fardos de hielo, tumbaítos sin posibilidad de levantarse, aunque en el momento de la caída les ataque unas ganas briosas de vivir. Tendido en la acera, embotado, en una realidad sin tiempo, escuchó que decían: “Ah, lo tumbaron. Pa la tumba”. En el ahogo de lo irremediable, se aferró al recuerdo más hermoso, al gol de zurda. Vio otra vez a los amigos corriendo hacia él, rodeándolo, estrechándolo, amparándolo contra el espanto del aire que le faltaba, del aire que se le iba, se iba, se iba… a la red.

 

La derrota de Carlos Gaviria en la consulta interna del Polo Democrático Alternativo para escoger el candidato presidencial por ese partido a las elecciones de mayo de 2010 es un llamado de atención para todo el movimiento social, popular y digámoslo claro: para la izquierda. Si el movimiento popular en verdad contempla la vía electoral como uno de los muchos mecanismos en la tarea de la transformación social, debe pensarse seriamente la posibilidad y afrontar dicha práctica política con compromiso.

Sunday, 27 September 2009 22:08

Homenaje 44

Wednesday, 23 September 2009 15:43

EDICIÓN No. 44 ACTUAL SEPTIEMBRE

Con esta contagiosa consigna coreada por cientos de panameños y panameñas durante los días 14, 15 y 16 de agosto de 2009, se desarrolló el más importante evento de las organizaciones sociales y populares de Panamá, el Segundo Congreso del Frente Nacional por los Derechos Económicos y Sociales- FRENADESO.

Una canción es un libro chiquito, muy corto y además cantado. Con ella uno tiene la ventaja de saber quién la interpreta y a veces quién la compone. En ese sentido la música no solo es armonía, ritmo y esas cosas que los músicos expertos sabrán explicar muy bien, sino que la música también es texto; la música, como todo, habla del momento en que fue creada, del pensamiento de su autor, de la ciudad y sociedad donde ha sido creada. De esto hay tantos ejemplos como canciones escritas. Esta vez tomaremos un ejemplo que tiene que ver un país, dos momentos y muchos personajes: Chile, la dictadura militar y Los Prisioneros.

 

 En Chile se da el golpe de estado militar en septiembre de 1973; este no solo fue la masacre de todo el pueblo y su presidente, Salvador Allende, no sólo sirvió para frenar el avance de la izquierda y los sectores populares, sino que, sobre todo, la dictadura sirvió para la implementación del modelo neoliberal en Latinoamérica, como profundización del capitalismo y las contradicciones existentes en cada país.

A inicios de la década del 80, los movimientos sociales y populares estaban reorganizándose y volviendo a las calles, a la expresión de inconformidad con la dictadura. En medio de esta recomposición, los estudiantes de secundaria comenzaron a organizar de nuevo federaciones estudiantiles, organización y actividades, incluso toma de liceos públicos, todo en medio de la dictadura. La represión fue durísima, la lucha se abría de nuevo. En este contexto nace un grupo musical de jóvenes de secundaria, un grupo de rock que se llamará para la historia “Los Prisioneros”.

Los Prisioneros nos van a  mostrar ese Chile que, después de 10 años de dictadura, ha desarrollado todas las reformas para la implementación del neoliberalismo. Así, sus canciones nos muestran el Chile de ellos- de los marginados y excluidos -, desde los obreros, la cultura, los jóvenes, etc. “Están paradas esperando a las manos que decidan hacer andar… cuando vino la miseria los echaron, les dijeron que no vuelvan más, los obreros no se fueron, se escondieron, merodean por nuestra ciudad…” ¿Cómo entender esta canción si no como la descripción del cierre de tantas industrias, el despido de los obreros que sin trabajo y sin otra opción se quedan en la ciudad como desempleados tratando de sobrevivir?

Luego dicen en otra canción: “Únanse al baile de los que sobran, nadie los va a echar de más, nadie los quiso ayudar de verdad…”, en referencia a los jóvenes que no tienen ninguna oportunidad porque todo ha sido privatizado o elitizado y puesto en función del beneficio privado. Parte de los jóvenes que creyeron las ideas y engaños de la dictadura como progreso, finalmente tuvieron que aceptar su frustración.

La dependencia de los gobiernos latinoamericanos de otro gobierno en un estado imperialista como los Estados Unidos, mucho más marcado y evidente en las dictaduras, la muestran también Los prisioneros: “Nadie en el resto del planeta toma en serio a este inmenso pueblo lleno de tristeza… Las potencias son los protectores que prueban sus armas en nuestras guerrillas… Somos un pueblito tan simpático que todos nos ayudan si se trata de una guerra armar, pero esa misma cantidad de oro la podrían dar para encontrar la solución definitiva al hambre. Latinoamérica es grande debe aprender a decidir… Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos…”

Un último elemento (sin agotarlos todos) conocido de éste grupo musical es su posición frente a tantos “chilenos” y su “identidad” y “sentimiento patrio” que se refleja en su vida en Miami u otros países o con la reproducción total del estilo de vida norteamericano o europeo dentro de Chile. En una de sus canciones Prisioneros nos dice: “si sueñas con Nueva York y con Europa, te quejas de nuestra gente y de su ropa… si eres artista y los indios no te entienden, si tu vanguardia aquí no se vende… por que no se van, no se van del país…”

Este escrito quizá es medio nostálgico, no solo de “Los Prisioneros” sino de la crítica que el grupo de rock más reconocido del chileno desplegó contra la dictadura. Y lo manifestó al punto de que el ejército le suspendiera conciertos en la ciudad. Su crítica incluso fue más allá de la dictadura y atacó de frente al mismo capitalismo, como cuando nos dice: “es mentira eso del amor al arte, no es tan cierto eso de la vocación… nadie te puede ayudar, nadie tiene tiempo de reclamar, solo algo deja bien a casi todo el mundo… ¡quieren dinero!...”. Se que ellos no son lo únicos grupos que más allá del talento tienen conciencia y capacidad crítica;  hay más grupos que lo hacen, y en Colombia también hay mucha gente que lo está haciendo. También hay mucha gente que escucha su música y no comprende o no se detiene en la letra. Esta también es pues, una invitación a escuchar música con todos los sentidos, comprendiendo su mensaje, pues la música como los libros, entre otros, puede generar denuncia, emancipación y resistencia.

 

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Nosotros

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