Periferia

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Friday, 18 September 2009 10:49

Diplomacia bélica por Latinoamérica

¿Los colombianos nos hemos vuelto bélicos?, o ¿nacimos bélicos?, o ¿nos aceptamos como soldados del ejercito de Uribe? Esta es la pregunta que no hacen los medios de comunicación a los colombianos cuando atizan los ímpetus de nacionalismo trasnochado provocando en los ciudadanos el surgimiento guerrerista como la única “opción de dignidad”. Lo anterior es parte de la nueva telebobela colombiana que se ha llamado la campaña de la ruta libertadora a la cual es necesario crear y garantizar  un triunfo y que mejor que “un recorrido por Latinoamerica para fortalecer su ejército”.

Habría que reconocer que la estrategia mediática está muy bien montada, solo que a los asesores se les quedó un pequeño detalle que resolver y es que los gobiernos latinoamericanos vienen construyendo una propuesta libertadora para América Latina mucho antes que a los colombianos se les hubiese desarrollado el complejo de soldado eligiendo por presidente no a un hombre de paz sino a un hombre de guerra.

Alucinados o indiferentes, o como queramos llamarle al estado de ánimo, por conveniencia o por contradicción ninguna condición justifica la postura silenciosa de un país que dice estar cansado de la violencia; ahora, además de la incapacidad de resolver el conflicto interno, estamos cazando pelea permanente con todos nuestros vecinos, a costa de romper todos los lazos construidos históricamente. Definitivamente los colombianos a futuro debemos leer los diagnósticos mentales de todos los candidatos o candidatas a presidente, de lo contrario nuestra única imagen a exportar es la de ser psicópatas con tendencias a esquizoides y paranoides con unas fuertes expresiones de megalomanías. Claro, también surge la duda y conociendo como se tejen los hilos que dominan la humanidad, ¿será que la nueva tendencia  es que los colombianos y las colombianas estamos siendo adiestrados para ser útiles como guerreros a cuanta batalla requieran los poderes mundiales para imponerse en un territorio de tan profundas riquezas como América del sur?.
Imperio es imperio, definitivamente, no importa la pelambre que use. Y lo que en principio lo hace imperio es la voluntad de su élite para someter territorial, política y económicamente el mundo o la mayor parte de él. Lo otro es la capacidad que tenga para lograrlo, pero siempre en la historia imperial han existido élites locales dispuestas a entregar la soberanía de sus territorios a cambio de que el imperio les tolere y garantice sus privilegios y felonías dentro de este territorio sometido. Aunque en los países latinoamericanos y del Caribe casi todas sus élites se han postrado vilmente a los pies del imperio, hoy por hoy muchos gobiernos cercanos a los movimientos populares intentan revertir esta historia; sin embargo, en Colombia la derecha empotrada en el poder nos ha sumido en uno de los momentos más oscuros de nuestra historia; se abre impúdicamente ante las peticiones del gobierno norteamericano y se dispone a ser la punta de lanza para el hostigamiento, el ataque y la invasión a los países vecinos que han osado reclamar en serio sus soberanías.

Nada de esto debe extrañarnos, sin embargo. Todo se veía venir desde hace mucho. Casi al mismo tiempo en que empezaron a perfilarse algunos gobiernos progresistas en América Latina con proyectos económicos disidentes del modelo impuesto por el consenso de Washington, dispuestos a defender sus recursos naturales de la ambición sin fondo del capital extranjero, y con proyectos de integración regional política y económica distintos a la propuesta colonizadora del ALCA, más basados en la complementariedad y la solidaridad que en la competencia, empezó también el gobierno colombiano a perfilarse como el dique de contención que se le ofrecía a la USA para frenar estos procesos.  El pretexto perfecto: la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, que demandaba la intervención solidaria de los Estados Unidos en nuestro territorio para combatir este gran problema, y la colaboración solícita de los países vecinos, so pena de ser enlistados como alcahuetes del narcotráfico y el terrorismo cuando no de terroristas ellos mismos.

Hoy la élite colombiana en su impudicia ha ido demasiado lejos al entregar 7 bases militares a los gringos para que desde aquí operen, so pretexto de la manida colaboración en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, en labores de desestabilización de los gobiernos vecinos, calificados por los mismos gringos como países del eje del mal, porque se alejan decididamente de sus disposiciones imperiales y tratan de construir su propio proyecto político. Es tanta la confianza del gobierno colombiano en la protección de los gringos que ni siquiera se siente obligado a someter a debate en Colombia tal decisión, ni en la consulta con el Congreso- aunque las mayorías uribistas allí la aprobarían sin ningún debate - ni ante las altas cortes.

Y mientras los movimientos populares no salimos del asombro y la indignación – no estábamos preparados para el golpe, a pesar de que las piedras del río sonaban ya con la decisión, esa sí soberana, del gobierno de Ecuador de retirar de su territorio la base de Manta-, los distintos estamentos del establecimiento cierran filas a favor de la decisión del presidente. Lo curioso es que en esta actitud, en vez de intentar dilucidar los alcances de tal acuerdo se echa mano de un patriotismo trasnochado que a nadie en su sana razón podría convencer- tal vez los colombianos no tenemos sana la razón-. Realmente lo que hacen es desviar la discusión del asunto de las bases gringas en Colombia al de la soberanía nacional frente a los reclamos- naturales y justos, por demás- de los países vecinos, particularmente Venezuela y Ecuador que ven venir el tiburón con sus dientes afilados.

Todo parece una conspiración de la más rancia godarria contra los gobiernos progresistas de Venezuela y Ecuador. Los medios de comunicación se empecinan de manera grosera en publicitar las denuncias que ha hecho el gobierno colombiano de relaciones de Chávez y Correa con la guerrilla colombiana, denuncias que sospechosamente se hacen justo en los tiempos en se que anuncian las siete bases para los gringos, y que no tienen otro fundamento que la información de un supuesto computador que milagrosamente sobrevivió al bombardeo al campamento de Raúl Reyes y que solo conocen el gobierno colombiano y la Interpol. Sin cuestionar este hecho, los medios dan por verdadera tal relación y en vez de investigar se empeñan en una campaña de desprestigio a dichos gobiernos. Hasta periodistas que se han caracterizado por su independencia y sentido crítico han caído en el embrujo estigmatizador y despachan el asunto atribuyendo la actual tensión en las relaciones con Venezuela como una bravuconada más del presidente Chávez, sin prestar atención a lo que hay de fondo.

Patrañas. Toda la escaramuza de la élite colombiana son patrañas groseras para desviar la atención y atizar el conflicto con los países vecinos que avanzan en proyectos políticos distintos, lo cual es precisamente el objetivo inmediato de los Estados Unidos. Ahora resulta que el gobierno Colombiano reclama frente a los demás países soberanía para entregar su soberanía, aunque con ello pretenda socavar también la de los vecinos. Sin tener en cuenta que el gobierno norteamericano exige inmunidad total para sus soldados en Colombia. Es decir, estos pueden hacer lo que les dé la gana, cometer todo tipo de fechorías en nuestro territorio sin que puedan ser juzgados aquí. Y como la experiencia no se improvisa sabemos a qué atenernos con esta claudicación humillante del gobierno. El ejército de los Estados Unidos es uno de los más depravados del mundo, por lo menos fuera de su país y quizá por esta misma inmunidad. A parte de las masacres perpetradas en territorio extraño, han sembrado el dolor y la tragedia en miles de familias por los territorios donde han cruzado. No es sino recordar las imágenes de la guerra de Vietnam, o una imagen que recorrió el mundo gracias a la hermosa película de Oliver Stone, la violación miserable a dos monjas que prestaban asistencia a la población herida en la guerra de El Salvador. De hecho, mientras funcionó la Base Militar de EEUU en Manta, Ecuador, hubo más de 300 denuncias por robos y homicidios cometidos por soldados estadounidenses contra ciudadanos ecuatorianos.

Hace poco, en una sesión del Congreso, el senador Petro llevó a la señora Olga Castillo Campo para que relatara el caso de su hija de doce años violada en Melgar por dos soldados norteamericanos que prestaban sus servicios en la base aérea de Tolemaida en el marco de la ayuda al Plan Colombia. No la dejaron hablar, con argumentos baladíes entre los que se contaba la muy sensiblera razón de una senadora que aseguraba que aquello era pura morbosidad y un disfrute con el dolor del otro. El caso es que así embolataron el debate sobre lo que puede ocurrir a mucha gente en Colombia con la presencia de soldados gringos protegidos por la  inmunidad de los gringos. Este tema es conocido por el presidente Uribe, por la Fiscalía y la Cancillería, pero nada ha pasado.

No deja de ser interesante esta concepción de soberanía que, copiada del imperio, acoge el gobierno colombiano. Es la soberanía de la oligarquía para disponer de los recursos y las vidas de los colombianos a su antojo, por un lado, y para violar la soberanía de los vecinos- con el apoyo, claro, del imperio- con el flojo discurso de la lucha antiterrorista y la guerra preventiva. Así, pues, el acuerdo entre los estados de Colombia y de Estados Unidos son acuerdos entre las oligarquías respectivas, en donde la primera, como una meretriz mañosa y hasta pervertida se abre mimosa y siempre dispuesta a recibir  a su amante para que la descuartice, si es su deseo, siempre y cuando ella sea su consentida y la señora respetada en la casa. Eso hace ahora Uribe, eso hicieron sus antecesores y eso harán los demás presidentes que salgan de este grupo. Por algo, los candidatos políticos que hoy andan en campaña electoral no se atreven a hablar duro del asunto, aunque sería un punto fuerte para confrontar a Uribe, pero no quieren molestar al señor del imperio que los habrá de tutelar después, en caso de ser elegidos.

No es que debamos avergonzarnos por la conducta de esta élite podrida, la misma que nos ha mantenido en el oprobio y la miseria. Pero sí podríamos preguntarnos ¿cómo hemos llegado hasta aquí, hasta ser el mango de la espada que empuñan los gringos para atacar a los países americanos que intentan sacudirse su tutela y construir solidariamente su propio destino? ¿Cómo ha sido posible? Ahora lo que se juega es el destino de América, de esa América grande que soñó Bolívar y que poco a poco empieza a vislumbrarse como posible hoy, pero que justamente aquí, en el suelo donde se proyectó el sueño, nació también la oligarquía más monolítica y reaccionaria como el mayor obstáculo, desde Bolívar hasta hoy, para la realización de tal sueño. Suenan trompetas de guerra, pero esta no debe distraer la atención de los movimientos populares en la lucha por sacudirse el yugo de esta élite desnacionalizada, descastada y mercenaria. Ese será el mayor aporte de los colombianos a la construcción de una América fuerte y unida, que resista los embates del imperio y de sus propias oligarquías.
Wednesday, 22 July 2009 17:08

Homenaje a Simón Bolivar

El mes de Julio ha terminado por convertirse en un referente glorioso y múltiple para la humanidad en sus aspiraciones de libertad e independencia: la declaración de independencia de los Estados Unidos de América en 1776, sacudiéndose la tutela de los ingleses; la toma de la Bastilla, que marcó el triunfo de la revolución francesa en 1789; el grito de independencia de la Nueva Granda en 1810, contra el colonialismo español. Sin olvidar el más importante de la historia del siglo XX en América, el asalto al cuartel Moncada, inicio del movimiento 26 de julio que llevaría al triunfo , años más tarde, de la revolución cubana. Julio fue también el mes en el que, hace 45 años, se dieron a conocer las primeras guerrillas colombianas como una expresión del movimiento popular que intentaba emular la revolución cubana y se negaba a aceptar el orden neocolonialista y excluyente construido por los partidos tradicionales después de la independencia de España.

Anualmente, desde el 2003, el Festival Internacional de Teatro Popular ENTEPOLA (Encuentro de Teatro Popular Latinoamericano)-Colombia ha utilizado el arte como excusa para reunir a las comunidades de Bogotá y Soacha con artistas procedentes de diferentes partes del mundo en una sola puesta en escena: un festival de teatro. Allí no hay espectadores, todos somos artistas, y nuestro papel depende de lo que podemos y deseemos aportar desde nuestro propio sentir, pensar y expresar. Todos los participantes, comunidad, artistas y organizadores (estudiantes de las Universidades Nacional y Distrital) hacemos un trueque vital durante más de 10 días poniendo a disposición de todos, nuestros propios talentos.

 

La comunidad se solidariza con el hospedaje, transporte y alimentación de los artistas, ellos, por su parte, se autofinancian el viaje hasta la localidad escogida para el evento y dan su arte. Los organizadores damos nuestro tiempo y esfuerzo para crear un ambiente propicio a la realización del festival, contribuyendo logísticamente a las presentaciones y talleres que dictan en la localidad y en las diferentes universidades, así como al hogar provisional de los artistas.

En este marco es indispensable que ninguna de las funciones tenga valor monetario; el valor reside en la disposición de contribuir al proceso de conformar un espacio cultural por y para todos, en creer que es posible desarrollar procesos artísticos y comunitarios sin depender del dinero. Es por esto que el trueque es la forma fundamental de hacer dentro del ENTEPOLA.

Esta visión de mundo, porque el festival materializa un sinnúmero de posibilidades y retos vitales, tiene como antecedente el trabajo del Teatro la Carreta de Chile –fundado en julio de 1984–, que ha buscado potenciar la vocación y la capacidad artística expresiva, especialmente, en los habitantes de las comunidades menos favorecidas, utilizando el teatro, las artes escénicas, los medios de expresión audiovisual, etc., como instrumento pedagógico y cultural. Su intención con esta serie de acciones ha sido intervenir solidariamente en el fortalecimiento de la organización e identidad social local.

Este grupo teatral inició hace 20 años el sueño de unir a Latinoamérica con un Encuentro de Teatro Popular. Cada enero la ciudad de Santiago de Chile recibe sesenta grupos de teatro popular de diferentes países, para expresar la vida con actividades de intercambio artístico, encuentro afectivo y de construcción crítica de las identidades populares latinoamericanas. Con la participación del grupo de títeres Eclipse, de la Universidad Nacional en el ENTEPOLA Chile No. 17, llega la idea del Encuentro de Teatro Popular Latinoamericano ENTEPOLA a Colombia.

Sin embargo, este sueño nace con anterioridad en la directora de ECLIPSE, Mary Olarte, cuya intención también ha sido fortalecer el compromiso de la Universidad con los procesos de comunidades a través de las artes escénicas. A pesar de los retos y dificultades que implica la construcción de un espacio como el ENTEPOLA, el trabajo conjunto ha hecho posible que, desde hace 6 años, en el mes de agosto, el festival haya sido un éxito en todas sus versiones. Los planes son seguir soñando colectivamente, latinoamericanamente, porque la idea es que los grupos que participan en ENTEPOLA-Colombia puedan pasar al de Ecuador, Venezuela, Perú, Brasil, Chile y Argentina (cuyas versiones ya existen con las particularidades propias de cada localidad) en un circuito de arte popular latinoamericano.

Un pequeño recorderis
En el I Festival Internacional de Teatro Popular “UN Teatro pa' Todos” ENTEPOLA-COLOMBIA 2003, hubo una alianza solidaria entre la Asociación para la Ayuda Comunitaria ASACOM, Eclipse y la Asociación Cultural Carretaca, con grupos teatrales de España, Chile, Perú, Venezuela, México y Colombia. En su primera versión se realizaron actividades dirigidas por los diferentes directores invitados en las localidades de Puente Aranda, Kennedy, Bosa y Ciudad Bolívar, así como en la Universidad Nacional. El II Festival Internacional de Teatro Popular  “Sueña Bonito Colombia” ENTEPOLA-COLOMBIA 2004, que se llevó a cabo en Tunjuelito, reflexionó sobre la relación del teatro con las formas de expresión populares. A partir del III ENTEPOLA 2005, que tuvo como sede la localidad de Suba, el eslogan “Un teatro pa' todos” ha sido el de los festivales subsiguientes.

En 2006 el IV ENTEPOLA, realizado en Usme bajo el auspicio de la Escuela de Artes Plásticas de la  Universidad, tuvo la particularidad de acercarnos, por primera vez, tanto al escenario y calidad humana de la Universidad Distrital, como al teatro clásico del siglo XVII, siglo de oro del teatro en España, recordando su principio: el mundo es un gran teatro y el teatro es el arte más adecuado para representar la vida. El V ENTEPOLA 2007, tuvo el atino de forjarse en el municipio de Soacha, donde la solidaridad fue increíble. El más reciente de los festivales, el VI ENTEPOLA de 2008, lo llevamos a cabo en la localidad de Engativá. Fue tal la acogida y apoyo de la comunidad, que su versión 2009 tendrá como sede esta misma localidad.

En últimas, este artículo también es una excusa para invitarlos a hacer parte de esta apuesta vital, a que hagamos posible la VII versión de ENTEPOLA-Colombia “Un teatro pa' Todos” en el barrio Floridablanca I, Sector de Negativa, del 9 al 16 de agosto de 2009.

Visita: www.entepolacolombia.com
Escribe a: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Friday, 12 June 2009 15:57

EDICION ACTUAL No 41


Debería ser evidente- aunque los medios masivos se han encargado sistemáticamente de que no lo sea- el fracaso de este gobierno, durante sus dos periodos, en todos los frentes: social, económico, político, y sobre todo en seguridad. Lo curioso es que se quiera hacer reelegir para un tercer periodo y que lo quiera hacer justo en nombre de su política de seguridad democrática. Y lo peor es que busca la reelección a toda costa, vendiéndonos el cuento de que la propuesta de referendo reeleccionista es una iniciativa popular, ante la cual el presidente Uribe no puede hacer más que escuchar la voz del pueblo y obedecer la voluntad popular. Esta es la forma eufemística como Uribe y la camarilla incondicional que lo acompaña entienden la democracia y la tuercen todo el tiempo según sus intereses y caprichos.
Saturday, 16 May 2009 14:11

HOMENAJE ESTUDIANTE CAIDO

Sí como el gobierno de Mariano Ospina Pérez, a finales de los 40, se destacó por gobernar exclusivamente para los empresarios industriales, el gobierno de Álvaro Uribe Vélez pasará a la historia por gobernar para los ladrones de toda laya: mafiosos ladrones, con los cuáles tiene desde su juventud estrechos vínculos, y empresarios ladrones, entre los que su figura destaca como modelo. Los cada vez más repetidos escándalos de corrupción y robo a ojos vistos, en los que se ve involucrado el gobierno nacional, se convierten en una espiral de negocios en lo que podríamos llamar el cartel del robo y el despojo a que la familia presidencial y sus más cercanos colaboradores y amigos están sometiendo al país.
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