Renan Vega Cantor

Renan Vega Cantor

Wednesday, 15 June 2011 15:01

¡Por la boca muere el pez!

En Colombia se ha llegado a tales niveles de impunidad criminal que se han vuelto un ritual burocrático los reconocimientos que ciertos personajes famosos hacen de sus acciones delincuenciales, sin que eso tenga ningún tipo de implicaciones penales, por aquello de que la justicia opera solamente para los de ruana. El asunto es más grave cuando ese reconocimiento lo efectúan altos funcionarios del Estado, entre ellos el personaje que funge como Presidente del país.

El pasado primero de mayo Barack Obama, flamante criminal de guerra que se aloja en la Casa Blanca, dio la noticia del asesinato de Osama Bin Laden por parte de un comando especial de matones del Pentágono. La versión original que hablaba de una acción tipo hollywoodense, en la que los “valientes muchachos” de los Estados Unidos habían matado en un recio combate al líder de Al Qaeda, poco a poco se ha ido demostrando falsa, porque hasta tal punto los altos voceros del régimen de Obama han modificado la versión que, hasta ahora, sobre lo sucedido han presentado por lo menos cinco relatos diferentes.

Tuesday, 12 April 2011 19:00

La bacrim de los uribeños

Cuando a comienzos de enero de este año, se conoció la noticia sobre el asesinato de dos estudiantes de la Universidad de los Andes en zona rural del Departamento de Córdoba, círculos gubernamentales declararon que ellos sabían quiénes eran los responsables de tal crimen. Los voceros del actual gobierno afirmaron que había sido una Banda Criminal (BACRIM) que opera en el norte del país y que respondía al nombre de los URABEÑOS.

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El primero de mayo próximo le será concedida la beatificación a Karol Józef Wojtyla, alias Juan Pablo II; este es el paso previo hacia la santificación que le otorgará la iglesia católica. Este proceso de beatificación ha sido verdaderamente relámpago, si se recuerda que antes se necesitaban décadas e incluso siglos para que un miembro del culto católico fuera declarado Santo o, más difícil todavía, Santa, por aquello del machismo congénito de esta religión.

 

Tuesday, 16 November 2010 16:39

Multinacionales, paras y terrorismo de Estado

En esto días ha circulado la noticia que un criminal que ofició como presidente de este país ha sido citado por la firma de abogados de los Estados Unidos Conrad & Scherer a declarar en el caso que se adelanta contra la empresa carbonera Drummond por el asesinato de 111 humildes colombianos. Los abogados de la mencionada oficina de abogados, que representan a los familiares de los trabajadores asesinados, quieren indagarle al ex presidente sobre las actividades de los grupos paramilitares, de lo que sabe respecto de los nexos de multinacionales con esos grupos y acerca de los vínculos del DAS con los crímenes cometidos por los paracos.

 

En términos formales se nos dice que Colombia es un Estado Social de Derecho (sic) y nos lo repiten hasta el cansancio leguleyos, políticos, violentólogos, periodistas, dueños de ONG's y catedráticos en todos los rincones del país. En concordancia, se afirma que en Colombia no existe la pena de muerte, la cual fue abolida legalmente hace un siglo exacto, en 1910, y lo ratificó la Constitución de 1991, en la cual se establece, en su artículo 11, donde dice que “el derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte”. En vista de lo que hoy está sucediendo puede considerarse que esta afirmación es un muy mal chiste. En realidad, es pura formalidad, puesto que en este país se ejecuta la pena capital de manera generalizada desde, por lo menos, 1946, cuando los conservadores retomaron el control del gobierno.

 

Entre algunas de las características más notorias del régimen uribista, se encuentra la de propalar mentiras en todos los terrenos para engrandecer las supuestas realizaciones del dueño del Ubérrimo. En el terreno económico, se nos aseguró, que estábamos viviendo en un paraíso de prosperidad que ni siquiera la crisis iba a dañar, porque la política económica de este régimen había sido tan benéfica que nos iba a blindar contra los peligros de la recesión mundial. A partir de tal falacia se postularon los “milagros económicos” a todos los niveles. Ya sabemos, con precisión, que tales milagros son en realidad pesadillas, como puede vislumbrarse al repasar de manera rápida unos cuantos aspectos de la economía colombiana, como los referidos al café, a la caída de las exportaciones a Venezuela y al deterioro del empleo y las condiciones de trabajo de los colombianos.

Friday, 20 November 2009 18:34

Agrorobo seguro y la Universidad Pública

El escándalo del mal llamado Agro Ingreso Seguro (AIS) y la crisis presupuestaria de la universidad pública son dos hechos que en apariencia no tienen ninguna relación, pero que en realidad están conectados entre sí porque muestran la verdadera catadura de clase del actual régimen uribista, que ha beneficiado a manos llenas a los ricos y poderosos de este país, mientras que ha multiplicado la pobreza, la miseria, la ignorancia y el desempleo que afectan a la mayor parte de los colombianos.

Desde cuando se estableció el Premio Nobel de la Paz, a principios del siglo anterior, no es la primera vez, y seguramente no será la última, que ese galardón se le concede a connotados funcionarios del alto gobierno de los Estados Unidos que, al mismo tiempo, se han convertido en criminales de guerra, tal y como sucedió, para mencionar los casos más emblemáticos, con los presidentes Theodoro Roosevelt (que lo ganó en 1906) y Woodrow Wilson (que lo obtuvo en 1919) y con el Secretario de Estado Henry Kissinger (que lo recibió en 1973).

Wednesday, 23 September 2009 15:38

El Lenguaje del Regimen ¡Soberania Colonial!

La derecha latinoamericana y colombiana siempre se ha caracterizado por su brutalidad y su ignorancia, la cual se manifiesta tanto en sus acciones como en el lenguaje que emplea para justificarlas. Ese lenguaje se usa como una cortina de humo para desfigurar conscientemente la realidad e impedir la comprensión de la misma de manera crítica, y para convertir a la gente en un rebaño sumiso e indolente, como lo vemos hoy en nuestro país, así como para justificar la desigualdad, la miseria y la violencia. En Colombia, el proyecto traqueto (gansteril) y de extrema derecha que se ha impuesto a sangre y fuego ha recurrido a lo que considera una “novedosa” utilización del lenguaje, un intento que no es ni mucho menos original, si recordamos experiencias similares en la Alemania nazi, en la Italia fascista o en las dictaduras de Pinochet en Chile y Videla en Argentina.

 

El lenguaje del uribismo está formado por oximorones, es decir, por términos en sí mismo contradictorios, algo así como afirmar la claridad de la oscuridad, o el calor de la nieve o la sequedad del agua. En ese sentido, tal vez el oximoron más notable ha consistido en afirmar, por boca del mismo AUV, que se va a construir una carretera ecológica en el Tapón del Darién, en plena selva pacífica, para completar la vía Panamericana. Sobran comentarios a tan grandioso descubrimiento, cuando hasta la persona dotada del más elemental sentido común entiende que una carretera es lo más antiecológico que existe.

Ese lenguaje también acude al uso de términos que originalmente tienen otro sentido, que ahora ha sido totalmente transformado, cuando se habla, para citar algunos casos, de “Revolución educativa” para caracterizar la brutalización completa del pueblo colombiano, de “migrantes” para denominar a los cuatro millones de desplazados, de “acuerdos de paz” para legitimar la legalización de bandas narcoparamilitares, o de “contratistas” para referirse a los mercenarios gringos.

De la misma manera, el lenguaje del régimen suele banalizar hechos de una gravedad extrema usando eufemismos, o sea diciendo mentiras, como cuando se acuña la noción de falsos positivos para referirse a los crímenes cometidos contra gente indefensa o, en aplicación del lenguaje imperialista de Washington, se habla de “ubicaciones de cooperación en seguridad” para denominar a las bases militares en suelo nacional.

Igualmente, la imposición de este tipo de lenguaje corre paralela con la prohibición de palabras consideradas impronunciables por el régimen, como sucede con reforma agraria, conflicto armado, insurgencia, movimientos guerrilleros, desigualdad, las cuales han sido erradicadas del lenguaje cotidiano en los últimos siete años.

Con relación al lenguaje uribista, deben destacarse dos términos que en las últimas semanas han adquirido gran relieve: “estado de opinión” y “soberanía nacional”. En cuanto al primero se dice, en lo que los aduladores del régimen consideran un extraordinario desarrollo teórico, que es “la etapa superior del estado de derecho”, para justificar todas las tropelías y maniobras fraudulentas que se han cometido para aprobar las reelecciones, bajo el pretexto que el eterno candidato-presidente es aclamado por el pueblo, por la vía de manipuladas encuestas de opinión y mentiras mediáticas, y que éste quiere mantenerlo en el poder en forma permanente. Sin embargo, sobre el pretendido “estado de opinión” hay un hecho reciente que lo ha puesto en aprietos: la cumbre de UNASUR.

En efecto, si el régimen uribista reclama el “estado de opinión” para hacer lo que se le venga en gana en el país, por qué no lo aplica en América Latina, donde la mayor parte de los países ha condenado la instalación de bases militares de los Estados Unidos. Ahí si ni se menciona el tan mentado “estado de opinión”, con lo cual se desconoce la convicción dominante en más de 10 países de Sudamérica sobre lo inconveniente que resulta la presencia de soldados y mercenarios de los Estados Unidos en nuestro mancillado suelo. Esta opinión de las mayorías latinoamericanas es hecha a un lado, e incluso se le calumnia y vilipendia por los plumíferos del régimen uribista, acudiendo a otra noción muy mencionada en estos días en Colombia: la soberanía nacional.

Y con el uso de este término son todavía más evidentes los abusos del lenguaje por parte de la extrema derecha y sus áulicos de prensa, que han escrito mares de tinta o han esparcido mucha verborrea para justificar la imposición de las bases militares de los Estados Unidos en Colombia a nombre de la soberanía nacional. Este puede considerarse como el oximoron mayor, puesto que es muy difícil encontrar una contradicción tan flagrante en los términos y, por supuesto, en la realidad. Porque lo que resulta notable radica en que se reivindique la soberanía nacional contra los países vecinos a nombre de entregarla en bandeja de plata y en forma indigna a los Estados Unidos. En esta lógica de pervertir el lenguaje hasta límites inconcebibles se han visto muchos descaros en estos días, entre los que pueden mencionarse algunos casos, a manera de ejemplos:

-Se ha acusado al gobierno de Venezuela de violar la soberanía colombiana por su rechazo a la implantación de las bases militares, cuando quien violenta la soberanía y dignidad, no sólo de Venezuela sino de todo el continente, es el ilegal régimen uribista no sólo por las bases mismas, sino por todas las agresiones cometidas en los últimos años, entre las que sobresale el secuestro de connacionales en territorio venezolano por parte de fuerzas represivas del estado colombiano.
-La organización de marchas pretendidamente mundiales, con la participación de la CIA, vía Facebook, y adictos incondicionales del uribismo para agitar la consigna “No más Chávez”, a la par que se piden más gringos, más dependencia, más armas, más bombarderos y más bases. No por azar en esa vergonzosa marcha, por fortuna un ridículo fracaso, desfilaron por las calles de Bogotá unos cuantos “niños bien” con banderas de los Estados Unidos y algunos entre ellos enarbolaban la esvástica nazi. Es bueno recordar sobre este mismo asunto que en Tegucigalpa se realizó una marcha antichavista, encabezada nada más ni nada menos, por si hubiera dudas sobre el verdadero sentido de este proyecto antilatinoamericano, que por el dictador ilegal de turno, Gorileti.
-Las cínicas declaraciones del virrey que manda en este país y que oficia como Embajador de Estados Unidos, William Brownflied, en las que sin aspavientos sostiene que no ve razones justificadas para que se haga tanto escándalo por los delitos cometidos por soldados de los Estados Unidos en territorio colombiano, si solo se sabe de seis casos de violación de jóvenes de este país por parte de los marines yanquis. Como quien dice, no se quejen por la violación de algunas jóvenes colombianas, puesto que en Iraq y Afganistán los soldados gringos no sólo violan a las mujeres, sino que además las torturan, las matan y filman orgías sangrientas con ellas. Si esas violaciones son poca cosa para Mr Brownflied ¿que diría él si a la que violaran en Colombia fuera a su mujer? ¿Tendría la misma condescendencia con un violador criollo que la que él tiene con los soldados y mercenarios made in USA? Y a propósito ¿dónde queda la violación de la soberanía nacional?

Estos hechos, entre muchos, indican bien la idea de soberanía que tienen las clases dominantes de este país, y que ha ido calando en importantes círculos de la población. Esa idea de “soberanía” se basa en la oposición a todo aquello que intente construir otro tipo de sociedad en los países vecinos, en sabotear cualquier proyecto de integración latinoamericana, en entregar sin tapujos los recursos naturales y energéticos del país, en convertir a Colombia en un paraíso de las multinacionales de los Estados Unidos y de Europa, en hacer de nuestro territorio un portaviones terrestre de las tropas yanquis, en fin, en transformarnos en la práctica en otro estado libre asociado de los Estados Unidos, como Puerto Rico.

Como esto no tiene nada que ver con la soberanía nacional, cuyas características distintivas son la independencia, la autonomía y el respeto a los otros países, nada de lo cual se vive y practica en este régimen traqueto, entonces podemos intuir que ciertos politólogos del IEPRI y la Universidad de los Andes, voceros incondicionales de AUV, deben estar en camino de patentar un nuevo término, que de seguro enriquecerá el lenguaje de la estupidez humana y producirá burlas en todo el mundo, como podría ser el de soberanía colonial. Esta no es otra cosa que el proyecto de los arrodillados y de los abyectos, propio de los cipayos, que a cambio de un autógrafo del mandamás del imperio –en una servilleta, para más señas- están dispuestos a entregar todo un país, con sus riquezas y sus gentes.
Con esta perspectiva, no sería sorprendente que en pocos días el “honorable” Senado de la República de esa finca ganadera llamada Colombia aprobara un proyecto en el que se ordene cambiar el pabellón colombiano por otro en el cual ondeen las barras y las estrellas, convierta al inglés en nuestro idioma oficial, transforme la Plaza de Bolívar (al fin y al cabo, el primer infiltrado de Venezuela en los asuntos internos de esta “soberana” hacienda) en Plaza de George Washington, decida sustituir el ajiaco santafereño o la bandeja paisa como platos nacionales por la hamburguesa y la coca cola como los “emblemas dietéticos” de Colombia y, en fin, disponga la obligación de enseñar la historia de los Estados Unidos en sustitución de nuestra historia y la de América Latina. Todo ello sería la más auténtica y genuina expresión de la soberanía colonial, de la cual el régimen de AUV, que gobierna en forma ilegal a Colombia, es desde ya su más indigno vocero y representante.

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