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Tres entrevistas al Jefe de la Delegacion de Paz del ELN 2018-2022

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Por Maria Fernanda Barreto

Edición especial de Periferia y Nuestra América en palabras. Entrevistas para comprender la guerra y construir la Paz.

Octubre 2022

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Introducción

En diciembre de 2020 se publicó en Argentina el libro “Nuestra América en palabras. Entrevistas para comprender la guerra y construir la Paz” de nuestra autoría, con un excelente prólogo del sociólogo argentino Atilio Boron.

Este texto que compiló, entrevistas a investigadores especializados en el tema, diplomáticos, cuadros políticos y víctimas de la guerra de distintas nacionalidades incluimos al final una interesantísima entrevista al Comandante del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, en torno a la historia y las complejidades de la guerra en Colombia y las posibilidades de esa construcción histórica que es la Paz. Esta entrevista como las otras dos que aquí se publican, tienen la característica especial de ser en clave colombo venezolana.

Para el momento de esa entrevista, ya se conocía el resultado de las elecciones presidenciales en Colombia y se espera ya que el gobierno uribista de Ivan Duque, asumiera la presidencia. Pocos meses después el nuevo gobierno colombiano rompió definitivamente el dialogo con la organización insurgente.

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Maria Fernanda Barreto

Octubre 2022

“La guerra no es una maldición a la que estemos condenados”

 Cuba, julio de 2018

En el marco de la participación en el XXIV Foro de Sao Paulo, en La Habana, Cuba, tuvimos la oportunidad de entrevistar al Comandante Pablo Beltrán, jefe de la Delegación de Paz del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, quien por esos días estaba culminando un ciclo de negociaciones con el entonces presidente saliente, Juan Manuel Santos. Se cerraba así el séptimo intento de diálogo entre el ELN y el gobierno colombiano desde su nacimiento el 4 de julio de 1964. El triunfo de Iván Duque dos meses antes, generaba muchas incertidumbres sobre lo que el regreso del uribismo al poder podría significar para esa mesa de diálogo. 13 Entrevista realizada el 23 de julio del 2018 en La Habana, Cuba. Publicada solo parcialmente en: https://correodelalba.org/2018/09/10/pablo—beltran—la—guerra— no—es—una—maldición—a—la—que—estemos—condenados/ el 9 de octubre de 2018.  Realizar esta entrevista personalmente fue el mayor reto planteado al iniciar este libro, por eso la dejamos para el final. La visión muy particular que un Comandante guerrillero puede ofrecer de la historia que se ha escrito y la que está por escribirse, de la relación entre Colombia y Venezuela, resultó de una enorme riqueza no sólo por su conocimiento personal de la historia y su capacidad para visualizarla en clave geopolítica, sino porque ese punto de vista es la expresión del acumulado histórico de una organización que ha recorrido la frontera de ambas naciones durante más de cincuenta años. El diálogo de casi dos horas, estuvo centrado en la importancia de la paz para la geopolítica de las relaciones colombo-venezolanas, la presencia estadounidense en Colombia, el avance del narcotráfico y el paramilitarismo en la región. Tales fueron los ejes centrales de este interesante documento con el que termina este libro.

PRIMERA PARTE

— ¿Puede usted darnos una visión completa de la complejidad de las relaciones entre Colombia y Venezuela desde la perspectiva del ELN? — Por supuesto, lo voy a resumir en diez tesis. En la larga historia de las relaciones entre Colombia y Venezuela hubo un canciller venezolano al que le preguntaron cómo veía las relaciones entre Colombia y Venezuela y dijo, “estamos condenados a ser hermanos”. Somos hermanos, estamos espalda con espalda y lo único posible es llevarnos bien. Desde la época de la colonia, se decía que Quito era un convento, que Bogotá era una facultad de derecho y Caracas, un cuartel. O sea, que desde la colonia estamos signados por una impronta que nos dejó el imperio de España. Por qué Venezuela desarrolló más capacidades militares, por qué dos terceras partes de los patriotas que murieron en los 15 años de guerra contra España eran venezolanos, eso tiene un origen. La costa Caribe venezolana siempre fue muy extensa, era presa fácil de los piratas, entonces el imperio español desarrolló una capacidad militar mayor ahí a partir de milicias de blancos. Les interesaba desarrollar esa capacidad para defender la Capitanía. Cuando Bolívar hace la guerra de independencia, las destrezas militares de los venezolanos eran muy superiores a las del resto, por supuesto. Esa mayor capacidad y la decisión de Bolívar de lograr mover a Venezuela, lograron, por ejemplo, la batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1819, y luego con ese triunfo se fue a Carabobo y después se pasó a Ecuador, a Junín, y después a Perú, Ayacucho, que es donde se cierra. Hago esta breve reseña histórica para plantear esto: liberarnos de España fue un esfuerzo común. El esfuerzo militar principal recayó en Venezuela. Le costó millones de muertos. Más o menos el 70% venezolanos, 20% de Nueva Granada y 10% de lo que es hoy Ecuador. Más o menos esa fue la cuota de sacrificio. De todo esto lo que quiero es sacar una tesis fundamental: luchar contra el imperialismo siempre fue un esfuerzo común, pero además al luchar contra el imperialismo en América siempre Venezuela ha tenido un papel muy importante en términos de fuerza para la lucha. Ayer teníamos un imperialismo y hoy tenemos otro que dirige Trump. Es un contrasentido pensar en luchar contra el imperialismo sin contar con Venezuela. Esto lo sabe el imperialismo y entonces su arte es tratar de dividirnos. De dónde salió el insulto —porque es un insulto más que un lema— del “castrochavismo”, de Estados Unidos, quién lo repitió en Colombia, Uribe. El Cardenal Salazar, que es el Cardenal de Colombia, en el sermón del viernes santo de la Semana Santa de este 2018, dijo que el “castrochavismo” es un cuento; que lo inventaron para meterle miedo a la gente y que le meten miedo a la gente porque es una forma de hacer política. Esa forma de hacer política de crearle un enemigo para unificar la gente en contra de otra, eso ya está mandado a recoger. No estoy hablando de alguien de izquierda, le estoy contando lo que dijo el principal vocero de la iglesia católica de Colombia, llamando a que no se haga política con base en el miedo.

Esa es la segunda tesis: hay una campaña imperial para decir que el socialismo es un fantasma y es malo. Acuñaron ese lema y la extrema derecha de todo el continente lo corea. Pero no sólo en el continente, también en España usaron el fantasma del castrochavismo para incidir en las elecciones de ese país. Claro, qué van a decir Aznar y Rajoy, lo mismo. Pero ellos apenas son ecos y uno siempre que oye un eco tiene que buscar de dónde sale el sonido y no entretenerse con el eco. La tercera tesis es que somos hermanos. Estamos espalda con espalda, tenemos un destino común. La Gran Colombia es una sola cosa, mucho más que una idea de Bolívar. Somos lo mismo basta ver la frontera de Colombia con Venezuela o vaya y vea la de Ecuador con Colombia, somos los mismos. Esa tesis de que somos hermanos hay que validarla. Por qué, porque en últimas al imperio lo que le interesa es dividirnos y para dividirnos fomenta estereotipos. Cuáles son esos estereotipos culturales que la oligarquía colombiana repite, pues que los venezolanos son burros cargados con plata, que los colombianos somos inteligentísimos y que los ecuatorianos son menos inteligentes. Eso lo que hace es dividirnos y mantener una visión colonialista, porque desde la colonia la Nueva Granada era el centro de todos, el centro del virreinato y Venezuela y Quito eran de menor rango. Esa es una idea que viene desde la colonia y todavía la oligarquía bogotana reproduce eso. — ¿Vivimos entonces una prolongación de esa disputa entre los proyectos históricos de Bolívar y la oligarquía de nuestros países representada por Santander y Páez? — Y Flores en Ecuador. El historiador venezolano Vladimir Acosta, hace una diferenciación bien interesante entre los procesos independentistas que usaron la mascarada de la defensa del rey para independizarse de España a favor de las oligarquías criollas y los verdaderos procesos de emancipación como los que defendían Bolívar y Nariño, por ejemplo, muy diferentes de Santander y Páez que usaron la independencia a favor de las oligarquías de ambos países. Claro. Esa es la cuarta tesis. Las élites promueven esa visión colonialista de la supremacía de la Nueva Granada y eso alimenta que el colombiano mire por encima del hombro al venezolano y al ecuatoriano. Eso es alimentado por la élite y le da una línea de continuidad a esa visión colonialista. Y eso tiene que ver con el uso del “castrochavismo”, porque mientras todo el continente cambió y se democratizó, en Colombia no pasó eso. Hubo procesos democratizadores en Venezuela con la Revolución Bolivariana y en Ecuador con la Revolución Ciudadana. Esos, que son esfuerzos democratizadores se le presentan al colombiano de a pie como “castrochavismo”, como la vuelta al pasado, como el desastre, entonces los procesos de democratización se muestran como fantasmas y Colombia no cambia. Se le mete en la cabeza al pueblo colombiano que estamos bien y los que están mal son los que se atreven a democratizar y a cambiar. Lo que demuestra que sí es un asunto de clase porque se trata de una élite defendiendo el hecho de que nunca cambia y atacando a los vecinos que sí se atreven a cambiar. — ¿Y se alía con la oligarquía venezolana y la ecuatoriana?

— Ah sí, sí… Obviamente, esas que lloran su pérdida de poder. Ese es el trasfondo del ataque. Lo que se ataca son las perspectivas de cambio. Qué de socialista por ejemplo tenía Alianza País. Nada, era un movimiento nacionalista, progresista y popular. Jamás a Correa se le escuchó decir “que viva el socialismo”. — Cierto, incluso podría decirse que era liberal económicamente. — Pero era un proceso democratizador y el socialismo no se puede hacer sin democratización. Las tareas democráticas son las primeras. Entonces los gobiernos de América que inician procesos democratizadores son atacados por “castrochavistas”. Ellos defienden el statu quo, no quieren que nada cambie, así están cómodos. Los estados de guerra y de crisis en que tienen a nuestros países les sirven es a ellos no a los Pueblos, por eso no quieren que haya cambios.

La quinta tesis tiene que ver con las riquezas de Venezuela. Venezuela es un país inmensamente rico por sus recursos y bienes naturales, pero por decisión de los Estados Unidos —y de la élite venezolana—, no tiene un aparato productivo desarrollado. En la cuarta república iban a comprar papel higiénico en Miami. Hasta que no hubo en los sesenta una Comisión Andina de Fomento, Venezuela no comenzó a industrializarse, desde los años treinta hasta los setenta todo, hasta el cordón de un zapato, lo compraban en Estados Unidos. La decisión de que Venezuela tuviera una infraestructura productiva microscópica, es de Estados Unidos, porque le interesaba llevarse el petróleo y que Venezuela les comprara sus productos. Nunca le interesó que Venezuela tuviera industria, jamás. Esa decisión la vinieron a tomar los gobiernos venezolanos en los años sesenta. Es importante contar esto porque hay que decir que los grandes beneficiados de esa ausencia de infraestructura productiva en ese país fueron siempre los industriales colombianos. El principal mercado de la industria colombiana siempre fue Venezuela. Venezuela con una gran capacidad de compra y cero industria y Colombia poca capacidad de compra y bastante industria. Entonces eso es lo que se llama una simbiosis. Por eso, los más interesados en tener una buena relación con Venezuela son los industriales colombianos. — O al menos deberían serlo… — Lo son. Es que una cosa es la política basada en la ideología que es lo de Uribe, y otra cosa es la política basada en la realidad. Siempre la política basada en la realidad se tiene que imponer. — Esa realidad que describe quedó muy evidenciada el año antepasado cuando el Presidente Maduro cerró la frontera. Hubo muchas voces de protesta desde Colombia. — Obviamente. Nos estamos metiendo con esta tesis en la geopolítica. Hay una simbiosis económica entre Colombia y Venezuela que es indestructible, es natural y nadie puede meterle ideología para romperla porque termina fluyendo por el lado de la realidad. Entonces, ya le expliqué el asunto productivo, ahora le explico el asunto de recursos. Le planteo una metáfora: Colombia es una ama de casa que tiene un cilindro de gas que le dura tres días para cocinar y Venezuela tiene para cocinar un año. O sea que en tres días a Colombia se le acaba el combustible y tiene que comprarlo ¿Dónde lo va a comprar? ¿A Emiratos Árabes? ¿A indonesia? ¿A Rusia? Se lo tiene que comprar a Venezuela, entonces para qué pelea con Venezuela. Para pensar eso no se necita ser de izquierda ni de centro, se necesita solamente pensar. Entonces esta es la quinta tesis, hay una simbiosis entre Colombia y Venezuela. En la sexta tesis, por décadas los trabajadores colombianos se iban a Venezuela. Venezuela era la gran fuente de remesas hacia Colombia porque siempre tuvo una mayor receptividad hacia el trabajo colombiano. Ejemplo, quienes sacaron adelante las fincas, fueron los obreros colombianos. Los explotaban claro, no les pagaban, la PTJ los golpeaba y los sacaba en compinchería con los terratenientes para no pagarles. En todos los niveles de trabajo en Venezuela entró también la migración colombiana de ahí las cifras 4 o 5 millones de colombianos en Venezuela. Esta migración se fue de Colombia por dos motivos, migración económica o por la guerra, o por ambas. Cuando Venezuela entra en la crisis de los últimos años comienza un retorno. El obispo de Cúcuta dijo que dos terceras partes de los que pasan por Cúcuta son colombianos o hijos de colombianos, o casados con colombianos es un retorno. — Y tampoco es masivo porque si el propio gobierno colombiano habla de 700 mil colombianos que han cruzado las fronteras eso es alrededor del 15% de la población colombiana en Venezuela ¿Es así? — Así es. Primera mentira, no es un exilio venezolano es un retorno de colombianos que regresan ante la situación de crisis. Segunda mentira, no hay una estampida de colombianos desde Venezuela porque si de 5 millones se han regresado 700.000 pues la mayoría entonces sigue allá. Cuando se vayan los cinco millones será otra cosa. ¿Por qué dicen esas mentiras? para alimentar la xenofobia ¿Por qué alimentan la xenofobia? Porque necesitan un enemigo ¿Por qué necesitan un enemigo? Porque  el que tenían se les está disolviendo que era las FARC. Necesitan centrar un enemigo para hacer la política del odio y el miedo que es el método de la extrema derecha para hacer política y es lo que el Cardenal Salazar les critica, que hacen la política basados en el odio y el miedo. Esos son los resortes de la política. Esa es la sexta tesis, se está alimentando la xenofobia porque la extrema derecha colombiana necesita un enemigo ahora que las FARC están dejando de ser el enemigo. Ahora voy para la séptima tesis. Colombia es el principal cachorro, seguidor, aliado de la política imperialista en el continente, es su brazo militar. Esto quiere decir que el esfuerzo principal para aplicar las políticas de los Estados Unidos contra Venezuela recae en Colombia. Ha recaído con Uribe, ha recaído con Santos y recae ahora con Duque. Es una línea de continuidad. El principal ejecutor de las políticas de Estados Unidos en el continente contra Venezuela es el régimen colombiano, esa es la séptima tesis. La octava, para terminar con lo militar, Estados Unidos sabe que tiene una élite en Venezuela que es incapaz. Que ciertamente ha generado una situación de crisis en la sociedad y el gobierno venezolanos, pero esa crisis es una mezcla de los ataques y de los errores propios. Uno nunca puede decir que no es más porque el otro lo ataca, uno también tiene que revisarse. Entonces la tesis octava es que ellos sí atacan pero que también hay que revisar qué es producto de sus ataques y qué es producto de errores propios. Tampoco es objetivo echarle toda la culpa de todos los problemas de Venezuela al ataque imperialista, hay que ser autocríticos y examinar. La novena tesis tiene que ver con el régimen colombiano, que se cuida mucho porque ellos son expertos, de priorizar otras formas de ataque por encima del regular. El régimen colombiano ataca de muchas maneras veladas: económicas, políticas, sociales, paramilitares, paraestatales, porque son las mejores para cumplir el plan de Estados Unidos y donde puede actuar de manera clandestina, velada. Esa es la principal característica del ataque del régimen colombiano contra Venezuela: es solapado. Entonces hay que centrar el esfuerzo en develar el ataque solapado. Hay que alertar del posible ataque regular, pero ese no se va a dar en corto plazo, lo principal va a seguir siendo el ataque clandestino, la conspiración, la subversión, el terrorismo. El esfuerzo debe dirigirse a develar ese ataque velado. Termino con la décima tesis. Estados Unidos está perdiendo fuerza en el norte de África y Medio Oriente. Lleva setenta años aplicando esa política y sin embargo están teniendo una derrota tras un esfuerzo estratégico de tantos años. Eso es lo que está pasando en este momento y va a durar todavía cinco o diez años más. Pero en ese desplome del imperialismo allá, qué es lo que se puede esperar acá. Pues que ellos se replieguen a su “patio trasero”. En ese momento estamos. — ¿Un relanzamiento de la doctrina Monroe? — Correcto. Al tigre lo corren de por allá, viene con los dientes destemplados, pero aunque tenga los dientes flojos sigue siendo tigre y viene a refugiarse en esta su cueva. Esa es la realidad que tenemos. Estamos ante un imperialismo en declinación que viene en repliegue y por lo tanto hay que esperar lo peor. — ¿Caerá solo? — Todos los imperios hay que empujarlos para que caigan. El tigre tiene los dientes flojos pero sigue lanzando manotazos. Esa declinación del imperialismo la estamos pagando todos los Pueblos de América.

 

SEGUNDA PARTE

— Algunas vocerías de las Fuerzas Militares de Colombia y hasta periodistas, dicen que el ELN está derrotado militarmente y que prácticamente está obligado a negociar. ¿Eso es cierto? — Estamos tratando con un borrachito, un embriagado, embriagado de triunfo, no están en su sano juicio. Hay que ser conscientes de eso. El General Mora, por ejemplo, que estuvo en las negociaciones con las FARC cada tanto decía “conste que por los triunfos de nosotros los tenemos aquí sentados”, esa es la embriaguez que ellos tienen. Esa embriaguez explica por qué han logrado manipular y convencer a la gente de que hay que estar en contra de la paz. Si los derrotaron militarmente entonces para qué negociación. Sobre el ELN, nosotros cumplimos 54 años este 4 de julio, somos una guerrilla distinta las de las FARC. Las FARC nació bajo el esquema de partido-ejército y nosotros con una noción más guevarista de ser una organización político-militar, una organización que hace la política y hace la guerra ella misma. Entonces por ejemplo, nuestra disciplina es más que la de un partido pero no tenemos las órdenes cerradas de un ejército. Somos esa mixtura que nos ha ayudado a construir. Hoy, tenemos frentes urbanos, frentes rurales pero también tenemos una amplia inserción social. No somos un ejército clásico, ni un partido clásico. Esa estructura se ha construido de manera clandestina porque estamos en una guerra muy feroz. Cuando uno actúa en una guerra tan feroz no hace estructuras públicas y legales, sino clandestinas. Eso es el ELN. La inserción social, el respaldo de amplios núcleos poblacionales, es lo que explica por qué no solamente no nos han acabado sino que seguimos creciendo. Crecemos entre los jóvenes, las mujeres, las etnias minoritarias más excluidas, estamos en las grandes ciudades, entre las capas medias, intelectuales, dentro de la iglesia, sectores de la teología de la liberación. Que si nos han acabado, eso no es verdad. Qué contra nosotros qué no han usado. Toda la tecnología y las maldades de la guerra las han usado contra nosotros y aquí estamos. Que si somos invencibles, tampoco. Pero sí sabemos resistir, sabemos luchar. Tenemos la certeza de  que nada que se le quite al régimen colombiano lo entrega a las buenas, todo hay que lucharlo con la lucha política, social, militar. Nada regalan ellos, todo hay que arrebatárselo, y en eso estamos, organizando a la gente para eso, peleando junto a la gente. — O sea que si este intento de diálogo fuera fallido ¿el ELN no por ello dejaría de existir? — Por favor… ¡Claro que no! — Entonces ¿Por qué se sentaron a dialogar? — Porque realmente después de más de medio siglo de guerra, hay un clamor del Pueblo colombiano para que se pase la página del conflicto. Y nosotros en eso somos muy aterrizados. Uno tiene que fundar la política en la realidad. Y si la realidad del Pueblo colombiano es que quiere pasar la página de la guerra, con buena fe y con voluntad política hay que intentarlo. Cuando nosotros nos sentamos a dialogar hace más de 25 años fue convencidos de que hay que buscarle una salida política al conflicto. O sea que nos sentamos por convicción, nos sentamos porque es lo que pide el Pueblo y porque realmente para hacer viable una sociedad como la colombiana, tiene que ser con paz. — ¿Con cuántos gobiernos se ha sentado a dialogar el ELN a lo largo de su historia? — Dialogamos con el gobierno de Gaviria, luego con el de Samper, después con el de Pastrana, después con los dos gobiernos de Uribe y ahora con los dos de Santos. Hemos dialogado con siete gobiernos. — ¿Y van a su intento número ocho? — Pues esperamos que Duque no le diga “no” a la búsqueda de solución política. — Y después de estos acuerdos fallidos con las FARC… ¿El ELN considera que vale la pena seguir negociando?

— Es necesario. Hace cuatro años nos decían todos “hagan lo de las FARC” y ahora nos dicen “No hagan lo de las FARC”. — Hasta las FARC se los dijo ¿No es así? — Fueron los primeros. Cuál es la lección aprendida, pues que hay que mantenernos en la búsqueda de la solución política y de la paz. Aprender lo positivo del esfuerzo de las FARC pero también aprender de los errores de las FARC. — ¿Este ingreso de Colombia a la OTAN como socio global, afecta las posibilidades de paz para Colombia? — Las presiona fuertemente. No es una decisión que se tomó en Bogotá, es una decisión que se tomó en Washington, de allá es que dicen qué hay que hacer. Le hago una reflexión, escenario uno, logramos pactos de paz y entramos en una etapa de tranquilidad en Colombia. Qué es lo primero que va a reclamar la sociedad colombiana a la élite, pues que reduzcan los gastos de guerra, reduzcan la maquinaria militar. Quién es el primero que va a protestar una medida como esa, pues Estados Unidos. Conclusión, Estados Unidos tiene que atravesarse al proceso de paz, la extrema derecha tiene que atravesarse al proceso de paz. Porque sería desmontarles la maquinaria de guerra más grande de América Latina. Por eso se oponen a la paz, porque van a tener un reclamo de la sociedad colombiana para que no sigan gastando esas millonadas en la guerra y se desmonte toda esa maquinaria de medio millón de soldados y policías. — Ahora con la nueva doctrina militar colombiana llamada Damasco, hablan de una etapa de posconflicto gracias a sus triunfos militares ¿No cree usted que Iván Duque deberá mantener una imagen de estabilidad y paz en Colombia para poder asumir la nueva etapa en la que prácticamente se convertirían en una fuerza militar mercenaria al servicio de la OTAN? — Bueno, ellos ya no están hablando de un posconflicto sino de un pos acuerdo, dieron un paso atrás. La Doctrina Damasco es  la estrategia publicitaria, esa no es exactamente toda la doctrina, es sólo lo que a ellos les interesa publicitar. ¿Se acuerda que antes le decía que ellos están borrachitos, embriagados entre victorias militares, no están en sano juicio? Cuál es otra evidencia de que no están en sano juicio, que ellos en todas estas negociaciones aspiran a que las guerrillas desaparezcan sin modificar las causas que motivan el alzamiento armado. Traducido a un lenguaje más simple, quieren resolver las consecuencias dejando intactas las causas. Eso es falto de sentido común. Entonces todo lo que están haciendo son unas formulaciones político militares y políticas, faltas de sentido común. Eso les puede funcionar uno dos tres años, pero en el mediano plazo, cinco, diez años se les cae. Se estrella con la realidad. Esas son estrategias publicitarias para crear consensos, para mantener una hegemonía pero que no transforman la realidad. Son solo maquillajes para mantenerse ahí. Le pongo un ejemplo, el escenario real es que ahora se les está cayendo el proceso con las FARC, van a surgir nuevas guerrillas, el ELN no les va un proceso de pacificación y se va a mantener como insurgencia. En positivo nosotros lo que decimos es que hay que mantener una cultura de paz basada en la resistencia. — ¿Y el asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales que se está dando actualmente en Colombia, tiene que ver con esa estrategia? — Esa es la estrategia real. Ellos no quieren cambiar, no quieren ceder privilegios, entonces todo el que se les oponga así sea desde la legalidad y de manera pacífica hay que borrarlo del mapa. No solamente se plantean acabar con la guerrilla, sino con todos los que disientan, todos los que se le opongan así sea desde la legalidad. Lo que está ocurriendo es un genocidio de opositores de izquierda y de toda forma de protesta social. — ¿Usted cree que el asesinato de líderes y lideresas que tiene lugar ahora en Colombia es realmente un genocidio? — Bueno, es mayor al de la Unión Patriótica. Como no quieren cambiar tienen que sacar del mapa a todos los que presionan cambios. Partidos de izquierda, líderes ambientalistas, indígenas, defensores de derechos humanos, los ex guerrilleros, los movimientos de izquierda, los movimientos de centro. Hoy, la estrategia real de guerra es de genocidio al movimiento que se les opone aún desde la legalidad. Ya están matando por semana más líderes sociales que cuando hicieron el genocidio de la UP en los años ochenta. Este genocidio político está más grave. — ¿Y no parece disminuir su intensidad? — No, por el contrario, sube. Ya vamos a un promedio de más de un líder asesinado cada día. Esa sí es la estrategia real. Entonces, no hay posconflicto. En resumen, como no se cambien las condiciones que generan el alzamiento armado va a seguir habiendo alzamiento armado, así incluso se llegue a un punto en que ya no esté el ELN. Ellos desarrollan dos frentes de guerra, uno contra la insurgencia y otro contra el opositor legal. Esa es su estrategia militar real para no dejarse sacar del poder. Esa es la estrategia que hay que analizar y neutralizar. — Me gusta enfatizar siempre que la primera víctima del gobierno colombiano es el Pueblo colombiano ¿cree usted que es exagerado decir que la segunda víctima es el Pueblo venezolano? El conflicto colombiano afecta a los vecinos de múltiples maneras. Por ejemplo, ¿Quién exporta paramilitarismo y mafias a Venezuela y Ecuador? el régimen colombiano. Todos los carteles colombianos han colonizado centro América. El modelo colombiano de contrainsurgencia se lo vendieron a México y vea cómo está México hoy. Los Pueblos hermanos vecinos son víctimas del conflicto colombiano y a la vez hay una tecnología de guerra que se ha destilado en Colombia y que el régimen la exporta orgulloso. La policía colombiana es la principal asesora policial de Centro  América. Las escuelas de contrainsurgencia de Colombia están llenas de militares de casi todos los países de América. Entonces el asunto no es sólo que el conflicto en sí exporta mafias y paramilitarismo, sino que además el régimen es un gran exportador de tecnología de guerra, convencional y no convencional. — ¿Ha aumentado el paramilitarismo en Colombia? — Colombia es un país de mafias, están las mafias del tráfico de cocaína, de armas, de personas, de dinero, de prostitución, etc. Cada mafia tiene su ejército privado propio o alquilado, ahí están los paramilitares. — ¿Pero se ven hoy más o menos paramilitares en Colombia que antes de la famosa Ley de Justicia y Paz? — Más. Muchos más. En el sector de Tumaco por ejemplo, Pacífico colombiano frontera con Ecuador, usted encuentra cinco carteles, cada uno con su ejército privado. Y exportan droga hacia los Estados Unidos en acuerdo con la DEA. — Luego del exterminio de los grandes carteles de la droga en Colombia en los noventa, pareciera que ahora los carteles mexicanos se han apropiado del negocio de la droga en Colombia ¿Es así? — Sí en parte es cierto pero también hay mucho de publicidad en eso. Ellos necesitan un “malo” que antes era Pablo Escobar y ahora es el Chapo. En el Pacífico colombiano hay cinco carteles mexicanos pero también en Venezuela operando cerca de la frontera con Colombia se encuentran carteles brasileños en Sur del Lago, Apure, Táchira. Lo que sucede es que la DEA tiene una política de reproducción de carteles. Cómo acabaron con el cartel de Medellín, aliándose con el cartel de Cali; cómo acabaron con el cartel de Cali, aliándose con el cartel del norte del Valle. La ley es que toman el cartel chiquito y se alían con él para acabar el grande pero en la alianza convierten  al cartel pequeño en un cartel grande. Nunca acaban los carteles. Tienen una política de reproducción de carteles de la droga. Esa es la historia del narcotráfico en Colombia. — Peter Dale, dice que históricamente la CIA y los aparatos de inteligencia estadounidenses se han apoyado en los carteles del narcotráfico locales para financiar los ejércitos paralelos que le permiten controlar esos países ¿Estará pasando eso en Colombia y Venezuela? Porque tal parece que el narcotráfico y la guerra son negocios imbricados ¿Está de acuerdo? — Así es. Cuando Estados Unidos en la segunda guerra mundial, necesitó invadir Italia por el sur, se apoyó en la mafia del sur de Italia, eso es historia y le pagó legalizándole a la mafia siciliana el dominio que tenía sobre los puertos en Estados Unidos. La mafia quedó empoderada con ese pago. Historia más reciente, hubo un gran jefe del FBI llamado J. Edgar Hoover, tomó el FBI durante cuarenta años. Se hizo aliado de todas las mafias de Estados Unidos desde los años 30 y 40 y cuando necesitó atacar el comunismo en la época del macartismo años 40 y 50, usó las mafias para atacar a los revolucionarios. Conclusión, es una ley del imperio, ellos priorizan aliarse con los delincuentes comunes para atacar a los revolucionarios, eso lo llevan en la cultura. En Afganistán, se aliaron con todas las mafias y así sacaron a los soviéticos. La guerra en Afganistán es el principal laboratorio que demuestra eso. — ¿Por eso ha aumentado la producción de cocaína en Colombia en los últimos años? — Por supuesto, Marruecos unos de los principales laboratorios de hachís de Europa, es un laboratorio de contrainsurgencia igual que Afganistán y Colombia. El que no entienda ese resorte del imperio, no entiende el resorte que mueve las guerras. — ¿Quién hizo el genocidio de la Unión Patriótica en los años 80? Pablo Escobar, Rodríguez Gacha ¿Quién está haciendo el genocidio de los líderes sociales en Colombia hoy? Los carteles, los sicarios, les ponen la tarea ¿Quién hace las guarimbas en Venezuela? las bandas ¿Quién dirige? la CIA. — La estructura de las guarimbas en Venezuela tiene tres pilares: una estructura de inteligencia clandestina que recopila información, eso no lo hace un sicario, eso lo hace una estructura de inteligencia; segundo pilar, los sicarios, vaya mate un policía y le pago la pistola tres veces lo que vale, vaya ahorque a un líder del PSUV de tal pueblo, eso se lo dice la estructura de inteligencia y el sicario apenas hace, es el brazo criminal y el tercero, una careta civil que es la tal oposición que aparece encabezando una subversión contra el gobierno. Esa es la estructura de las guarimbas que han estado azotando a Venezuela. La misma estructura de guerra sucia que le están aplicando a Nicaragua. Inteligencia que la CIA ha acumulado por décadas, estructura de bandidos y una careta de oposición legal basada en estudiantes de las universidades privadas que en los últimos cinco años fueron llevados a cursos los Estados Unidos en grupos de 300 y 500 financiados por la USAID. Ahí lo que hay que develar es que un esfuerzo de guerra de 100 días como las últimas guarimbas es Venezuela eso no lo sostiene unos bandidos, ni una oposición enclenque como la venezolana, no. Esa es una estructura profesional clandestina de guerra que tiene inteligencia, que compra bandidos, que paga aparte a los que protestan desde lo civil y ellos atrás, entregando a unos armas, a otros dinero, a otros droga. Ese es el imperio. — ¿Qué tan grande y peligrosa es la presencia estadounidense en Colombia, tanto la de militares regulares estadounidenses como de contratistas civiles? — Mire, la base militar más grande de Colombia se llama Tolemaida, está a orillas del Magdalena, a hora y media de Bogotá, la población de esa base es de 21.000 personas. Ahí viven militares colombianos, militares estadounidenses y sus familias. No son dos ni tres, ni dos mil como dicen. Por otro lado están también las empresas de guerra, de eso hay bastante, todo el sistema de fumigación con glifosato a zonas cocaleras está asignado a empresas militares privadas de Estados Unidos. Eso no lo hacen  pilotos colombianos. Todas las empresas de servicios de las fuerzas militares son estadounidenses como los batallones de apoyo y servicios para el combate. — O sea que ¿El ELN ha tenido que enfrentar en el terreno a militares y contratistas estadounidenses? — Por supuesto, todas las compañías petroleras, mineras, traen contratistas de seguridad de los Estados Unidos. Es todo un entramado de guerra muy amplio que está en Colombia. — ¿Y cree que esas contratistas estadounidenses se involucren en un ataque contra Venezuela desde Colombia? — Ya están involucradas. Muchas operaciones de las que han hecho contra Venezuela desde la frontera las han dirigido esos asesores. — Como vocero del ELN ¿Cree que realmente hay una posibilidad de que el gobierno colombiano asuma un conflicto real con Venezuela? ¿O mantendrá una guerra solapada como la que ha llevado hasta ahora con la guerra económica, la invasión paramilitar, etc.? — Si se ve desde la experiencia, ya Uribe hizo ataques contra Ecuador en el 2008 y eso puede repetirse. Siempre hay excusas, montajes para justificar un ataque. Así comienzan muchas guerras, nada nuevo. Pero también hay una realidad política. En Colombia hay un sentimiento de la sociedad para pasar la página de la guerra, no tiene sentido que estemos haciendo un esfuerzo para pasar la página de la guerra y por otro lado se pretenda embarcar al país en una guerra entre estados, entre Pueblos hermanos. Es un contrasentido. Los dirigentes pueden ser locos o estar embriagados con los éxitos militares, pero en Colombia no todos son locos ni todos están embriagados, también comienzan a haber mayorías que reclaman paz y eso presiona. Entonces esto fundamentalmente es un pulso político, ellos tienen que seguir argumentando que es necesaria la guerra y los otros tienen que seguir argumentando que no. O sea que el contexto en el que  se puede dar una guerra como esa también es un contexto de lucha política fuerte. En Colombia ese pulso político es fuerte, recientemente 10 millones dijeron “sí a Uribe”, 8 millones que dijeron “no, hay que hacer la paz con cambios” y 18 millones no se pronunciaron. La aspiración es que de esos 18 millones a los que no les importa Colombia y no votan, comiencen a pronunciarse por un “sí a la paz con cambios” y un “no a la guerra”, eso puede ir cambiando el panorama político en Colombia para que no haya un marco de aprobación para ese tipo de aventuras militares, a eso es que hay que apuntarle. — ¿Y cuál es la posición del ELN al respecto? — Impulsar que pasemos la página de la guerra. La guerra no es una maldición a la que estemos condenados. Que nos metamos en una solución política al conflicto, sin aventuras de un estado contra otro, un Pueblo contra otro. Nuestra apuesta política es que América Latina sea una zona de paz. — ¿Cuál es su mensaje final para los Pueblos de Colombia y Venezuela, y de Nuestra América en general? — Uno en política a veces se equivoca. A mí me ha tocado ver cómo en Colombia se crea la xenofobia contra Venezuela y también lamentablemente la he tenido que ver a veces desde Venezuela, aunque de manera minoritaria. Hay que curarnos de esa xenofobia. Aprender a mirar cuáles son los problemas de cada uno, asumirlos y no echárselos al vecino. Por encima de todo debemos pensar que toda la región de América Latina y el Caribe debe ser una zona de paz. Recordar que de verdad somos Pueblos hermanos. No hay ninguno mejor o peor que el otro. La vocación de nuestros Pueblos es estar unidos. Unidos es que hemos sacado los imperios, ese es el futuro.

“Caminamos por diversos caminos hacia una sociedad más justa”

Entrevista realizada por internet, 2 de julio de 2022

Entrevista exclusiva al Comandante Pablo Beltrán, jefe de la Delegación de Paz del ELN, a propósito de los posibles diálogos con el nuevo gobierno colombiano.

El triunfo presidencial del Pacto Histórico en las pasadas elecciones en Colombia, ha despertado una esperanza inédita en la mayoría de la población colombiana y en general, en todos los países de la región, particularmente en aquellos que en las últimas décadas han consolidado procesos progresistas o de izquierda, que veían en ella un rezago para el continente entero.

Enclave del terrorismo Imperialista y plataforma de relanzamiento de la Doctrina Monroe de los Estados Unidos, Colombia es el único país de Nuestra América que no ha conocido la paz desde la invasión europea hasta nuestros días.

Aunque algunos discursos traten de ocultarlo intencionalmente y quienes no logran entender la complejidad del país, se refieran al conflicto interno en tiempo pasado, Colombia continúa siendo un país en guerra.

Por eso uno de los capítulos más importantes del programa de gobierno presentado por Gustavo Petro y Francia Márquez, es el que se titula “Colombia, potencia mundial de la vida” que en su punto 5 “Dejaremos atrás la guerra y entraremos por fin en una era de Paz”, específicamente plantea: “retomaremos las negociaciones con el ELN para finiquitar la existencia de la insurgencia armada en Colombia a partir del diálogo político”.

Dada la importancia de este tema, tan pronto se anunció el resultado de las elecciones presidenciales, decidimos contactar al Comandante Pablo Beltrán, jefe de la Delegación de Paz del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que aún se encuentra en Cuba, para hacerle una breve entrevista al respecto, cuyas respuestas recibimos el día de hoy (2 de julio de 2022), y que presentamos a continuación.

“¿Han tenido ya algún tipo de acercamiento con el nuevo gobierno de Colombia?

Con el Gobierno saliente de Duque no fue posible desarrollar negociaciones de paz, apenas mantuvimos una comunicación intermediada gracias a los Buenos Oficios de la Misión de la ONU, del Vaticano y la Conferencia Episcopal Católica, quienes ya se han reunido con el nuevo Gobierno para informarlo de nuestras respuestas, a sus propuestas sobre la paz con el ELN.

¿Están en disposición de retomar diálogos con el Estado colombiano el mismo 8 de agosto de este año?, y de ser así, ¿esperan dar continuidad a lo que hayan logrado avanzar desde el 2017 o partirán de cero?

El Presidente Gustavo Petro ha reafirmado su compromiso con dar curso al Proceso de Paz iniciado con Santos y que Duque se dedicó a hacer trizas, nosotros compartimos que debemos “construir sobre lo construido”, pero por tratarse de un nuevo Gobierno habrá que conversar con él sobre cómo serían estas líneas de continuidad y cuáles serían los ajustes que ellas requieren.

 ¿Qué tan importante considera el ELN que es el papel de Venezuela y Cuba en la construcción de la paz de Colombia?

Venezuela ha apoyado nuestras negociaciones de paz con el Gobierno Nacional desde 1999 y en el último período ha ejercido como País Garante, un rol similar cumplió en el Proceso de Paz con las antiguas FARC; conocemos que esta voluntad de apoyar el logro de la paz de Colombia la mantiene el Gobierno de la hermana República Bolivariana de Venezuela. Igualmente Cuba ha sostenido su política de apoyo a la paz de Colombia, pese a los ataques que ha recibido por esta posición de principios en cuanto al Derecho Internacional.

¿Qué opinión le merece el informe recientemente entregado por la Comisión de la Verdad?

Un flanco de la Guerra es la desinformación y el que la desarrolla lo hace para perpetuar la Guerra y para esquivar asumir responsabilidades por ella, por esto es un aporte en la dirección correcta el que hace este Informe Final de la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad (CEV).

Hoy hay menos “Noche y Niebla”, pero aún estamos a medio camino de que la sociedad colombiana tenga respuestas plenas a grandes interrogantes, como ¿por qué hay Guerra?, ¿por qué perviven factores de reincidencia?, ¿cuáles son las dos partes del Conflicto Interno?, ¿quiénes quieren y quiénes no desean pasar la página  de la Guerra y por qué?

Como jefe de la Delegación de Paz del ELN, que se define como una organización revolucionaria, ¿Usted cree que bastaría que se cumpliera el programa de gobierno que ha propuesto el Pacto Histórico para los próximos cuatro años, para pensar que Colombia pueda al fin conocer lo que significa vivir en Paz, o hará falta más que eso?

Nosotros no vemos al Gobierno de Petro como un enemigo, nuestros adversarios son los que se atraviesan a la democratización y se oponen a los cambios a favor del pueblo; cuando nacimos el 4 de julio de 1964 enarbolamos la consigna antiimperialista y anticolonialista de la Liberación Nacional y si usted observa, hoy la segunda ola progresista va a lograr mayor integración de América Latina y el Caribe, lo que nos hará llegar a ser pueblos más soberanos, entonces vamos avanzando.

Desde nuestro origen también proclamamos la lucha por el Socialismo,  y hoy dada la crisis del capitalismo como sistema dominante, los pueblos del mundo luchan por paz, otro modelo de desarrollo y una democracia que sirva a la gran mayoría, componentes que integran un nuevo modelo de sociedad post capitalista, o sea caminamos por diversos caminos hacia una sociedad más justa, en paz y amable con la Madre Tierra.

En conclusión, al comparar nuestros objetivos estratégicos con el Programa del Pacto Histórico, encontramos coincidencias importantes que nos hacen compañeros de camino en este periodo de la historia.”

Tal como lo mencionó nuestro entrevistado, el próximo 4 de julio el ELN cumplirá 58 años de existencia, lo que la convierte en la organización guerrillera más grande y antigua del continente. Durante este tiempo han sostenido diálogos con delegaciones de siete gobiernos diferentes, el primero con el del presidente César Gaviria, luego el de Ernesto Samper, el de Andrés Pastrana, continuando con los dos gobiernos de Álvaro Uribe Vélez y finalmente con los dos gobiernos de Juan Manuel Santos. Sin embargo, esa última mesa de diálogo que había sido instalada en Quito, Ecuador en febrero de 2017, debió trasladarse a Cuba, luego de que el gobierno ecuatoriano de Lenin Moreno renunciara a seguir siendo “País Garante”  por lo que Cuba aceptó convertirse en la sede de esos diálogos desde mayo de 2018.

En julio de ese año tuvimos la oportunidad de entrevistar por primera vez al Comandante Pablo Beltrán, quien manifestó su esperanza de que el entonces candidato electo, Iván Duque no cerrara las puertas a la solución política al conflicto armado.

Pero esos diálogos nunca se iniciaron y por el contrario se desconocieron los protocolos firmados entre el Estado colombiano y los países garantes, lo que obligó a la delegación guerrillera a permanecer en Cuba y le costó a ese país el ser incluido en la lista de países patrocinadores del terrorismo de los Estados Unidos.

Precisamente hoy mismo, el presidente saliente de Colombia, Iván Duque ratificó su posición guerrerista. Interrogado por la Revista Semana sobre la posibilidad de que el nuevo gobierno reinicie los diálogos con la organización guerrillera, dijo que no cree en el ELN, que se opone a cualquier posibilidad de diálogos tanto con esta organización como con las FARC-EP Segunda Marquetalia y, por el contrario, se vanaglorió de las acciones militares contrainsurgentes de su gestión que, por cierto, terminará el próximo 7 de agosto con la más alta impopularidad que haya alcanzado un presidente colombiano en todo el siglo XXI.

Aunque la gestión que iniciarán en poco más de un mes Petro y Márquez, tendrá muchas dificultades para enfrentar los grandes poderes de facto que perpetúan el conflicto social y armado que vive Colombia en todas sus expresiones,  la posibilidad de iniciar un proceso real de Paz con justicia social, es hoy la esperanza más latente en la mayoría del Pueblo colombiano y también, una gran expectativa de toda Nuestra América.

Sobre esos poderes de facto, las dificultades y desafíos que tendrá el nuevo gobierno colombiano, estaremos escribiendo en los próximos días.

“El ELN no es una guerrilla binacional”

Cuba, 3 de septiembre de 2022

María Fernanda Barreto: Hoy es 3 de septiembre de 2022 y nos encontramos aquí, en la hermosa Habana, Cuba. Vinimos hasta acá para conversar con el jefe de la Delegación de Paz del Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Comandante Pablo Beltrán, para conversar un poco sobre estos temas de la construcción de la Paz en Colombia que son también de mucho interés para la población venezolana por lo que esta será otra entrevista para nutrir nuestras tradicionales investigaciones sobre la realidad colombo venezolana, así que muchísimas gracias Comandante Pablo Beltrán por acompañarnos el día de hoy y a ustedes también muchas gracias por escucharnos y compartir este espacio.

Comandante Beltrán: Con mucho gusto María Fernanda y aquí pues, a su disposición.

La primera pregunta sería, cómo sentarse a dialogar con confianza con este nuevo gobierno, a sabiendas de que en los últimos acuerdos de paz del 2016 que firmaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) con el Estado colombiano, el cambio de gobierno dio pie para el incumplimiento de esos acuerdos. Estamos ahora con un gobierno progresista del Pacto Histórico, liderado por Gustavo Petro, pero ya Gustavo Petro ha anunciado que no va a reelegirse, por lo que no hay garantía de que después de los próximos cuatro años tengamos otro gobierno progresista, e inclusive, aunque fuera del Pacto Histórico, ya sabemos que no sería Gustavo Petro. Tenemos entonces una circunstancia que podría generar dudas, ¿el ELN tiene confianza en la posibilidad de iniciar esos diálogos de paz, aunque haya luego un cambio de gobierno? 

El presidente ha dicho que quiere trabajar por una paz verdadera y definitiva, nosotros también. O sea, nosotros no es que no queramos, nos parece bien. Cuál es el problema, que Colombia tiene una dinámica de guerra de setenta años y esa dinámica de guerra está exacerbada desde Estados Unidos (EE.UU.), entonces un proceso que de verdad le traiga una paz a Colombia, tiene que atender a esos dos factores. Desactivar los factores internos que crean el conflicto, social político y armado, y que EE.UU. deje de atizar la guerra en Colombia. Esos pues son factores fuertes pero es mejor decirlo así.

Entonces, que haya un gobierno progresista como éste, eso es parte de la solución pero no es toda la solución. La solución está en manos del Pueblo colombiano, que haya un proceso de movilización, de lucha por la paz, que le dé continuidad más allá de un gobierno a un programa de paz y que a su vez, le exija a EE.UU. que respete la decisión de los colombianos de lograr la paz. Eso no lo va a hacer ninguna fuerza política única, no eso es una presión de la sociedad colombiana y a eso le apostamos nosotros.

O sea, a una confianza en que el pueblo colombiano, venga el gobierno que venga exija que esos acuerdos, en caso de lograrse pues se cumplan.

Total. La muestra más reciente es el estallido social del año pasado. Tres meses y la gente dijo, “basta ya”. No más hambre, no más miseria, no más desnutrición infantil, no más persecución política, no más asesinato de líderes sociales, no más guerra, que venga la paz. Entonces ese mandato es muy fuerte. Y aspiramos a que este gobierno recoja ese mandato. Y nosotros también nos sentimos responsables de ejecutar ese mandato. Entonces mantener esa presión y esa movilización social, es la que le va a dar la continuidad de que esto vaya más allá de un paso efímero de cuatro años.

Ustedes han planteado como un eje fundamental de cualquier diálogo con el Estado colombiano la participación popular, ¿han contemplado algún mecanismo de participación popular específico? ¿Una Asamblea Popular Regional, una Asamblea Nacional Constituyente o algún otro mecanismo?

En el gobierno anterior que le puso cuidado a la paz que fue el de Santos, logramos un preacuerdo sobre una primera consulta que hicimos con la sociedad de cómo debería ser la participación. Esa es una de las cosas que nosotros pensamos ahora retomar para darle continuidad porque más que un evento o una gran asamblea, lo que se necesita es tener activado un proceso de participación y de presión social por una cosa, el sistema funciona para unos poquitos, y ellos están cómodos y felices. Colocar el sistema en función de que le sirva a la mayoría de gente, ellos no van a hacer eso a las buenas, ellos tienen que hacer eso empujados. Y para que uno empuje al otro necesita presión social, eso no lo hace un partido, una guerrilla, un movimiento, no, es el conjunto de la sociedad el que presiona a esa élite minoritaria, que le sobran privilegios a que cambiemos esto. Cambiemos el modelo económico, cambiemos el régimen y tengamos una Colombia en función de la gente, que es la construcción de nación que nos va a traer la paz. Eso no es un objetivo fácil, ni sólo de cuatro años, ni está en manos de un presidente o de una guerrilla, no, eso es el conjunto de la sociedad presionando eso.

¿Y cuál fue ese mecanismo que establecieron la vez pasada o no se estableció ninguno?

Sí, debería consultarse las regiones, los sectores. Debería no solamente ser un ejercicio retórico, o sea de hablar por hablar y debería tener un carácter vinculante. Ese es el gran problema. Desde las grandes luchas del año sesenta y ocho, se inventó un chiste, que decía más o menos: yo participo, tú participas, ellos deciden. Eso hay que acabarlo, si la gente participa es para que decida. Porque en últimas es eso, es a la gente que nunca ha hablado, que tenga voz en decidir el destino del país. Esa es la participación.

Considera usted que es importante escuchar a la inmensa diáspora colombiana que hay en el exterior, incluso más allá de esa migración que llega en calidad de asilado o asilada, ¿es importante escuchar a esa grandísima migración económica colombiana que hay en el exterior?

Nosotros tenemos esta reflexión, nadie debe irse del país. El país es suficientemente rico, para que todos los cincuenta millones de colombianos vivamos con dignidad, es lo primero, nadie debe irse. Ni por necesidad económica, ni por persecución política, eso hay que acabarlo, entonces no es un objetivo fácil. Quiere decir que debe cesar la salida de la gente, la migración por necesidad económica o por persecución política. Ese es el objetivo de tener una nación donde quepan todos y segundo, pues si paramos el desangre, porque es la salida de colombianos quiere decir que hay que buscar el retorno. Quién mejor que el que vive por fuera, añora volver a su pueblo. Entonces, ambos objetivos son necesarios. Parar la salida de la gente que salga a buscar un destino por fuera de su patria y segundo que los que están afuera regresen.

Entonces, ¿sí tendría importancia para ustedes que esta diáspora sea parte de estos mecanismos de participación popular?

Por supuesto, por supuesto.

Entendiendo que este conflicto armado que se supone interno, ha permeado a los países fronterizos con Colombia, además de la diáspora que hay en esos países fronterizos, sobre todo Ecuador y Venezuela, ¿el ELN ha planteado o está dispuesto a plantear que participen también de estos diálogos las comunidades nacionales de esos países que vivan en las zonas fronterizas? Me refiero a las comunidades fronterizas de Venezuela, Ecuador o Brasil, si viene al caso

Cuando se hizo el diseño de los países garantes se hizo pensando en eso. Que los países latinoamericanos que también se afectan con el conflicto colombiano fueran garantes al ser dolientes del proceso. Por eso se pensó que Venezuela fuera garante, que Ecuador fuera garante, porque en últimas el conflicto se desborda y los afecta. Entonces son los primeros interesados para que haya una solución política.

O al menos deberían serlo, como en el caso de Ecuador que ya no es país garante, ¿no?

 Sí pero los gobiernos cambian pero los pueblos no se van, y entonces a nosotros cuando estuvimos en el Ecuador nos lo manifestaron “Hacemos fuerza porque haya paz en Colombia porque la Paz en Colombia nos ayuda a nosotros.”

Usted planteó en la primera respuesta, el gran peso que tiene la injerencia estadounidense en el conflicto social y en el conflicto armado colombiano, ¿esa injerencia estadounidense, e incluso la pertenencia de Colombia a la OTAN en calidad de socio global, es un punto que ustedes han pensado llevar a esa discusión que pueda darse en una mesa de diálogo?

 Estados Unidos le ha dicho a este nuevo gobierno que va a respetar dijéramos, sus decisiones, pero también ha dicho otra cosa “queremos participar en la hechura del pan, no solamente que nos muestren el pan cuando ya sale del horno”. Eso es bueno y es malo. Es bueno porque muchas de las políticas de ellos la élite colombiana lo que hace es replicarlas, y muchos de los cambios que ha dicho este gobierno que hay que hacer tienen que ver con cambiar cuestiones con Estados Unidos. Entonces claro, es mejor que ellos estén sentados en la mesa, para discutir cosas como la OTAN, como los tratados de libre comercio, como la política antidrogas, como la extradición, etc. Cada cosa de esas es un factor de guerra en Colombia. Así que ellos tienen el dilema. En Colombia hay un proceso de cambio, ¿lo van a respetar, sí o no? Cuando los cambios en Colombia colisionen o choquen con políticas de ellos ¿qué vamos a hacer? pues hay que hablar, ¿cierto?

Cada país plantea sus puntos de vista y ahí esperamos que tengan una política distinta de la que han tenido hasta ahora. Que cuando ellos ven que hay algo que va diferente a sus intereses se ponen a derrotar gobiernos, se ponen a sabotearlos eso es lo que han hecho toda la vida entonces, ese es el cuarto de hora que tiene Estados Unidos, ¿va a dejar de hacer eso? Pues esperemos que sí.

¿Qué tan pertinente es para el reinicio de esos diálogos el hecho de que se hayan retomado las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela, y Colombia y Cuba?

Lo que ha pasado es algo histórico porque Cuba ha sido un fiel garante y apoyo del proceso de paz de Colombia y lo que tuvo con el anterior gobierno, con el saliente, fue toda una carga de hostilidades. Alguien ayudando a la paz de Colombia y lo que recibe es hostilidades, ataques. Entonces, volver a darle el papel a Cuba y a Venezuela de países garantes, el ministro de Relaciones Exteriores lo dijo, es un acto de resarcimiento, es una reparación. O sea, el gobierno de Colombia reconoce que hubo un daño sobre los países garantes, lo quiere resarcir, restablecer las relaciones, y volver a tener unas relaciones como pueblos hermanos, como países vecinos. Es una reparación necesaria y más que justa.

Nosotros hemos planteado en reiteradas ocasiones, que la paz es una construcción histórica muy compleja y en el caso de Colombia que es un país que ha tenido un conflicto armado permanente, un país en guerra desde que nació como república, al menos, hemos planteado que ese aprender a vivir en paz, tomará al menos una generación de colombianos y colombianas y, en el caso de las Fuerzas Militares, de la Fuerza Pública en general, tomará también al menos, el tiempo que lleve que esta generación de jóvenes oficiales llegue a los más altos rangos para que se haya asimilado una nueva doctrina militar, ¿está usted de acuerdo con ese planteamiento? y si es así ¿El ELN podría firmar unos acuerdos antes de que se de ese cambio generacional que estamos planteando?

En este momento, el nuevo gobierno, en un primer cambio movió cincuenta y dos generales, en un segundo cambio movió quince, sino estoy mal en este momento en el ejército solamente quedan 6 mayores generales, si usted le pone un nombre a eso, eso se puede llamar “depuración”. Eso es importante porque ellos han dicho “cero violación de derechos humanos, cero corrupción”, perfecto. Pero la doctrina, la doctrina está por tocarse, está por abordar. Digo un ejemplo, EE.UU. puso a todas las oligarquías latinoamericanas a seguir lo que ellos llaman la doctrina de seguridad nacional con la cual comenzaron la guerra fría en el año cuarenta y siete del siglo pasado. Qué dice la doctrina de seguridad Nacional, todo el que se oponga a este sistema es un enemigo interno, conclusión, las armas del Estado tienen que acabar al enemigo interno, punto. Hasta que eso no lo quiten, las Fuerzas Militares, las Fuerzas Policiales que son militarizadas, van a considerar que el colombiano de a pie es el enemigo. Hasta que no haya ese cambio quiere decir que el sistema de guerra de esa doctrina está enfocado contra el pueblo, entonces, si la doctrina militar del Estado está enfocada contra el pueblo es legítimo que exista la rebelión.

La rebelión existirá hasta que el Estado cambie la doctrina de considerar que el opositor, que el líder social, que el ambientalista es el enemigo interno.

¿Es posible, hablar total o paz integral mientras Colombia siga siendo uno de los dos principales enclaves del narcotráfico que como ya lo sabemos, a partir del escándalo Irán Contras, el imperialismo ha utilizado el narcotráfico para financiar los grupos paramilitares y además el narcotráfico profundiza la desigualdad económica, la depredación ecosistémica y entonces también el paramilitarismo y la violencia?

Esos son problemas como la transición energética.

¿Cómo es eso?

Claro, porque Colombia es un país productor pero el produce porque hay países consumidores comenzando por EE.UU., Europa y Japón, entonces resolver el problema de la producción sin resolver el problema del consumo es imposible. Le voy a explicar, el gobierno ha dado pasos importantes como dejar de hacer aspersión con glifosato que es un veneno, acabar la erradicación forzada, priorizar la erradicación voluntaria, regularizar parte de la producción, todo eso es importante, por ejemplo si se regulariza parte de la producción quiere decir que los campesinos la producción de coca que hagan no es ilegal, se la venden al Estado y el Estado se la vende a una farmacéutica, punto. Las farmacéuticas son las que más consumen este tipo de drogas psicoactivas. Pero el problema del consumo lo tienen que resolver ellos, mientras en EE.UU. mantengan la prohibición van a haber mafias, porque la prohibición es la que pone los altos márgenes de rentabilidad, los altos márgenes de rentabilidad son los que crean las mafias y los ejércitos de las mafias. Conclusión nosotros podemos tomar muchas medidas importantes pero siempre va a haber mafias porque allá es ilegal. Y las mafias son un poder corruptor, compran a todo el mundo pero además las mafias para proteger su negocio tienen ejércitos privados. Esto necesita una alianza en un inicio de los países de América Latina que presionen a los países consumidores a que busquemos una alternativa a la política anti drogas que no sea la prohibición, la represión y la guerra.

Petro está resolviendo una parte del problema, pero no puede resolver la otra. La otra lo que requiere es que nos juntemos los países latinoamericanos en principio, y comencemos a llevar otros criterios, otros estándares que sean distintos a la guerra contra las drogas que en cincuenta años demostró que es un fracaso.

Bueno, ya sabemos que el ELN ha planteado que no va a firmar los mismos acuerdos que firmó las FARC-EP con el Estado colombiano, en eso ha sido muy claro usted mismo y el Comandante Antonio García también lo ha dicho en reiteradas ocasiones pero quisiera saber si hay algo de esos acuerdos que firmó las FARC-EP que sí vale la pena mantener como la Jurisdicción Especial para la Paz, por ejemplo, o sí por ejemplo hay algo que ustedes creen que definitivamente no vale la pena contemplar de lo que se firmó en esos acuerdos entre las FARC-EP y el Estado colombiano en el 2016.

La cosa es muy simple,  nosotros no firmamos eso, no nos cubre, tenemos una agenda propia. Con el mismo gobierno que fue el de Santos y lo que hemos dicho es: construyamos sobre lo construido, es muy simple.

Entonces, algo como la JEP ¿podría debatirse ahí en esos diálogos si se mantiene o no?

Pues ya no está el gobierno de Santos, habrá que ver el nuevo gobierno que planteamiento de justicia lleva. Nosotros hemos dicho una cosa muy sencilla: el corazón del proceso de paz es satisfacer los derechos de las víctimas no es los derechos de un gobierno, o de una élite que está detrás del gobierno o los derechos de una guerrilla, eso es falso. El centro del proceso de paz es satisfacer los derechos de las víctimas que son que haya verdad, que haya justicia, que haya reparación, que haya garantías de no repetición y todo eso es lo que va a generar que haya una reconciliación, entonces sobre eso esperamos trabajar con el gobierno cuando el gobierno se siente.

 El genocidio de las organizaciones insurgentes que han firmado acuerdos de paz con el Estado colombiano parece ser una triste tradición. Lo vemos desde la desmovilización de las guerrillas liberales en la década de los cincuenta, pero también lo vimos en la década de los ochenta y noventa con las organizaciones insurgentes que se desmovilizaron y lo estamos viendo con mucho énfasis a partir de la firma de los acuerdos de las FARC-EP y el Estado colombiano en el 2016. Según la ONU, en un informe con corte a finales de junio de este año, han sido asesinados 327 ex combatientes de FARC, 62 personas que fueron asesinadas solo por ser familiares de ex combatientes,  27 ex combatientes que fueron víctimas de desaparición forzada y 93 tentativas de homicidio, con este panorama, usted como jefe de la delegación de paz y sobre todo como miembro del Comando Central del ELN no teme que la militancia, los combatientes y las combatientes del ELN y esa base social del ELN se niegue a participar de unos eventuales acuerdos de paz. ¿Qué medidas plantea el ELN para evitar que eso que parece una tradición de la oligarquía colombiana se concrete ante una eventual desmovilización?

Le voy a referir un anécdota, cuando firmamos y cumplimos un cese al fuego de más de cien días, 2017 cuando el papa visitó Colombia, toda esta delegación de diálogos fuimos a las regiones de Colombia a explicar qué era el cese qué era el proceso, yo fui al Chocó, las comunidades en esa semana que estuve allá qué me decían: “nos parece bien que hagan el proceso de paz, pero por favor no nos abandonen, no se vayan de aquí” es un pedido muy claro.

En esas zonas donde no hay Estado, la garantía de la cohesión social es la guerrilla. Entonces qué quiere decir, es estar al lado de las comunidades en su lucha por su vida y su territorio, y obvio, que el estar al estar al lado de esas comunidades en la lucha por su vida y su territorio, nosotros somos una alternativa de defensa, para nosotros esa es la vida, una guerrilla sin pueblo no existe.

Entonces claro, yo si pienso en la seguridad mía, pero yo me sé defender, yo pienso fundamentalmente en la gente en las regiones donde nosotros estamos, eso es un deber nuestro. Y por supuesto que eso, ante el horrible ataque que ha habido para hacer trizas la paz que ha hecho la oligarquía, nosotros hemos tomado nota de eso y es una lección aprendida, y vamos a tratar de que eso no se repita.

Van 360 guerrilleros de las FARC que firmaron esos acuerdos que los han asesinado. A quiénes asesinan, a quienes más se han destacado en un liderazgo comunitario. Entonces, necesitaban acabar con las FARC sí, pero también necesitan es que no haya organización popular, que la gente no luche por sus intereses, que ellos impulsen sus megaproyectos y que quien se oponga a sus megaproyectos lo acaban. Eso de manos del ELN no va a ocurrir.

Hablemos ahora entonces de Venezuela. Ya desde el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez en el año 91, Venezuela se involucró en esos diálogos entre la insurgencia y el Estado colombiano, luego con la llegada al poder del presidente Hugo Chávez ese acompañamiento a los diálogos entre la insurgencia colombiana y el Estado se profundizó, siendo esta la historia, Comandante Beltrán, ¡qué tan importante cree usted que es el papel que juega Venezuela en este proceso de diálogos que se va a reiniciar o el que debe jugar, y qué tan importante cree usted que puede ser para la propia Venezuela participar en esas mesas de diálogo ente el ELN y el Estado colombiano?

Venezuela ha tenido una posición consecuente de apoyo al proceso de paz en Colombia, por una lógica elemental que es esta: si en Colombia se llega a una solución política del conflicto Venezuela es un beneficiado, ellos son totalmente conscientes de eso, por eso le apuestan a que haya una paz en Colombia.

Otra anécdota, al día siguiente de la posesión del presidente Chávez, el 5 de febrero del año 99, llegó a Caracas la primera delegación de paz del ELN a reunirse con delegados del gobierno de Pastrana de esa época, o sea le estoy hablando de ¿cuántos?

23 años

En esos 23 años esa ha sido la política de Venezuela. Aun cuando hubo la ruptura de relaciones en el año 19, ¿hace cuánto ya, tres? A pesar de eso y que el gobierno no reconocía a Venezuela como país garante, nosotros siempre mantuvimos la posición de que Venezuela era el garante de este proceso de paz y hoy, que hay un restablecimiento de las relaciones diplomáticas, conocemos que Venezuela está reasumiendo su papel de país garante, está recomponiendo sus equipos de trabajo para apoyar el proceso de paz y eso para nosotros es una gran noticia.

¿Se proponen retomar estos diálogos en La Habana o han contemplado también la posibilidad de retomarlos en Venezuela o tal vez aceptar la propuesta de Chile o del Estado Español para realizar también espacios de diálogo en esos países?

Cuando comenzamos este proceso, comenzamos con un diseño de varios países garantes la mayoría latinoamericanos, el único que no era latinoamericano era el Reino de Noruega, nosotros mantenemos ese esquema, y a su vez de que hubiera sede rotativas. Eso era lo que venía, habrá que sentarnos ahora cuando el gobierno nombre su delegación, para hablar de eso, pero el punto de partida es lo que ya hemos probado que sirve.

 ¿O sea Cuba mientras tanto?

Pues en este momento estamos en Cuba. También para nosotros es muy importante que como estos procesos de paz reciben tantos ataques, que los países garantes no sean susceptibles de modificar su posición o sea, que tengan políticas de Estado y que no cambien por gobiernos, para nosotros eso es lo fundamental. Un país garante es un país garante hoy, mañana, siempre y el siglo siguiente, y no es que con cada cambio de gobierno queda uno desamparado, entonces no hay quién responda.

El ELN ha señalado en otras ocasiones que la frontera colombo venezolana es una zona especial de operaciones de la guerra híbrida imperialista, quisiera saber por qué hacen esta afirmación y cuál es la posición del ELN en torno a la soberanía de Venezuela a partir de esta consideración y quisiera preguntarle puntualmente, sobre ese término “organizaciones TANCOL” que ha acuñado la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) ¿El ELN es una organización TANCOL?

La frontera entre Colombia y Venezuela son 2.200 km. la presencia nuestra ahí es histórica, las comunidades que viven ahí son binacionales, la gente bautiza sus hijos y tiene las dobles identidades, los wayúu en la Guajira son colombianos y venezolanos, y así sucesivamente. Pero el ELN no es una guerrilla binacional, eso es lo primero. El ELN es una guerrilla colombiana, que, si bien opera en esa frontera, no aspira ni es su propósito, reemplazar o atacar el sistema de gobierno que hay en Venezuela. Porque es que en Venezuela, usted mejor que yo sabe que están las autoridades del Estado y las autoridades comunales, nosotros conocemos eso, y reconocemos y respetamos eso, y la unidad nuestra que no respete eso es llamada a cuentas, eso es lo primero.

Lo segundo, claro que es una guerra híbrida. Desde que Obama colocó su tal Orden Ejecutiva, se incentivaron, ellos llevan siete años de guerra para derrocar el gobierno de Venezuela. En manos de ellos está si lo continúan o no. Ahora por la guerra en Ucrania dijeron que necesitaban el petróleo venezolano entonces iban a hacer las paces, esperemos a ver, esto hasta ahora es retórica. Entonces, el que ha montado la guerra desde Colombia contra Venezuela es EE.UU.

¿Cómo apareció el tren de Aragua haciendo operaciones en la frontera? Cuando Guaidó se vino al tal encuentro de la ayuda humanitaria que iban a pasar en el año diecinueve. Las bandas de Medellín, los seguidores de Uribe cuándo las llevaron a la frontera, en esa misma época.

O antes porque en año 2004 en Dacktari se encontraron 150 paramilitares colombianos

 Pero la última acometida le estoy diciendo, fue en el año diecinueve. Trajeron Tren de Aragua, trajeron las últimas bandas de Medellín y nosotros qué hemos hecho después, combatir con ellas. Cuando las bandas se pasan para el lado venezolano pues las combaten la FANB y cuando se pasan para este lado pues las combatimos nosotros. Entonces esa guerra híbrida se va a mantener hasta que EE.UU. considere que debe cesar en su propósito de derrocar al gobierno venezolano.

Segundo, cuando se rompieron las relaciones diplomáticas todas las trochas en la frontera comenzaron a ser controladas por esas bandas. Al haber relaciones diplomáticas estables y cruces de frontera legales, pues la gente no tiene que ir a pagarle extorsiones a las bandas, pasan por los pasos legales, entonces se le quita la razón de existir a esas bandas. Por eso digamos, la mejor “pacificación” de la frontera es el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, pero aún estaríamos pendientes de que EE.UU. deje de hacer su guerra desde Colombia para derrocar al gobierno bolivariano.

Entonces permítame insistirle puntualmente, ¿El ELN es una organización TANCOL?

Bueno, ese es un término que moldearon en Venezuela. En Colombia lo que nosotros hemos dicho es: el ELN ni impulsa la producción de coca, ni de insumos, ni el procesamiento, ni el comercio, ni la exportación, eso lo conoce la sociedad colombiana. Y todos los cruces, las avionetas que derriban en Venezuela, ninguna es del ELN, son de los carteles. Quienes mandan en esos carteles: los militares y las mafias. Entonces eso está demostrado.

¿Por qué cree usted que esta brigada estadounidense procedente de Afganistán que llegó a Colombia en mayo del 2020 se estableció precisamente en la zona fronteriza del Catatumbo, la importantísima región binacional del Catatumbo que nace en Colombia y desemboca en el Lago de Maracaibo? Y ¿Por qué el ELN ha denunciado que esa brigada se involucró en los recientes sucesos de Apure en los cuales la soberanía de Venezuela fue vulnerada desde la frontera del lado colombiano?

A mediados del 2020 llegó la SFAB, Brigadas de Asistencia para la Seguridad, una la instalaron en la Fuerza de Tarea Quirón, en Arauquita, en frente de Apure, sobre el río Arauca y la otra la instalaron en la Fuerza de Tarea Vulcano, que queda en Tibú, Catatumbo. Cuál es la modalidad, ellos planifican y comandan las operaciones, le asignan tareas a las Fuerzas Militares colombianas, parte de esas tareas son operaciones encubiertas. O sea que se quitan el uniforme y el fusil de dotación, y se ponen como paramilitares y hacen acciones, los que comandan esas operaciones es esa unidad norteamericana y en Arauca lo mismo. Pero además en cada lado promueven la traída de bandas para con ellos hacer operaciones, lo que ellos llaman matar con puñal ajeno. Cuando las fuerzas nuestras en el Catatumbo desalojamos una banda que se llamaba Los Pelusos y Los Rastrojos, narco rastrojos, enseguida trajeron del Urabá colombiano otra banda. O sea que así uno derrote una banda ellos traen otra, porque es su brazo operativo, lo mismo hicieron en Arauca y en Apure. Cuando nosotros con las organizaciones sociales decidimos que no había más coca en el departamento, conformaron una banda con gente que había sido de las FARC, le pusieron el rótulo de frente no sé qué, y comenzaron a ofrecerle a los campesinos dinero para que resembraran la coca. Nosotros dijimos “prohibido eso y el que haga eso, lo vamos a combatir” y ahí comenzaron los problemas con ellos. Esos problemas se agudizaron el año anterior. Dentro de esa agudización ellos trasladaron las operaciones para Apure, y en ese traslado de las operaciones para Apure de ese supuesto frente de las FARC, que no eran de las FARC, entonces terminaron en confrontación con la FANB. En enero de este año nosotros intensificamos las operaciones contra ellos, logramos prácticamente desalojarlos de las orillas del río Arauca, y la respuesta de ellos fue colocarle un carro bomba a la sede de las principales organizaciones sociales de Arauca.

Donde falleció una persona, ¿no?

Falleció uno de los custodios. ¿Que al tipo que hace eso (que después ellos mismos lo mataron) se le ocurrió? No, a él lo contactaron desde que estaba en la cárcel. Le dijeron: tenga esta plata, forme un grupo y váyase para el Arauca. Entonces es la técnica de ellos. Entonces claro, esa es la guerra híbrida. Y ese tipo de guerra afecta a las comunidades tanto del lado colombiano como el lado venezolano. Entonces nosotros hemos estado en todos estos años en esa brega, porque en últimas no va a haber vida para la gente si no logramos erradicar la coca y con ella las bandas y con eso no tengan ellos instrumentos para hacer esa guerra híbrida.

Quisiera que usted nos contara en qué situación se encuentra ahora este acercamiento entre el ELN y el nuevo gobierno de Colombia.

 El gobierno ha dicho que va a cesar la persecución penal contra nosotros. Quiere decir que nos quita órdenes de captura, nos quita pedidos de extradición, que todavía no lo han hecho, nos deben quitar las tales circulares “tricolores” en INTERPOL, eso es cesar la persecución penal. Cuando cese la persecución penal nosotros tenemos que informar de todo este período de lucha por la paz. Yo personalmente no me veo con los compañeros de dirección desde principios del año 18, o sea, estamos ¿a qué? cuatro años. Entonces tenemos que hablar, la delegación tiene que recomponerse, algunos no querrán seguir, otros sí, habrá que ampliarla. Se necesitarán nuevas instrucciones para lo que viene, estamos ante una situación inédita, nunca habíamos tenido un gobierno progresista para discutir con él. Todo eso crea nuevas condiciones, entonces esta delegación tiene que recibir nuevas instrucciones y mientras tanto el gobierno también va conformando su delegación que no la tiene. Ya nombró un Comisionado para la Paz, ya nos hemos visto con él, nos visitó aquí. Ya hicimos unos primeros contactos, se puede decir que estamos en este momento conformando los equipos de negociación en ambas partes, una vez se conformen, necesariamente tendrá que haber una reanudación de los diálogos, una reinstalación de la mesa, y poner todas las cosas que trae cada uno y volveremos otra vez a rondas normales de negociación y diálogo.

Y bueno, ya para terminar quisiera dejarle espacio para que usted de un mensaje final a los pueblos que nos escuchan, y en particular al pueblo colombiano y al pueblo venezolano.

 La doctrina del imperialismo es la guerra perpetua. Que el imperialismo deje de hacer eso, no lo va hacer a las buenas. Los pueblos estamos obligados a presionarlo para que abandone esa doctrina y para que nosotros podamos construir estas naciones en paz, eso es una lucha y siempre los revolucionarios hemos sido conscientes de que cada reivindicación o una tan grande como esta, como la paz, hay que lucharla. Entonces lo que se viene son periodos de lucha para que esa doctrina que nos ha mantenido esclavizados por años, deje de aplicarse (la guerra perpetua) y podamos construir una nación en paz y equidad. O sea que lo que viene es lucha.

 

La guerra no es una maldición a la que estemos condenados

 

 

 

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