Edición 38 - Marzo 2009

El proyecto mandé norte desde la visión del Emberá

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El proyecto mandé norte desde la visión del Emberá

El gran dios Garagaví fue enormemente acucioso con todas sus criaturas, que viven en una delicada simbiosis dependiendo los unos de los otros. Hijo, aquí tienes el agua para que la cuides y la bendigas cada día; aquí te entrego los árboles que te protegerán, los animales que matarás solo para calmar tu hambre, el aire para que respires, la lluvia para que te refresques, el sol y el viento todos para tu bienestar. Esta tierra que te dejo cuidará de ti como la mejor madre cuida a su hijo. Este es el fascinante relato de la creación según la cultura Emberá, en versión de Nandipuma, uno de los líderes de la resistencia indígena frente al proyecto minero en sus territorios, quien, además, nos cuenta a continuación cómo ven los indígenas desde su entorno y cultura el proyecto.

 

La compañía minera MURIEL MINIG COMPANY tiene 11 permisos del gobierno nacional para explorar y explotar minerales en todo un anillo geográfico comprendido por los territorios de los municipios de Vigía del Fuerte, Urrao, Frontino, Mutatá, Dabeiba, Murindó, Carmen del Darién, entre otros, conformando el mega proyecto MANDÉ NORTE, con miras a la explotación de cobre, platino, uranio, molibdeno, tierras raras, entre otos.

Desde los propios preámbulos del proyecto, las irregularidades han sido la constante y sin agotar los procedimientos legales, como lo es la consulta previa, para mencionar solo alguno. Iniciaron trabajos de perforación en el cerro sagrado de los emberás, el Careperro, respaldados solo por unos 500 hombres del ejército y unas cuantas firmas de falsos líderes indígenas del Chocó, a quienes, después de emborracharlos, les pagaron una noche en hotel y unos cuantos pesos por comisiones.

A todas estas mañas se suma la presión de los defensores del pueblo del Carmen del Darién, quienes llegan como angelitos del cielo en un helicóptero de la MURIEL MINIG COMPANY, asegurando que la compañía está dentro de la legalidad, que nosotros nada tenemos que hacer aquí ya que el problema es con el Carmen del Darién – Chocó, en donde todo ya está arreglado. Otros supuestos defensores de la misma zona hacen descaradas burlas en plenas asambleas comunales cuando nuestro jaibaná, líder espiritual y sabio maestro, expone lo que significa para nuestra tradición ancestral el cerro Careperro. El cerro es sagrado y por eso lo tratamos con absoluto respeto.

Al cerro son enviados, según el jaibaná, los “jai”, espíritus dañinos para las personas, mediante ceremonias especiales, en las que los cantadores de jai entran en una especie de sueño o trance durante los cuales los espíritus malos son sacados de la persona poseída y enviados a un castigo tipo cárcel que está ubicada en el cerro. Por lo tanto, en el cerro están todos los espíritus malos, y si se llegasen a liberar sería desastroso para el pueblo embera y los habitantes de la región.

Creamos o no en espíritus, la explotación minera afectaría unas 116.620 hectáreas de una importante cuenca hidrográfica, por la gran cantidad de ríos y quebradas que allí nacen. Con ello estaría envenenándose las vastas zonas de humedales, cuenca del río Atrato, produciendo una enorme tragedia ecológica. Además de los espíritus malos que se liberan en los blancos por su especial instinto de codicia, que desata grandes olas de violencia, muerte, desplazamientos, desapariciones y exterminios de entnias y comunidades enteras, así como deterioro social.

Aunque el problema es de proporciones mayores por el poder de la compañía minera involucrada, estamos recibiendo apoyo de las organizaciones indígenas nacionales e internacionales. Sabemos que el proyecto no traerá nada bueno para las comunidades, pues ya conocemos la experiencia en Guatemala con la compañía minera MONTANO, una de las más grandes del mundo, donde las comunidades tuvieron que movilizarse para detener el desastre.

Preferimos cuidar y defender nuestra madre tierra, que es la madre de nuestros antepasados, de los que hoy vivimos y de nuestros hijos, nietos y así por siempre. Como ve, aquí estamos haciendo presencia cada indígena como uno solo, para reclamar y defender lo que nos ha pertenecido desde mucho antes que los blancos se inventasen todas esas leyes y letras muertas con que hoy nos engañan y despojan, esos límites imaginarios que nos quieren hacer creer que son realidad, para dividir nuestras familias, esos billetes que hacen brillar de codicia los ojos de ustedes los blancos y con los cuales pretenden comprar nuestro sueño de trascendencia adosados a lo único que para nosotros es realidad: porque el embera sin su tierra no es nada. Por eso preferimos seguir cayendo muertos de hambre como ha ocurrido con muchos de nuestros niños en los últimos días.

En nuestro trabajo de resistencia se vinculan muy especialmente los jóvenes, pues el movimiento de resistencia será una tarea de largo aliento y uno no sabe cuándo le apaguen los ojitos, pero de todos modos el trabajo debe continuar.

Los pueblos no indígenas nos miran con recelo y piensan que es terquedad e ignorancia. No tenemos nada contra ellos y, por el contrario, pueden beneficiarse, como hasta ahora, de nuestros logros. Quien ha llegado a nuestras comunidades ha podido trabajar sin ningún problema en nuestra tierra, siempre con el ánimo de subsistencia.

No somos los causantes, sino las víctimas del problema. Como colombianos que somos también queremos el progreso de nuestros compatriotas, pero no podemos aceptar que compañías extranjeras, como siempre, quieran llevarse del país toda la riqueza a cambio de unas insignificantes regalías, y con un costo sociocultural y daño ambiental tan alto….. Escuelas, carreteras y en síntesis, el progreso. ¿Que será de los emberás médicos y abogados parados en las esquinas sin con qué tomar tinto, como tantos otros,  porque no hay trabajo? ni tierra, ni comida. No nos oponemos al progreso. Escuelas, carreteras y hospitales deben garantizarse a través del estado y no a cambio de lo único que poseemos los indígenas: nuestra tierra.

Por eso en un acto de responsabilidad con nuestro pueblo y dando verdadero ejemplo de democracia y autonomía, en las próximas semanas se convocará a todas las comunidades afectadas, unos 3000 indígenas para someter a votación la aceptación o no del proyecto. De no aceptar el proyecto, pensamos que los jai malos de los blancos desatarán su furia y habrá consecuencias serias para nuestras comunidades. Pero en nuestra sabiduría, que es milenaria y elemental, sabemos que aunque tarde, los blancos nos agradecerán por cuidar de la selva y de la madre tierra aun a costa de nuestras vidas para que todos respiren y beban agua fresca.

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