Edición 45 - Octubre 2009

Mercedes Sosa: el canto en favor de los humildes

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La muerte de Mercedes Sosa se convirtió en una oportunidad para que la derecha ajustara cuentas con ella –como sucedió en su momento con Mario Benedetti- escondiendo o, en el mejor de los casos, minimizando sus preferencias políticas. Desde esa perspectiva, la cantante argentina fue presentada como una gran folklorista –que lo fue-, y una –a secas- defensora de derechos humanos. Así de simple. En contravía de esas falsas im–posturas, este artículo quiere recordar tres aspectos que estuvieron siempre presentes en el pensamiento político de Mercedes: su declarada militancia comunista; en consecuencia, su posición anticapitalista, y, por lo anterior, su defensa de la izquierda como opción política. Las opiniones de la cantante que aquí se consignan son extraídas del libro Mercedes Sosa La Negra, de Rodolfo Braceli.

 

Militante comunista
Mercedes Sosa nació en un hogar humilde de la ciudad de San Miguel de Tucumán, al norte de Buenos Aires, el 9 de julio de 1935. Desde la adolescencia, y en medio de las carencias y limitaciones económicas que le imponía la pobreza, despertó un interés por la política, los temas sociales y las expresiones culturales. Sus padres y hermanos fueron simpatizantes del peronismo y con profundo dolor lloraron la muerte de Evita Perón. Mercedes sintió una profunda admiración por Evita y también se reconoció como peronista, dejando pronto de serlo al entrar en contacto con las ideas comunistas. Muchos años después afirmaría: “Yo fui peronista un ratito porque mi papá era peronista y mi mamá y mis hermanos también. Pero esto, más que una ideología, fue un sentimiento. Siempre los respeté a ellos”.

Paralelamente a sus primeros pasos en el campo musical integrando el Movimiento Nuevo Cancionero, Mercedes se vinculó a la juventud comunista en Salta, por los años sesenta, iniciando una militancia de varias décadas en el Partido Comunista de Argentina. Desde la música popular y revolucionaria asumió el compromiso con las causas de los explotados y contra la dictadura militar. Sin embargo, su vinculación al partido se rompió en 1990, año en que la cantante oficializó su retiro de la organización, advirtiendo la existencia de una creciente burocratización en el mismo y un permanente maltrato hacia los intelectuales y artistas comunistas. Sin embargo, su salida del partido no significó su rompimiento con la ideología. No fue el de Mercedes el caso de decenas de intelectuales que para esa época rompieron con su pasado revolucionario y se acomodaron a la ola neoliberal y posmoderna. Todo lo contrario. Sus concepciones se consolidaron con más fuerza: “Renuncié al carné pero no renuncié a mis ideas. (…) No, no ha habido en mí modificación ideológica; al contrario, mi ideología se ha ahondado. Porque desgraciadamente los problemas que me empujaron muy jovencita a hacerme de izquierda también se han ahondado”.

De acuerdo con la cantante tucumana, las razones que le permitieron identificarse con las ideas comunistas se encontraban en la realidad en la que vivía y se desenvolvía: “La semilla de mi comunismo viene de una pregunta que a lo largo del tiempo se renueva: ¿Por qué hay seres que nacen sin nada, castigados por la miseria y el hambre y otros nacen con todo y la posibilidad de desarrollarse intelectualmente?”. A pesar de la militancia y la lucha contra la dictadura militar, Mercedes Sosa fue una dura crítica de la violencia como recurso político, la cual fue ampliamente desplegada por las organizaciones de izquierda en Argentina, y pese a que en ese país los militares asesinaron, desaparecieron o desterraron a miles de personas en los años setenta y principios de los ochenta de la centuria anterior: “Yo sigo creyendo que las revoluciones se hacen con la conciencia de mucha gente y no con las armas de unos pocos”, expresó en una ocasión al referirse al tema.

Sin embargo, al esgrimir esas criticas se cuidaba de no hacer concesiones a la derecha: “Creo esto, pero tengo que decir, para que no se caiga en otra confusión que le hace el caldo gordo a los fascistas, que aunque no comparto el camino de las armas elegido en la década del 70 por miles de jóvenes, respeto profundamente el coraje que tuvieron, los ideales que perseguían y los sueños que soñaban. Ellos habrán cometido un error, pero apostaron con sus vidas. No eran burócratas, no eran criminales, eran idealistas impacientes que eligieron un camino equivocado. Quienes indudablemente sí fueron asesinos son los otros, los militares que manejaban las armas, la justicia y la economía del país para torturar, para desaparecer personas, para robar niños”.

Ser de izquierda es ser anticapitalista
Mercedes asumió posturas claras a propósito de la falsa discusión sobre la inexistencia de la derecha y la izquierda como campos políticos que encarnan proyectos sociales antagónicos. Partiendo de la existencia de los dos campos, la cantante afirmaba: “(…), que no me vengan a decir que ya no hay izquierda ni hay derecha. ¡Que se dejen de joder con eso y coman mierda! Cómo no va a haber izquierda si hay derecha. Es más: hay más derecha que nunca. Mentira que se murieron las ideologías. Quienes dicen eso hacen ideología. ¡Ideología de derecha, por supuesto!”. Y llamaba la atención de los desprevenidos: “De todo esto que digo me interesa advertir sobre la trampa en la que caen los que están apurados o distraídos. ¿Qué ya no hay derecha ni hay izquierda? Fijémonos bien. Qué casualidad, los que todo el tiempo dicen eso son de derecha”.

Estas afirmaciones no dejan de tener enorme valor para nosotros los colombianos, toda vez que en el escenario actual uno de los componentes ideológicos centrales del proyecto político de Álvaro Uribe Vélez –exponente de la corriente de derecha más retardataria que hoy existe- es pregonar a lo largo y ancho del país que la división entre derecha e izquierda no es cierta o es obsoleta, ya que ahora lo que une o divide a las sociedades es la “defensa de la democracia” y la “lucha contra el terrorismo”.

En Argentina las políticas neoliberales estimuladas por la derecha después de la dictadura llevaron al país a la mayor crisis social y económica de que se tenga noticia. Miles y miles de desempleados, la clase media desintegrada, un crecimiento de la pobreza y la miseria a ritmos increíbles, el surgimiento de una movilización social radicalizada, son expresiones y consecuencias evidentes del “manejo eficiente” que le dio la clase política argentina al país. Por eso afirmaba la cantante: “¿En qué consiste la derecha para mi? Depende cuándo y depende dónde. (…) Aquí (refiriéndose a Argentina) la inteligencia la utilizan para entregar, para vender, para comprar. Y para aliarse al poder de las armas cuando ven que con las urnas no pueden. Aquí y en todos lados la derecha trabaja para hacer creer que el mundo es como está y listo, que soñar no tiene sentido”.

Por lo anterior, y en consecuencia, la postura de Mercedes era anticapitalista, como debe ser toda posición que se afirme de izquierda: “Si es cierto, como dicen, que el capitalismo maneja gran parte del mundo, bueno, ese capitalismo es el responsable de tanta esclavitud, tanta hambre y tanta muerte infantil”. Esa reflexión sencilla, elemental, se tradujo en un odio a ese sistema y en la denuncia de algunos de sus exponentes mundiales: “¿Por qué me enfurezco así con el capitalismo? Por lo que vengo diciendo. Porque estoy contra la violencia. Porque estoy contra todas las guerras y más contra las guerras preventivas, como las denomina el presidente Bush Junior. ¡Qué colmo, qué descaro, qué cinismo! El presidente del país más poderoso de la Tierra proponiendo guerras por si acaso. Algo así como decir yo te mato por las dudas, no vaya a ser que algún día vos me hagas daño. Guerra preventiva, algo así como crimen preventivo”. Por eso, y finalmente, Mercedes le concedía un gran valor a la izquierda como proyecto social que reivindicaba sin tapujos: “La izquierda tiene más sentido que nunca porque el mundo la necesita”.

Nando: El Quijote de La Trece

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