Por Colectivo para el Análisis de Problemáticas Educativas Contemporáneas
Este mes fuimos testigos de los cientos de miles de maestros que inundaron con fuerza y contundencia las calles del territorio colombiano, expresando sus aspiraciones de dignificación laboral. Los maestros demostraron que frente a un gobierno injusto solo con unidad, lucha, temple y resistencia, es posible obtener espacios de diálogo y confrontación, que permitan el reconocimiento social y político de la histórica deuda social y laboral que pesa sobre los maestros de nuestro país.
Antecedentes: pliego de peticiones del magisterio colombiano 2015
El Comité Ejecutivo de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación – FECODE – radicó el Pliego Nacional de Peticiones ante el Ministerio de Educación Nacional (MEN) el pasado 26 de febrero, acompañado por una concentración multitudinaria. Una de las reclamaciones esenciales era la nivelación salarial con respecto a otros empleados públicos con similares condiciones de experiencia y formación. Para ello exigían un incremento salarial de un 20%.
A principios de abril, el gobierno aceptó negociar y ofreció un incremento del 10% y el comité Ejecutivo de FECODE rechazó la propuesta porque no se correspondía con los estudios realizados sobre el tema. Y además, el gobierno nacional no daba respuestas claras sobre otros temas del pliego, como asignación presupuestal para educación, salud y bienestar. Sobre todo guardaba silencio frente al tema más espinoso de las políticas de ascenso y reubicación salarial para los docentes pertenecientes al estatuto 1278 de 2002, bajo el cual ingresan al magisterio los docentes a partir de ese año y se establecen sus ascensos y salarios por evaluaciones. Pero también había que definir los estímulos económicos para los profesores que ingresaron al magisterio antes del 2002 y se rigen por el estatuto 22 77 de 1979, igualmente para los etnoeducadores. Frente a este escenario, el Comité Ejecutivo de FECODE tomó la decisión de definir el 22 de abril como hora cero para el Paro Nacional, que al final terminó con una negociación en torno a la nivelación salarial gradual que empezaba por un incremento del 12%, y la redefinición de políticas de ascensos y estímulos económicos para el gremio docente.
Nivelación salarial
FECODE contrató un estudio con un equipo de trabajo de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional, que demostró categóricamente que en promedio ponderado un docente del magisterio colombiano gana un 28.32 % menos que un funcionario de la rama ejecutiva (nivel central y descentralizado) con la misma experiencia y formación académica. Es de resaltar que esta brecha no es la misma para todos los estatutos, y que su diferencia es muy representativa. El siguiente cuadro resume esta información:

Nivelación salarial con relación al decreto 2277 de 1979 Como se concluye del estudio de FECODE, la mayor brecha salarial (35%) corresponde a los maestros vinculados en el estatuto 2277 que también hoy en día representan la mayor cantidad de maestros activos (56,9%) representada en unos 180.000 maestros. En este estudio también se estableció que 59% de los docentes del estatuto 2277 se encuentran en el escalafón 14, la mayor categoría alcanzable en este estatuto, y reciben un 54.8% menos que lo que devenga en promedio un funcionario público con las mismas características. Por tanto, un aumento salarial del 12% resulta sumamente injusto, ya que ellos son los que están cargando con el peso de unas condiciones laborales históricamente indignas. Es obvio que las reivindicaciones para este estatuto deberían ser incluso mucho más altas de las que se obtuvieron.
Sin embargo, el tema de las bonificaciones que se van a aplicar a los docentes del 2277 escalafonados en la categoría 14 ha resultado muy polémico y se ha utilizado para satanizar la negociación. Evaluando lo que serían las bonificaciones en 2016 vemos que representan $ 271.194 una vez al año. Lamentablemente este aspecto ha sido manipulado y utilizado por los grandes medios de información para generar un descontento magisterial, e intentar mostrar a las directivas de FECODE como responsables de vender la negociación por prebendas para ellos mismos, ya que estos pertenecen todos al estatuto 2277.
Esto, desde una análisis serio, con datos reales, no resulta más que mentiroso, dañino, malicioso, y es la estrategia de desprestigio que se utiliza para dividir las fuerzas, generar desconfianza, y no creer en un proceso que lleva varios años, y que hoy ha mostrado que se ha ganado una batalla en una lucha constante e histórica. El comité ejecutivo de FECODE ha mostrado rigor y compromiso político, y en este sentido dejó abierta la negociación para que consecutivamente hasta el año 2021 se logren unas condiciones laborales dignas, equiparables a las de otros funcionarios públicos del Estado.
Nivelación salarial con relación al decreto 1278 de 2002
Para el caso de los maestros del estatuto docente 1278 de 2002, que representan hoy aproximadamente el 42,4% de todos los maestros (unos 134.000 docentes), la brecha salarial promedio tiene un valor de 19,2%. Con la nivelación salarial del 12 % que finalmente se negoció entre FECODE y el MEN, la brecha salarial para los docentes de este estatuto se reducirá significativamente y quedará en niveles muy bajos o desaparecerá en el año 2019.
Las razones son las siguientes: si el sistema no fuera dinámico, la brecha salarial en el año 2019 se encontraría en 7,2 %, pero como el sistema sí lo es, y con el acuerdo al que llegó la dirigencia de FECODE para resolver la situación de los docentes que no han logrado el ascenso de grado o la reubicación salarial (no han ganado nunca la tramposa evaluación de competencias), cuya cifra puede ser superior a 80.000 maestros, hará que la brecha se reduzca aún más. Si tenemos en cuenta que otros maestros que sí han ganado la evaluación de competencias vuelven a ascender o se reubican, lo más probable es que los maestros del 1278 tengan una remuneración igual o cercana a los demás empleados públicos, como siempre ha debido ser.

Nuevos modelos de ascenso y políticas de evaluación del MEN
El otro punto central de la negociación tiene que ver con la definición de las políticas de ascenso de los docentes públicos en el país, en especial de los regidos por el estatuto 1278. Como es sabido, el modelo actual de ascenso implica las llamadas evaluaciones de competencias, que a su vez están supeditadas a la disponibilidad presupuestal por parte del gobierno nacional, lo que en la práctica significa que solo un bajo porcentaje, alrededor del 20% de los maestros, podrán aprobar estas evaluaciones. No se trata de carencia de competencias sino de ausencia o limitación del presupuesto.
En este proceso de negociación hay un logro histórico: el desmonte de las evaluaciones de competencias desde la lógica punitiva y de control presupuestal. De ahora en adelante, y mientras se consensúa un Estatuto Único Docente, se incorporará una evaluación diagnóstico-formativa, de conformidad con los criterios que acuerde una comisión pos-negociación integrada por el MEN, FECODE y facultades de educación de reconocida idoneidad. El Ministerio de Educación deberá retroalimentar oportuna y completamente a todos los docentes que presenten esta evaluación, cuyo resultado debe servir para la definición de planes de formación y mejoramiento.
Los docentes pasan de preparar una evaluación de conocimientos específicos, que no generó absolutamente nada en la práctica pedagógica, a tener la posibilidad y la necesidad de asumir un problema central del ejercicio docente: su propia práctica pedagógica. Habrá que ver cómo el sindicato, los maestros y las facultades de educación son capaces de convertir esta puerta en el escenario de la transformación de las prácticas educativas en Colombia, que hoy siguen siendo tradicionales, magistrales y desencantadoras en su gran mayoría.
Un balance del proceso de movilización
Qué se ganó:
· La transformación de las evaluaciones de competencias, restringidas por asignaciones presupuestales, en evaluaciones diagnóstico-formativas. FECODE hará parte del equipo de revisión de las pruebas y deberá garantizar que sean justas y dignas para el magisterio.
· La garantía de que quienes se hayan presentado anteriormente a las pruebas y no hayan pasado, podrán ascender de manera directa después de una capacitación en una universidad con una facultad idónea para el asunto.
· La nivelación salarial se dará de manera paulatina hasta 2019, y de encontrarse insuficiente, deberá continuar en los años 2020 y 2021.
La educación pública desde la variable docente implicará muchas cosas más que solo la reivindicación salarial justa y necesaria. Pero el paro, más que una lucha integral por la defensa de la educación pública o la calidad de la educación, tenía como objetivo especial tramitar el conflicto laboral entre docentes y Estado, que de forma indirecta ayudará a aliviar las demás tensiones. La propuesta de evaluación para los docentes del 1278, además de desatrancar el proceso de ascenso y reubicación salarial de muchos maestros que no lo han logrado, se convierte en una puerta potente para que los docentes reflexionen sobre su práctica pedagógica, generen conocimiento pedagógico, incorporen nuevas metodologías y propuestas didácticas y pedagógicas en su quehacer diario. Esto puede ser determinante para que los procesos educativos que hoy se realizan en las instituciones de educación públicas mejoren sustancialmente.
Lo que queda claro con el paro:
· La ministra y la comisión de gobierno encargada de negociar el paro no quieren saber o no les interesan las problemáticas de la educación, su pragmatismo solo obedece a indicadores e índices internacionales y de persuasión de medios. Proyecta poco conocimiento de cifras y menor aún de historia política.
· FECODE se equivocó al mostrarle a la opinión pública como bandera de la movilización docente el incremento del salario por encima del 10%. La real negociación era la definición de un nuevo modelo de ascenso y de reubicación salarial, y el desbloqueo del ascenso de más de 80.000 docentes, frenados por la manera de medir “competencias pedagógicas”, a partir de una aplicación estadística, condicionada por lo presupuestal. En últimas se alcanzó un beneficio para el gremio en este sentido.
· Si los docentes paran su labor, hacen visibles otras cosas. Por ejemplo, la débil estructura social del Estado, el nivel de asistencialismo en el que vive la mayoría de las familias colombianas que en la lucha por la subsistencia o por el trabajo para subsistir, ha aceptado la escuela como un simple lugar de asistencia alimentaria y guardadero de niños.


