Edición 58 - Enero 2011

Panamá: Santuario de Impunidad

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A un mes de haber llegado María Del Pilar Hurtado, ex directora del DAS colombiano, a Panamá, las cosas se complican para la ex funcionaria y para el gobierno panameño, cuando ya se ha presentado una demanda de inconstitucionalidad en la Corte Suprema de Justicia, al sostenerse que la decisión del Ejecutivo panameño contraviene el beneficio otorgado en la Carta Magna.

Sería esta la primera acción contundente en Panamá contra la medida de asilo de Hurtado, al sostener los abogados de la firma Vega & Álvarez que la disposición contraviene la soberanía panameña, y es más, no se aplica a personas que han incurrido en delitos comunes, poniendo como pruebas primarias las interceptaciones a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia de Colombia.

Los medios radiales, televisivos e impresos continúan dedicando sus noticias, opiniones e informes a criticar el asilo otorgado a la ciudadana colombiana. Los sondeos televisivos en programas de opinión dan un marco desfavorable al asilo otorgado a Hurtado, donde el pueblo panameño siente que Uribe influyó en tal decisión ante Martinelli.

Por otro lado, expertos en el tema internacional en el país centroamericano han sostenido que la actuación de Hurtado cae en la categoría de “terrorismo de Estado”, al violar  la Constitución Colombiana, las garantías fundamentales y recaer en delitos de lesa humanidad.

A Hurtado no se le ha visto más públicamente en la capital panameña, desde su última aparición en la Cancillería Panameña donde se le comunicó el asilo político territorial. Todo coincidió con la llegada, días después, del ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe.

Entre tanto, el mandatario panameño, Ricardo Martinelli, sigue sosteniendo que a Hurtado se le debe garantizar su presunción de inocencia.

Uribe dejó de sonreír en Panamá
Uribe sonrío, hizo chiste de quienes le dijeron que mantuviera en privado el apoyo al asilo de María del Pilar Hurtado.

En el Hotel Sheraton, el 25 de noviembre, en ciudad de Panamá, jamás esperó que las voces de rechazo contra su política de terror las oyera tan cerca, en un país donde era un invitado especial. Una dama de nacionalidad colombiana irrumpió entre los medios de comunicación que aguardaban las declaraciones del ex presidente de la República de Colombia y airadamente le gritó: “asesino, derramaste sangre, con tus falsos positivos, asesino, asesino”.

Uribe quedó estacionado mirando fijamente a la mujer que defendía los derechos de las víctimas asesinadas y perseguidas en Colombia. El expresidente colombiano denotaba en su rostro la seriedad y el desencanto de lo que fue hasta unos minutos antes una buena velada.

A raíz de su visita a Panamá, la contraparte también se la hizo la periodista Claudia Julieta Duque, quien lleva 8 años denunciando la persecución del DAS, considerado un “aparato criminal” de persecución hacia su persona, su hija, amistades y su familia, lo que la ha obligado a exiliarse tres veces en  Ecuador, España e Italia.

Duque le reiteró a los panameños en los medios de comunicación el error cometido por el gobierno derechista de Ricardo Martinelli al conceder el asilo territorial a Hurtado.

La periodista recién elegida en Nueva York con el premio al Coraje Periodístico, responsabilizó a la Fiscalía General de Colombia de causar la salida de Hurtado, al mantener una lentitud en el proceso y que el fiscal de la causa no tuviese las agallas y coraje para ordenar la detención inmediata de la ex jefa del DAS ahora asilada en Panamá. “Es clave para la investigación, y el fiscal estaba actuando lentamente y la dejó ir”, criticó Duque.

Claudia Duque, quien ha vivido en el terror, narró cómo en tan sólo un día recibió 70 amenazas telefónicas, donde le ponían música funeral, gritos de tortura, y le indicaban que la eliminarían. Había un manual exclusivo para amenazarla y tenían dos hojas de vida detalladas de cada paso que daba Duque.

El congresista Iván Cepeda dijo a un diario local en Panamá que “el asilo político trata de frustrar una investigación importante”. Y describió al DAS como un “régimen macabro”.

Los panameños desconocían los alcances de los casos en Colombia donde el DAS protagonizó seguimientos selectivos, amenazas, torturas sicológicas, homicidios, secuestros, desapariciones. Se vieron asombrados por el anuncio a través de medios colombianos de la partida de Hurtado a Panamá el pasado 31 de octubre, y que luego de destapado el escándalo de las “chuzadas” o “pinchazos” como se le conoce a las intervenciones telefónicas en la tierra canalera, inmediatamente se le concediera a Hurtado el asilo territorial. Poco pudieron hacer los panameños ante la decisión, que el mandatario panameño aduce ser un acto soberano.

Los medios han generado opinión en Panamá, y la cobertura ha sido extensa hacia las víctimas de los “pinchazos”.  Una de estas coberturas fue la denuncia penal presentada contra Hurtado en la Procuraduría General de la Nación,  por el abogado Luis Guillermo Pérez en defensa de las víctimas colombianas, respaldada por el jurista panameño e internacionalista Julio Berríos quien pidió “revocar” la decisión dictada por el Ejecutivo.

Panamá se ha convertido en un santuario de la impunidad donde permanecen dictadores y ex presidentes como el haitiano Raúl Cedras y  el guatemalteco Jorge Serrano Elías;  el ecuatoriano Abdalá Bucaram, al que se une la nueva huésped:  María Del Pilar Hurtado.

Con dictadores así…

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