Edición 45 - Octubre 2009

Carlos Gaviria habla de la consulta del polo y el futura de la izquierda

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 En una entrevista concedida a Periferia, el doctor Carlos Gaviria, precandidato presidencial del Polo Democrático Alternativo derrotado por Gustavo Petro en la pasada consulta interna del partido, habla de los resultados, que sorprendieron a buena parte del movimiento popular en Colombia. También habla de lo que este resultado implica para el proyecto de unidad del Polo y, en general para el futuro de una izquierda democrática representada en buena medida por este partido y que ahora se ve confrontada por el respaldo electoral a la propuesta de Gustavo Petro, autoproclamado como representante de la izquierda moderna.

 

Rubén: ¿Cómo asumió los resultados de esta consulta interna?
Carlos Gaviria: Pienso que hubo muchos factores que incidieron en el resultado final. Pero estaba tan predispuesto a ganar como a perder. Cuando uno participa en las reglas de la democracia, eso puede ocurrir.

Rubén: Nos sorprendió el hecho de lo nutrido de las ruedas de prensa, de las concentraciones públicas en torno suyo como constante en todo el país. Finalmente ¿qué pasó?
Carlos Gaviria: Tal vez hubo mucho triunfalismo. Además, el país se ha conservatizado, el mismo Polo se ha conservatizado, ha dado un viraje que se acerca a vertientes cercanas al establecimiento con un lenguaje muy conciliador que funge como izquierda moderna del país.

Rubén: ¿Cómo concibe la postura de Petro?
Carlos Gaviria: Es un estratega, habló un idioma grato al establecimiento, defendiendo la seguridad democrática del presidente Uribe, lo que le ganó la simpatía haciéndolo candidato predilecto del establecimiento dentro de las opciones del Polo. Es un crítico ocasional de la política del presidente. Yo me considero un ideólogo, no me interesa los movimientos que haya que hacer sino la finalidad misma. Gustavo sacrificó mucho los postulados para permitirse llegar hasta donde ha querido. Auque dudo que el establecimiento le permita avanzar.

Rubén: ¿Cree usted que, en medio de su habilidad de estratega, Gustavo Petro conserva sus principios de izquierda o vive una transformación de principios?
Carlos Gaviria: Cada vez es menor el compromiso de personas como Gustavo Petro o Lucho Garzón con los postulados que sirvieron inicialmente para desarrollar su lucha política. Ellos dicen que se sienten mejor en un centro izquierda o un centro centro, en fin, un proyecto donde el medio prevalezca sobre el fin. Cuando un medio está por encima del propósito, la estrategia vence sobre la ideología. Eso ha ocurrido en algunos dirigentes del Polo que se sienten incómodos dentro de la izquierda.

Rubén: ¿Podríamos hablar en estos casos de proyectos más personales que de propuestas de transformación sociales?
Carlos Gaviria: Es una pregunta compleja; implica correr el riesgo de dar una respuesta irresponsable. Pienso que en todo proyecto existen ambiciones de orden personal, que son legítimas; pero en muchos casos, cuando estas encuentran obstáculo en los postulados ideológicos, flexibilizan los postulados y los cambian por otros, desvaneciendo poco a poco las propuestas iniciales.

Rubén: En el congreso del Polo, celebrado a finales del año pasado, se descartó la propuesta de Petro para
buscar alianzas con otros partidos políticos del establecimiento, buscando hacerle frente a la candidatura de Uribe antes que sustituir su política. Si las mayorías en el congreso se manifestaron a favor de la propuesta suya ¿Qué pasó entonces en las elecciones?
Carlos Gaviria: La primera derrota la sufrimos en el congreso del Polo cuando aceptamos que la consulta fuera abierta. La consulta con Navarro fue abierta, pero las circunstancias eran distintas. En este caso, a partir de las elecciones de 2006, el establecimiento estaba temeroso por el crecimiento significativo del Polo. Cuando se aprobó la consulta abierta, al mismo tiempo se aceptó que nuestros adversarios, la derecha y el establecimiento, pudieran decidir sobre cuál es la izquierda que le conviene a esa clase política y no al país. En otras palabras, se le dio a la derecha la posibilidad de elegir o bien la izquierda que más se le parece o la izquierda más fácilmente derrotable. Es decir, en caso de no poder derrotar esta propuesta de izquierda, elegida en buena medida por la misma derecha, el establecimiento pretenderían seducir o cooptar la izquierda, es decir, logrando que el candidato se comprometa con un programa político identificado con el del establecimiento. Entonces dirían que la opción del Polo significaba la representación de la izquierda moderna. De hecho, se conoce ingerencia de los sectores tanto conservadores como liberales que promovieron la candidatura de Gustavo Petro.

Rubén: ¿Fue un error haber aceptado la precandidatura de un aspirante con una tesis incompatible con las decisiones del Congreso del Polo?
Carlos Gaviria: Lo expresé en reuniones privadas con dirigentes del Polo, les dije que estábamos abocados a un dilema, por cuanto Petro había dicho que si ganaba se desentendería de la directriz del Congreso, el cual decidió ir a las elecciones presidenciales en mayo del año entrante con candidato único, sin hacer alianzas con otros partidos. Pero si perdía, Petro seguiría confrontando las tesis del Polo. Yo no hice públicas mis prevenciones para que no se interpretara que pretendía autoproclamarme como candido único del Polo, sin adversario.

Rubén: ¿Hubo ingerencia de capitales de la costa en la campaña de Petro, como se sugiere en algunos medios?
Carlos Gaviria: Existen fuertes rumores, pero no me permite formular un cargo sin verificación. No solo fue en la Costa, sino en otros departamentos como el Valle del Cauca, concretamente en una zona llamada la Isla, en la cual la policía está haciendo averiguaciones y la fiscalía adelanta investigaciones. Pero no quiero citar esos hechos para justificar la derrota. Una democracia ha de construirse sobre bases muy distintas a las que han dado lugar a la política tradicional.

Rubén: ¿Cuál es su respaldo a Petro frente a esta campaña presidencial?
Carlos Gaviria: He enviado, a través de internet, el mensaje de reconocimiento a Petro como ganador, pero no me subiré a la tarima junto a él, porque faltó implícitamente a un pacto: a parte de los epítetos que utilizó, descalificándome por viejo y retrógrado, quiso endilgarme conductas de corrupción y simpatía con los grupos guerrilleros. Esto no es aceptable en una disputa entre miembros de un mismo partido. Además, no puedo compartir con él un mismo espació por estar defendiendo una causa con la cual no tengo afinidad. Pero honrando los compromisos que adquirí en la campaña, hago un llamado a votar por él. Eso es todo, sin hacer campaña por él.

Rubén: ¿Romperá la unidad del Polo lo que acaba de acontecer?
Carlos Gaviria: Desde luego, constituye un retroceso en la búsqueda de unidad, pero el Polo tiene que seguir en el propósito, tiene que seguir vigente para vencer los obstáculos internos y externos. Hay hechos que nos hacen retroceder pero no voy a arriar la bandera. No voy a pertenecer a ninguna directiva del Polo ni aspirar a cargos de elección popular, sin embargo voy a seguir alentando por la unidad del polo y su proyecto político original. Voy a visitar algunas regiones que no pude visitar en la campaña para seguir impulsando la propuesta de una izquierda democrática en las universidades, sindicatos y organizaciones sociales y populares en búsqueda de continuar depurando y fortaleciendo el proyecto.

Seguimos hablando de una izquierda radical dentro del Polo donde está el partido comunista, el MOIR el Trosquismo. Pero el ideario de unidad no habla de socialismo sino de la construcción de una sociedad democrática. Mientras no se rompa el sectarismo es imposible el avance de la izquierda, se debe cambiar la utopía irrealizable por proyectos inaplazables que exige el país, aún corriendo el riesgo que estas medidas impliquen políticamente o en contra de privilegios personales.

Rubén: ¿En el proyecto de unidad, sin embargo, se ponen de presente ciertos ideales, postulados y principios que condicionan el ingreso y permanencia en este proyecto?
Carlos Gaviria: Dentro del Polo se va a producir una cierta migración, si mantenemos la propuesta de un partido que enarbole banderas de izquierda. Hablamos de que el Polo es de izquierda como una estrategia pedagógica; la gente debe perder el temor a la izquierda, porque ella no puede seguir siendo satanizable ni condenable, es un proyecto político con igualdad de derecho que los otros. Le llamamos izquierda y para la sociedad colombiana es una izquierda radical, pero se sigue anatematizando por el hecho de contar con militantes de partidos y tendencias izquierdistas surgidas en el siglo pasado. Pero vasta consultar la doctrina del Polo. En el comité ejecutivo nadie habla de dictadura del proletariado ni de lucha de clases sino de reformas democráticas inaplazables que el pueblo colombiano necesita. Eso, en una sociedad madura sería más bien una propuesta socialdemócrata, pero en nuestro país la derecha es tan intolerante que esta misma propuesta pasa por izquierda radical.

Muchas personas ven remota a corto plazo las garantías para encontrar en el Polo un escenario adecuado para sus aspiraciones personales y es posible que decidan abandonar los principios doctrinarios del Polo. No se concibe que un partido con una filosofía social y criterios definidos, admita diferentes matices partidistas incluso con tendencias uribistas.

Rubén: ¿Cómo fortalecer la unidad en este contexto?
Carlos Gaviria: Existen muchas tareas por hacer y una dificultad es la falta de recurso. Este es un esfuerzo a largo plazo, pedagógico y muy razonable. Muchas personas verán una opción en el proyecto político del Polo. Se debe mostrar una coherencia, donde la dirección trace una línea para consolidar la oposición a una derecha dentro del Polo.

Rubén: Por lo que usted acaba de decir ¿el centro izquierda parece cada vez más derecha?
Carlos Gaviria: Ellos no pueden hacer explícita su estrategia pero está estrechamente ligada con el establecimiento, y la podemos definir de esta manera: acérquese usted a mi propuesta, y nosotros lo promocionaremos como de izquierda moderna. Y los que no se acerquen los estigmatizaremos como izquierda obsoleta. Hace poco le decía a la secretaria del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), Elena Valenciano, que era incoherente que un partido que se proclame socialista tuviera más identificación con la política del doctor Uribe, y se ubicaran tan lejos de nosotros. Me dijo que como partido tenía poca influencia sobre el gobierno- cosa que no es muy creíble-. Últimamente el PSOE está vinculado a las transnacionales que tienen intereses en América Latina. Además, Zapatero tiene un estilo de vida y una filosofía política incompatibles con los intereses del pueblo español, y solo garantiza los intereses de las transnacionales.

Rubén: ¿Es posible hablar de una socialdemocracia reformista como la que representa el ala radical del Polo y al mismo tiempo hablar de una socialdemocracia como parapeto de una derecha atenuada en su lenguaje?
Carlos Gaviria: Desde luego. En nuestra propuesta hablamos de seguridad integral, por ejemplo, que atienda un clamor de patria, que la población tenga la oportunidad de salud y educación para atender factores que generan inquietud. Eso sería una seguridad democrática, pero no la llamamos así, porque de esta palabra se ha pegado el doctor Uribe para vendernos la seguridad de los más ricos. De la misma manera, la socialdemocracia está tan desprestigiada que no tiene mucho que ver con el ideal que impulsó el surgimiento de la socialdemocracia en Alemania; pero se han valido del nombre como estrategia para sus propósitos de derecha. La internacional socialista, por ejemplo, es una organización desacreditada y corrupta en donde muchos políticos se han valido de ella para su enriquecimiento personal.

EDITORIAL 45 OCTUBRE “Más allá de las elecciones”

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