Edición 45 - Octubre 2009

EDITORIAL 45 OCTUBRE “Más allá de las elecciones”

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La derrota de Carlos Gaviria en la consulta interna del Polo Democrático Alternativo para escoger el candidato presidencial por ese partido a las elecciones de mayo de 2010 es un llamado de atención para todo el movimiento social, popular y digámoslo claro: para la izquierda. Si el movimiento popular en verdad contempla la vía electoral como uno de los muchos mecanismos en la tarea de la transformación social, debe pensarse seriamente la posibilidad y afrontar dicha práctica política con compromiso.

Pero uno de los problemas más destacados en esta perspectiva tiene que ver con que todavía en el movimiento social y popular no está clara cuál es la apuesta, cuáles son concretamente los caminos para la construcción de una sociedad que permita la vida y la realización humana. También esta embolatada la propuesta política para ofrecer al país. De hecho, a pesar del posicionamiento del Polo como partido de izquierda en las pasadas elecciones presidenciales de 2006, aún el movimiento popular no se convoca a un debate serio y sostenido sobre las posibilidades o imposibilidades de la apuesta electoral, de tal forma que la decisión de votar o no es dejada a la espontaneidad de los individuos, sin que responda realmente a una apuesta política orientada desde los procesos populares de base.

Por otro lado está el burocratismo de muchas organizaciones sociales, especialmente las sindicales, que apoyan abiertamente al Polo. Sus integrantes ponen orgullosos el pecho al público como dirigentes del gran proyecto político del Polo, pero en realidad han abandonado, casi despreciado, desde hace mucho el trabajo con las bases, a ellas acuden solamente en momentos de elecciones para pedir votos, sin preocuparse en lo más mínimo por fortalecer los procesos organizativos y la capacidad de acción colectiva. Eso a la vez mantiene separado al Polo de las bases que podrían fortalecerlo solo en la medida en que el mismo Polo se empeñe en el fortalecimiento desde el pueblo, desde los más necesitados, desde los que denominan la base social.

Solo un partido fraguado en las lides populares, en las construcciones colectivas de la gente del común, en la búsqueda permanente de soluciones a las problemáticas de las comunidades y que se entrega por entero al fortalecimiento de sus procesos organizativos puede reclamarse con derecho a representar una propuesta política alternativa a la propuesta neoliberal y neocolonialista del establecimiento, y puede acumular suficiente fuerza como para disputar con posibilidades la dirección de los destinos del país. Hacer otra cosa es repetir el estilo tradicional de hacer política de la burguesía; esa misma que habla de lo social en elecciones y beneficia a los ricos cuando están en el poder.

Entre tanto, la apuesta del movimiento popular tiene que ver con su fortalecimiento, con la construcción de poder popular y la autonomía grupal e individual para enjuiciar el mundo y transformarlo. En este caso la comunicación y la educación popular son pilares fundamentales sobre los que debe levantarse un proceso de construcción social, con o sin partido que represente a los sectores populares en la lucha electoral. En todo caso, la fuerza del partido que represente a estos sectores está proporcionalmente determinada por su integración con ellos. De todas maneras es tarea inaplazable abordar el debate sobre la alternativa electoral, y en caso de ser esta una apuesta del movimiento popular, asumir un compromiso serio con ella, sin embelecos ni demagogia, sabiendo que este es tan solo uno entre muchos instrumentos para construir una sociedad democrática.

Homenaje 44

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