Edición 62 - Mayo 2011

¿Esto es democracia o dictadura?

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En días pasados con unos compas, que tenemos un trabajo político bajo la contracultura (punks, skinheads, y demás expresiones contraculturales bajo la bandera del antifascismo) decidimos salir a las calles en una noche fría de la capital para hacer unos murales y pintas alusivas a lo que es el primero de mayo e invitar a la gente para que se hiciera partícipe de la movilización. No serían más de las 10 de la noche cuando el primer grupo de policías llegó para indagar qué sucedía, no tardaron en comenzar con nuestra requisa además de señalarnos de vándalos. La única pinta que habíamos realizado hasta el momento se encontraba en uno de los denominados “muros libres” de la capital por la Av. Carrera 30; por tal motivo no tuvieron más opción que dejarnos proseguir con nuestra actividad cultural.

 

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Como era algo que queríamos que perdurara y no tener problemas con la ley decidimos hacerlo en lugares permitidos por la alcaldía; sin embargo, mientras la noche se hacía más fría pero emocionante para nuestra actividad, al son de recuerdos y delirios de imaginación para nuestras pintas, llegó el segundo grupo de policías en una patrulla, nuevamente nos indagaron qué estábamos haciendo; no hubo problema hasta que notaron a qué hacían alusión las pintas; uno de los policías dijo enfáticamente: “por esto los podemos detener, están haciendo algo que incita a una revuelta”. Inmediatamente tod@s nos miramos al unisonó sorprendidos de aquella afirmación, sabiendo que estaba amparado tanto en nuestros derechos civiles como constitucionales expresar libremente nuestra postura política y libertad de asociación.

En ese momento les dijimos que las cosas no eran así, que nuestra postura política no podía ser motivo para que nos detuvieran; los policías pidieron nuestros documentos para revisar si teníamos antecedentes penales, nos requisaron de nuevo y, por último, al ver nuestra desaprobación y desprecio ante su conducta, su tono de voz subió al igual que adoptaron una actitud a la defensiva.
Luego de mantener un fuerte debate y al verse perdidos en tanto que sus razones eran simplemente órdenes de superiores y realmente no comprendían si estaba o no contemplado en nuestros derechos, nos dieron dos opciones, o nos quitaban las latas de aerosol y deteníamos la actividad o “nos poníamos de alzaditos” –en sus términos- y nos llevaban a la UPJ donde habitantes de la calle, ladrones, drogadictos y borrachos son llevados. Obviamente no tuvimos más opción que declinar nuestra pinta por esa noche, perder el dinero de los aerosoles y el entusiasmo que nos acompañaba; lo que sí nos alimentó fue el inconformismo.

Ahora bien, el sustento de una democracia está en el encuentro de diversas opiniones encontradas en todos los ámbitos posibles, pero si no se puede hacer en las calles, ¿entonces en dónde? Porque si se cree que la democracia es simplemente esa ilusión en la que senadores y congresistas debaten, y que nuestro aporte es simplemente un voto cada 4 años; entonces realmente no hay diferencia entre una dictadura civil y esta noción de democracia en la que la mayor parte del Congreso es de la misma postura política y así no hay disidencia que permita la construcción de una postura en la que la mayoría de los sectores estén representados. Un sistema democrático se basa en el equilibrio de poderes y en todo equilibrio debe haber un peso y un contrapeso. Pero sin oposición aquella idea de contrapeso se queda muy en el papel y no va ni a lo más básico que es la calle.

 

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