Edición 46 - Noviembre 2009

¿los médicos no tienen vocación?

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Existe una polémica y una discusión mundial frente a la vocación y la ética médica en
tiempos donde la salud se ha convertido en una mercancía como cualquier otra y el
sistema de salud en un negocio al servicio de los monopolios nacionales y multinacionales.
Como resultado de todo ello, son miles los desposeídos que no tienen ningún derecho ni
ninguna oportunidad de atención digna a sus problemas de salud.

 

La siguiente es la
posición de un médico argentino, concretamente de la provincia de Tucumán, frente a la
acusación de la falta de vocación de los galenos, una respuesta que bien puede reflejar el
caso de los médicos colombianos y de la mayoría de países latinoamericanos:

 

“Yo me pregunto: ¿habremos sido muy pelotudos realmente nosotros al elegir la carrera a los 18 años? o somos lo pelotudos ahora para que un par de garcas como estos nos vengan a tildar de que no tenemos vocación…

El Dr. Zin, ministro de salud de la provincia de Buenos Aires, dijo a los medios que ‘a los médicos les falta vocación’. Aquí la respuesta de un colega de La Rioja:

Podrán decir que no pertenezco a los médicos de Buenos Aires, pero admito que al no ver la rectificación del Sr. Ministro, siento, humildemente, la obligación de marcar algunas disidencias porque cuando tocan a uno nos tocan a todos. El Ministro advirtió a la población de la falta de vocación de los médicos, especialmente pediatras y neonatólogos. Y creo que se equivoca. Tenemos vocación, muchas vocaciones:

Vocación de INDIGENTES, por eso aceptamos que para un gran trabajo nos paguen miserias.

Vocación de ESTUDIANTES, porque debemos estar TODA LA VIDA estudiando cosas nuevas y repasando cosas viejas.

Vocación de DOCENTES, para enseñar a la población normas de cuidados de salud, alertar sobre enfermedades ya sea en nuestros consultorios o en los medios (especialmente en los lugares chicos) sin que nos auspicien Laboratorios y menos que nos paguen por eso.

Vocación de POLICIAS, porque defendemos a los niños de las agresiones de la sociedad que los gobernantes generan.

Vocación de ABOGADOS, para ir a Tribunales cuando nos requieran para informar sobre pacientes en el mejor de los casos o para defendernos de las acusaciones.

Vocación de PACIENTES, para admitir que nos pongan ministros que no saben de manejo de políticas de salud, directores de hospitales amigos del poder, extraños que deciden cuánto dura y cuesta una consulta médica. Todo sin reaccionar.
Vocación de PSICOLOGOS, con la que tenemos que detectar problemas sociales, familiares, etc. encubiertos en la SIMPLE consulta.

Vocación de SUICIDAS, para seguir con esta profesión que tiene el índice más alto de divorcios, alcoholismos, muertes prematuras y el menor en remuneraciones comparados con otras clásicas.

Vocación de ESCLAVOS cuando permitimos, basados en la definición de Servicio esencial, y desde la formación (RESIDENTE, O EN LATIN FORRUM UTILISIMUS) que se nos metan en nuestros hogares, interrumpan las reuniones familiares, llamen por teléfono a cualquier hora, nos cambien de horarios por conveniencia, no nos permitan tener vida propia (más en los lugares chicos).

Vocación de MARTIRES en los momentos que debemos salir a todo lo que dá en una ambulancia hecha pedazos por calles destruidas para ir a un lugar donde no entraría ni Rambo con Swat para atender sin los elementos básicos y rogar que no te metan un tiro.

Vocación de INOCENTES cuando permitimos que el presupuesto de la salud se lo lleven los empresarios, los funcionarios burócratas, los laboratorios, los sindicalistas y seguimos reclamando que se lo aumente.

Vocación de AUTODIDACTAS al costearnos la actualización que se nos exige después que el Estado gastó en formarnos y nos deja a la deriva.

Vocación de ALTRUISTAS cuando ponemos de nuestros magros ingresos para cubrir las necesidades que el Estado se niega en reconocer desde la garrafa hasta la ‘vaquita’ para el antibiótico.

Vocación de ESCRITOR para anotar en la historia clínica todo lo posible pensando que lo deberá leer el jefe a la mañana o, peor, un juez en algún momento.

Vocación de INSOMNES para pasarnos sin dormir, trabajando o preocupados por nuestros pacientes hasta que sea el amanecer… y continuar trabajando.

Vocación de GILES para admitir que todavía digan que los médicos son millonarios, vagos, cómodos e inútiles, basados en una excepcional minoría.

Vocación NACIONALISTA para quedarse en este país resistiendo a la tentación de los reconocimientos sociales y económicos de otros lugares que no pueden creer que el prestigio mundial de los médicos argentinos sea minimizado por los propios coterráneos.

Vocación de PACIFISTAS porque ante cada agravio respondemos con nuestro trabajo, mansamente…
Vocación de ECONOMISTAS para usar los medicamentos de dudosa procedencia, comprados en licitaciones más dudosas aún, y que debemos hacer durar porque las reposiciones son aleatorias, o cuando debemos terminar de operar o ver una garganta con la luz del celular, cuando aprovechamos al máximo los antibióticos o compartimos los tratamientos. Si hay miseria que no se note.

Vocación de AMANTES para permitirnos que nos hagan lo que quieran, nos humillen, nos tiren dos mangos, mientras nos mienten que nos quieren.

Y LA VOCACION CONTINUA…

Gente, nosotros no renegamos de nuestra vocación, pero sí nos da por el centro de las pelotas de que no se nos reconozca como verdaderos profesionales…
Quiero pensar que si a cualquiera de ustedes se les paga las miserias que recibimos saldrían a protestar…

Y nos dicen que no tenemos vocación????????????????????????????????
¡Qué cara rota…!”

Una maleta a reventar y la educación también

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