
Heloísa Primavera fue creadora de la Red Latinoamericana de Socio-economía Solidaria en 1999 y miembro del Equipo Internacional de Animación del Polo de Socio-economía Solidaria (www.pses.org) de la Alianza para un mundo responsable, plural y solidario (www.alliance21.org), donde creó en 2001 el grupo de trabajo sobre Moneda Social. Recientemente estuvo en Medellín, gracias y la gestión de diversas personas e instituciones y pudimos compartir con ella durante tres días continuos en cercanías del parque principal de Bello, entre las 2 y las 5 de la tarde, de un taller sobre economía solidaria.
Varios fueron los temas abordados y de gran valor para los asistentes, pues antes de compartir conceptos sobre cada uno de ellos, tuvieron la oportunidad de plantear por adelantado sus posiciones personales al respecto para hacer después de la exposición un análisis conjunto.
Se inició planteando la necesidad de distinguir el concepto de solidaridad de lo que se interpreta como caridad, asistencia social o voluntariado. Las relaciones personales en las que alguien da y otro recibe no se enmarcan necesariamente dentro del concepto de solidaridad, porque éste tiene que ver con la búsqueda del bien común con una participación activa de los involucrados.
Se clarificó también que la economía solidaria o economía de la solidaridad no se debería concebir sin una necesaria re-evaluación del tipo de dinero utilizado entre quienes quieren aplicarla, puesto que en el sistema financiero, monetario y político radican sus causas. Relaciones económicas realmente solidarias se facilitan si se utilizan formas de dinero alternativas que recuperen la esencia del dinero como unidad de cuenta y medio de pago, dejando de lado la característica de reserva de valor, que ocasiona la especulación monetaria sobre la base de su costo, gracias al interés bancario. Eso hace escaso el dinero monetario dentro de la economía neoliberal financiera, para beneficio de quienes manejan el sistema monetario que nos rige. Tales alternativas monetarias, inicialmente denominadas monedas sociales por la Academia Internacional, permiten a los integrantes de cada comunidad local el intercambio económico de todo tipo de producto, conocimiento o capacitación.
La expositora narró el gran alcance de las redes de trueque en Argentina, a partir del año 1996 y que en tiempos de la profunda crisis, a comienzo del milenio, hicieron que más de 6 millones de personas se involucraran en esas prácticas; muchas lograron resolver sus necesidades económicas básicas gracias al trueque con moneda social.
Como introducción a las monedas sociales, durante la segunda jornada se hizo una feria de trueque con moneda social en la que, a diferencia del intercambio recíproco y directo, los asistentes pudieron canjear diferentes artículos mediante el uso de un facilitador de intercambios denominado NOTA, en forma triangular de colores con denominaciones de 1, 5, 10 y 20, cuya unidad representaba el valor de 1.000 pesos. Fue muy esclarecedora la experiencia y satisfactoria para los participantes, que llevaron libros, música, artesanías y productos diversos, y obtuvieron prendas de vestir, sombreros, juegos de cartas, alimentos y demás artículos.
Una innovación que debe ser destacada fue la aplicación de un mecanismo particular de puesta en circulación de la moneda social denominado ecobanco: un equipo de participantes previamente entrenado se encargó de truequearle a los participantes parte de sus productos, de modo tal que los papeles se transformaban en “moneda social” una vez que eran depositados en ese ecobanco (banco sin banqueros ni ganancias, sólo encargado de facilitar los intercambios y ponerlos en circulación). Al final de la feria, las personas que tenían monedas sociales las convertían en los productos depositados. Eso significa que – al revés de la moneda oficial – esta herramienta social tiene respaldo en riqueza real, es decir, producto de trabajo humano.
Con esta actividad y consejos puntuales sobre su dinámica derivados de la experiencia de muchos años con redes de trueque solidario con moneda social por parte de Heloisa, los asistentes quedaron capacitados para replicarla en otros espacios y comunidades de su interés particular.
El conocimiento de la teoría económica de Karl Marx y de su obra cumbre El Capital por parte de la expositora, igual que el conocimiento de la obra de Silvio Gesell “El orden económico natural hacia la libre tierra y libre moneda”, permitió que el taller se nutriera con la discusión de algunos asistentes estudiosos del mismo tema.
Según Heloisa, el concepto central de plusvalía y su papel en la lucha de clases en Marx hicieron que considerara el dinero como “mercancía de mercancías”, pasando por alto su característica de creación cultural, posible de modificación. Ello trae profundas consecuencias en las relaciones sociales y en la conflictividad económica entre quienes lo poseen o no, por razón de la posición dominante que asumen y disfrutan los primeros. En ese sentido, trajo la mirada de Gesell, alternativa a la lucha de clases y propiedad de los medios de producción, a partir de dotar con interés negativo al dinero inmovilizado, desalentando su acumulación y la especulación financiera.
Esperemos que los ejemplos locales prosperen y nos muestren caminos fructíferos en el corto plazo.