El pediatra Jairo Alarcón fue encargado de la Dirección General del HUV – Evaristo García cuando el hoy alcalde Jorge Iván Ospina Gómez, tuvo que renunciar para hacer su campaña. El doctor Alarcón seguía al pie de la letra todas las recomendaciones de su jefe político – Dr. Ospina Gómez, además de ser manejado por los mandos medios que éste dejara para conservar y preservar el control del hospital, al punto que Alarcón no tenía la posibilidad de presentar la más mínima propuesta; al menos eso era lo que se veía a leguas. En dicho período el HUV García vivió una feria de contratos y remodelaciones con costos multimillonarios.
Por ejemplo, la construcción de la misma área en dos ocasiones, como fue el caso del hall principal y del laboratorio clínico. Luego de ser remodelados debieron tumbar parte de los mismos, argumentando la necesidad de un reforzamiento estructural. La obra contó con ingenieros civiles y arquitectos que no previeron tal demolición antes de acometer la remodelación. Todo esto en un periodo de tan solo dos meses, sin importar los sobrecostos económicos a que estos “errores” conducían.
Igualmente se continuaron obras como la Sala de Operaciones con un valor de casi cuatro mil millones de pesos que, de acuerdo a copia del contrato suscrito entre el hospital y la firma “UNIÓN TEMPORAL OBRALINKS”, firmado el 22 de Septiembre de 2006, tendría una duración de 200 días hasta el momento de la entrega, es decir, aproximadamente siete meses. Ha transcurrido más de un año desde que se firmó el contrato, y la Sala de Operaciones no ha entrado en su total funcionamiento, por averías serias, entre otras, fisuras en los pisos que determinaron la remoción de los mismos. ¿Y Quién responde? Será acaso que el contratista o el contratante responden por el lucro cesante, que desde nuestro punto de vista representa el deterioro del erario público? ¿Dónde quedó la auditoría de la obra, que tiene la potestad de avalar o revaluar el trabajo civil contratado? ¿Qué paso con las pólizas que se debieron adquirir por parte del contratista como garantía real y efectiva de la labor ejecutada?
Otra Perla
Otra perla, es el contrato suscrito entre el hospital y la FUNDACIÓN PARQUE TECNOLÓGICO DEL SOFTWARE, que tuvo un costo alrededor de los 500 millones de pesos, incluido IVA, valor de los tornos para el ingreso de personal del hospital, usuarios y visitantes, junto con las correspondientes cámaras de seguridad. El objeto de la contratación a la fecha no se ha cumplido, ya que los tornos no se encuentran en funcionamiento. Lo paradójico es que firmaron tres veces adiciones contractuales prorrogando en el tiempo la fecha de su cumplimiento, en espera de que el contratista pudiera responder por el mismo. Nos preguntamos, con malicia y todo, ¿Por qué la administración del hospital a cargo del Dr. Jairo Alarcón fue tan flexible con este contratista? Como ya dijimos, a pesar de todos los plazos que le dio, el control del acceso al HUV por medio de los tornos sigue siendo una mera expectativa.
Solo entre estos dos contratos suman más de cuatro mil doscientos millones de pesos. Si los doctores Ospina Gómez y Jairo Alarcón hubiesen pensado en la salud de los vallecaucanos, bien podrían haber hecho una mejor inversión de estos dineros. Y ahora, ¿Quién responde? ¿Qué dicen los contratistas y las auditorías sobre las fallas demostradas? ¿Qué dicen los anteriores directores, y sobre todo, quién los investiga?
El HUV–Evaristo García no puede seguir siendo la caja menor de la clase política de la región, ni mucho menos un lugar para hacer politiquería a costillas del detrimento patrimonial público del pueblo. Bien sabemos que las obras de infraestructura y de caridad realizadas fue la gestión que mostró Jorge Iván Ospina para sacar adelante su campaña que lo conduciría a la Alcaldía de Santiago de Cali; ¿será que ahora, desde la Administración Central Municipal, responderá por estos desaciertos tanto financieros como administrativos, que muchos al interior de nuestra institución le siguen alcahueteando. Hasta cuando el pueblo debe seguir pagando los platos rotos de los oligarcas corruptos?
Informe de la Contraloría
La Contraloría General de la Nación, tomó cartas en el asunto y en el informe de Auditoria con Enfoque Integral de Marzo de 2009, relativo a las vigencias 2006, 2007, 2008 considera entre varios hallazgos administrativos y fiscales los dos casos anteriormente planteados y al respecto y halla serias responsabilidades no solo del Alcalde Jorge Iván Ospina, quien firmó como director el contrato para la construcción de la segunda fase de reforzamiento estructural del Bloque I del edificio principal del hospital y la sala de operaciones, sino de la misma interventoría, que estuvo a cargo de la Universidad del Valle. El informe de la contraloría dice que en la obra se realizó “un buen trabajo a la vista; (sin embargo) tuvo su lunar de inadecuada ejecución en pisos de habilitación de zona de quirófanos puesto que estos presentaron fisuras superficiales, que comprometen su puesta en funcionamiento”.
En la visita técnica efectuada al lugar de las obras, la Contraloría pudo verificar además que los pisos de granito pulido aplicados en el cuarto piso de quirófanos presentan fisuras superficiales que al comparar con registro fotográfico anterior de la Interventoría, van en progreso. El más afectado es el del ala norte, en donde hay 7 quirófanos en funcionamiento. “… por lo que se aduce por parte del cuerpo técnico del HUV, que esto era de esperar debido al tráfico y uso del área; igualmente se observa el levantamiento de algunos perfiles de bronce causado por el tráfico de camillas, personas y demás equipos médicos”.
“Analizados los diferentes documentos de seguimiento y control- continúa el informe de la Contraloría- tanto de la Interventoría como del constructor, son múltiples las razones de la problemática. De un lado, afirma el contratista que no es responsable de las especificaciones técnicas suministradas por el Hospital y controladas por la Interventoría y que no tiene responsabilidad sobre su construcción, además de que, a pesar de presentarse algunas fisuras en el proceso constructivo, la Interventoría y el Hospital permitieron la continuidad de la obra; de otra parte, la Interventoría afirma que desde el proceso de destronque para el posterior pulido y brillado, advirtió en bitácora de obra y Comité Técnico del momento, que había problemas al no respetarse los tiempos de fraguado de la fundición de granito y cemento blanco que debía esperar por lo menos 7 días, realizándose algunas actividades de destronque a las 24 horas, además efectuadas algunas pruebas de adherencia y consistencia, se encontraron sitios de material fundido sin ésta condición, lo que podría provocar la falla de los pisos al aplicar las máquinas pulidoras”.
Advierte además la Contraloría que, ante el panorama crítico de la necesidad de prestación del servicio, se han habilitado 7 quirófanos y un octavo se encuentra en proceso de habilitación. Sin embargo, a la fecha no se generan aclaraciones al respecto del incumplimiento y solución al conflicto, de igual manera, la perspectiva de recomposición del piso en granito pulido, en el cual sería crítica su demolición para volver a fundir, pulir y brillar, causaría un traumatismo de grandes proporciones al Hospital.
Por todo ello, la Comisión de Auditoría, determina que hay en este proceso un posible hallazgo de carácter administrativo. Es decir irregularidades administrativas por las cuales deberán responder las directivas del hospital, que en este caso estaban encabezadas por el Doctor Jorge Iván Ospina.
Frente al segundo contrato, firmado también por el doctor Jorge Iván Ospina como director del hospital y Orlando Rincón Bonilla como representante del Parque Tecnológico del Software, la Contraloría también encuentra serias irregularidades. En este caso fue nombrado como interventor el subdirector de Servicios Generales del momento, Javier Berna Maccias. “Efectuadas las visitas a los puntos donde se encuentran instalados los sistemas de acceso y previa revisión del expediente contractual y análisis sobre el fin del contrato, se encontró que dicho sistema no está en funcionamiento, a falta del Sistema de Gestión del monitoreo por cabinas de video, y el control y registro de visitantes en los componentes del hardware, situación esta coherente por lo manifestado por el subdirector de servicios generales actual del Hospital, Ingeniero Marco Tulio Quintero, a la Gerencia, Dpto. Jurídico de HUV y al contratista, según oficios con numero de fecha noviembre 19 de 2008, diciembre 9 de 2008, diciembre 29 de 2008 y enero 29 de 2009”.
Según este informe, y como resultado del examen practicado al expediente del contrato, se evidenció que el Hospital no le exigió al contratista la póliza de calidad, entendiendo que el contrato es de suministro de unos equipos, en donde el contratista debía instalarlos y entregarlos funcionando, caso que no ocurrió; “de otra parte- continúa el informe, la Entidad dejó vencer la póliza de cumplimiento que ampara el fin del objeto contractual, por la característica del no funcionamiento, de igual manera el contratista no cumplió con la cláusula 8ª del contrato referente a: “obligaciones del contratista” numerales 1, 2 y 4, se observó que lo comentado, no fue cuestionado por el interventor, antes por el contrario se evidenció un acta de entrega y recibo final del contrato de fecha 28 de febrero de 2007 suscrita por el antes subdirector de Servicios Generales de HUV Javier Berna Maccias en donde se observa que actúa como contratante y no como interventor”.
Aparte de lo anterior, el contrato en su ejecución refleja una serie de irregularidades respecto a la prórroga, que fue solicitada después de vencidos los términos iniciales del mismo, es decir, el acta de inicio fue del 22 de septiembre de 2006 para una duración de 2 meses y la prórroga se solicitó el 22 de noviembre de 2006. A la fecha el contrato según el acta de entrega y recibo final no aparece liquidado conforme a lo establecido en el manual de contratación. Esta omisión tiene que ser cuestionada, toda vez que no se observa trámite, de conformidad a la Ley 1150 de 2007 y Acuerdo 007 de 1997 de la Junta Directiva del Hospital.
Por la situación actual del presente contrato, a la Dirección General del Hospital le fue notificada, por oficio de fecha 21 de octubre de 2008 de la organización sindical Sintrahospiclínicas, explicación al respecto. La respuesta se recibió en oficio de fecha 5 de noviembre de 2008, en donde la Directora actual manifiesta que “actualmente ya se dieron las instrucciones pertinentes al Ing. Marco Tulio Quintero, Subdirector de Servicios Generales del HUV donde se le solicitó que realice las acciones con el fin de que pongan en funcionamiento los tornos de control, de entrada de personal interno y externo del HUV”, Pero estas acciones aún siguen sin realizarse.
No obstante a lo comentado, se hicieron las averiguaciones en Tesorería sobre la cancelación del contrato. Allí se constató que a través de las órdenes de pago No. 50397 de septiembre 20 de 2006 se canceló el anticipo por $199.988.922, con la orden Nº. 53523 del 30 de enero de 2007 se cancela un parcial de $157.688.306, y con la Nº 55040 de junio 12 de 2007 se paga el saldo por $89.421.932, se totaliza el valor del contrato por $499.997.306.
Consecuente con lo manifestado, la comisión de auditoría considera que la Entidad aplicó en forma inequívoca el acuerdo de la junta directiva No. 007 del 1 de abril de 1997 – Manual de Contratación, en sus Artículos 1, 4 numeral 3, 4, 6 y 8, Artículo 63, 67, 69 y 74; en lo referente al objeto del acuerdo, principios que lo rigen, control y supervisión, modificaciones contractuales, prórrogas y la misma minuta. En virtud a lo evidenciado se determina que la contratación referida generó un posible hallazgo de carácter fiscal (irregularidades fiscales) en una cuantía de $499.997.306.”.
La Contraloría General de la Nación además determina en su auditoria que varios contratos de vigencias fiscales comprendidas entre 2006, 2007, y 2008, presentan diversas inconsistencias que comprometen a sus tres últimos directores: es decir, contrataciones suscritas por los directores anteriores Jorge Iván Ospina y Jairo Alarcón, y por la directora actual María Lucero Urriago Cerquera. “las debilidades referenciadas- insiste el informe de auditoría- son producto de la aplicación inadecuada del Acuerdo de la Junta Directiva No. 007 de abril 1 del 97 en sus artículos 34, 44, 54, 55 numeral 7, artículos 57, 63, 67 inciso 3º, articulo 69 inciso 3º y articulo 74, concordante con la Ley 734 del 2002 artículo 34 numeral 1”.
Por lo demás, algunos contratos fueron adicionados utilizando la modalidad del “Otrosi”, sin la justificación o argumentación a este hecho, al respecto se hizo la observación sin que se obtuviera respuesta. Por el resultado obtenido, la auditoría determina las anteriores deficiencias como un posible hallazgo de carácter disciplinario. Es decir, los directores del HUV, sobre todo los dos últimos están comprometidos con irregularidades administrativas, fiscales y disciplinarias. El informe de la Contraloría lo deja bien claro. Ahora queda la actuación de la ciudadanía caleña para exigir transparencia en el manejo del hospital y sanciones a los responsables del actual descalabro.