Edición 72 - Abril 2012

Deporte, vida y sistema cardiovascular

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¿Realmente estamos disfrutando la vida? ¿Sí estamos convencidos que ese disfrute lo queremos prolongar? ¿Cuántos años más de alegría y goce queremos vivir? ¿Qué tan importante para nosotros es estar saludables? ¿Qué decisiones filosóficas tomamos y qué acciones prácticas hacemos para tener un cuerpo fuerte y sano? ¿Qué tanto depende de cada uno de nosotros tener un cuerpo sano?

 

Todos los días escuchamos que para tener una vida saludable y un cuerpo sano se deben dar varias circunstancias, unas de carácter azaroso y otras que son controlables y modificables. El azar juega desde la concepción: no tenemos la opción de escoger nuestros padres y, por tanto, no elegimos su genética ni los genes que nos van a heredar; no decidimos que comen, ni cómo viven, ni qué ambiente socio-económico les tocó vivir; no sabemos de su cultura o de su ignorancia, etc. Pero cuando ya estamos aquí y somos conscientes de nuestra vida y nuestro cuerpo, tenemos que tomar posición y decisiones sobre lo que nos afecta y nos enferma o nos cura. Y eso tiene que ver con el qué comemos, el cómo dormimos y trabajamos, el qué deporte hacemos…

 

Desde varias áreas del conocimiento como la medicina, la nutrición, la educación física nos recomiendan, nos sugieren, nos aconsejan que tenemos que hacer deporte, que es muy importante para cuidar el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, para tener una vida más saludable; pero la mayoría no hacemos caso, no tenemos la capacidad de tomar la decisión consciente y necesaria de adquirir una disciplina en beneficio de nuestro maravilloso cuerpo, que es el que nos da la posibilidad de tanta alegría y placer.

Las disculpas y autoengaños para no hacer deporte (acto de hacer ejercicio que implica movimiento, coordinación, fuerza, gasto de energía, sudor por cierto tiempo) son miles y ridículos, y pasaremos a desvirtuar algunas de ellas:

· No tengo tiempo: por el mero hecho de estar vivos todos tenemos 24 horas diarias para hacer, según los intereses y las necesidades, todo lo que tengamos que hacer o lo que nos dé la gana hacer. Lo que en verdad pasa es que le damos prioridad a otras cosas o nos da pereza.

· No me gusta ningún deporte: el ser humano es creativo y recursivo por naturaleza y por necesidad, ha creado decenas de deportes y usted puede inventar más; por eso, hay muchas opciones de deportes y es muy raro que usted no encuentre uno que le guste o se le acomode. Es más, le voy a recordar unos cuantos de la larga lista: caminar, marchar, jugar fútbol, trotar, nadar, correr, ciclismo, baloncesto, tenis de mesa y de campo, saltos alto y largo, salto con garrocha, beisbol, softbol, pesas, lucha libre, artes marciales, gimnasia, esgrima, voleibol, atletismo, balonmano, polo acuático, equitación, hockey, sexo, etc.

· No tengo con quién hacerlo: aunque los seres humanos somos sociables por naturaleza, también tenemos la capacidad de adaptarnos y hacer cosas vitales e instintivas solos como: comer, dormir, defecar, orinar, pensar, soñar, autoexcitarnos, estudiar, trabajar, etc. Buscar compañía para practicar deporte es válido y sirve como motivación, pero si no la encuentra no pierda su objetivo saludable y aprenda a hacer ejercicio solo.

· Me mantengo muy cansado: si el cansancio es físico y no puede o no quiere cambiar de empleo, entonces busque un deporte que lo ayude a descansar o a relajarse; si el cansancio es mental, cerebral, no hay nada mejor que cambiar de actividad, practicando un deporte que lo ayude a despejar la mente y a relajar el cuerpo.

Analice y sea crítico y autocrítico de las disculpas que saca y decídase a practicar un deporte. Lo único que se le recomienda es hacer ejercicio mínimo de unos 45 minutos a 60 minutos por día unas tres veces por semana. Si tiene alguna enfermedad o dificultad física o de edad que no le permita ese tiempo, entonces por lo menos camine sin parar media hora (30 minutos) por día al menos tres veces por semana. Si tiene otro problema o discapacidad que no le permita hacer ciertos deportes o caminar, busque otra opción, como, por ejemplo, la piscina que sirve a la mayoría de las personas. Por favor, no siga autoengañándose y descuidando su cuerpo y su estado de salud.

¿Por qué hacemos énfasis en el sistema cardiovascular? Tan precioso sistema es el encargado de bombear y circular toda la sangre en el organismo para que lleve oxígeno y nutrientes a todos los tejidos y saque de ellos los desechos que producen; es decir, su función es nutrir y desintoxicar el cuerpo. Si usted tiene inadecuados hábitos de alimentación, estrés laboral no resuelto, mal dormir, enfermedades como la diabetes, la obesidad, trastornos del colesterol, los triglicéridos, la hipertensión arterial, los riesgos por antecedentes familiares de infartos, derrames cerebrales (enfermedad cerebro vascular), falta de deporte o todo lo anterior junto; usted está en alto riesgo de ir dañando el sistema cardiovascular y se le van tapando las arterias, principalmente del corazón y del cerebro, y le puede dar un infarto que lo dejará sin poder seguir disfrutando la vida (ya que se sabe que los muertos no disfrutan la vida). O puede darle un derrame cerebral y quedar con muchas secuelas que no lo dejan disfrutar plenamente su vida ni la de sus familiares.

Si queremos seguir disfrutando con buena salud los años que vivamos, tenemos que tomar decisiones correctas frente a los factores de riesgo que podemos controlar y modificar. Tome ya la decisión de hacer deporte, de acabar con las causas del estrés, de dormir y comer bien, de buscar vivir bien y de cuidar de verdad su vida y su cuerpo.

 

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