Edición 72 - Abril 2012

Hidrosogamoso: Energía que apaga la vida

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El Movimiento Social en Defensa del Sogamoso denunció el pasado 16 de marzo un año de incumplimientos por parte de Isagen S.A., empresa mixta que genera y comercializa energía en Colombia, que ya ha avanzado en 50% de las obras de construcción de la central hidroeléctrica Hidrosogamoso en el Departamento de Santander. El proyecto se desarrolla en el Cañón donde el río Sogamoso cruza la Serranía de la Paz, 75 km aguas arriba de su desembocadura en el río Magdalena, y 62 km aguas abajo de la confluencia de los ríos Suárez y Chicamocha.

 

700 miembros de las comunidades afectadas por el proyecto hidroeléctrico realizaron un paro cívico en marzo de 2011, y, a pesar de ser brutalmente agredidos por el Esmad, lograron que la empresa Isagen firmara un acuerdo de 17 puntos exigidos por las comunidades.  Isagen todavía no ha cumplido con muchos puntos del acuerdo: no se ha construido el acueducto para abastecimiento de agua potable en Betulia; no han cumplido con las normas ambientales ni con las normas laborales y no han hecho el estudio sobre sismicidad, que se comprometió a hacer, dado que la presa está ubicada cerca del Nido de Bucaramanga, tercer lugar más inestable sísmicamente del mundo. Muchas organizaciones como International Rivers han denunciado que las represas han causado más de 100 terremotos en el mundo.

“El gran sueño de los santandereanos”

El río Sogamoso históricamente es una de las cuencas más importantes del oriente colombiano; durante la época colonial fue la ruta de materias primas entre el oriente y el resto del país. El territorio ha estado en disputa hace más de un siglo por oleadas colonizadoras y por la promesa de petróleo en la región.  Por otro lado, desde que empezaron los estudios del proyecto hidroeléctrico en el río, hace cuatro décadas, los poderes políticos de Santander han considerado este proyecto como el “gran sueño de los santandereanos”.

La represa que inundará 6.934 hectáreas y afectará unas 14.000 de las tierras más fértiles de Santander, debe, según los planes, entrar a operar en diciembre del año 2013, para cuando habrá aumentado la capacidad instalada de Isagen en 820 megavatios, equivalentes a cerca del 10% del consumo anual de energía en Colombia. En 2008 el presidente Uribe declaró a Hidrosogamoso como zona franca, lo que significa que Isagen no tendrá que pagar el impuesto de IVA, ni arancel; pagará apenas una renta de 50% de lo normal. En marzo de 2009 iniciaron la construcción de la hidroeléctrica, y en enero de 2011 desviaron el río Sogamoso.

La comunidad atropellada

El proceso de consulta de la empresa a las comunidades se realizó en el 2009, un año después de haber aprobado las licencias ambientales y cuando las obras ya se habían comenzado. La empresa se comprometió a mejorar la calidad de vida a través de la oferta laboral, el desarrollo de proyectos socio-económicos, el mejoramiento de vías y la adecuación de viviendas y servicios públicos en los 9 municipios afectados. Dado que la región históricamente ha carecido de aportes sociales del gobierno, las promesas fueron bien recibidas. No obstante, en una región que tiene gran riqueza de producción agropecuaria, de cacao, plátano, yuca, maíz, y  pesca, no es fácil reemplazar estas actividades económicas por otras, y la comunidad está sintiendo el impacto.

Según habitantes de la zona, la pesca ha disminuido 50%. El turismo de algunas partes donde era un importante motor de la economía, casi se ha acabado por la contaminación y embarramiento de las aguas. La calidad de agua del río, la misma agua que la mayoría de la gente de la zona consume, ha empeorado drásticamente.

En los primeros días cuando se comenzó la desviación del río se registró una alta e incontrolada mortandad de peces, según los pescadores de la región. Los habitantes de la zona, quienes históricamente han dependido de la proteína del pescado como parte principal de su dieta, cuentan que la diversidad de los peces ha reducido, principalmente porque el exceso de lodo en el río los ahoga y otros mueren envenenados. En marzo de este año se denunció que aún más peces que antes estaban muriendo porque ahora el pez no tiene cómo subir igual que lo hacía habitualmente cada año para reproducir, debido a la desviación del río.

“De que vamos a vivir? Que vamos a comer?”

Otros alimentos han subido de precio por el incremento en el costo de la vida en la zona, mientras hay menos alimentos disponibles en el mercado local. La mayoría del empleo generado por la construcción ha sido entregado a gente foránea; muchos llegan a los municipios y piden residencia sólo para trabajar, lo que no ocurre con la gente de la región. Los pocos que consiguen trabajo reciben sueldos de hambre, según una habitante de Betulia (Santander), municipio donde se realiza la construcción del muro de contención. “No le alcanza para sobrevivir. Les prometen la alimentación pero bajan la calidad de comida y usan los ahorros para pagar las vacunas a intermediaros que consiguen las licencias y permisos”.

Lo peor, según la señora, es que “el trabajador nunca tiene respeto por parte de los italianos y brasileros, los jefes. Botan la gente por cualquier razón”.

Los campesinos y pescadores de los municipios afectados están preocupados por la escasez de empleo. “Mi mayor preocupación es por el futuro de mi gente”, cuenta una campesina. “Acabaron con una asociación de mujeres que vendía pescado, la mayoría madres cabezas de hogar.  A cambio les dieron cursos de artesanía, para hacer manillas y collares, pero ¡a quien le van a vender?” Un pescador de Betulia explica: “no tenemos recursos para montar microempresas. Nos dicen que nos van a enseñar a ser panaderos y zapateros, pero exigimos que nos den todo, que nos monten las empresas, nos enseñen, y nos hagan mercadeo, porque no sabemos estas cosas. En cambio, no necesitamos aprender a pescar ni mercadeo de pescado, porque el papá enseña al hijo, el hijo al nieto, etc”.

Una campesina de San Luís de Río Sucio contó en el encuentro minero-energético de Redher en febrero:  “Ya me di cuenta que no sólo es en Santander que tenemos esa clase de problemas, también hay otras partes de Colombia que tiene líos, atropellos, desplazamientos forzosos. Parece que a nuestro gobierno no le interesa eso. Parece que se les ha olvidado que nosotros también somos parte de Colombia. Parece que ellos olvidaron que hay muchísimo pueblo, y este pueblo también es Colombia, y ese pueblo sostiene a Colombia de una u otra manera, porque quien cultiva sostiene este país. A ellos no les interesa.  A ellos les interesa el dinero, destruir, y alargarse.  Yo pienso que si nos unimos todos podemos luchar contra las hidroeléctricas”.

 

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