Edición 37 - Febrero 2009

A media marcha colegio de la divisa en Medellín

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Ha corrido de este año mes y medio, y el colegio de La Divisa, que funciona por cobertura bajo la dirección del Instituto Ferrini, aún no desarrolla con normalidad las labores académicas. Este barrió queda al occidente de Medellín, justo en el corazón de la comuna 13, donde se desarrolló la Operación Orión hace más de seis años. Según afirmaciones de vecinos en este barrio, la anormalidad académica en el colegio es todavía una secuela del control paramilitar que se posicionó después de la operación Orión y de la rapiña del propio Ferrini.

 

En este colegio, el Ferrini recibe aproximadamente unos mil estudiantes, entre primaria y bachillerato. Pero desde el inicio del año escolar, los niños y jóvenes asisten al colegio solo tres horas cada día, en donde los profesores se las ingenian para desarrollar varias actividades académicas y recreativas. Por su parte, los profesores están laborando todavía sin contrato y sin saber qué va a pasar con ellos.

Según algunos líderes de la comunidad, a los padres de familia y a los alumnos El Ferrini les ha maquillado la razón de esta anormalidad, diciéndoles que no están laborando jornada completa porque se están haciendo unas obras de remodelación del colegio.

El colegio está conformado por dos bloques o edificios. Uno de ellos, el que están remodelando, lo construyó hace ya varios años la comunidad. El otro Bloque lo construyó el Ferrini, quien compró el lote justo en los tiempos de mayor violencia en la zona, cundo mucha gente ya no quería vivir allí y vendía por cualquier peso. Como este bloque es de más reciente construcción, todavía está en buen estado, y los líderes aseguran que allí bien podrían ser ubicados todos los estudiantes en las dos jornadas, y así iniciar de una vez el año escolar con normalidad.

Por otro lado, la urgencia de remodelar y mejorar el bloque construido por la comunidad empezó a mediados del año pasado, cuando la secretaría de salud realizó una visita a las instalaciones y comprobó el mal estado del colegio, y entonces definió que si no se mejoraba la infraestructura, no le darían la licencia. Y sin licencia el municipio no le renovaría el contrato por cobertura al Ferrini.

Y es que, en verdad, el colegio no tenía condiciones para realizar allí actividades académicas y de ningún tipo: Sin revocar, sin piso, con los ventanales destruidos y, lo peor, con los servicios sanitarios prácticamente inutilizables y sin puertas. Pero no era la primera vez que se ponía en evidencia que las instalaciones estaban en mal estado, y no cumplía las mínimas normas de higiene. Los profesores todo el tiempo advertían la situación, los mismos estudiantes y los padres de familia. Era frecuente que los mismos coordinadores tuvieran que sacar dinero de su propio bolsillo para resolver asuntos inmediatos, pues ni el Ferrini ni la Junta de Acción Comunal le hacían caso a eso.  Más bien se enzarzaban en una discusión sin salida en donde el Ferrini decía que era la Junta la encargada de este edificio y la Junta decía a su vez que era responsabilidad del Ferrini.

Fue solo cuando ya se vieron apretados que se reunieron y pusieron las normas claras. Efectivamente parece que la Junta de acción comunal era la responsable de las condiciones de aquel bloque del colegio, dado que el Ferrini solo lo tenía en arriendo. Con lo que recibía la junta por arriendo era que debía hacer mantenimiento y reformas al edificio, pero nunca hizo nada. Ahora resultaba que la Junta no tenía dinero para realizar ningún arreglo, a pesar de haber recibido un arriendo de millón trescientos mil pesos durante varios años.

Después trascendió dentro de la comunidad el rumor de que la Junta venía siendo presionada por los grupos paramilitares para que, de ese millón trescientos que recibía, les entregará un millón. Estos grupos se posicionaron en el barrio y en toda la Comuna Trece después de la operación Orión y siguen ejerciendo su control allí a pesar de la supuesta desmovilización. Se sabe también que controlan a los buseros y les exigen cuotas periódicas.

Por eso, ante la amenaza de que la secretaría no les diera la licencia dejara prácticamente al barrio sin un centro educativo, la Junta de acción comunal y el Ferrini se reunieron para llegar a un acuerdo: Así, el Ferrini realizaría las obras de remodelación y descontaría sus costos de los arriendos en lo sucesivo.

Pero eso solo explica cómo, después de tanto sacarle el cuerpo al asunto, el Ferrini y la Junta asumieron el compromiso de remodelar el colegio y adecuarlo a las exigencias higiénicas y de infraestructura para actividades académicas. Pero no acaba de explicar el por qué de la anormalidad académica en donde los niños y jóvenes ven limitado su proceso educativo y los profesores ven afectados profundamente sus ingresos.

El Ferrini asegura, además del problema de la remodelación, que la alcaldía no le ha dado todavía el contrato. Pero algunos profesores creen que se trata de otra disculpa. Al fin y al cabo, casi nunca el contrato se lo dan al principio de año y, sin embargo, en otras oportunidades han iniciado el año normalmente. Eso mismo están haciendo otras instituciones de cobertura. Algunos piensan con suspicacia que lo que busca el Ferrini es aprovechar esta estrategia para reducir, así sea temporalmente, los costos, porque le paga a los profesores solo las horas laboradas.

En todo caso, parece que por ahora los más afectados son los 29 profesores que laboran en el colegio. Pues solo trabajan tres horas por día, y muchos de ellos llegan al colegio desde muy lejos, pagando hasta cuatro pasajes diarios. A parte de eso empezaron el año endeudándose. Pues su contrato es de 10 meses y el último pago lo recibieron el 13 de noviembre del año pasado. Eso quiere decir que llevan tres meses sin recibir sueldo, y ahora mismo están sin EPS. Lo peor es la incertidumbre, porque en realidad no saben muy bien qué es lo que está pasando y para dónde va este barco.

A la hora de cerrar esta edición se rumoraba que el próximo lunes, 16 de febrero, el Ferrini le pagaría a los profesores esta quincena. Ojalé eso augure un pronto cambio en la situación laboral y en la normalidad académica en el colegio.

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