P eriferia cumple cinco años de vida. Cuando empezamos, en noviembre de 2004, fueron muchas las apuestas, pero también muchas las dificultades, las críticas. Sobrevivir a la primera edición era incierto, una angustia; así es casi todo lo nuestro. Las experiencias que la izquierda colombiana ha visto nacer, tratar de crecer y morir en el intento son incontables, a pesar que muchas de ellas han sido de reconocida calidad. Pero fue justo ese impulso suicida, esa obsesión que caracteriza a quienes estamos en la margen contraria de la política tradicional, lo que nos presionó a realizar un nuevo intento. Por supuesto nuestro interés por la comunicación fue fundamental.
Las preguntas que nos hicimos en ese momento y que hoy siguen vigentes, eran a nuestro juicio las que cualquier comunicador responsable debería hacerse siempre. ¿Cómo ayudar a la gente humilde a entender que la realidad de los medios masivos de comunicación es diferente a la que viven en su propia carne? ¿Cómo ayudar a recuperar en nuestra gente la capacidad de juicio frente a lo que escucha, oye y ve en los medios masivos? ¿Cómo poner al servicio de las clases populares un medio de comunicación para que ellas se escuchen y se vean? ¿Cómo hacer de la prensa alternativa un medio de educación y organización popular? Esas preguntas se las han formulado los educadores populares, los dirigentes sociales, los estudiantes, los demócratas, los intelectuales desde hace más de un siglo, desde entonces, en nuestro país los próceres de la independencia, los artesanos, los obreros, los revolucionarios han tratado de contestar a esa pregunta con periódicos, con pasquines, con boletines, con revistas, con libros, con poesía, con arte.
No es tan simple responder estas preguntas, mucho menos pensar que en una sola propuesta de prensa alternativa se pueda recoger todo el sentimiento que atraviesa a las diferentes expresiones políticas y sociales. Tampoco podemos creer que una prensa alternativa contrahegemónica pueda hacerle frente a la poderosa maquinaria informativa transnacional. Son necesarios las revistas de cultura política, las de música, las de arte y poesía, los periódicos partidistas, los comunitarios, los sindicales, los que le hablan a la intelectualidad y los que le hablan a la periferia, los murales y todo tipo de medios de comunicación alternativa y popular en las comunidades.
Nuestra propuesta es que estos medios proliferen, que se despierte la comunicación popular dentro del alma de la resistencia social, que en cada dirigente político haya un comunicador al que le interese escuchar el corazón de sus bases, y lograr que su propio mensaje las impacte también en el corazón; que las organizaciones no hagan el periódico o el boletín por cumplir con la tarea, sino porque están convencidos que esa es una labor estratégica de su propuesta social que debe dejar huella. Que los jóvenes hagan teatro, cine, video; que hagamos de la comunicación popular parte de nuestra vida, de la cotidianidad; que sea su fin la recuperación de los valores de justicia y humanismo; que le brindemos ese regalo a los más necesitados, a nosotros mismos y a nuestras organizaciones.
Estos cinco años han sido vividos a plenitud dentro del esfuerzo por ofrecerles a los luchadores y luchadoras sociales de todo el país nuestra propuesta de comunicación popular. Periferia es parte de la respuesta a algunas de esas preguntas históricas surgidas del bloque popular. Nos hemos llenado de autoridad moral y ética en la práctica porque trabajamos hombro a hombro con sindicalistas, indígenas, obreros, defensores de derechos humanos, dirigentes políticos, intelectuales, docentes, jóvenes y comunidades pobres en general.
Hemos luchado contra nuestros propios prejuicios para evitar sectarismos y discusiones sin sentido dentro de la izquierda; sin ambigüedades le hemos ofrecido las páginas de Periferia a todas las corrientes que hacen parte del prisma político de las organizaciones sociales y comunitarias, a todas las etnias y a todos los sectores. No obstante nos hemos atrevido a hacer críticas y a provocar debates políticos como el que hoy promovemos. Ante tanta dificultad y pobreza en la que se debaten las propuestas de comunicación popular preguntamos ¿A quiénes les corresponde garantizar la vida y desarrollo de la comunicación popular en sus diferentes expresiones? ¿Quiénes, si no los sindicatos, las organizaciones sociales, los partidos de izquierda, los demócratas son los que deben ponerle el pecho a esta responsabilidad?¿A quiénes les interesa escribir y leer la prensa alternativa y popular? ¿Quiénes la deben financiar, dado que este no es un negocio lucrativo?
Estas son reflexiones hechas a partir de la observación juiciosa de cinco años de trabajo duro y honesto, son preguntas directas para nuestros lectores, que en su gran mayoría se encuentran en estos espacios de lucha. Nos conocemos muy bien, por ello no nos debe dar temor entrar en el debate, reconocer que no somos consecuentes cuando diagnosticamos los principales problemas de nuestra sociedad y a la hora de hacer planes y establecer presupuestos dejamos a la educación, la formación y la comunicación con muy pocos recursos o sin ellos. De otro lado, hay que reconocer y debatir frente a nuestras propias prácticas formativas, el nivel de lectura, lo que se lee y los comportamientos que asumimos como uno o una más dentro de la cultura mediática. Se supone que como dirigentes o líderes debemos superar imposiciones del capitalismo, pero somos grandes consumidores de comunicación y cultura burguesa, de ideología racista, autoritaria, machista y conservadora; eso se nota mucho desde afuera y especialmente a la hora de resolver nuestras diferencias internas. Es difícil conseguir un sindicalista que escriba para los demás y en lenguaje sencillo; es complicado que un dirigente social o un profesional de una organización social también lo hagan, pero con todo y las críticas es a ese movimiento social que le debemos la existencia de nuestra propuesta.
Desde hoy recibimos regalos; y desde ya nos disponemos a hablar con todos ustedes para echar a andar proyectos de trascendencia, propuestas estratégicas en comunicación que nos ayuden a todos a hacer más fácil y feliz el trabajo en el que por gusto y conciencia ustedes y nosotros nos hemos empeñado. Hoy, en nuestro cumpleaños número cinco, creemos que las construcciones colectivas son cada vez más indispensables, y en el sentido concreto de la comunicación sabemos que sigue siendo urgente la coordinación nacional de medios alternativos y populares, olvidándonos de protagonismos y sectarismos, de tal forma que podamos hacer frente, desde los más insospechados rincones de la cotidianidad, a esa avalancha mediática de la oligarquía que nos inunda de bazofia, mentiras y frivolidades.