Edición 44 - Septiembre 2009

Estados unidos viene por el agua de latinoamérica

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El agua potable de USA tiene los días contados, por eso sus misiles apuntan hacia Latinoamérica. Y es que Latinoamérica, como gran potencia de agua dulce a escala mundial, se ha transformado en objetivo mezquino de la política expansionista de USA y, la traición de la oligarquía colombiana plegada sumisamente a los dictados de Washington. El afán mezquino de vivir mejor en detrimento del resto de países sur americanos, los ha confabulado para desencadenar la invasión y recolonización de Latinoamérica, despreciando la vida de otros seres humanos.

USA sin agua potable

EL problema más urgente que enfrenta USA es el acelerado proceso de deforestación de bosques. Al finalizar la primera mitad del presente siglo, solo el cincuenta por ciento de la superficie actual de sus bosques quedará en pie. Y para 2080 se habrán extinguido sus últimos reductos vegetales. En los próximos 18 años desaparecerá físicamente más del 28 por ciento de sus bosques. Y con ellos, el agua.
Sus industrias emiten anualmente a la atmósfera más de 100 millones de toneladas métricas de gases de sulfuro, equivalente a un volumen superior de 200 millones de toneladas métricas de CO2 de emisiones, responsable de la lluvia ácida. Más del 75 por ciento del azufre depositado en la atmósfera es producto de USA. Al mismo tiempo que contamina ríos y lagos a través de más de 104.000 etiquetas de productos químicos diferentes vertido al entorno ambiental.

Los bosques nacionales, bajo la dirección del Departamento de Agricultura – United States Department of Agriculture -, soportan fuerte ofensiva. Comprenden una superficie de 769.000 km2, el 8.5% del total de la superficie de Estados Unidos, un área del tamaño de Texas, territorio mexicano arrebatado a sangre y fuego por USA en 1845. El 80 por ciento del agua potable proviene de ellos.

Léase, Servicio Forestal de Estados Unidos – United States Forest Service -. Doblado al español.

Los bosques de coníferas que recorren la cadena montañosa de los Apalaches, desde Georgia a Nueva Inglaterra, están en pleno declive progresivo a causa de un proceso de contaminación forestal. El 90 por ciento de la superficie de los Apalaches ha quedado desnuda. Se caracteriza como si los árboles hubieran sido fumigados con productos químicos para la guerra.

En Monte Mitchell, en Carolina del Norte, están gravemente afectados. Toda la cima de la montaña está cubierta por los esqueléticos restos de un bosque. Otros están moribundos, otros luchan por sobrevivir dejando caer hojas y acículas verdes. Algunos producen enormes cantidades de semillas estériles en un inútil esfuerzo por reproducirse. La vegetación que subyace en los árboles está muerta. Como si todo el ecosistema hubiera sido bombardeado o fumigado con glifosato en alta concentración.

El sistema acuífero de los Grandes Lagos, incluyendo los de California, Idaho, Ilinois, Washington, más el 29 por ciento de los 77 lagos de categoría, están acidificados. Miles de lagos de categoría menor del este de USA y, el 20 por ciento de los de las montañas Adirondack están de tal manera acidificado que en ellos no ha sobrevivido un solo pez. Y se estima que más de 400 lagos en límites con Canadá, por efectos de la contaminación, tienen un PH, es decir, el índice alcalino de los suelos, inferior a 5 – el nivel al que mueren los peces y toda vida subacuática-. Y otros 8 mil lagos están amenazados.

En 1960, el lago Erie fue declarado muy contaminado, obligando al congreso de Estados Unidos a aprobar el acta “Clean Water Act”, por la sobreabundancia de fósforo en el agua, lo que contribuyó al desarrollo de zonas muertas ecológicamente.

En cuanto a sus glaciares, se fundirán entre 2035 a 2039 a consecuencia del calentamiento del planeta. Antes de finalizar la primera mitad del presente siglo, el 80 por ciento de los glaciares, que se derriten a un ritmo de 38 cm anual y ya están fuera de control, habrán desaparecido, y con ellos, los ríos. Los hielos de Alaska, por ejemplo, desde 2000 a 2005, han retrocedido más de tres metros

Todo por su derroche industrial y contaminante

Las investigaciones demuestran que las lluvias ácidas han afectado los bosques y arrasado el 59 por ciento de las confiera de la región norte. Las áreas densamente industrializadas registran las emisiones de dióxido de azufre más elevadas del mundo, siendo las regiones más contaminadas del planeta por la producción de lluvias ácidas. USA emite todos los años algunas lluvias que son tan ácidas como el jugo de limón. En ese país han caído lluvias tan ácidas como el vinagre en la localidad de Kone, en pensylvania. En Wheeling, Virginia Occidental, se precipitó una lluvia con un PH casi equivalente al ácido de batería.

Así las cosas, USA tendrá que explotar sus acuíferos fósiles subterráneos para evitar la muerte de 100 millones de estado unidenses, acostumbrados a derrochar 450 litros por habitante y día. El imperio que acostumbra derrochar 148 billones de galones de agua al año, ya no podrá hacer nada para evitar la sequía que se abate garantizada sobre su país.

Recordemos que todo el cercano oriente “se quedó” sin agua en 1972.

Una parte de la población de USA está amenazada a padecer sed en extremo severa, según un estudio que ha llegado al gobierno estadounidense. Los informes pronostican que al menos 36 estados de los 50 que lo forma tendrán que hacer frente más o menos en cinco años a la escasez de agua potable. En Georgia, uno de los Estados de mayor riqueza medioambiental, millones de personas se preparan para una sequía sin precedentes. Florida, que durante años tuvo excesos y francachela de agua, ya no tiene suficiente para una población que aumenta cada año. El Estado de New York ha disminuido su reserva a niveles jamás sospechados. Los grandes lagos se están secando. En la costa oeste, en el Estado de California, peligran sus suministros porque en la cordillera de sierra nevada, su principal abastecimiento, la nieve va en franca retirada.

Jack Hoffbuhr, directos de la Asociación Americana de Agua – AWWA –, declaró a la revista Time que USA debe prepararse para una crisis inminente de agua potable. Mientras la Asociación Mundial del Agua – GWP -, organismo patrocinado por el Banco Mundial, alertó al gobierno de USA, diciendo que en 2025 todos sus ríos, lagos y fuentes de agua potable estarán colapsados. Además, el reportaje publicado por NRDC en marzo del 2004, titulado Swimming in Sewage – nadando en aguas negras -, denuncia que las aguas residuales de USA están creando una crisis ambiental donde ningún estadounidense podrá sobrevivir.

Us Pirg·s Clean Water, alertó que entre julio de 2003 y diciembre de 2004, más del 62 por ciento de las plantas industriales y municipales del país descargaron 5.6 trillones de metros cúbicos de agua ácida y lodo tóxico al mar, lagos y ríos de Estados Unidos, garantizando, a ese ritmo, para 2025, que 100 millones de estadounidenses no tengan acceso a agua potable.

El Ogallala – del Siux: agua abundante -, el acuífero más grande de USA, abarca 392 km2. Contiene un volumen de agua equivalente al lago Hurón y permite irrigar 6.5 millones de hectáreas dedicadas al maíz, sorgo, soya y trigo que consumen 160% de la tasa natural de recarga del acuífero, descendiendo el nivel del manto en forma dramática. De continuar esta tendencia, en estos 36 Estados, cuya población doblará en los próximos 15 años, según las proyecciones, las reservas de agua subterráneas se agotarán.

El lago Mead, considerado una de las mayores reservas de agua de, alcanza preocupante reducción de su nivel, con 30 metros por debajo del nivel mínimo de agua registrado históricamente. Se estima para los próximos 18 años, el lago Mead, será un árido desierto.

La cordillera de los Apalaches, la cordillera de las Rocosas, las llanuras Centrales del este de las Rocosas, la depresión de la Bahía de Hudson, la cuenca del Misisipi- Misuri- Ohio, los ríos más grandes de USA, y la región de los Grandes Lagos, han disminuido su flujo, proporcional a la retirada de los glaciares y la tala de bosques.

Tras las riquezas naturales de América Latina

Estas cifras, indicios de un serio problema, excitan los ánimos invasionistas de USA. Por su abundante reserva, América Latina ha sido una región irresistible, codiciada y saqueada por el imperio, que aspira apropiarse del agua para controlar el mundo a su antojo.

La amazonía es un complejo territorio. La región biológica más diversa, el sistema hidrológico más vasto del planeta. El acuífero Guaraní, por ejemplo, es el mayor curso de agua dulce bajo tierra. Reserva 1.175.000 km3. Es tal su capacidad que podrá abastecer a 6.000 millones de personas que habitan el planeta durante 200 años.

El acuífero de Puelche – argentina -, alberga 300 billones de litros de agua. Si la dividimos entre 6 mil millones de humanos que poblamos la tierra, obtenemos 200.000 litros por personas. Lo cual equivale al 33 por ciento más del agua que, en promedio, una persona consume en toda su vida. La anterior ecuación matemática demuestra que los dos acuíferos pueden abastecer la actual humanidad durante 350 años.

La demanda de agua se duplica cada 20 años y son muchas las variables que permiten intuir que USA no alcanzará a calmar la sed de sus habitantes. Partiendo de estas reflexiones, considera el agua como energía y es parte de su doctrina de seguridad. Lo cierto es que está buscando nuevos recursos hídricos, pero el gobierno de Washington lo niega.

En el documento Santa Fe IV, preparado por el partido republicano en 2000, a fines del gobierno de Bill Clinton, se plantea la doctrina geo- estratégica, vigente para la seguridad nacional de USA en el siglo XXI, “garantizar que los países del hemisferio provean los recursos naturales, especialmente el agua”. En estrecho vínculo, hay otro punto en el documento de los ex asesores de Rehagan, Clinton y Bush, que explica por qué es prioritario que los países latinoamericanos promulguen legislaciones favorables a los intereses de USA. Dice el documento: “los EE.UU. debe asegurar que los recursos naturales del hemisferio estén disponibles para responder a nuestras prioridades nacionales…esta prioridad requiere de aliados y amigos confiables de los interese de EE.UU.”.

En febrero de 2004, alguien filtró al diario británico The Guardian un informe secreto del consejero del pentágono, Andrew Marshall, que advertía al presidente Bush de los desastrosos efectos del calentamiento global en el planeta a corto plazo, entre ellos, la falta de agua potable. Allí se sugiere que “EE.UU. debe prepararse para estar en condiciones de apropiarse de este recurso estratégico allí donde esté y, cuando sea necesario”.

En este fenómeno climático de sed global, el imperio considera el agua de Suramérica un botín que debe obtener por la fuerza, utilizando el mismo pretexto que usó contra Irak y ahora contra Chávez. La militarización de Colombia, bajo la “justificación” de la lucha contra el movimiento armado de las Farc, el narcotráfico y el fantástico informe de la CIA que contempla células terroristas del Al Qaeda, de Hamas y de Hezbollah en las fronteras del acuífero Guaraní y en la República Bolivariana de Venezuela, es el libreto más adecuado para recolonizar a América Latina e impedir la unidad Bolivariana.

Desde 2001 hasta 2006, la CIA ha hecho caso omiso a las reiteradas declaraciones del Departamento de Estado de USA, al declarar públicamente que no hay presencia de células terroristas en la región.

Sabemos que en 2025, dos tercios de la humanidad no tendrán acceso al agua, por lo que se plantea una lucha en torno a quien va a controlarla. Por ello “soplan vientos de guerras” según visión de largo alcance del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, al vislumbrar el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI: “…El imperio viene por gas, petróleo, vegetación y agua” – H Chávez.

Con este concepto alarmante, un informe del pentágono de fine de febrero de 2004 coincide con el pronóstico de Naciones unidas y el análisis del presidente Venezolano. Dice el pentágono: “el gobierno de Estados Unidos debe desplegar sus Fuerzas Armadas por todo el planeta, para tomar el control de estos recursos, especialmente el agua, donde quiera que se encuentre porque es vital para la supervivencia de Estados Unidos como potencia rectora del mundo…su hegemonía tendrá continuidad, en la medida que controle el abastecimiento de agua dulce”.

La catástrofe a las que nos llevaría USA, aprovechando el despojo de la soberanía colombiana, para que desde su territorio partan las expediciones mercenarias hacia los países suramericanos, será de una dimensión jamás sufrida por la humanidad.

Lo que le ocure a un juez de paz que no favorece los atropellos del estado

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