El sistema de salud colombiano nunca ha sido bueno para los pobres. Pero siempre ha tenido la tendencia a ser cada vez peor en manos de los ricos.
A principios de la década del 90 del siglo anterior ya se venía consolidando en el país y en el congreso una corriente politiquera con intereses y objetivos de clase burgués-terrateniente encabezada por Álvaro Uribe Vélez, era el uribismo. Se hace la precisión del uribismo ya que muchas personas del pueblo raso piensan que el problema es con Uribe y no alcanzan a dimensionar que la cuestión es contra todo un sector de clase parásita que defiende sus intereses a sangre y fuego; por tanto, no importa si Uribe es el presidente o no, lo importante es saber que pueden poner a otro payaso de su partido u otro partido amigo y la crisis social seguirá aumentado, dado que el uribismo y todos los partidos burgueses y pequeño burgueses no tienen nada que ofrecer a los pobres de Colombia, al proletariado. Solo el pueblo salva al pueblo.
Esa corriente uribista fue la ponente en el Congreso de la República de la famosa Ley 100, aprobada el 28 de Diciembre de 1993. Se da así el inicio de la mercantilización de la salud y de la seguridad social de todos los colombianos. El Estado se desentiende de muchas de sus responsabilidades y entran a operar los negociantes capitalistas de la salud. Ya el daño estaba hecho, muchos pensaron que podían derogarla, hacerle buenas reformas, buscarle lo positivo y lo bueno, que era la panacea de los problemas crónicos del sistema de salud; pero hasta ahora es que van aterrizando y ya saben que el negocio no se puede cambiar por meros deseos y por mucha voluntad que se tenga.
Nadie podría pensar que una Ley con esos maravillosos principios de Universalidad, Integralidad, Equidad, Igualdad y Solidaridad (al igual que la Constitución) podía ser un engendro burgués solo para el beneficio de unos pocos pulpos económicos de las EPS. Y planteo lo anterior, ya que hay un montón de “académicos críticos” que consideran que con los decretos de emergencia social en salud es que se están vulnerando un montón de derechos y garantías que, según ellos, existían.
Discutamos algunos aspectos polémicos del tema coyuntural de los decretos de la emergencia social en salud, impuestos y creados de nuevo por el uribismo y todos sus secuaces.
¿Que se pierde o se restringe el derecho a la tutela?
Este punto es muy complicado ya que todos los leguleyos y constitucionalistas lo defienden como la mejor arma para defender los derechos vitales del individuo. Y es ahí donde radica el problema; con la tutelitis la gente se acostumbró a pelear por su derecho individual, y solucionado su problema ya no les importa el problema colectivo. Situación que le ha restado capacidad de lucha colectiva y visión política a las masas para conquistar y pelear por necesidades y derechos colectivos. La tutela es una migaja que le resta fuerza a la lucha revolucionaria y transformadora.
¿Que se pierde la autonomía médica y se ataca la ética médica?
No nos crean bobos, todos los médicos y los pacientes ya sabíamos y habíamos vivido en carne propia que la autonomía médica ya se había perdido y la tal ética médica ya era un buen recuerdo de la prehistoria. Una cosa muy diferente es “al caído caerle” y otra es pensar que la autonomía y la ética estuvieran intactas. Basta de desfachateces.
¿Que los médicos son más concientes y están del lado de los pacientes?
Seamos realistas, no más ingenuidades, los médicos se están movilizando porque les tocaron lo que más les duele, es decir, el bolsillo. ¿Cuándo los médicos han luchado y se han movilizado por los derechos de sus pacientes? Según un decreto de esos, podrían ser multados hasta por 25`000.000 de pesos por realizar una simple tarea que le corresponde en el ejercicio de su profesión.
¿Que nos van a arruinar y a dejar en la calle a todos?
Si los órganos investigativos y represivos del estado comienzan una persecución al poquito patrimonio que pueda tener un colombiano (cesantías, casa, ahorros, o nos empeñan en un banco por décadas) para pagar los servicios de atención de enfermedades catastróficas y de alto costo (Cáncer, VIH- SIDA, Insuficiencia Renal) y todo lo que ellos consideren que está por fuera del POS (Plan Obligatorio de Salud), ahí sí que nos van a dejar en la calle a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros nietos.
Por último, no nos dejemos engañar cuando el presidente dice que lo que busca es igualar el POS-Subsidiado al POS-Contributivo para beneficio de todos los colombianos y no se refiere a las otras perlas y puñaladas que traen los decretos.
No sigamos votando pólvora en gallinazos. Todos los problemas de Salud, Educación, Vivienda, Alimentación, Empleo, Recreación, Explotación, Represión no se van a solucionar con reformas que hagan los ricos; solo con la lucha organizada del proletariado que lleve a la transformación social se podrán resolver de raíz todos esos problemas.