Edición 35 - Noviembre 2008

Los estudiantes decimos: “basta”

0

La educación pública en Colombia en este momento está ante una situación crítica, donde la desfinanciación y la privatización son problemáticas del diario vivir, gracias a políticas neoliberales que se consolidan bajo el seno de una economía globalizada. Es en este momento coyuntural cuando los estudiantes de secundaria y universidad afrontamos nuestro mayor reto, la lucha por una educación publica, científica y democrática.

Es por esto que no debemos pasar por alto los casos latentes como los de la Universidad Pedagógica Nacional donde los malos manejos administrativos han causado un déficit que asciende a más de ocho mil millones de pesos. O como el caso de la Universidad del Atlántico, que en este momento está en una situación paupérrima donde no se puede garantizar una educación de calidad para sus estudiantes; ni siquiera se sabe si se pueda garantizar una educación para nuestros compañeros costeños, como lo dijo el Ministerio de Hacienda, en el año 2005, cuando propuso el ahogamiento económico de la Universidad por su poca rentabilidad y sostenibilidad. Así, pues, asistimos de esta manera a la pérdida de nuestro patrimonio cultural al no permitirnos difundir el conocimiento y pensamiento de nuestro pueblo y, peor aún, a la violación de nuestros derechos fundamentales y constitucionales donde está claramente expresado que se debe garantizar la educación a los ciudadanos del país.

En los últimos días, los estudiantes hemos sido víctimas de la difamación promulgada por los medios de comunicación. Como aconteció el día martes 16 de septiembre del presente año: en rueda de prensa concedida a los medios de comunicación nacionales, la directora del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) señalaba a la FEU (Federación Estudiantil Universitarios) como grupo creado e influenciado directamente por las FARC-EP. En esta rueda de prensa la funcionaria aseguró que: “La FEU se crea por solicitud de las FARC. La FEU y la FES (Federación de Estudiantes de Secundaria) se crean como parte de la estrategia política de la guerrilla”. Este suceso lo único que crea es desilusión y desconfianza ante el estudiantado por parte de la opinión popular, sin siquiera conocer la verdad.

Porque los estudiantes no somos terroristas, ni hacemos militancia en grupos al margen de la ley como lo aseguran los medios de comunicación y de inteligencia gubernamental, y hay que tener en cuenta que este tipo de afirmaciones y acusaciones son de gravedad para los agremiados a la Federación de Estudiantes de Secundaria y a la Federación de estudiantes universitarios, ya que están siendo expuestos como milicianos al margen de la ley, cosa que es considerada por la justicia colombiana como alta traición a la patria. Esto puede implicar para nuestros compañeros penas legales, o en el peor de los casos ser víctimas del paramilitarismo.

Lo único que somos, y orgullosamente lo declaramos, es colombianos. Este es un país que queremos profundamente y por el cual tratamos de hacer el mayor esfuerzo posible para construir un mejor país desde las aulas de clase o desde las calles, exigiendo nuestros derechos de manera democrática.

Este proceso de lucha por la defensa de la educación pública lleva un largo trayecto en nuestro país, donde los estudiantes hemos abanderado procesos trascendentales por la permanencia y el mejoramiento de esta. Sin embargo, esto ha sido para muchos estudiantes causal de problemas graves, entre los cuales podemos contar los señalamientos, las amenazas y en el peor de los casos la muerte, como el caso del compañero Oscar Salas, estudiante de la Universidad Nacional de Colombia. Es entonces cuando cierta parte del estudiantado se siente amedrentado por el miedo a recibir estas represalias por parte de grupos al margen de la ley o del mismo terrorismo de estado, generando ocasionalmente el miedo a denunciar las problemáticas y la violación de los derechos que aquejan a su institución educativa.

Sin embargo, esto es algo que se podría catalogar como común en el medio, ya que estas prácticas de represión se han presentado desde que se han realizado exigencias por el mejoramiento o la permanencia de la educación pública en nuestro país. Lo preocupante es la situación actual, en la cual se ha generalizado este fenómeno (dado gracias a una mayor represión). Fenómeno en el que la mayoría de los estudiantes tienen miedo y desesperanza. Pero es en este momento en el que la pequeña parte que representamos los estudiantes que aun creemos que es posible un mejor futuro para la educación pública y para nuestro país, debemos demostrarlo. Y es que, como reza un proverbio, “mientras más oscura es la noche, más rápido amanece”.

Consideramos que la oscuridad ya ha sido bastante larga y profunda cuando miramos atrás y encontramos una larga cadena de injusticias impunes en contra de incontables e inolvidables compañeros y compatriotas. Por eso es posible que el amanecer no esté muy lejos. Y es en este momento cuando nos damos cuenta que el futuro está en nuestras manos y que tenemos la posibilidad de escribir la historia y que la oligarquía ya no será la que la escriba. Será esta escrita por sus verdaderos actores, el pueblo campesino, trabajador y oprimido, porque nosotros los estudiantes somos la base, el futuro sustento y la esperanza de un pueblo y un continente que está harto de aguantar injusticias.

Es así que los estudiantes mostramos y hacemos gala de nuestra mayor arma, el arma de la pluma acompañada de la razón, cosa que aunque nos hayan intentado quitar, no lo lograron, ni lo lograrán porque la verdad de una sociedad no podrá ser ni ocultada, ni maquillada por una sarta de mentiras fabricadas para el beneficio de unos pocos. Tarde o temprano la verdad se verá y los triunfantes seremos los que nunca renunciamos o dudamos que sea posible construir una sociedad con libertad, justicia social, solidaridad e igualdad, sin importar la raza, la religión, el estrato social o la preferencia sexual. En este momento no podemos dar nuestro brazo a flaquear, porque si lo hacemos el sueño por el cual se ha dado mucho o todo en algunas ocasiones nunca se cumplirá.

De esta manera solo esperamos que se siembre una semillita que los incite a todos y cada uno de ustedes a ser estudiantes, así sea simplemente de corazón porque la unión de todos logrará lo que cada uno aspira en un nuevo país, de una nueva Colombia. .

(David Felipe es un joven de diesiseis años, estudiante de grado once de bachillerato. Indignado por el espectáculo montado por Gina Parody y el gobierno en los medios de comunicación a propósito de los encapuchados en la Universidad Distrital, se animó a compartir estas reflexiones juveniles con los lectores de Periferia.)

A 80 años de la masacre de las bananeras

Previous article

Amo sus huesos…

Next article
Login/Sign up