La depresión es una enfermedad del cerebro y de la mente que no permite un normal disfrute de la vida y todos sus placeres; el enfermo puede tener varias de las siguientes características:
· Estado de ánimo depresivo y triste la mayor parte del día.
· Disminución importante del interés o de la capacidad para el placer (disfrutar la vida) en todas o casi todas las actividades.
· Pérdida importante de peso (sin haber realizado dieta) o aumento significativo de peso, o disminución o aumento del apetito a diario.
· Insomnio o hipersomnia (sueño durante el día).
· Agitación o retardación psicomotora.
· Fatiga o pérdida de la energía.
· Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados.
· Disminución de la autoestima y de la confianza en sí mismo.
· Disminución de la capacidad para pensar, tomar decisiones o concentrarse.
· Visión pesimista, o “negra” del futuro.
· Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.
· Estos síntomas persisten por lo menos dos semanas y producen un malestar muy significativo que altera la vida familiar, social, laboral y de otras áreas importantes de la actividad de la persona.
· Las causas de la depresión pueden ser muy variadas y entre ellas tenemos las siguientes: trastornos genéticos, enfermedad de la tiroides, enfermedades del cerebro; desencadenantes como problemas sicológicos, emocionales, económicos, sociales, etc. La psicología actual concibe la enfermedad como una consecuencia de causas multifactoriales, donde intervienen de una forma compleja factores biológicos y ambientales.
Tranquilo joven que todos sabemos que nuestros abuelos y padres nos dejan herencia, ya sea en plata o en enfermedades, pero algo nos dejan. Es muy conocido que hay familias enteras de depresivos y el veneno va en los genes. Es una enfermedad con un importante componente genético y que se puede estudiar a través de unas sustancias químicas que produce y regula el mismo cerebro, los Neurotransmisores. Pero pilas, no basta la mera carga genética para ser un depresivo, también hay personas con su genética afectada pero nunca expresan la enfermedad ya que ésta depende mucho de las condiciones ambientales y de vida que le tocó vivir al afectado; es decir, hay mucha influencia de los factores desencadenantes.
Además, usted pudo nacer con un contenido genético excelente, sin ningún gen que le perjudique la vida, pero si lo colocan en unas condiciones ambientales y de vida adversas, sin comida ni compañía ni amor; si no le da una depresión, por lo menos, vive con una gran tristeza deshumanizante. Por el contrario, si usted nace, como la mayoría de los simples mortales, con unos genes con sus problemitas pero su ambiente es de dignidad, esperanza, amor y futuro, usted – con depresión y todo – puede disfrutar de maravilla la vida y contagiarla a los demás.
Algunas personas se aguantan toda la vida las depresiones frecuentes o continuas sin consultar a un médico. Dicen que eso es sólo su forma de ser triste, que es su personalidad, que es diferente y que todos no nacimos para ser alegres y joviales. Pero lo más importante es que muchos de esos depresivos anónimos se podrían tratar para mejorar su vida y la de los que lo rodean ya que la causa puede ser un bajón de Neurotransmisores o de hormonas de la tiroides (Hipotiroidismo) y con un buen diagnóstico y tratamiento con medicamentos podría controlarse. Debemos saber que hay depresiones orgánicas, que no dependen de las condiciones del ambiente y aunque usted quiera estar bien y tenga todo en la vida, usted no puede dejar de estar deprimido. Y hay otras depresiones que tienen más componente psicológico, emocional y social y con psicoterapia podría mejorarse.
Dentro de los aspectos que contribuyen a producir depresión sicológica tenemos:
· Falta de confianza en nosotros mismos.
· Dar más importancia a lo que piensan los demás.
· No analizar las cosas como son en realidad.
· Pedir cosa imposibles de conseguir.
· Exigir la perfección en todo y a todos.
· Idealizar como debemos ser las personas, sin
conocer nuestros límites reales.
· No admitir nuestros errores o los errores de los
demás.
Seamos realistas y hablemos sin tapujos ni hipocresías. En este sistema social el factor económico es determinante y muchas de las depresiones que sufren las gentes de mi pueblo tienen como desencadenante los problemas económicos. Por nada raro se llama la gran depresión de los años 30 a esa debacle económica que se dio en 1930 y que llevó a muchas personas a la depresión y al suicidio. En estos momentos nos acercamos a otra gran depresión y debemos buscar la forma de evitar las miles de muertes que se puedan dar por suicidio y por hambre en todo el mundo.