Edición 40 - Mayo 2009

Perú: Paraíso antichavista

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Manuel Rosales, conocido popularmente como el filósofo del Zulia, tiene casi 30 años en la vida política de su país, Venezuela. Desde su primera escuela en las mañas de Acción Democrática hasta su reciente elección como alcalde de Maracaibo, su perfil y gestiones han sido grises e intrascendentes; las veces que han cobrado notoriedad han sido cuando se investigó a la empresa Siemens, encargada de construir el metro de su ciudad, por sobornos a diversos funcionarios del estado por más de 18 millones de dólares, y luego al ser inventado como candidato a presidente por las encuestas de los partidos mediáticos Globovisión, Tal Cual, Venevisión, quienes le auguraban un 60 % frente a un 30% para Chávez.

Rosales fue el mejor candidato que pudo inventar la oligarquía venezolana contra Chávez y tal vez el único que se creyó verdadero el libreto que le asignaron los hoy relegados del poder. Su performance propositiva en la campaña nos dio idea del nivel de desorientación de esta oligarquía. Rosales prometió que durante su gobierno la producción petrolera se elevaría a 100 mil barriles diarios, todos los días, que la oposición no podía albergar las esperanzas de democratización de Chávez pues no se podía pedir peras al horno; anunció, además, que a sus mítines asistirían ríos humanos de gente, y denunció que Chávez quiere perpetuarse en el poder por 100 años que es casi un siglo.

Rosales ha llegado al Perú para solicitar asilo no sabemos si por confiar en los valores democráticos y respetuosos de los derechos humanos del gobierno de Alan García o talvez porque sabe que puede resultar más sencillo obtener la complicidad de gente de su calaña. Por lo pronto son reveladoras las declaraciones de un tal Barbosa que ha llegado junto a él señalando que el ex premier ministro Jorge del Castillo fue quien facilitó la llegada de Rosales, y que el Perú habría sido elegido por las buenas relaciones que mantiene el gobierno con la oposición venezolana. Si además de esto el congresista Valle Riestra del APRA es su abogado, quedan pocas dudas sobre el estatuto de asilado que obtendrá Rosales.

Rosales participó en el golpe de estado que secuestró al Presidente Chávez durante 2 días en Abril del 2002, tomó parte en la ceremonia de asunción de los golpistas y firmó avalando al régimen efímero de Carmona Estagna, representando a los gobernadores venezolanos. En el estado que gobernaba, el Zulia, se desmanteló más de un grupete paramilitar; ha hecho parte de todos los cenáculos conspirativos contra el gobierno coordinando con fedecámaras, federación de ganaderos, militares golpistas, paramilitares colombianos, Ongs norteamericanas, etc., sólo por lo que se conoce a la fecha. Y, sin embargo, ahí ha estado, sin perturbaciones, cortapisas para decir lo que deseó y para postularse a lo que quiso. Si se tratase del gozo de libertades políticas, Rosales ha estado a pierna suelta y seguramente lo podía seguir dada la tolerancia, excesiva para algunos, que observa Chávez para con todo ese lumpen organizado bajo la llamada Coordinadora Democrática y oposición venezolana.

En Venezuela no se criminaliza la disidencia política, los partícipes en el golpe de estado del 2002 y algunos de los masacradores del Puente Yaguno fueron indultados en la navidad pasada; los especuladores de alimentos de primera necesidad apenas afrontan la incautación de estos, las cacatúas de Globovision y demás medios que tienen su programación a dedicación exclusiva de la calumnia ahí están intactos para malestar de quienes creemos que una revolución tiene el derecho legítimo de aislar y reprimir la conspiración. Pero alguien que asumió el encargo notorio y lucrativo de recitar el libreto golpista de la oposición, que quiso ponerse a servicio de cuanta conspiración, o como allá llaman, guarimba, existiese contra el régimen, un personaje que se sabe rostro visible de la acción desestabilizadora norteamericana en Venezuela, pues debió tener sus fechorías a buen recaudo y son estas las que hoy, investigadas, arrojan un enorme desbalance patrimonial por el que debe responder. Algo debería decir sobre sus propiedades en Estados Unidos, sobre el hecho de que su secretaria a sueldo mínimo registre casas en Miami, y de dónde salieron 68 millones de dólares que ostenta de patrimonio; de eso se trata hoy la investigación de la que acaba de huir intentando prostituir la figura del asilo político. Una cosa es la persecución política, otra la corrupción, aunque para Rosales y toda la ralea de herederos de la 4ta república política y corrupción sean inseparables como actividad.

El Perú va convirtiéndose así en santuario de ladrones, el país que ha creado comisiones investigadoras de las Casas del Alba, que encarcela activistas bolivarianos, que ha creado de manera surealista la figura penal del intervencionismo ideológico, que hostilizando a la Misión Milagro ha terminado por expulsarla, hoy se convierte en destino preferido de corruptos y golpistas venezolanos.

Rosales viene a sumarse a Carlos Ortega, dirigente sindical de Acción Democrática vinculado al narcoparamilitarismo, quien se fugó de una prisión venezolana junto a los hermanos Faria, instructores de paramilitares colombianos en territorio venezolano. También se suma al asilado Eduardo Lapi García, ex gobernador de Yaracuy, prófugo de un penal venezolano donde purgaba condena por corrupción y ejecuciones extrajudiciales. Personajes que hoy conviven en nuestro país (Perú), que pasean por nuestras calles impunes bajo el manto del régimen aprista. Rosales finalmente viene a sumarse también a Pedro Carmona Estagna, presidente golpista de 48 horas; a Patricia Poleo, periodista a sueldo de la CIA; a Nixon Moreno, paramilitar que se ocultó en la Nunciatura tras intentar violar a una policía durante una manifestación en Venezuela. La escoria que conspira contra el proceso de reformas venezolana ha encontrado un nuevo paraíso: Lima se va haciendo a los ladrones venezolanos, lo mismo que otrora Miami se hacía a la gusanera cubana.

¡Hijos de P…residente!

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