Edición 44 - Septiembre 2009

EDITORIAL 44 SEPTIEMBRE Sin lucha…no hay victoria y la pelea es… peleando

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Con esta contagiosa consigna coreada por cientos de panameños y panameñas durante los días 14, 15 y 16 de agosto de 2009, se desarrolló el más importante evento de las organizaciones sociales y populares de Panamá, el Segundo Congreso del Frente Nacional por los Derechos Económicos y Sociales- FRENADESO.

 

Nosotros, junto con una nutrida delegación internacional, acompañamos el Congreso como observadores y quedamos tremendamente sorprendidos con el poder de organización y convocatoria de Frenadeso y, sobre todo, con su capacidad de articular en una propuesta social y política los diversos sectores del pueblo panameño excluidos, desde indígenas y grupos cristianos de base, pasando por trabajadores de la construcción- que entre otras tienen el sindicato más grande y fuerte de Panamá y Centro América-, hasta estudiantes universitarios y de bachillerato, médicos y profesores de escuela. Nos reprochamos una y otra vez por estar tan cerca de Panamá y haber tenido ignorado a este pueblo hermano y sobretodo por desconocer semejante nivel organizativo y no estar coordinados con ellos. Fue imposible que en este contexto no aflorara la comparación con nuestros esfuerzos organizativos frustrados por la carencia de movimiento popular nacional y de base.

Frenadeso es una organización íntegramente de base, de hecho, los invitados internacionales al congreso eran integrantes de grupos de base en varios países de Centroamérica, y nosotros de Colombia. En el equipo coordinador se encuentran humildes campesinos e indígenas que, sin embargo, tienen todo el reconocimiento de sus comunidades. Una de las cosas que más nos admiró fue notar el respeto genuino que expresa Frenadeso a sus líderes indígenas y campesinos. Igual respeto expresa frente a los jóvenes. En este Congreso, en donde se nombró nueva junta, nos sorprendió ver entre los elegidos a un joven de 16 años, estudiante de bachillerato; pero fue fácil comprender, simplemente al verlo moverse, tan apropiado del evento, que no se trataba de una pose demagógica de Frenadeso sino de un reconocimiento al compromiso con que se entregan los individuos en sus distintos espacios de trabajo. De hecho, cabe destacar que buena parte de la base de Frenadeso son jóvenes, y que esto le da una dinámica especial a su organización en lo que tiene que ver con movilización, renovación y propuestas frescas.

El fuerte más importante de Frenadeso es su desarrollo en la comunicación popular y la capacidad de movilización, gracias a la estrecha relación que ha logrado construir entre los diversos sectores populares de Panamá. Del Congreso salió la gente con la tarea de concentrarse en la preparación de La Movilización Indígena, Campesina y Popular “Por el derecho a la existencia de los pueblos originarios y campesinos en sus comunidades y territorios ancestrales con justicia social”. Se trata de una caminata que arranca este 17 de septiembre de la Comarca Ngäbe Buglé, al occidente de Panamá, cerca de la frontera con Costa Rica, territorio donde habitan alrededor de 150 mil indígenas de las comunidades Ngäbe Buglé, y concluirá el 12 de octubre- día simbólico especialmente para los pueblos originarios- en ciudad de Panamá, frente a la presidencia de la república.

Desde luego, las problemáticas de los indígenas y campesinos en Panamá son muy similares a las que viven estas comunidades en Colombia y en toda Latinoamérica, acosadas por los gobiernos neoliberales y la ambición de las multinacionales por apropiarse de las riquezas de sus territorios; también allí, en la región del Darién, que vergüenza, llegan los grupos paramilitares colombianos a amedrentar a los campesinos e indígenas y a servirle a los megaproyectos. Las comunidades indígenas de la Comarca Ngäbe Buglé se han preparado con un extenso pliego de peticiones donde exigen políticas y proyectos para mejorar sus actuales condiciones de abandono, pero sobre todo exigen el respeto a sus derechos como pueblos originarios por parte del Estado y las Transnacionales.

Entre sus exigencias cabe destacar el cumplimiento a la medida cautelar dictada por la CIHD, en el caso del Proyecto Hidroeléctrico de Charco La Pava, y la salida de la AES Corporation del territorio. La delimitación de las tierras anexas de la Comarca Ngäbe Buglé y el cese del proyecto de titulación de tierras por (PRONAT), que desconoce los derechos de límite y el carácter colectivo de los territorios indígenas y campesinos. Además, exigen el cierre indefinido del proyecto Minero Petaquilla, derogación de las leyes y concesiones (mineras, hidroeléctricas y turísticas) que acaparan tanto costas e islas como tierras de comunidades indígenas y campesinas y que benefician más a intereses de multinacionales de Canadá, Colombia y Estados Unidos, en detrimento del Estado panameño que deberá asumir los impactos ambientales, sociales, políticos y culturales y las constantes violaciones a los derechos humanos de sus habitantes. Así mismo exigen tierras para las familias afectadas por desastres naturales, mayor presupuesto para los programas sociales de la Comarca, destinar un 25% de los fondos del Canal para la Comarca Ngäbe Buglé, administrado este por sus organismos de gobierno tradicional, para impulsar un verdadero desarrollo en estos territorios.

Con la extensión de este pliego, la decisión de los pueblos originarios, el tiempo dedicado a su preparación y la capacidad de movilización de Frenadeso, es de suponer que la caminata será un gran acontecimiento político en la cotidianidad del pueblo panameño, que sin duda paralizará buena parte del país y pondrá en gran aprieto al gobierno derechista de Martinelli, tan comprometido con las multinacionales y las políticas neoliberales. Lo que sería interesante es que, por ser esta movilización una respuesta a la ambición desmedida de las multinacionales y en contra de las políticas entreguistas de los gobiernos neoliberales, esta lucha recibiera el respaldo de los sectores populares de toda nuestra América.

Hasta el momento, Frenadeso ha sido un movimiento independiente de los partidos políticos. Tal vez por ello su unidad es mucho más sólida y genuina que la unidad que tejen los partidos tradicionales, caracterizada por el clientelismo y el interés económico, y que utilizan al movimiento popular como un instrumento para ganar votos y nada más, un instrumento que se usa y después se tira. Frenadeso ha permanecido concientemente al margen de estas dinámicas y en las últimas elecciones incluso desarrolló una campaña invitando a la gente a la abstención. Pero ahora, conciente de su fuerza y de la cobertura que tiene en todo el territorio nacional, Frenadeso se planteó en este Segundo Congreso como tema fundamental la discusión sobre la participación electoral, que debía ser resultado de una consulta y un debate con sus bases. El tema es complejo, y su complejidad se evidenció en las discusiones del Congreso, que finalmente decidió adelantar desde las comunidades la consulta y el debate para tal decisión.

En todo caso, el Congreso dejó claro que Frenadeso no se convertirá en un partido político. Se decida o no la construcción de un instrumento político, este será apenas un instrumento más del movimiento popular articulado en Frenadeso, cuyo principal objetivo seguirá siendo la construcción de poder popular que, a partir de la unidad, consolide propuestas y proyectos concretos que se diferencien de las componendas entre sectores y partidos políticos tradicionales. A nuestro juicio, este es un ejemplo para nuestro movimiento popular, y en general para toda Latinoamérica.

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