Edición 69 - Enero 2012

¿Cómo se financian los estudiantes?

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Después de la reciente victoria parcial del movimiento estudiantil en el pulso político con el gobierno del espécimen iconoclasta Santos, han salido debajo de las piedras viejas pero reconocidas caras hablando de educación y defendiendo el statu quo que se vio alterado por el sueño impostergable de miles de jóvenes por transformar su realidad. No hablamos de Francisco Santos “Picachu el electrocutador”, ni tampoco de un Arismendi; son seres aun más oscuros de los que emana todo el espíritu de un Laureano Gómez, de un Plazas Vegas, de un Rito Alejo del Rio, de un Uribe Vélez.

Recientemente se lanzó una organización “internacional”, que parece una mofa al Internacionalismo Proletario, llamada “internacionalismo democrático” de la “fundación” “Centro de Pensamiento Primero Colombia”. Este aparato artificioso guía a las “Juventudes Demócratas de Colombia”, adoctrinándolas a través de la injuriosa y recalcitrante página “Periodismo sin Fronteras”. Al mejor estilo de Goebbels, ministro de propaganda Nazi, o al estilo de J.J. Rendón, gurú de la publicidad negra (cochina) que asesoró a Santos en su campaña por la presidencia, son los encargados de sustentar la violencia y la represión contra todo movimiento social y, recientemente, contra el movimiento estudiantil.

Estas formas de adoctrinamiento utilizadas por la insaciable Unidad Nacional, no tienen otro objetivo más que desdibujar toda iniciativa que se (re)piense una forma diferente de relacionarnos económica, política y culturalmente, vislumbrando más una postura a favor de la destrucción del planeta, de la muerte por inanición de miles de seres en el mundo, a favor de que millares de pobres tengan que vender no sólo su fuerza de trabajo sino sus órganos vitales, su sangre, su vida misma vuelta mercancía, demostrando inhumanamente que están en sintonía con la muerte en todas sus expresiones producida por el capitalismo.

Estas estrategias de manipulación mediática no sólo pretenden desinformar a la gente y mantenerla en el adoctrinamiento más sorprendente, sino que intentan ocultar el miedo que sienten al ver cómo un pueblo se cansa de tanto engaño y avanza en la construcción de una nueva nación; ese miedo motiva este brazo político de la extrema derecha y los hace comportarse como fieras. Una fiera que se siente arrinconada al ver en juego lo que se apropió, ataca, señala, estigmatiza y trata de volver enemigos comunes a todos los seres humanos diferentes. Muestra de ello es la desgastada estrategia uribista, que convierte a todo disidente en miembro de la “Farrr” como en otrora nombraba Uribe Vélez a una de las insurgencias del país, estrategia política que costó cientos de muertos en el país, en la cual hasta la Corte Suprema de Justicia, por cumplir su labor de defender la Constitución, salió señalada como terrorista.

Desde esta postura de estigmatización estos “periodistas” tratan de convertir lo evidente en suspicacia. Por ejemplo, al cuestionar la Mesa Amplia Nacional Estudiantil – MANE –, actual forma organizativa de los estudiantes en Colombia, pretendiendo vincularla con la insurgencia, se preguntan: “¿De dónde sacan la plata? ¿Quién los financia para movilizar a tantos estudiantes en el país?” Pues bien, aquí se evidencia en ellos una confusión y un sentimiento encontrado. La confusión que tienen y lo que no han podido entender es que esta es una generación diferente, diametralmente opuesta a algunas del pasado; hijos de los jóvenes del 60 y he aquí el núcleo del asunto, son NUESTROS PADRES los que nos apoyan, los que nos financian, pues somos la sangre joven que encarna el sueño viejo pero aún vigente. Además, nos financiamos con rifas, venta de alimentos, suvenires y la SOLIDARIDAD de sindicatos y corporaciones.

Esta es una generación que entendió que los verdaderos revolucionarios no se forman en la repetición o memorización de fragmentos, sino en la praxis, es decir, en el estudio y puesta en práctica de lo aprendido. Consecuentemente con esta confusión, se suma un sentimiento de dolor al ver que los estudiantes pueden movilizar igual o más personas, en muchas regiones del país, que sus marchas en contra de la insurgencia, sin toda la plata y logística que ellos invirtieron ni perifoneo en los grandes medios ni el apoyo de la empresa privada.

Y volvamos al accionar de estas ya nombras fieras. Cuando el arrinconamiento es insoportable rugen diciendo: Es que, según informe de inteligencia, el movimiento está infiltrado por la guerrilla. Pero nosotros también preguntamos: ¿no serán estos supuestos informes otra maniobra para estigmatizar y perseguir las expresiones estudiantiles? ¿Por qué estos “periodistas”, si así puede llamárseles, tienen y conocen estos supuestos informes de inteligencia? ¿Acaso estos informes por ser de inteligencia son de carácter privado? Vale en este punto recordar que informes de inteligencia fueron utilizados, en varias ocasiones, por los paramilitares para realizar masacres, esto nos lleva a preguntarnos si tales “periodistas” no son más bien el brazo político de los que actuaron en masacres como las de Santa Cruz, Mapiripán y la Macarena, y están preparando el terreno para una arremetida contra los estudiantes.

En todo caso, a todas sus suspicacias podemos responder con la consigna de la MANE: “Vamos es por un nuevo modelo”. Pero no se asusten. A diferencia de la clase dominante con su proyecto de muerte, no queremos que nadie muera, ni siquiera  la oligarquía más rancia y asesina; simplemente queremos que los ricos dejen de explotar al pueblo colombiano. En nuestra lucha, entendemos que la universidad es un eslabón más de la cadena por la construcción de una nueva y mejor sociedad.

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