Edición 69 - Enero 2012

Medicina occidental vs medicinas alternativas

0

La medicina occidental o alopática es la medicina científica común y cotidiana que enseña y se aprende en las universidades de nuestro país, América Latina, Estados Unidos, Europa y casi todo el mundo. Es la principal y monopólica medicina que más se práctica y aplica en el planeta. Y aunque esta medicina tiene siglos hay otras medicinas que son milenarias, como la medicina china o la hindú, que han hecho grandes aportes a un buen estado de salud físico y mental de millones de seres humanos.

El objetivo central de la medicina debería ser el de tratar de ayudar al bienestar individual y colectivo del ser humano; el de tratar de educar y formar al paciente en el autocuidado del cuerpo y de la mente y en la prevención de la enfermedad; además, cuando la enfermedad llegue, contribuir a su control por medio de un buen diagnóstico, un adecuado tratamiento y una excelente reahabilitación.

La mayoría de enfermedades no son curables sino que son controlables, pero para todas aquellas que tienen cura se debería ofrecer el tratamiento a todo ser humano que la padezca sin ninguna distinción ni discriminación. El excelente funcionamiento de un sistema de salud y el trato adecuado de los médicos no se reflejan en cantidad de enfermedades que traten y curen, sino en lo humano y lo social que sea el trato a ese paciente y a esa comunidad.

La medicina alopática, científico – técnica que tiene un gran soporte en el desarrollo tecnológico, no ha podido ofrecer a sus pacientes y a la sociedad que se debe una atención humanizada y una adecuada respuesta a los problemas de salud y enfermedad que la aquejan; y una de las principales trabas es su mercantilización, el negocio y la mercancía en que se ha convertido como una cosa lógica dentro del sistema capitalista donde se mueve; esto ha llevado a esta medicina a la ineficacia y a la deshumanización.
Los colectivos humanos han tenido que resolver sus problemas de salud y enfermedad desde las cavernas hasta hoy, y lo han hecho de muy variadas y efectivas formas, lo cual lo demuestra nuestra supervivencia en la tierra; además, lo han logrado con la medicina occidental y a pesar de ella, sobre y por encima de ella. Las medicinas que ahora se llaman alternativas en otros tiempos no lo eran, eran la única y válida opción; es más, hay millones de personas en la actualidad que aprovechan las medicinas alternativas y que tienen la medicina alopática como una alternativa más.
Aquí, cuando se habla de medicina alternativa, se está teniendo en cuenta: la bioenergética, la acupuntura, la botánica, la biológica, la homeopática, la masoterapia, la frutoterapia, orinoterapia, la psicoterapia, el psicoanálisis, etc. Estas son las posibles cualidades que se les adjudican:
· Trato humano y personalizado.
· Sin afanes, se toman su tiempo.
· No hay enfermedades sino enfermos.
· Tienen una tradición milenaria.
· Miran al ser humano como un todo.
· No hay mucho interés económico.
· Hay muchos médicos graduados en las universidades.
· No utilizan muchos químicos.
· Utilizan productos que si no te curan no te hacen daño.
· Son muy naturales y sanos.
· Hay más compromiso con el paciente.
Pero también sabemos que hay personas y médicos que son críticos y le encuentran a las medicinas alternativas varios problemas y deficiencias:
· Falta de rigor científico, no aplicación del método científico.
· Aprendices que no saben las técnicas como los antiguos maestros.
· Empirismo y charlatanería.
· Sus practicantes se han ido metalizando y mercantilizando.
· No funcionan para todos los pacientes y todos los casos.
· Se basan mucho en la fe y en el efecto placebo.
· No se separan e individualizan los principios activos de las plantas.
· No se sabe en muchas ocasiones qué fue lo que lo curó.

Todas las diferentes medicinas deberían actuar de forma complementaria para buscar el bienestar del ser humano. Querido paciente, asista a la medicina que considere le pueda servir más, que realmente le ayude a mejorar su estado de salud físico y mental, que le ayude a curar su dolor y a tener una vida más saludable y alegre; pero tenga mucho cuidado de no caer en manos de charlatanes y negociantes de la muerte, analice y piense bien antes de tomar las decisiones.

Hay que denunciar al tal “centro médico Los Olivos”, que funciona en Medellín y en varios municipios de Antioquia. Aunque puede que a algunos pacientes les haya servido, hay cientos a los que no les han resuelto su problema, y aunque no cobran la cita, todos los pacientes salen de ese antro capitalista con una fórmula de $400.000 a $ 500.000 que no la venden sino allá.

Tenemos que denunciar y luchar contra el sistema capitalista que en su afán de acumulación y avaricia ha convertido la medicina alopática occidental en un sucio y vil negocio; lo que ha traído grandes problemas para la atención en salud y la vida de los pacientes que pensamos que esa medicina nos puede ayudar pero su dinámica mercantilista no la deja funcionar bien. Eso también puede pasar, y está pasando, con las famosas medicinas alternativas, donde lo alternativo es un remoquete seductor para el negocio.

El día que escucharon la noticia de sus muertes

Previous article

Chávez destapa la Caja de Pandora

Next article
Login/Sign up