
La medicina occidental o alopática es la medicina científica común y cotidiana que enseña y se aprende en las universidades de nuestro país, América Latina, Estados Unidos, Europa y casi todo el mundo. Es la principal y monopólica medicina que más se práctica y aplica en el planeta. Y aunque esta medicina tiene siglos hay otras medicinas que son milenarias, como la medicina china o la hindú, que han hecho grandes aportes a un buen estado de salud físico y mental de millones de seres humanos.
El objetivo central de la medicina debería ser el de tratar de ayudar al bienestar individual y colectivo del ser humano; el de tratar de educar y formar al paciente en el autocuidado del cuerpo y de la mente y en la prevención de la enfermedad; además, cuando la enfermedad llegue, contribuir a su control por medio de un buen diagnóstico, un adecuado tratamiento y una excelente reahabilitación.
La mayoría de enfermedades no son curables sino que son controlables, pero para todas aquellas que tienen cura se debería ofrecer el tratamiento a todo ser humano que la padezca sin ninguna distinción ni discriminación. El excelente funcionamiento de un sistema de salud y el trato adecuado de los médicos no se reflejan en cantidad de enfermedades que traten y curen, sino en lo humano y lo social que sea el trato a ese paciente y a esa comunidad.
La medicina alopática, científico – técnica que tiene un gran soporte en el desarrollo tecnológico, no ha podido ofrecer a sus pacientes y a la sociedad que se debe una atención humanizada y una adecuada respuesta a los problemas de salud y enfermedad que la aquejan; y una de las principales trabas es su mercantilización, el negocio y la mercancía en que se ha convertido como una cosa lógica dentro del sistema capitalista donde se mueve; esto ha llevado a esta medicina a la ineficacia y a la deshumanización.
Los colectivos humanos han tenido que resolver sus problemas de salud y enfermedad desde las cavernas hasta hoy, y lo han hecho de muy variadas y efectivas formas, lo cual lo demuestra nuestra supervivencia en la tierra; además, lo han logrado con la medicina occidental y a pesar de ella, sobre y por encima de ella. Las medicinas que ahora se llaman alternativas en otros tiempos no lo eran, eran la única y válida opción; es más, hay millones de personas en la actualidad que aprovechan las medicinas alternativas y que tienen la medicina alopática como una alternativa más.
Aquí, cuando se habla de medicina alternativa, se está teniendo en cuenta: la bioenergética, la acupuntura, la botánica, la biológica, la homeopática, la masoterapia, la frutoterapia, orinoterapia, la psicoterapia, el psicoanálisis, etc. Estas son las posibles cualidades que se les adjudican:
· Trato humano y personalizado.
· Sin afanes, se toman su tiempo.
· No hay enfermedades sino enfermos.
· Tienen una tradición milenaria.
· Miran al ser humano como un todo.
· No hay mucho interés económico.
· Hay muchos médicos graduados en las universidades.
· No utilizan muchos químicos.
· Utilizan productos que si no te curan no te hacen daño.
· Son muy naturales y sanos.
· Hay más compromiso con el paciente.
Pero también sabemos que hay personas y médicos que son críticos y le encuentran a las medicinas alternativas varios problemas y deficiencias:
· Falta de rigor científico, no aplicación del método científico.
· Aprendices que no saben las técnicas como los antiguos maestros.
· Empirismo y charlatanería.
· Sus practicantes se han ido metalizando y mercantilizando.
· No funcionan para todos los pacientes y todos los casos.
· Se basan mucho en la fe y en el efecto placebo.
· No se separan e individualizan los principios activos de las plantas.
· No se sabe en muchas ocasiones qué fue lo que lo curó.
Todas las diferentes medicinas deberían actuar de forma complementaria para buscar el bienestar del ser humano. Querido paciente, asista a la medicina que considere le pueda servir más, que realmente le ayude a mejorar su estado de salud físico y mental, que le ayude a curar su dolor y a tener una vida más saludable y alegre; pero tenga mucho cuidado de no caer en manos de charlatanes y negociantes de la muerte, analice y piense bien antes de tomar las decisiones.
Hay que denunciar al tal “centro médico Los Olivos”, que funciona en Medellín y en varios municipios de Antioquia. Aunque puede que a algunos pacientes les haya servido, hay cientos a los que no les han resuelto su problema, y aunque no cobran la cita, todos los pacientes salen de ese antro capitalista con una fórmula de $400.000 a $ 500.000 que no la venden sino allá.
Tenemos que denunciar y luchar contra el sistema capitalista que en su afán de acumulación y avaricia ha convertido la medicina alopática occidental en un sucio y vil negocio; lo que ha traído grandes problemas para la atención en salud y la vida de los pacientes que pensamos que esa medicina nos puede ayudar pero su dinámica mercantilista no la deja funcionar bien. Eso también puede pasar, y está pasando, con las famosas medicinas alternativas, donde lo alternativo es un remoquete seductor para el negocio.