El presidente de Asocaña, Luis Fernando Londoño, manifiestó hace poco en la revista Dinero que el país ha ganado con la mezcla de alcohol carburante en los vehículos, que hoy se usa una mezcla del 22%, pero para el 2010 se espera llegar a un porcentaje del 50%, como acontece en otros países que han flexibilizado su parque automotor. Según Londoño, con esta mezcla se contribuye de manera efectiva y rápida a la disminución de los impactos ambientales, pues cada hectárea de caña libera 40 toneladas de oxigeno y a su vez elimina 60 toneladas de CO2. Esta es, según el presidente de Asocaña, la forma como el sector se prepara para asumir su responsabilidad social, lo cual demanda mayor cantidad de caña cultivada y transformada en el menor tiempo posible. Pero ello implica también la mecanización del corte, con las consecuencias nefastas para los trabajadores del sector, lo que sí no menciona Londoño.
Efectivamente, en la actualidad entre las 5 destilerías de bioetanol o agrocombustibles: Incauca, Providencia, Manuelita, Mayagüez y Risaralda producen 1.050.000 litros al día. Debemos además tener en cuenta que las primeras de estas destilerías son de propiedad del grupo empresarial Ardila Lulle – Incauca y Providencia -, a quien el gobierno le ha entregado subsidios económicos para modernizar y transformar la infraestructura de sus ingenios y muy particularmente la de Incauca, que es el ingenio más grande de la región.
El sector azucarero colombiano, uno de los más productivos del mundo en virtud a la zona geográfica que ocupa, de mayor fertilidad y recurso hídrico, se nutre de corrientes naturales de agua que desembocan en la cuenca del río Cauca, el segundo de mayor importancia en el país. Por ello es apenas entendible que toda la biotecnología y el macroproyecto empresarial de la caña de azúcar, o mejor de los combustibles naturales o no fósiles, lo hayan dirigido estratégicamente a este renglón de la economía con el ánimo de diversificar la producción de azucares, mieles y otros.
Pero el redireccionamiento de la producción de caña como materia prima para biocombustibles, sector de mayor rendimiento monetario para una minoría, modifica la estructura agroalimentaria y pone en riesgo precisamente la soberanía alimentaria del país. Sin embargo, dadas las actuales condiciones ambientes del planeta, los cañeros tergiversan la información a su amaño e interés anteponiendo el tema ambiental para no generar resistencia en el grueso de la población frente a sus verdaderas motivaciones. De esta manera presentan un discurso de preservación de la biodiversidad y los recursos naturales, justificado desde la eliminación paulatina de las emisiones de CO2 y la colaboración para reducir la degradación de la capa de ozono.
¡Que imponente presentación de los empresarios! Pero. ¿Cuándo en la historia empresarial del mundo a estos personajes les ha interesado el tema medio ambiental? Nunca. Lo que ellos observan es la manera más cínica de burlar a la sociedad, a las organizaciones defensoras del medio ambiente, con la colaboración de un gobierno o gobiernos que aspiran a continuar con su proyecto hegemónico y les confieren todas las dádivas posibles en pos de acrecentar mutuamente sus dividendos. Casos puntuales como la financiación de los candidatos a los diversos puestos de elección popular para luego cobrar con políticas gubernamentales para la protección e incremento desmesurado de sus riquezas. La flexibilización laboral que so pretexto de aumentar las fuentes de empleo lo que hizo fue desnaturalizar el empleo mismo, eliminó la estabilidad laboral y liberó de la carga prestacional a los empresarios. La ley 100/93 que le entregó el servicio esencial de la salud y la protección social al capital privado. La priorización de los monocultivos en las zonas más fértiles del país para unos pocos a cambio del desplazamiento de miles de campesinos y comunidades étnicas. La privatización de Ecopetrol y ahora de Emsirva, Emcali y la Univalle en nuestra región, que serán objeto de un futuro análisis.
¿Por qué el sector empresarial de la caña de azúcar no habla del potencial de mano de obra que han venido desechando y marginando de unas condiciones de vida y trabajo digno gracias a las reformas laboral y pensional con sus políticas de flexibilización, que terminaron tercerizando a 215.000 trabajadores y trabajadoras en este solo renglón cañicultor? ¿Por qué no se refieren a los impactos ecológicos que le ocasionan al suelo y subsuelo con el cultivo permanente de la caña de azúcar, dado que el cultivo de caña, por su elevado potencial de absorción de agua, degrada el suelo y lo va esterilizando de manera paulatina? De ahí la importancia del recurso hídrico. ¿Por qué no hablan de las enormes sumas que evaden en impuestos en todos y cada uno de los entes territoriales en donde estas empresas hacen presencia? Por ejemplo, con las vías o caminos internos en los cañaduzales que les permite evadir el pago de peajes, las excepciones arancelarias que ellos han motivado con la anuencia de ediles, diputados y gobernantes.
Ni qué hablar del olvido y la marginalidad a la que han sometido a todas estas poblaciones. Los municipios de su influencia son clasificados por Planeación Nacional como estrato 3, 4 y 5, con déficit descomunal en infraestructura de servicios públicos, en vivienda, con altos índices de analfabetismo en adultos, saneamiento básico, entre otros.
Generación tras generación, hombres y mujeres de la región durante más de 200 años les han servido fielmente a los terratenientes y cañicultores con su mano de obra, el sudor que se desprende día a día, jornal por jornal, en los cañaduzales; corteros que han sufrido lesiones severas e incluso fatales a causa de esta actividad, la única que les impone el gremio amargo y agrio de la caña de azúcar. Compañeros que deben soportar cambios abruptos de temperatura – frío, calor, lluvia, inclemente sol – solo para poder conseguir algo de dinero para llevar un mendrugo de pan a su humilde casa en donde los esperan sus esposa y tres o más hijos menores de edad.
Ahora que están viendo cómo sus “esclavos” – porque ese es el término más indicado para referirse a todos los trabajadores de campo y cosecha que laboran en este sector- se están despertando de su ignorancia y han salido valerosamente a reclamar sus más que justas reivindicaciones, ahora sobre este ejército de tercerizados por vía de las cooperativas de trabajo asociado – CTA’s, levantan sobre ellos una nueva amenaza, pues esa es la cara oculta del discurso medio ambiental, que a los empresarios de la caña les da vergüenza afrontar de cara a la comunidad: la mecanización del corte de caña, que culminará con el incremento del índice de desempleo en la región en aproximadamente unos 8.000 puestos de trabajo, pues cada máquina desplaza 80 hombres por hectárea cortada. Y es que este modelo industrial corta y apila la caña, las máquinas alzadoras las ubican en el transporte – tren cañero- y éste la lleva al ingenio, así se elimina el corte manual y otras funciones de los trabajadores.
Y de esto no hablan públicamente los Ardila Lulle, Sarmiento, Eder, Cabal, Caicedo, o sus intermediarios en los medios masivos de desinformación, Caracol, RCN, El País, Tele Pacífico, incluso la revista Dinero, que puso en discusión este tema. Solo acotan que, so pretexto del calentamiento global y los altos índices de contaminación, ellos – los empresarios del azúcar – en una loable acción medio ambiental y humanista estiman triplicar los factores de cultivo y producción de azucares, mieles, papel y obviamente el alcohol carburante, éste último el verdadero y único interés que pretenden. Tampoco mencionan que para llegar a su noble objetivo – 32 millones de litros de etanol o agro combustible al mes – deberán implementar a fondo la mecanización del corte, que es la verdad oculta de todos esos sermones y golpes de pecho, previos a la semana santa. Expiando culpas por adelantado y cobrando en dólares sus ganancias.
Al país han ingresado en total unas sesenta (60) máquinas cortadoras de caña, cuya propiedad los empresarios de la caña la colocan a nombre de terceros – o como ellos los han calificado, proveedores- para liberarse de la verdadera responsabilidad social y de las cargas impositivas. Estos terceros fingen “alquilar” la maquinaria para poder acometer su labor. Justamente estas empresas de fachada han venido haciéndole modificaciones técnico mecánicas a las cortadoras por la diversidad de suelos que existen en la región, y con las que esperan cortar el mayor volumen de caña en el menor tiempo posible y con la mayor rentabilidad del caso.
No nos dejemos llevar por las apariencias, los enemigos del pueblo siempre colocan una cara amable para poder asestar los golpes más duros y fulminantes a la clase popular, se valen de cualquier medio para su beneficio personal, familiar o, como en el presente caso, de gremio. Se apalancan en el aparato represor del régimen, llámese éste fuerza pública o judicial, para reprimir brotes de exigencias y resistencias, macartizan y judicializan a los líderes con el ánimo de generar escarmiento en la multitud y poder controlar a las masas, amenazan, asesinan y desaparecen utilizando al paramilitarismo, “Águilas Negras”, que hacen presencia en la región y a las que financian a cambio de tranquilidad para sus inversiones.
Finalmente, la respuesta de los trabajadores y sus familiares debe ser igual de contundente: continuar con los procesos organizativos por ingenios y barrios o municipios, en aras de nivelar la correlación de fuerzas, sensibilizar al resto de la población sobre la farsa montada por los ingenios, exigir a los gobernantes locales verdaderas obras de infraestructura que posibiliten vivir con dignidad en sus localidades, politizarse al interior del movimiento sindical y salir nuevamente de manera masiva y decidida a confrontar al modelo opresor de la mano y bajo la conducción de Sinaltrainal, Sinalcorteros, Sintraicañazucol y naturalmente de la CUT – Subdirectiva Valle del Cauca.