
Vereda La Esperanza, Resguardo Indígena de Jambaló, Territorio ancestral del Pueblo Nasa, Colombia. En esta región del Norte del departamento del Cauca ha existido históricamente un proceso de constante intervención desde lo económico, lo político, lo legislativo y lo militar que coloca en riesgo la existencia de los pueblos originarios y viola el derecho a la libre autodeterminación, al gobierno propio y al proceso comunitario. Por eso, las comunidades indígenas que habitan el territorio en este contexto de agresión, organizadas en la ACIN (Asociación de Cabildos Indígenas del Norte), se declararon a partir del 26 de febrero de 2009 en Emergencia Territorial y Humanitaria.
La declaración se dio en el marco de la Asamblea Permanente del Cabildo Indígena de Jambaló, “debido a la desestabilización del orden público dentro del territorio ancestral en el Resguardo y el Municipio, por la presencia de cocinas para extraer la base de la hoja de coca, material bélico, laboratorios para el procesamiento de alcaloides y actores armados de derecha e izquierda en sus comunidades”.
A partir del 29 de Febrero del 2009 las autoridades indígenas TUTHENAS, NASA KIWE TEGNAS (guardia indígena), cabildantes, comuneros y comuneras, y la comunidad en general suspendieron todas las actividades cotidianas para entrar en una Minga de ejercicios autonómicos en el territorio, para asegurar el cumplimiento de la Resolución tomada en la asamblea en contra del Plan de Muerte y en defensa de las comunidades que milenariamente han conformado el territorio, quienes antes de ser colombianos eran ya pueblos indígenas con una cosmovisión y un plan de vida propios.
La amenaza del modelo económico
Esta cosmovisión y plan de vida se sustentan, para el Pueblo Nasa, en la armonía, el equilibrio y el respeto a la madre naturaleza, así como entre la familia y la comunidad. Estos principios se encuentran amenazados por el modelo económico de desarrollo destructivo (sistema capitalista) y las políticas estatales, que introdujeron el problema del despoblamiento, la pobreza, la guerra, el narcotráfico, etc. en la vida de las comunidades. La presencia de grupos armados (guerrilla, ejército, paramilitares y ejércitos privados del narcotráfico) afectan la armonía y el equilibrio del pueblo Nasa porque:
1. Ponen en riesgo la vida al convertir el territorio en un campo de confrontación y de almacenamiento de material bélico.
2. El cultivo de coca para la producción de alcaloides esta desplazando los cultivos de pancoger (maíz, fríjol, yuca, papa, plátano, etc.), que dan la seguridad alimentaria a las comunidades. El negocio del procesamiento de la hoja de coca ha permeado a las comunidades de los valores propios del narcotráfico y ha contaminado las fuentes de agua y el ambiente.
3. La implementación del Plan Colombia II, mediante la militarización y las fumigaciones, atenta contra la vida de las comunidades, la salud, la seguridad alimentaria y la biodiversidad.
4. La reproducción del plan de vida propio está en riesgo debido al reclutamiento de los jóvenes para hacer parte en uno u otro bando de la guerra y por la introducción del ritmo de vida acelerado del consumismo, que aleja a las comunidades de su conciencia ancestral, la relación de amor con la tierra y el respeto por la vida.
El gobierno de las autoridades tradicionales de los pueblos indígenas, que ha resistido durante mas de 516 años al modelo de destrucción, está legitimado por las comunidades que lo han nombrado para ejercer el control y mantener la unidad y la autonomía del territorio. Además, están amparados constitucionalmente por leyes que les reconocen y les garantizan el derecho al control y al desarrollo autónomo del territorio y las comunidades (la ley de origen, ley 21 de 1991, ley 89 de 1890, artículos 246 y 330 de la constitución nacional), lo que está respaldado por la Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, adoptada por el II Congreso de la CXHAB WALA KIWE, que se desarrolló en Tacueyó entre el 23 y 27 de Febrero del 2009.
Sin embargo, los que agencian y financian el Plan de Muerte, entre quienes están las Multinacionales (como LA KEDAHDA,), los bancos, los gobiernos, los ejércitos, los paramilitares, los carteles, las guerrillas y sectores e individuos de la sociedad en general, la han desobedecido e irrespetado sistemáticamente, a través de diferentes mecanismos, donde la violencia ha sido protagonista, el mandato de las comunidades. Los actores de la guerra han sembrado el territorio de muerte, la lógica militar y del poder económico se metió a las cocinas llenando de bombas y químicos la cotidianidad de los niños, las niñas, los jóvenes, las mujeres, los hombres, los mayores, las quebradas, los bosques, las montañas, los cultivos, las amistades, la vida.
El plan de limpieza
A partir del lunes 2 de Marzo las comunidades de la zona baja, media y alta del Resguardo de Jambaló, acompañadas por comuneros, guardias y autoridades de los demás Resguardos de la Zona Norte del Cauca, se levantaron en Minga de limpieza y armonización del territorio para ejercer la autonomía del Pueblo Nasa mediante once comisiones de verificación y limpieza.
Después del plazo dado a los actores armados para desalojar voluntariamente el territorio y a los dueños de cocinas para desmontarlas, atendiendo al mandato que se han dado en reiteradas resoluciones, de controlar el territorio y defender la autonomía, las once comisiones iniciaron el recorrido y la exploración de las veredas: Loma Gruesa, La Esperanza, Vitoyo, Loma Redonda, entre otras. Recogieron el material bélico y de laboratorios que encontraron, y transportaron estos objetos extraños a la comunidad hasta la cancha de la vereda La Esperanza, donde la asamblea decidió que estos materiales, por servir solo para que gente mate gente, serían destruidos por la comunidad a la luz del consejo de los mayores y con el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo, Organizaciones de Derechos Humanos y medios de comunicación.
El Cabildo Indígena de Jambaló determinó, a través de la resolución 003, de Marzo 7 de 2009, desvanecer los objetos extraños decomisados durante la Minga de Emergencia Territorial y Humanitaria en el proceso de limpieza del territorio en el Resguardo. Para el Pueblo Nasa, en la naturaleza existen las fuerzas positivas y negativas, las cuales se deben mantener en equilibrio para garantizar la armonía y la convivencia de los seres; por lo tanto las autoridades espirituales aconsejaron ubicar un sitio especial para depositar el sucio o fuerza negativa que daña y pone en alto riesgo la vida de la comunidad y demás seres.
Las comunidades han insistido en aclararle a los actores armados y a la sociedad en general que esta Minga no es contra ningún actor en particular de izquierda o derecha sino en defensa de la vida, por la posibilidad de seguir existiendo como pueblo y la autonomía en el territorio. Este ejercicio pacífico, sustentado en el diálogo y la fuerza comunitaria, busca abrir caminos hacia la paz, visualizando las políticas y el pensamiento de los pueblos indígenas como alternativas fundamentales para la resolución del conflicto social, económico, cultural, político y armado en el país.
Esto significa que la Nación Nasa, orientada por el encuentro horizontal de las ideas en la asamblea y por la experiencia de los mayores, acompañadas por los espíritus de la naturaleza y teniendo fresco en la memoria el mandato que se han dado, están peleando por controlar el territorio que les pertenece y han manifestado que lo seguirán defendiendo hasta recuperarlo para desarrollarse plenamente dentro de sus planes de vida en armonía y equilibrio.
La Minga Comunitaria en defensa del territorio, la vida y la autonomía de los pueblos indígenas apenas empieza. Las comunidades indígenas continuarán caminando la palabra común para darle vida en la acción colectiva y solidaria que reafirma la voluntad popular. La Minga es de pensamiento, de acción, de fiesta, de palabra. En la Minga asuntos como el narcotráfico, la guerra, la pobreza, el territorio, el agua, la salud, la alimentación, las multinacionales, el gobierno, la cultura, el desplazamiento, o la educación son asuntos de todas las comunidades y grupos sociales que tejen la sociedad: indígenas, campesinos, grupos barriales, estudiantiles, afrocolombianos, de mujeres, de jóvenes, etc.
En este sentido, como colectivos acompañantes del proceso hacemos un llamado a la solidaridad activa con las comunidades en resistencia, convocamos a estar pendientes de lo que suceda en los territorios del CXHAB WALA KIWE (territorio nasa del norte), a acompañar la Minga y a reflexionar y actuar sobre la relación de interdependencia entre la situación de vida de los pueblos indígenas, campesinos y comunidades afrodescendientes, con el modelo de vida que sostenemos en las ciudades. Hacemos eco de la necesidad de continuar caminando la palabra de la Minga Indígena y Popular con los movimientos sociales y sectores populares por el tejido colectivo de los pueblos de un mundo que armonice con la Madre Tierra.