Edición 68 - Noviembre 2011

Manizales: una ciudad ahogada en un vaso sin agua

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Manizales, capital del departamento de Caldas, la ciudad del alma que respira durante todo el año alta cultura por medio de múltiples festivales de teatro, de música y de las primeras ferias de América y una amplia dinámica universitaria y juvenil, recientemente fue catalogada como la capital mundial del Agua (alcaldiamanizales.gov.co) debido a su enorme riqueza en fuentes hídricas y por los indicadores de gestión de la empresa de acueducto, Aguas de Manizales S.A. E.S.P. Hace unos meses, aprovechando esta condición, la Alcaldía de Manizales inició una campaña y una serie de políticas educativas, económicas y comerciales orientadas a consolidar la ciudad como la capital de la biotecnología (II Congreso Iberoamericano de Biotecnología y Biodiversidad, Manizales 2011). Aun así, la emergencia padecida en las últimas dos semanas del mes de octubre en las que se suspendió el servicio de agua en toda la ciudad, debido a un deslizamiento que afectó parte de la tubería principal de abastecimiento, devela una serie de situaciones irregulares y de incompetencia de la administración municipal.

 

Esto también permiten entrever cual es el talante del manizaleño que ante una situación de emergencia, de crisis y colapso apela a la pasividad, la “buena cultura” y la “buena educación” para disimular y aparentar una situación que traspasó los límites de la tolerancia, y en las que sus líderes políticos, pretendiendo sacar el mayor rendimiento político, acentuaron el maltrato, la mentira y la indignidad. Manizales está entre la incompetencia de una clase política dirigente y una cultura marcada por la indiferencia, la resignación y la pasividad.

La gota que no rebasó la copa
El pasado 19 de octubre un deslizamiento de tierra de cerca de 300.000 metros cúbicos (Corpocaldas) en la parte alta de la ciudad se llevó a su paso parte de la tubería central de la planta de tratamiento Luis Prieto, principal abastecedora de la ciudad, dejando en consecuencia a más de 390.000 habitantes sin el recurso hídrico de manera indefinida. La segunda planta de tratamiento, la Planta Niza, segunda opción de abastecimiento y solución para desarrollar planes de contingencia, se encuentra fuera de servicio hace más de un año. Por esto se vio la incapacidad de repuesta de la administración y la empresa Aguas de Manizales S.A. E.S.P., debido a la falta de prevención y de atención, y la incapacidad de diseñar un plan de respuesta frente a cualquier contingencia.

La administración municipal, en cabeza de Juan Manuel Llano, en los últimos meses recibió recursos del gobierno nacional a través del programa de asistencia Colombia Humanitaria (Aguas de Manizales) para evitar y mitigar la serie de impactos derivados del fuerte invierno que azota la cuidad y la región en este periodo del año. Sin embargo, la situación de vulnerabilidad frente a los estragos del invierno no se mejoró. Por el contrario, desde comienzos de este año, en distintas instancias se advertía la posible emergencia sanitaria por la que podría pasar Manizales si sus autoridades no atendían el problema. En una columna de opinión en el único diario local a comienzos de este año, se anunció que la ciudad estaba amenazada, “razón por la cual se requiere urgentemente que se ejecuten las obras de tratamiento y manejo de los taludes que están presentando inestabilidad… para evitar posibles contingencias que se nos lleguen a presentar en el momento en que falle la conducción que viene desde la planta Luis Prieto Gómez” (La Patria 14 de Febrero de 2011).

Posteriormente, en un informe de la Corporación Autónoma Ambiental de Caldas, Corpocaldas, se advirtió “la necesidad de trasladar un tramo de la tubería del acueducto Luis Prieto debido a los constantes deslizamientos” (La Patria 30 de octubre de 2011). Y por si fuera poco, el mismo día del desastre en un comité local de prevención en el que asistieron miembros de Corpocaldas, secretarios de la Alcaldía y el gerente de Aguas de Manizales S.A. E.S.P se llamó la atención por la posible afectación de la planta en mención, ante lo cual el gerente del acueducto manifestó que “la empresa disponía de planes de  contingencia ante una eventual afectación de la planta, y que no advertía un riesgo inminente por el momento” (La Patria 30 de octubre de 2011).

Como se puede observar, es clara la incompetencia y la negligencia por parte de Aguas de Manizales S.A. E.S.P. y la Alcaldía Municipal para atender una tragedia anunciada. Por el contrario, optaron por destinar gran parte de los recursos generados para realizar inversiones en la empresa Aguas de Tumbes en Perú y extender así su portafolio de servicios. De esta manera la emergencia sanitaria que vivió la cuidad por 20 días no fue sólo por la crisis invernal, sino que se acentuó y adquirió dichas dimensiones debido a la incapacidad y torpeza de Juan Manuel Llano, Alcalde de la Ciudad, y de Álvaro Andrés Franco, gerente de Aguas de Manizales S.A. E.S.P. quienes adoptaron una política de corte neoliberal, orientada a incrementar sus recursos y extender su mercado poniendo en juego el bienestar y las garantías sociales de los manizaleños.

El resultado de esta apuesta de la administración municipal por incrementar el alcance y los indicadores económicos de Aguas de Manizales S.A. E.S.P. ha sido desastroso. Sólo en el plano económico las pérdidas son millonarias, el comercio formal e informal, las entidades bancarias, el transporte público, las instituciones administrativas, educativas y de salud etc., funcionaron a media marcha. A la 1 de la tarde gran parte de los establecimientos cerraban sus puertas para que sus funcionarios y empleados tuviesen tiempo de ir a casa y recoger unos litros de agua que garantizaran su sobrevivencia. Muchos otros, zapaterías, jardines, restaurantes, ni siquiera se molestaron en abrir.

FENALCO y la Cámara de Comercio de Manizales han solicitado compensaciones y créditos para suplir la crisis generada. De igual modo la Corporación Cívica de Caldas exigió la renuncia del actual mandatario municipal argumentando que “el suministro de agua potable es una de las prioridades para cualquier jefe de gobierno. El no haber ejecutado la reparación de la conducción de la planta Niza en forma oportuna y desatender las alertas ambientales ha puesto en riesgo la seguridad, la salubridad y desarrollo económico de la ciudad. Por lo expuesto, consideramos fundamental que asuma las mínimas responsabilidades políticas frente a la ciudadanía, renunciando al cargo de Alcalde”. (La Patria 4 de Noviembre de 2011)

La alteración de la vida administrativa y la dinámica económica efectivamente repercutió en toda la dimensión social en su conjunto, pues es allí donde se expresa de manera clara la falta de un recurso fundamental para la vida. Sin agua, se descompuso la vida normal de los manizaleños que se vieron obligados a cambiar su actividad cotidiana para hacer sendas filas en las esquinas de los barrios recogiendo agua para el sanitario, la cocina y los alimentos. En muchos barrios periféricos, madres, ancianos y niños agolpados con su balde, su bolsa o su olla en las fuentes naturales, nacimientos de aguas subterráneas y cualquier otro lugar donde brotara el agua, que en muchas ocasiones era contaminada y portadora de sustancias como la cadaverina (La patria 27 de octubre de 2011).

Los casos de enfermedades gastrointestinales y de diarreas en estos últimos días han aumentado considerablemente en la ciudad. Trabajadores en construcción, obreros, comerciantes e incluso profesores universitarios han perdido su trabajo debido a la crisis. La  Universidad de Caldas, argumentando la crisis sanitaria decidió suspender contratos a más de 400 docentes ocasionales. El éxodo masivo de manizaleños a otros lugares cercanos mientras se solucionaba la emergencia complementó un panorama gris, desolador y de impotencia en una ciudad que se autodenomina por sus autoridades como la capital mundial del agua. ¿Qué más nos espera a los habitantes de esta ciudad tan prestigiosa y honrosa a nivel nacional?

Con el transcurrir de los días, la escasez mayor de agua y la improvisación en su distribución por parte de carro tanques, fue generando una serie de cuestionamientos a la administración municipal, que se vieron expresados en motines, bloqueos esporádicos en barrios periféricos y plantones que pudieron alterar el orden público y político de la ciudad, anotando que esta crisis se produjo en medio de las elecciones regionales. Sin embargo, el impacto político que esta emergencia tuvo en los resultados electorales fue bien distinto al que gran parte de la población en el país y en la región esperaba.

El agua y el juego político
Con el pasar de los días en una ciudad sin agua, los ánimos fueron alterándose y los mítines en las instalaciones de la Alcaldía Municipal aumentando, dejando entrever que los resultados electorales de los comicios del 30 de octubre resultarían influenciados por dicha crisis. Esto, teniendo en cuenta que no sólo se dio a conocer a la opinión pública la incompetencia y la negligencia de la administración municipal, sino además una serie de pronunciamientos del mismo Alcalde Llano en los que se comprometió a solucionar la crisis, primero el domingo 23 de octubre, luego el jueves 27 y posteriormente el domingo 30 de octubre. Afirmaciones y compromisos públicos que resultaron ser falsos. Empezando la segunda semana de noviembre el servicio del agua potable aun no se ha normalizado. ¿Quién miente?, ¿A quién le favorecía mantener un compromiso público del restablecimiento del agua antes del 30 de octubre?

Efectivamente el debate y la disputa electoral entre candidatos a la Alcaldía y el Concejo Municipal de Manizales estuvieron transversalizados en las dos últimas semanas de elecciones por esta emergencia. Tres de los cuatro candidatos a la Alcaldía, coincidieron, unos con mayor intensidad que otros, en que la crisis se debía a la incompetencia de la administración municipal. Incluso varios de ellos pretendieron “capitalizar electoralmente” la situación de emergencia y de crisis, distribuyendo agua embotellada con calcomanías y publicidad política. En la Gobernación de Caldas asignaron carro tanques a distintos candidatos del concejo para llegar de manera interesada a los barrios como “salvadores” con el preciado líquido.

Entre tanto el candidato más opcionado, Jorge Eduardo Rojas, alfil de la actual administración, se abstuvo de asistir a debates públicos y de atender a los medios de comunicación, cuidándose de ser objeto de cuestionamientos y en consecuencia de pérdida de popularidad. Nuevamente, como ha sucedido en el país desde la década de 1980, el proselitismo político y las campañas se realizaron aprovechando y jugando con las necesidades de la población, además de mercados, tejas y cemento, en este contexto se le sumó la repartición de agua para ganar votos.

Ante la precaria situación sanitaria, el desespero social, la indignación, la insistencia de campañas políticas sin escrúpulos, la sociedad manizaleña sacó de lo más hondo de su ser y de su “buena educación” lo más vergonzoso, decidiendo en las urnas mantener y continuar el orden político, social y económico con la elección del candidato afiliado al Partido de la U y al partido conservador. Es decir, que en una situación marcada por una ciudad colapsada, sin agua, sin comercio y paralizada, la población respondió en su mayoría votando cumplidamente en las urnas, reeligiendo la maquinaria gobernante de la administración y a su vez fortaleciendo la Unidad Nacional en el Concejo Municipal. Como alcalde se eligió a una persona que expresa la continuación de la incompetencia, la incapacidad y el desarrollo de megaproyectos que han sumergido a la ciudad en un brutal endeudamiento, aumentando el costo de vida, los indicadores de desempleo, subempleo y de la pobreza.

La apelación a la buena educación
Manizales, tradicionalmente reconocida como la ciudad universitaria en donde el conocimiento, la buena educación y las buenas costumbres la identifican, no se conmovió ni estremeció frente a una crisis y emergencia provocada por la  ineficiencia de sus dirigentes. Al maltrato de la  dignidad se respondió con pasividad apelando al

carácter civilizado, educado y culto del ser manizaleño. “No podemos dejarnos vencer por la ignorancia y la impaciencia, demostrémosle al país que podemos salir de esta emergencia tan lamentable y que guardamos esa raza berraca. Demostremos que seguimos siendo la ciudad culta que hemos sido”, fue el testimonio de un manizalita en un medio local (La Patria 26 de Octubre de 2011).

A esta idea identitaria basada en el coraje, la raza y la buena cultura también apeló con éxito la clase política de la ciudad y la región conformada por tradicionales y conservadoras familias como los Barco, Yepes, Tapasco, Lizcano, Zuluaga Escobar y Gutiérrez, consiguiendo con ello el mantenimiento y la consolidación de su poder en la administración municipal. Manizales se ahoga en un vaso sin agua, con una sociedad que con claras pretensiones esnobistas se justifica en la “buena cultura” y hasta los buenos modales para sumergirse en la indiferencia, una sociedad convencional que confunde la tolerancia con la indiferencia; la decencia con la sumisión, la reflexión con la resignación; el crecimiento económico con el desarrollo social; la buena gestión con la incompetencia, la ineficiencia y la mentira.

Los comicios regionales terminaron, pero la emergencia por el agua no, incluso se ha agravado de forma exponencial con el recrudecimiento del invierno. El sábado 5 de noviembre un deslizamiento de tierra, en el centro de la ciudad, provocado por el rompimiento de un tubo del acueducto debido a la alta presión del agua, ha dejado más de 48 personas muertas y centenares de damnificados (Noticias Uno). ¿Cuál será entonces la gota que rebase la copa en la ciudad de Manizales? Aún así las posibilidades de cambio y de trasformación en una ciudad conservadora no se agotan, ni se secan en medio de este gris panorama y sin agua. La acción de los comités de usuarios o la abstención superior al 50% en las elecciones pasadas en Manizales o el 29.87% de la sumatoria de los votos no marcados, blancos y nulos frente al 30% del alcalde elegido, dan cuenta del avance de las organizaciones sociales a la vez que crece el descontento y la deslegitimación de los partidos y élites políticas tradicionales.

 

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