Edición 43 - Agosto 2009

Música, resistencia y memoria: Los Prisioneros

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Una canción es un libro chiquito, muy corto y además cantado. Con ella uno tiene la ventaja de saber quién la interpreta y a veces quién la compone. En ese sentido la música no solo es armonía, ritmo y esas cosas que los músicos expertos sabrán explicar muy bien, sino que la música también es texto; la música, como todo, habla del momento en que fue creada, del pensamiento de su autor, de la ciudad y sociedad donde ha sido creada. De esto hay tantos ejemplos como canciones escritas. Esta vez tomaremos un ejemplo que tiene que ver un país, dos momentos y muchos personajes: Chile, la dictadura militar y Los Prisioneros.

 

 En Chile se da el golpe de estado militar en septiembre de 1973; este no solo fue la masacre de todo el pueblo y su presidente, Salvador Allende, no sólo sirvió para frenar el avance de la izquierda y los sectores populares, sino que, sobre todo, la dictadura sirvió para la implementación del modelo neoliberal en Latinoamérica, como profundización del capitalismo y las contradicciones existentes en cada país.

A inicios de la década del 80, los movimientos sociales y populares estaban reorganizándose y volviendo a las calles, a la expresión de inconformidad con la dictadura. En medio de esta recomposición, los estudiantes de secundaria comenzaron a organizar de nuevo federaciones estudiantiles, organización y actividades, incluso toma de liceos públicos, todo en medio de la dictadura. La represión fue durísima, la lucha se abría de nuevo. En este contexto nace un grupo musical de jóvenes de secundaria, un grupo de rock que se llamará para la historia “Los Prisioneros”.

Los Prisioneros nos van a  mostrar ese Chile que, después de 10 años de dictadura, ha desarrollado todas las reformas para la implementación del neoliberalismo. Así, sus canciones nos muestran el Chile de ellos- de los marginados y excluidos -, desde los obreros, la cultura, los jóvenes, etc. “Están paradas esperando a las manos que decidan hacer andar… cuando vino la miseria los echaron, les dijeron que no vuelvan más, los obreros no se fueron, se escondieron, merodean por nuestra ciudad…” ¿Cómo entender esta canción si no como la descripción del cierre de tantas industrias, el despido de los obreros que sin trabajo y sin otra opción se quedan en la ciudad como desempleados tratando de sobrevivir?

Luego dicen en otra canción: “Únanse al baile de los que sobran, nadie los va a echar de más, nadie los quiso ayudar de verdad…”, en referencia a los jóvenes que no tienen ninguna oportunidad porque todo ha sido privatizado o elitizado y puesto en función del beneficio privado. Parte de los jóvenes que creyeron las ideas y engaños de la dictadura como progreso, finalmente tuvieron que aceptar su frustración.

La dependencia de los gobiernos latinoamericanos de otro gobierno en un estado imperialista como los Estados Unidos, mucho más marcado y evidente en las dictaduras, la muestran también Los prisioneros: “Nadie en el resto del planeta toma en serio a este inmenso pueblo lleno de tristeza… Las potencias son los protectores que prueban sus armas en nuestras guerrillas… Somos un pueblito tan simpático que todos nos ayudan si se trata de una guerra armar, pero esa misma cantidad de oro la podrían dar para encontrar la solución definitiva al hambre. Latinoamérica es grande debe aprender a decidir… Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos…”

Un último elemento (sin agotarlos todos) conocido de éste grupo musical es su posición frente a tantos “chilenos” y su “identidad” y “sentimiento patrio” que se refleja en su vida en Miami u otros países o con la reproducción total del estilo de vida norteamericano o europeo dentro de Chile. En una de sus canciones Prisioneros nos dice: “si sueñas con Nueva York y con Europa, te quejas de nuestra gente y de su ropa… si eres artista y los indios no te entienden, si tu vanguardia aquí no se vende… por que no se van, no se van del país…”

Este escrito quizá es medio nostálgico, no solo de “Los Prisioneros” sino de la crítica que el grupo de rock más reconocido del chileno desplegó contra la dictadura. Y lo manifestó al punto de que el ejército le suspendiera conciertos en la ciudad. Su crítica incluso fue más allá de la dictadura y atacó de frente al mismo capitalismo, como cuando nos dice: “es mentira eso del amor al arte, no es tan cierto eso de la vocación… nadie te puede ayudar, nadie tiene tiempo de reclamar, solo algo deja bien a casi todo el mundo… ¡quieren dinero!…”. Se que ellos no son lo únicos grupos que más allá del talento tienen conciencia y capacidad crítica;  hay más grupos que lo hacen, y en Colombia también hay mucha gente que lo está haciendo. También hay mucha gente que escucha su música y no comprende o no se detiene en la letra. Esta también es pues, una invitación a escuchar música con todos los sentidos, comprendiendo su mensaje, pues la música como los libros, entre otros, puede generar denuncia, emancipación y resistencia.

 

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