Está a disposición de las comisiones económicas del Congreso el proyecto de Presupuesto General de la Nación para el año 2010, puesto a consideración por el Departamento Nacional de Planeación y el Ministro de Hacienda el pasado 28 de julio. El mismo gobierno indujo el titular de prensa: “Protección Social será el sector con más inversión en el 2010”, lo que merece nuestra interpretación y comentarios.
Teóricos afirman que hay una interdependencia entre el tipo de régimen establecido y las principales orientaciones de sus políticas públicas. Gobiernos autoritarios y burocráticos, como éste, privilegian la coerción y la infraestructura en asuntos de inversión. Un total de $24.4 billones (16.4%) de $148.3 serán para este fin; pero de éstos, Protección Social y Acción Social suman $9.5 billones equivalentes al 6% del presupuesto total. Esto es muy diferente a decir que el 47% será destinado a la ayuda de los más necesitados.
En defensa y seguridad, coerción (atención a efectos del conflicto, erradicación de cultivos ilícitos) se presupuestaron $2.8 billones, más $1.4 billones para atención a desplazados; para infraestructura se dedicarán $6.3 billones (agua, cárceles, comunicaciones, distritos de riego, infraestructura educativa, minas y energía, transporte no urbano, vivienda); según el Gobierno, como parte de la política anticíclica en el contexto de la crisis. Autores como O´Connor, denominan como la política de acumulación las inversiones para la reproducción del capital. En el siguiente cuadro se aprecian los rubros de esta estrategia:
La otra política, según O’Connor, es la de legitimación, tan sólo para ayudar a los más necesitados en procura de atenuar su inconformidad. En esta lógica se ha sumado al presupuesto el rubro Apoyo Social (acción social, cobertura educativa, ICBF, Salud, Sena) para un total de $6.9 billones, más $524 millones para los “más desfavorecidos”, lo que da un gran total de $13.8 billones. En esto coincidimos con los proponentes del Gobierno, el 47% para ellos, nosotros decimos que el 57%, serán para contrarrestar los niveles de pobreza, desempleo e inequidad y para crear condiciones de acumulación de aquellos que tanto provecho han obtenido de este modelo que mucho les ha permitido ganar; el 11.4% para la represión ($2.8 billones de los cuales $2 billones serán para mantenimiento y fortalecimiento de la capacidad de la fuerza pública). Así, el 68% de dicho presupuesto (el de la inversión) será para enfrentar el conflicto de la sociedad colombiana, por un lado, la inconformidad y la pobreza, y para la acumulación del capital, mientras el restante será para reprimirla.
Las anteriores cifras corresponden al presupuesto de inversión del que tanto alarde y réplica se ha hecho en los grandes medios. Nada se ha comentado que esos $24.4 (16.4%) billones de inversión, deben ser comparados con $40.7 billones (27.4%) que servirán para pago de la deuda o, mejor, para amortizaciones y pagos de intereses del Estado. Recordemos que este gobierno ha duplicado el endeudamiento o, mejor, que Colombia funciona al debe.
Mantener el funcionamiento del aparato del Estado demandará un presupuesto de $832 billones (56%). Aquí vuelve y juega el conflicto social, cómo mantener el aparato represivo, seguridad y justicia; recordemos la burocracia desbocada en este gobierno que prometió acabar con el clientelismo y la corrupción.
Como miembro de la bancada del POLO, no podré mirar, ni menos votar o aprobar, un presupuesto reflejo de un modelo político que no compartimos. Por el contrario, es nuestro deber alertar y denunciar sus alcances. En otra entrega tendré oportunidad de analizar otros aspectos del presupuesto del Estado Comunitario y de la Seguridad Democrática.