Edición 71 - Marzo 2012

Un Proceso de Escuela Popular Autónoma comprometido con la construcción de Poder Popular

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Desde  las 2 ediciones anteriores, hemos iniciado una conversadera con nuestras/os lectores, sobre el tema de Políticas Públicas en “Participación de organizaciones sociales y redes” que las dos últimas administraciones Distritales de Bogotá vienen implementando. Las posibilidades de una verdadera participación de las organizaciones sociales y comunitarias para construir el destino de  nuestros sectores barriales y de nuestra ciudad, son cada vez más etéreas, por decir lo menos; la subordinación de estas formas “organizativas” a las políticas de la administración, la manipulación que ejercen las ONGs, “operadoras” de los convenios, y los caprichos de algunos de sus funcionarios, han estado al orden del día, mientras la participación con poder de decisión es cada vez más una quimera.

 

 

Bien, tratando de comprender las razones sobre las cuales se soporta esta realidad, del que impone y del que se deja imponer o manipular, consideramos que el cuello de botella es la falta de formación política de muchas de nuestras organizaciones y de sus sujetas y sujetos sociales, lo que les imposibilita ser verdaderamente protagonistas en la construcción de su propio destino. En superar tal debilidad, consideramos que  debemos enfocar todos nuestros esfuerzos, a través de la puesta en marcha de un Proceso de Escuela Popular (PEPA), que como PROCESO, reconstruya lo ético, lo político y lo humano del individuo y de la sociedad en que éste se recrea.

¿Qué se propone el  Proceso de Escuela  Popular?
Como proceso, esta escuela debe estar comprometida en la formación y organización social y popular, y de liderazgos colectivos, escenarios estos de fortaleza para la confrontación y transformación del injusto sistema económico-político impuesto y su estructura de poder que lo soporta, hacia la construcción del Poder Popular.

En esa lógica, el proceso debe desarrollar capacidades de análisis crítico de contextos locales, en el marco de procesos estructurales, hacer una lectura crítica de nuestra historia nacional a partir de temas económico-políticos estratégicos y potenciar destrezas, valores y actitudes críticas para el fortalecimiento de la organización popular. También debe  aportar al desarrollo político de las organizaciones populares y al movimiento social de Bogotá, contribuyendo desde la educación popular a potenciar la dimensión política-pedagógica de cada proceso de base. El proceso de formación política debe fortalecer la capacidad de las organizaciones y procesos organizativos  frente a la participación y acción política colectiva, al análisis crítico de contextos locales en el marco de procesos estructurales.

La formación política debe obligarnos a avanzar del discurso a la acción. Debemos enredarnos en nuevos sueños liberadores; la esperanza actualizada por los intercambios debe dar paso a la construcción de acuerdos políticos para la movilización y transformación de situaciones de indignidad e injusticia.

En la escuela de formación se destaca y exalta lo popular

La cultura dominante ha definido lo popular en relación al gusto y consumo de “la masa”, y esa forma de entender lo popular ha impregnado el imaginario de gran parte de la sociedad. Para esta cultura, popular  es  la música de moda, el artista conocido, el diario más barato, el equipo de fútbol con más adeptos, etc. A menudo escuchamos de la música popular, del gusto popular, del voto popular, del sector popular etc. El menosprecio de lo popular tiene parte de su origen en  los diversos dispositivos de control (escuela, religión, instituciones de justicia, policías, etc) creados para disciplinar al ser humano y cuyo objetivo  es cohesionar a los sujetos en torno a la idea central  del modelo imperante.

La escuela de formación se fundamenta en el cambio de la percepción que se tiene de lo popular. Repensar lo popular implica  la discusión, el debate  y la revisión y construcción real del concepto, entender lo popular desde una perspectiva ideológica clara que nos defina y nos cohesione frente al sistema hegemónico como una alternativa real. La escuela debe resaltar lo popular, donde se vincule la noción de movimiento popular, cultura popular, entre otras. Que llegue a pobladoras y pobladores, dirigentes con una identidad  definida desde la exclusión y la marginalidad y que se definen como resistencia y oposición a la cultura hegemónica.

La comprensión de que lo popular es un campo en constante movimiento, donde se articulan relaciones de dominación y de subordinación; es la lucha de clases en la cultura y por la cultura. Lo popular se define en un contexto histórico determinado y no como una categoría establecida a priori. Este proceso ya echó a andar, y se definió como Proceso de Escuela Popular Autónoma PEPA (semilla), y debe ser dinámico en el tiempo y el espacio, donde la autonomía y la soberanía popular oxigenen verdaderos escenarios y momentos de Poder Popular.

Contenidos
La propuesta educativa y política selecciona los contenidos (saberes) que promuevan el fortalecimiento de las capacidades mencionadas y que sobre todo permitan identificar claramente el proyecto capitalista neoliberal, su historicidad, continuidad, consecuencias, y el contenido material, ético y político de dicho proyecto. Analizar críticamente las instituciones de poder político, económico e ideológico, así mismo, cómo se construyen las subjetividades individuales y colectivas a nivel local, distrital y nacional y las formas en que se expresa la hegemonía en cada territorio.

Crear, además, un nosotros y un nosotras en el que se respeten y valoren las múltiples expresiones, maneras de decir y de actuar, y se creen vínculos de solidaridad, de mutuo aprendizaje, que no cancelen ni posterguen sueños, sino que permitan que los mismos nutran las raíces de los procesos de formación/ transformación.

A la memoria de Lucy Parsons

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