Edición 48 - Febrero 2010

Cuba, objetivo del terremoto que devastó a Haiti

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Desde finales de la década de 1970, USA viene perfeccionado sus armas de terremotos y empleando dispositivos con tecnología electromagnética Tesla, junto con bombas de ondas de choque. De hecho fue acusado por Rusia de usarlas en la guerra contra el pueblo Afgano, cuando uno de estos dispositivos explotó en Afganistán en marzo de 2002, produciendo un devastador terremoto de magnitud 7.2 en la escala de Richter, que provocó la muerte de cerca de 2600 personas, destruyó 4 mil viviendas y desplazó a más de 10 mil personas.

El sismo se basó en el mismo tipo de tecnología Tesla considerada responsable del espantoso terremoto de magnitud 6.8, el 17 de enero de 1995, que dejó escombrado el puerto japonés de Kobe. Mató a más de 6 mil personas, hirió por lo menos a 30 mil y dejó más de 300 mil personas sin hogar.

Las armas se basan en las investigaciones de Nikola Tesla, conocido por sus experimentos en el campo del electro-magnetismo a principios del siglo XX. Según archivos del pentágono, el científico, en su práctica experimental, aseguró un vibrador a una de las columnas de un edificio de acero a medio erigir, en el distrito de Wall Street, y lo operó a control distante.

La estructura comenzó a crujir y a inclinarse. Los trabajadores descendieron hasta el piso inferior llenos de pánico, creyendo que había sucedido un terremoto. (Fuente: SORCHAFA, doblado al español ).

El uso de la tecnología de armas de terremotos cuenta con una historia que comenzó cuando la Unión Soviética explotó una bomba nuclear de 10 megatones en septiembre de 1978 y luego “re-dirigió” sus ondas de choque hacia Irán, generando un catastrófico terremoto 7.4 de magnitud en ciudad Bam, el 29 de diciembre. Destruyó un 85% de edificaciones y produjo la pérdida de alrededor de 30 mil vidas y un número similar de damnificados. Este acontecimiento apresuró la caída del régimen respaldado por USA y encabezado por Mohammad Reza Pahlevi, el “Sha de Irán”.

El ataque Soviético en contra de Irán fue respondido por USA en abril de 1979, cuando activaron una de sus armas de terremotos recién desarrolladas con “impulso atómico” contra Yugoslavia, desencadenando un terremoto de magnitud 7.2.

Según documentos secretos del proyecto HAARP, reportados por las FSB – Fuerzas Rusas Especiales -, hackers estadounidenses lograron llegar a los archivos secretos del Sistema de la Defensa de los Estados Unidos conocido como el Sitio de Waco, antes que el entonces Procurador General y actual Procurador General de Obama, Eric Holder, ordenara destruir las pruebas que afirma el origen humano del tsunami del 26 dic 2006, donde murieron más de 230 mil personas en 12 países afectados.

El 9 de enero de 2010, un terremoto experimental en el Pacífico causó un sismo de magnitud 6.5, azotando el área alrededor de la ciudad de Eureka, California, sin causar muertes. Pero el terremoto que sacudió el caribe tres días después, y que en principio estaba orientado contra Cuba, causó miles de muertes y devastación en la República de Haiti.

El sistema experimentado por USA  denominado proyecto HAARP,  produce alteraciones climatológicas para provocar inundaciones, sequías y huracanes. Y, de acuerdo a informes, el terremoto en Sichuan, China, el 12 de mayo de 2008 con una magnitud de 7.8 Richter, fue creado también por la radiofrecuencia del HAARP, utilizado indirectamente el 12 de enero contra Haití.

El violento terremoto que devastó la Isla Caribeña deja manifiesto el siniestro coraje del gobierno de USA empleando  “armas de terremotos” que planeó usar contra la isla de Cuba.

Horas antes de producirse el terremoto, el Pentágono ordenó al  buque hospital USNS Comfort, que se encontraba anclado en Baltimore, alistar su tripulación para partir hacia Cuba. El almirante de la Armada Mike Mullen, jefe de Estado Mayor Conjunto, dijo que el Ejército de Estados Unidos había preparado la respuesta de emergencia a este desastre.

Cometiéndose una fatal equivocación, El Departamento de Estado, USAID y el Comando Sur de los Estados Unidos, no previeron la jugada del destino siniestro de la historia que marcaría Haití,  repetida 65 años después, cuando el 9 de agosto de 1945, el  fatídico bombardero B –29 de   USA, con el apoyo de los aliados, despegó de Tinian, archipiélago de Marianas, a 2000 kilómetros de Japón decidido a arrasar Kokura. Por error de cálculo de  las cámaras e instrumentos de medición científica de los dos aviones que escoltaban el operativo,   pasó de largo y descargó el fatídico diluvio de uranio radiactivo 239 sobre los cielos de  Nagashaki, convirtiéndola  en un gigantesco incendio nuclear, que a velocidad de meteoro se propagó sobre la isla arrasando toda manifestación de vida.

La Marina estadounidense tenía conciencia del catastrófico daño que este terremoto causaría sobre Cuba, motivo por el cual, pre-posicionó a su Comandante Delegado del Comando del Sur, el General P.K. Keen, para invadir Cuba, tomar el control de la isla y, desde allí, facilitar el camino que le permitiera una ofensiva contra los países del ALBA- Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-, aplastar la Revolución Bolivariana y poner fin a los gobiernos que luchan por su independencia definitiva. E izar su bandera, después de la retoma, en suelo Latinoamericano.

En cuanto al resultado final de las pruebas de estas armas, está el plan del gobierno estadounidenses de invadir la República Bolivariana de Venezuela a través de una serie de terremotos programados para derrocar al presidente Chávez.  Tesla afirmaba que el dispositivo, modificado apropiadamente, puede usarse para rastrear depósitos subterráneos de petróleo. Una vibración enviada a través de la Tierra devuelve un eco característico usando el mismo principio del sonar. Esta idea fue adaptada, de hecho, para su uso por las grandes transnacionales del petróleo.

Por ello, detrás de cada destrucción con misiles, bombas y “terremotos sintéticos”, se agazapa una empresa transnacional asignada para la reconstrucción de todas las infraestructuras físicas “terremoteadas”.

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