Muchos y muchas creemos y consideramos que el proceso de la minga ha tenido bastantes avances, sin embargo, hay que continuar caminando la palabra. Recordemos que este proceso tiene sus antecedentes en el Primer Congreso Itinerante de los Pueblos en el 2004.
De nuevo en el 2008 con el Congreso Indígena y Popular se visibiliza la minga, se apoya a los corteros de caña en su paro, viendo que ya no son solo los indígenas quienes deben hacer minga, sino que, gracias a sus luchas ancestrales, se considera una lucha de todos y todas, así que la minga es nuestra. El movimiento indígena hace un llamado a esto, a que no solo ellos y ellas como etnia hagan minga, sino que todos los movimientos sociales tenemos la responsabilidad política de pelear por un mundo y un país diferente, en donde los pueblos sean quienes decidan cómo quieren vivir y cómo quieren relacionarse.
Haciendo caso a ese llamado de nuestros hermanos mayores -los indígenas- es que la minga hoy va en miras y en el camino de construir las bases para el Congreso de los pueblos a desarrollarse en este 2010, producto del trabajo de muchas organizaciones indígenas, campesinas, afros, estudiantiles y otros sectores sociales e individualidades que han creído en el poder popular y han hecho de él la vía para reconocernos y unirnos en una causa, o más bien en muchas causas justas y colectivas encaminadas en la búsqueda de un mundo libre desde las diferentes cosmovisiones y formas de entenderlo.
Vienen ahora con más fuerza, desde el precongreso en octubre del año pasado, diferentes organizaciones, colectivos y grupos comprometidos en desarrollar trabajo en la socialización de los 5 puntos que la minga ha construido como referentes y a la vez en la construcción de soluciones a diferentes problemáticas que aquejan a la mayoría de la población colombiana y que se recogen en estos puntos.
En Antioquia, por ejemplo, sin dejar de reconocer que el paso se puso un poco más lento, después de correr durante el 2009, a finales del año se articuló al proceso de Mingantioquia la OIA (Organización Indígena de Antioquia). Y es un momento en donde la OIA lidera junto con las comunidades Embera Katio una lucha contra la amenaza que se cierne sobre cerros sagrados como el Haide Katuma y Care Perro por operaciones e invasión militar y el ingreso de la minera estadounidense Muriel Mining Corporation.
Dentro de este proceso de Mingantioquia se vienen dando discusiones que nos ayudarán a clarificar el trabajo, dando espacio para la construcción de acuerdos, temas y acciones para la elaboración de una agenda para este año y a la vez una preparación para el congreso de los pueblos. Se viene proyectando y construyendo el trabajo alrededor de huertas comunitarias, cine foros, mesa de diálogo frente al modelo educativo, articulación con diferentes sectores que tienen más trayectoria en el tema del territorio desde la ciudad y teniendo en cuenta los meses de marzo, mayo, julio y octubre como fechas para la movilización a nivel nacional.
En el mes de febrero se reunirá de nuevo la comisión política nacional de la minga. Este encuentro busca abordar tanto problemáticas de la tierra y el territorio como también de ciudad y la problemática estudiantil, reafirmar las comisiones de trabajo, hablar de la Interlocución con el Gobierno y El Congreso de los Pueblos, además de poder fortalecer procesos locales tal como lo dice un fragmento del texto de la convocatoria para la reunión de la comisión política en Bucaramanga: “la comisión política se ha caracterizado por ser motor de procesos regionales, ya que donde va la minga va dejando regada la semilla de encuentro y construcción conjunta que tanto ha servido para animar más regiones a trabajar de la mano de la minga social y comunitaria”.
Hay todavía diferentes procesos regionales que consideran la importancia de la minga como fuerza a nivel nacional, pero que aun por alguna razón no se han atrevido a participar de la minga, y es importante que todos estos hagan caso a ese llamado: encontrarnos en el Congreso de los Pueblos y fraternalmente escucharnos y compartir las ideas sobre cuál es ese país y ese mundo que queremos y soñamos.
Sabemos y estamos concientes de que va a ser difícil tratar algunas cuestiones políticas, pues el llamado en el Congreso es a que como pueblo legislemos y construyamos el país que queremos. En Mingantioquia esa legislación se ha podido mirar desde dos ángulos: 1. Una ruptura total con el estado, donde debemos hacer una autorevisión sincera de nuestra capacidad, fortalezas y aspectos a mejorar. 2. En el marco del derecho pero con presión al Estado desde la movilización, la marcha, las tomas de espacio, los mítines, caravanas, etc. Sin embargo, lo más importante en esta articulación a nivel nacional es dar muestra y poder estimular la participación y organización que ha podido alcanzar el pueblo, el avance de vernos en encuentros previos preparatorios para la articulación y la movilización popular.
Algunos de nosotros vemos esa legislación desde lo legítimo, porque nos parece que lo legal seguiría reproduciendo la misma lógica a la que precisamente nos estamos enfrentando en este momento, y es la lógica que hoy nos tiene en un país lleno de violencia, represión e indiferencia. Creemos que nuestro deber en la minga es generar poder popular, poder que sea capaz de construir un mundo diferente desde otra lógica que nos lleve a replantearnos las relaciones bajo las cuales culturalmente hemos estado sometidos y educados, buscar otras lógicas en donde la autogestión y la autodeterminación nos lleve a prescindir de modelos y estructuras vistas como una única solución o forma para organizarse.
Sin importar de qué lado estén estos modelos y estructuras, seguirán manteniendo las relaciones verticales y autoritarias. Por ello es importante construir desde la lógica que nos lleve a la praxis sabiendo que no hay un camino para el cambio, sino que el mismo camino es el cambio. En este caso me refiero a la autogestión; el camino hacia la autogestión es la práctica misma de este principio y creo firmemente que en cuanto los pueblos y todos y todas los que queremos construir un mundo diferente practiquemos la autogestión y la llevemos a la realidad, veremos que es posible prescindir de un estado que nos dictamine que está bien y que está mal.