“Una señora sacó del brasier, la vi con mis propios ojos, 80 mil pesos. Y les dijo a los delegados de la Procuraduría: vea, a mí me dieron esa platica para que votara por ellos. Los delegados recibieron la denuncia y hasta con la plata se quedaron… y eso sigue quieto”. Anécdotas como la que cuenta Pedro* pululan en Liborina, y todas apuntan a lo mismo: la corrupción institucional se pasea campante en los tres poderes del Estado.
Mariela saca oro en el río Cauca de vez en cuando, y turna esta actividad con labores domésticas, cuando es contratada. No tiene más opciones para sobrevivir y mantener a sus dos hijas; Mariela dice que encontrar otra fuente de empleo en el municipio es difícil: “aquí sólo se ve el café y en menor medida la minería… a cerca de 70 personas nos toca bajar al río a ganarnos la vida”. Pero esas playas del río posiblemente desaparecerán por el embalse de Hidroituango, el proyecto hidroeléctrico más grande del país. Más o menos desde este punto, en Liborina, ubicado en el occidente de Antioquia, empieza un trayecto de explotación minera artesanal por el río Cauca que va hasta el punto donde se construirá la represa, en los municipios de Ituango y Briceño.
Mariela, junto a un grupo de mujeres, el 13 de febrero de 2008 constituyeron la Asociación de Mujeres Unidas por el Progreso y la Paz en Liborina -Asomupropaz-. Este fue un requisito para participar en el “Programa Antioquia Medellín Bizcaia Bilbao, el “Convenio para la equidad” firmado entre el ayuntamiento de Bilbao y la secretaría departamental de Equidad de Género para las Mujeres. De Liborina, Asomupropaz y la Corporación Social y Ambiental de Mujeres de Liborina fueron cobijadas por este convenio para la financiación de un proyecto productivo. De Asomupropaz escogieron marroquinería.
El primer día en que Asomupropaz iba a producir, ¡Sorpresa!, encontraron las máquinas viejas y en mal estado y algunas piezas no coincidían. “Era imposible trabajar en ellas”, contó Leonel, que junto a otro compañero fueron los dos únicos hombres beneficiarios del proyecto. “Hasta profesores del SENA, institución que nos brindó la capacitación, dijeron que esas máquinas estaban en mal estado”. Sin embargo, el acta de entrega de las máquinas, con fecha 05/02/10, asegura que la entrega de los bienes se hizo “a entera satisfacción (…) reconociendo en la entrega el perfecto estado y calidad de los mismos”. Frente a esta situación se elevó una denuncia en la Asamblea Departamental de Diputados, manifestando allí que no pudieron obtener el valor concreto de la compra de los equipos, pero sí lograron establecer que la destinación fue de 60 millones de pesos, “y creemos que por el estado en que se encuentran no valgan tanto”.
Aún faltaban más sorpresas. Asomupropaz realizó la elección de su segunda junta directiva en la historia, quedando como presidenta Mariela. Ella se fue hasta la Cámara de Comercio de Medellín a realizar los trámites para el cambio de nombres de la junta y poner los nuevos. Se encontró allí con que su firma había sido falsificada en los documentos de constitución de la organización, como si ella hubiera sido la presidenta de la asamblea de constitución de la organización, y para colmo, la firma falsa había sido autenticada por el notario de Liborina. Oscar Iván Moreno, Promotor de Desarrollo de la anterior alcaldía, le confesó en una carta el 19 de julio de 2010 a Mariela, que fue él quien lo hizo, que llevó la papelería a la Cámara de Comercio de Medellín, como favor, para gestionar rápidamente la personería jurídica de la organización y, “como no vinieron la presidenta o la secretaria de la asamblea a firmar esos documentos en mi oficina, entonces yo, sin ningún dolo o intención de maldad… puse seguramente con mi puño el nombre de algún directivo”. Mariela aún se pregunta que más contratos hicieron con su firma.
Adrián no tuvo mejor suerte, esta vez con el alcalde. Él trabajaba para la empresa de servicios públicos domiciliarios Manantial de Vida, colocado allí, según él mismo cuenta por el anterior alcalde del municipio, Oscar Zapata. En este pueblo es rarísimo tener un empleo fijo, y Adrián lo aprovechó para sostener a su esposa y dos pequeños hijos. Pero el 29 de mayo del año pasado se realizó la consulta interna del partido Conservador para escoger los aspirantes a cargos de administración municipal y departamental. Adrián recuerda ese día como el inicio de su calvario.
Mientras Adrián compartía con un amigo, el alcalde se le acercó y le dijo: “Orejita, usted sí es consciente de lo que está haciendo… ¿Usted sí sabe por quién hay que votar?”. Cuenta Adrián que le respondió ingenuamente: “Don Oscar, usted parece un niño ¿Cómo se le ocurre decirme esas cosas? Eso no se hace”. Luego de ésta respuesta de Adrián, vino la advertencia que le dio el alcalde: “vea orejita, y a usted también, si es que ustedes no quieren, de una vez les digo ¡Me la vuelan y todos dos se van pa fuera, porque ustedes saben por quién es que hay que votar!”
Adrián puso la denuncia en la personería del municipio por este hecho y por otras dos ocasiones en que el mismo exalcalde lo presionó para que votara por Adriana Maya, actual alcaldesa. “Esta es la hora que no me han llamado”. En la empresa Adrián sintió que le dieron la espalda, le dejaron de hablar sus compañeros. Allí trabajó hasta el 31 de octubre del año pasado, “para recoger la basura después de las elecciones”. Ahora, él maneja un mototaxi en Liborina, no es propia y dice que con lo que gana no le alcanza. “Está muy mala la situación”.
Mariela y Adrián son sólo dos casos de los tantos que cuentan en Liborina. En mayo de 2009, el ex alcalde Zapata tuvo una suspensión temporal de seis meses de su cargo, impuesta por la Procuraduría Regional de Antioquia, por faltas contra las normas de contratación pública. A ello se suma la denuncia que muchos pobladores pusieron en casi todos los entes de control contra él y el personero municipal, César Bedoya; el registrador municipal, Fabián Cuadros, y el comandante de policía de ese entonces, Sargento Gabriel Jaime Monsalve, por la participación en política en las pasada elecciones de Alcaldía y Concejo, y por la ayuda a Adriana Maya, candidata de su partido. Ese fue el tema de la nota dedicada a Liborina en la edición pasada de Periferia (www.periferiaprensa.org). Además, hay señalamientos de desviación y robo de recursos que estaban destinados para habitantes pobres, según lo cuentan, de la misma comunidad.
Sobre dichos recursos, hay un caso en el corregimiento liborino Carmen de la Venta. Robert*, quien vive en este corregimiento, tiene información exclusiva sobre las personas que fueron cobijadas por el programa de Colombia Humanitaria. Con unas listas en mano, él reconoció y coincidió con otras personas de la zona al afirmar que allí “había más de uno que no necesitaba, y que, además, fueron excluidos los más pobres y necesitados, y los que son contrarios a la política de la actual administración municipal y su corriente, también necesitados…”.
Robert aseguró que los beneficios económicos, que estaban desde antes de las elecciones y se repartieron este año, fueron para personas pujantes, partidarios y seguidores de la actual alcaldesa Adriana Maya y el concejal Ovidio Mira, también conservador, quién, además, fue el responsable en este corregimiento de repartir las ayudas que llegaron del programa del gobierno nacional Colombia Humanitaria. “Es el caso de la presidenta de la junta de acción comunal de Malvazá, Rocío Bustamante, quien recibió la ayuda para que su hijo construyera su apartamento, sin necesitarlo. En un núcleo familiar se puede encontrar hasta 3 o 4 beneficiarios”. Da cuenta, además, Robert de la amenaza hecha por Ovidio Mira a los/as habitantes en plena campaña electoral: “vota por nosotros o no tiene ayuda”