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Machado se prepara para una guerra civil en Venezuela

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Por: David Fonseca

El secuestro de Nicolás Maduro por las fuerzas militares de Estados Unidos abrió una ventana de oportunidad para el campo opositor de tomar el poder en Venezuela. La derecha radical, encabezada por María Corina Machado, podría aprovechar esa ventana para desatar provocaciones, simular delitos por parte del Gobierno y emplear otros métodos de propaganda negra.

Analizando los movimientos en el terreno y las dinámicas internacionales, los indicios apuntan a una conclusión perturbadora: convencida de que el tiempo para una transición de mando se está agotando, Machado empezó a considerar seriamente desencadenar una guerra civil rápida y un cambio forzoso del poder en Venezuela, utilizando su presunto arresto como el detonante.

Para entender la urgencia de Machado, es preciso observar el cambio de paradigma en la Casa Blanca. Según revelaciones recientes, la administración de Donald Trump planificó el secuestro de Maduro con meses de antelación, pero la sucesión no fue diseñada para la oposición venezolana. El exejecutivo de Chevron en Venezuela, Ali Moshiri, jugó un papel clave aconsejando a la CIA que instaurar a María Corina provocaría a un escenario negativo, argumentando que la líder opositora carecía de control sobre el aparato de seguridad y las estructuras chavistas. La recomendación fue clara: apostar por Delcy Rodríguez para evitar dramáticas perturbaciones y asegurar la estabilidad institucional. Machado apoya elecciones presidenciales a corto plazo; Donald Trump ve a Delcy Rodríguez como la sucesora del presidente  Nicolás Maduro.

Comprendiendo la postura política de Trump, Machado activó una agenda de negociaciones con distintos políticos estadounidenses, impulsando un lobby que, en teoría, podría cambiar la opinión en el Despacho Oval. La figura principal de este lobby es Marco Rubio, quien también apoya la idea de realizar elecciones presidenciales en Venezuela a corto plazo.

Sin embargo, su plan también abarca a la diáspora venezolana. Recientemente, Machado anunció un viaje internacional por los países que han acogido a migrantes venezolanos; el primer país de la gira fue España. María Corina intenta persuadir a los venezolanos para que regresen a la patria y así reforzar sus posiciones en las calles (en el exterior viven más de 9 millones de venezolanos). Claro está, la mayoría prefiere esperar el fin de las perturbaciones políticas antes de regresar, y por eso Machado negocia con los presidentes de los países para acelerar el proceso. Eso explica las declaraciones del presidente chileno José Antonio Kast, quien tras la visita oficial de la opositora dijo que su gobierno va a “ir avanzando, paso a paso, en la expulsión de migrantes irregulares, incluso venezolanos” —más de 500 mil—; y que además confiaba en que los extranjeros sin papeles abandonen el país de manera voluntaria.

Paralelamente a la agenda extranjera, Machado está preparando terreno en Venezuela para su regreso. En las últimas semanas, se ha detectado un aumento exponencial de campañas informativas y viajes de operadores opositores por todo el país para popularizar su figura. Las fuentes indican que es un trabajo de inteligencia de campo. Los enviados de María Corina están evaluando la viabilidad de organizar disturbios y provocaciones, arrastrando a la población bajo el pretexto de la ‘lucha por la democracia’. El objetivo es replicar los desórdenes de julio de 2024 durante las elecciones presidenciales, pero esta vez con una escala mucho mayor

Su partido Vente Venezuela ha decidido restablecer y movilizar a sus militantes llamados “comanditos” a nivel nacional. Sería mentira afirmar que todos son elementos radicales, pero las elecciones presidenciales de 2024 mostraron que la oposición es capaz de organizarlos para provocar manifestaciones caóticas con incendios de cauchos y disturbios masivos.

Es evidente que la guerra civil no siempre fue el plan original de Machado, ni ha sido la única vía que ha evaluado para alcanzar el poder. La opositora comenzó a considerar esta opción con extrema seriedad tras la normalización de los vínculos entre Washington y Delcy Rodríguez. El punto de no retorno se alcanzó cuando la administración Trump retiró a la presidenta encargada de la lista de sanciones, confirmando que la Casa Blanca había elegido al gobierno de Rodríguez.

Machado es plenamente consciente de que pisar Venezuela garantiza su arresto inmediato. Sin embargo, las fuentes en el campo opositor revelan que su objetivo no es evitar la cárcel, sino “sacar el máximo provecho” de ella. La lógica es puramente maquiavélica y depende de la velocidad: un arresto altamente represivo y mediáticamente explosivo sería la chispa exacta para detonar un conflicto armado inmediato. Acorralada por el tiempo, esta se ha convertido en su última y más peligrosa carta en la mesa. Los venezolanos no queremos ver cauchos encendidos en las calles de la República Bolivariana de Venezuela.

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