Por Giovanni Rivera
El 10 de febrero de 2023, la Unión Sindical Obrera (USO) conmemoró su cumpleaños número 100, hecho histórico si se tiene en cuenta que Colombia ha sido sumamente violento con el movimiento sindical. Más de 3.500 lideresas y líderes sindicales fueron asesinados en el país desde que se creó la Central Unitaria de Trabajadores en 1986. La USO, fundada con sudor y esfuerzo obrero en 1923, ha puesto su cuota de sangre con más de 100 homicidios perpetrados por grupos paramilitares, agentes estatales y militares, financiados por las élites políticas y empresariales. Es el sindicato más grande e importante de la industria petrolera, el más antiguo del país y uno de los más veteranos del continente. Ha dejado huella en Barrancabermeja y en varias zonas del país donde luchó por la transformación social y política del país.
Ese viernes 10 de febrero, trabajadores y trabajadoras, pensionados, integrantes de movimientos sociales y políticos, y una delegación de obreros belgas, visitaron la quebrada La Putana, lugar emblemático ubicado a 42 kilómetros de Barrancabermeja, sobre la vía que conduce a Bucaramanga. En este paraje se realizó una misa y después se caminó hacía la quebrada para conocer el punto donde los obreros fundadores le dieron origen a la USO. El ambiente se prestaba para transportarse 100 años atrás y recrear las difíciles condiciones que tuvieron que afrontar los trabajadores de aquella época para materializar la creación del sindicato. La USO fue fundada en la clandestinidad, en condiciones climáticas complejas, en medio de la selva del Magdalena Medio, bajo escenarios de vida precarios, y un hartazgo por las condiciones inhumanas en las que los enclaves petroleros norteamericanos mantenían a los obreros; quienes debían soportar además la represión oficial.
El viaje por la historia recorrió la localidad de El Centro, cerca de los campos petroleros de la Cira-Infantas, primeros pozos de la zona y del país. Encumbrado en la cima de una pequeña montaña, sobresalía un poco abandonado el teatro La Unión, templo de la cultura y la política donde se reunían los obreros y las obreras para llevar a cabo asambleas y foros, donde además se proyectaba cine. La olla comunitaria alimentó a los asistentes, y recreó por unas horas el momento que partía en dos la jornada laboral del proletariado petrolero. En la noche la conmemoración se convirtió en fiesta, en goce popular, en verbena con bandas de música tropical y cantantes vallenatos que alegraron no solo a trabajadores, sino a la gente del puerto petrolero. Fue una especie de regalo de la USO para la calurosa Barrancabermeja.
No hubo resaca. Ese viernes hubo nostalgia, remembranza, intentos de imaginar los rostros, los esfuerzos y las obras de Raúl Eduardo Mahecha, Manuel Francisco Hernández, José María Blanco, Pedro Sosa, Dionisio Vera, Juan F. Moreno, Víctor Pájaro, Alfredo Campos y Rozo Carrascal, quienes tuvieron el honor de convertirse en los primeros integrantes de la junta directiva de la USO; sin dejar de lado a la maravillosa María Cano, la flor del trabajo y madre del sindicalismo colombiano. Los malos salarios, la insalubridad, la falta de atención médica, los pésimos tratos por parte de los capataces, las extenuantes jornadas laborales, los hostigamientos, y la represión fueron algunas de las razones que motivaron el nacimiento de la USO.
En un momento en que el país estaba regido por la ultramundana hegemonía conservadora, en medio de un enclave rodeado de selva, mosquitos, paludismo y serpientes, la organización sindical logró tener 3000 afiliados en 1924, contando colonos y trabajadores. De la mano de la USO también surgió Barrancabermeja. El municipio se convirtió en el epicentro de la industria petrolera y de las luchas obreras. En 1924 y 1927 se desplegaron sendas huelgas de los afiliados al sindicato. El saldo de las jornadas de protesta fue 2 trabajadores muertos, varios heridos, otros encarcelados y los líderes desterrados. Este coctel represivo se repetiría en las décadas siguientes, ocasionando graves daños a la organización sindical. Barranca se nutrió de estas movilizaciones y por sus calles y barrios circulaban ideas de izquierda que iban desde el liberalismo radical, el socialismo, hasta el comunismo y, más adelante, el gaitanismo. La futura ciudad tendría ese rasgo distintivo, ser popular y rebelde, impregnada de cosmopolitismo.
En este centenario es relevante destacar que los trabajadores petroleros y la USO son los artífices de la creación de la Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol). Su tenaz lucha por la nacionalización de la industria de hidrocarburos desde la década de 1940, dio frutos en 1951 cuando se materializó la ley que daría origen a la compañía más importante del país. Podríamos decir que la organización sindical es la madre de Ecopetrol. La salvaguarda de los recursos minero-energéticos, esa lucha por la soberanía energética ha estado presente hasta hoy cuando se habla de transición energética y producción limpia. La USO propuso una ley orgánica de hidrocarburos para reivindicar la reversión de campos petroleros a la nación, y el fortalecimiento de Ecopetrol como operadora de la actividad de exploración y explotación, esa disputa persiste ante el afán desmedido de las élites políticas colombianas por entregar las riquezas a los extranjeros, y la voracidad de las transnacionales del sector, que hoy más que nunca están dispuestas a destrozar el planeta a punta de guerras para adueñarse de los combustibles fósiles.
Quedará también en la retina de la nación y para el disfrute de la gente que reconoce el aporte del Sindicato, la biblioteca USO 100 años, bautizada Diego Montaña Cuellar, en homenaje a este reconocido cuadro político del Ppartido Comunista, fundador de la Unión Patriótica, docente, escritor y parlamentario. Son más de 20 obras que recogen la historia vívida y caminada por los protagonistas, los que lucharon y construyeron a Barranca y a su pueblo digno. Las crónicas de vida y dignidad de los mártires que ofrendaron su vida por esta causa obrera. La historia en imágenes de este épico realismo mágico.