Sin categoría

Protestas masivas contra Afinia y Air-e: Modelo privatizador fracasó en el Caribe

0

Protestas masivas contra Afinia y Air-e: Modelo privatizador fracasó en el Caribe

Aproximaciones a la agenda pública del Caribe (edición 44)

Por Caribe Investigación

 

  1. Transición en La Guajira.

Dos temas han sido fundamentales para el Gobierno: transición energética y paz.

En ambos casos el Gobierno muestra contradicciones que se deben a la premura por obtener resultados.

En cuanto al primer tema, la bióloga Yolimar Vargas escribió un artículo para el portal Razón Pública que prende las alarmas: “Energías Renovables en La Guajira: el dilema entre el clima y la protección ambiental”.

Vargas explica que la urgencia por disminuir los tiempos para el otorgamiento de licencias ambientales en aras de garantizar la transición energética justa en La Guajira, se hace sin ninguna justificación ambiental.

A Santos se le criticó por el recortamiento de los tiempos del licenciamiento ambiental durante la llamada “locomotora minero energética”.

Pero hoy funcionarios del gobierno de Petro “deben apoyar los planes presidenciales de disminución del licenciamiento para acelerar los proyectos de Fuentes No Convencionales de Energías Renovables (FNCER), por ahora, en La Guajira”, asegura Yolimar Vargas.

“El lobby de los proyectos de energía renovables presiona al gobierno del presidente Petro para implementar estos proyectos si mayores requisitos”, escribió Vargas en su cuenta X.

“Es importante que Colombia apresure la implementación de energías renovables, pero es un error sacrificar los controles ambientales para lograrlo”, afirma Vargas.

También pensamos lo mismo. Para que la transición energética sea justa debe ser participativa, local-territorial, y tener como principio el respeto de todas las formas de vida en el territorio.

  1. Masivas protestas.

Es inocultable el desastre que el modelo privatizador del servicio de energía le dejó al país después de 30 años de implementación.

El Caribe ha reportado en las últimas dos décadas los mayores conflictos por falta de inversión, cobertura precaria, corrupción, y, estos últimos tres años, por el incremento desmesurado y criminal de las tarifas de energía.

La semana pasada, por ejemplo, se registraron dos protestas masivas frente a las sedes de Afinia en la ciudad de Valledupar y en Sucre.

El personero de la capital cesarense informó que a diario reciben 20 quejas contra la empresa de energía. Esta es la dramática realidad de la región. La gente se debate entre pagar el recibo de energía o comer.

“Nos engañaron cuando nos hicieron creer que acabando con Electricaribe, tendríamos una mejor calidad de servicio y buen tratamiento tarifario. Ni lo uno, ni lo otro”, expone Diario del Norte en editorial del 29 de enero.

  1. Ciudades violentas.

Según reportes de la Policía, en enero de 2024 los departamentos Atlántico, Cesar y La Guajira reportaron más homicidios en comparación al mismo mes de 2023.

En enero de 2024, se cometieron 68 homicidios en el Atlántico, de los cuales 62 se reportaron en Barranquilla y su área metropolitana. En la capital guajira (Riohacha) ocurrieron 18, mientras que en Valledupar se registraron 12.

  1. Sequía.

Los mensajes sobre el impacto de la sequía y los incendios forestales en el Caribe son alarmantes.

La Asociación de Ganaderos de la Costa Norte aseguró que por la temporada ya son más de 6.300 las reses que han muerto.

A esta delicada situación se suma el aumento de los precios en los insumos agrícolas.

El desabastecimiento de agua por el fenómeno El Niño está impactando a la mayoría de las poblaciones del Caribe, no solo al sector ganadero. Mientras que los riesgos por incendios forestales se mantienen latentes.

  1. Cese al Fuego.

Enhorabuena las delegaciones de paz del Gobierno y del ELN anunciaron la extensión del Cese al Fuego Bilateral por 180 días, a partir de este 6 de febrero.

El acuerdo comprende la suspensión unilateral y temporal por parte del ELN de las retenciones de carácter económico, “compromiso que será objeto de seguimiento por el Mecanismo de Monitoreo y Verificación”.

“El avance de este compromiso está articulado al progreso del conjunto de los acuerdos y a la resolución de los factores críticos que afectan el Cese, lo que será evaluado en el VII Ciclo”, reza el comunicado.

No especifica cuáles son esos factores críticos. Recordemos, por ejemplo, que la delegación del ELN denunció varias veces que el Cese pactado estaba comprometido por las acciones militares de las disidencias de las Farc y de las AGC en contra de unidades del ELN.

El ELN también denunció operativos militares en conjunto entre el Ejército y las AGC para desplazar a la guerrilla de territorios donde históricamente ha hecho vida política.

El Cese al Fuego no solo es un alivio para las regiones con mayores índices de confrontación, crea mejores condiciones para la participación de la sociedad en este proceso.

La arrogancia, sin embargo, no debe seguir capitaneando la mesa. No hay cabida para las salidas en falso, comunicaciones ambiguas o anuncios sobre acuerdos no pactados.

Esto debilita la confianza en la mesa y la confianza entre ambos actores. Ambas delegaciones deben hacer esfuerzos para construir una comunicación pública asertiva acerca de los debates y acuerdos.

El ELN tiene claro que no es posible una victoria militar contra el Estado, pero esto no significa que renunciará a sus principios como organización insurgente.

Lamentablemente, el Gobierno no parece entenderlo o se empeña en no entenderlo. Un palo en la rueda permanente.

O como escribió el columnista Alejo Vargas Velásquez, el pasado 4 de febrero en El Colombiano: “tampoco es posible pensar en soluciones de destrucción o victoria militar sobre una insurgencia con la historia que tiene el ELN”.

Compartimos con Vargas que se hace fundamental un avance en el desarrollo de la agenda pactada, sin más dilaciones ni vacilaciones.

  1. ¿Paz territorializada?

Confusa la declaración del Comisionado de Paz, Otty Patiño, quien aseguró que la Paz Total puede ser territorializada.

Para el comisionado es posible conciliar las mesas nacionales con los diálogos regionales, sin embargo, no dio mayores detalles al respecto.

Lo primero es que la Paz Total, como ya hemos explicado en otras ocasiones, no logra aterrizar en lo teórico como propuesta y no ha tenido impactos contundentes en la desescalamiento del conflicto armado.

Son importantes todos los diálogos que el gobierno emprenda con organizaciones armadas de todo tipo para allanar el camino de la paz, pero mientras no haya una estrategia clara, de carácter nacional, todo intento se diluirá en el tiempo.

Mientras no se desmonte el paramilitarismo ni cambien las condiciones económicas y sociales del país, la guerra persistirá.

Pueden incidir estos procesos en la disminución de la violencia en los territorios, pero las condiciones y causas del conflicto seguirán intactas.

  1. Paz esquiva en la Sierra Nevada.

Durante el mes de enero, las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN) publicaron varios comunicados de compromiso con la paz.

El sociólogo Lerber Dimas reconoció el pasado 29 de enero que, en los hechos, las ACSN han dado muestras de paz que se traducen en tranquilidad para Santa Marta.

Dimas expresó en su cuenta X: “El camino es una paz negociada que devuelva la estabilidad al territorio y que el Estado recupere el monopolio de las armas… La ciudad estaba sumida en el miedo y hemos tenido varios días sin homicidios asociados al conflicto”.

El 24 de enero, el Comando Central de las ACSN informó a través de su cuenta X que “como muestra de voluntad y compromiso… hemos decidido parar toda acción militar en Santa Marta, Ciénaga y La Guajira”.

Esta orden dada a todas sus unidades militares tenía como objetivo garantizar las condiciones para celebrar una reunión unilateral convocada por esta agrupación para el pasado 29 de enero, con la finalidad de destrabar los acercamientos y diálogos con el Gobierno.

La invitación estuvo dirigida a funcionarios de Estado, plataformas de derechos humanos, observadores internacionales y distintos sectores sociales de la región, sin embargo, ningún representante del Gobierno asistió ni se pronunció al respecto.

¿Es conveniente que el Gobierno públicamente anuncie compromisos por desmontar el paramilitarismo y a la vez eluda un acercamiento con una agrupación paramilitar que da muestras de paz?

“Lo que se podía leer en el ambiente y el discurso era descontento. Hubo gente que venía de territorios muy lejanos… que tienen intención de que se materialice una ruta”, expresó a El Espectador el investigador Lerber Dimas, quien estuvo en la reunión.

A Danilo Rueda se le criticó la misma actitud de Otty Patiño: ignorancia total por los conflictos que persisten en los territorios, a no ser que trascendieran en los medios, y una vacilación constante en los intentos de diálogos con las AGC y las ACSN.

Las ACSN reclaman reconocimiento político como organización armada y ni siquiera esto ha evaluado el Gobierno con seriedad.

  1. Nobel de Paz.

El presidente Gustavo Petro fue nominado por el diputado noruego Rasmus Hansson al Premio Nobel de Paz.

No cabe duda de que Petro ha defendido la idea de la paz denunciando el paramilitarismo en sus tiempos como senador, pero también intentando como presidente adelantar procesos de diálogos con varias organizaciones armadas.

Ahora bien, sería una falacia afirmar que la propuesta de la Paz Total sea garantía para asegurarle a Petro tal premio.

La Paz Total tiene sus falencias teóricas y limitaciones, y los distintos frentes de diálogos han tenido más tropiezos que aciertos.

Es prematuro, por lo tanto, pensar en un Premio Nobel de Paz en las condiciones actuales de violencia que vive el país, sin mayores logros sustanciales en términos de seguridad ciudadana y desescalamiento del conflicto armado.

¿Saben quién renunció al Premio Nobel de Paz precisamente por lo que acabamos de plantear?

El militante revolucionario vietnamita Le Duc Tho rechazó el Premio Nobel de Paz al alegar que, pese al acuerdo de paz firmado entre Estados Unidos y Vietnam a principios de la década de 1970, en Vietnam seguía reinando la guerra.

¿Prohibir y no regular?

Previous article

Desmontar el paramilitarismo implica cambiar doctrina militar y política del enemigo interno

Next article
Login/Sign up