Edición 63 - Junio 2011

Campesinos fortalecen La Zona de Reserva Campesina de Inzá

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En diversas movilizaciones de los años noventa, campesinos del sur del país exigían al Estado reconocimiento como actores sociales fundamentales de la sociedad a través de una reforma agraria integral, la cual era desconocida en la constitución Política de 1991. A los campesinos se les consideraba como simples trabajadores agrarios subordinados al mercado capital y no sujetos de derechos ó políticos; esa ha sido una de las grandes equivocaciones de los gobernantes de turno, que con ello han generado grandes brechas de exclusión no sólo en atención pública de los derechos humanos sino también de tenencia de tierra, el motor de trabajo y sustento del campesinado. Hasta el punto que hoy un 4% de la población pudiente tiene más de un 75% de la tierra productiva, y un 93% de la población campesinas, afrodecendientes e indígenas sólo el 6% de esta tierra.

A pesar de esto, el campesinado ganó con su lucha y movilización incidir en la legislación  a través de la ley 160 de 1994 en el capítulo VIII, donde se crearon jurídicamente las Zonas de Reserva Campesina (ZRC), reglamentado parcialmente en decretos como el 1777 de 1996 y fijando los criterios de limitación en el acuerdo 024 del mismo año. Pero preguntémonos ¿Cuáles son los objetivos de las ZRC? y ¿Qué importancia tiene hoy para la clase campesina?

Lo primero es entenderlo como nuestra alternativa de permanencia en el territorio, una herramienta para combatir el latifundio, elemento central de la persistente crisis agraria del país; una apuesta por soberanía alimentaria desde la eficiencia demostrada de la  pequeña propiedad rural en articulación con los centros urbanos, y un camino hacia la construcción de modelos de vida en equilibrio con la naturaleza. A través de las reservas campesinas los campesinos podemos tener acceso a la tierra, estabilizar una economía campesina en función de la producción agroecológica de alimentos, garantizar una protección real de las reservas naturales y obligar al Estado a implementar los planes de desarrollo integral definidos por el campesinado organizado.

Para responder a la segunda pregunta podemos decir que las ZRC basan su importancia como la única figura que en el marco institucional hace un reconocimiento explícito y jurídico del campesinado y su derecho a la tierra. Y es que, a diferencia de las garantías de protección del territorio de los Pueblos Indígenas (Resguardos) y Afro-Colombianos (Consejos Comunitarios), los campesinos no contamos con tal respaldo constitucional.

Las primeras ZRC establecidas se ubicaron en departamentos como Cundinamarca, Putumayo (inactiva), Guaviare, Caquetá y  Bolívar – Antioquia (suspendida en el 2003); en estos dos últimos lugares, liderado por la Asociación Campesina del valle del rio Cimitarra –ACVC-, las hectáreas que la conforman apenas sobrepasan las 800.000 y cubren una población de 75.000 personas promedio, muchas de estas han sido atacadas por gobiernos que ven en estos espacios herramientas que impiden construir el modelo capitalista de explotación actual de recursos naturales; apelando también a la estigmatización de las organizaciones campesinas y sus líderes con la desinformación a la opinión pública nacional e internacional, cuando lo que se intenta no es más que reparar lo que ellos mismos han fabricado. Un ejemplo fue la derogación de la ZRC del Valle del Río Cimitarra en el 2003 durante el gobierno del señor Álvaro Uribe Vélez.

Si bien somos diversos en el territorio también somos comunes y las ZRC permiten identificarnos y construir nuestro propio destino, dando prioridad a la participación y el acceso digno al bienestar, entendido como la satisfacción de las necesidades fundamentales de todo ser humano, tales como alimentación, vivienda, tierra, educación y salud, y el apoyo a nuestros proyectos de vida en el campo. De ahí que hoy, en el 2011, las organizaciones campesinas de Inzá – Tierradentro y Gabriel López en un largo proceso de resistencia y de conciencia de clase campesina en el nororiente del  departamento del Cauca, apoyados desde encuentros como el de Barrancabermeja en 2010 y posteriormente en la participación del Comité de Impulso de Zonas de Reserva Campesina en 2011, han tomado la decisión de proyectarse como una ZRC que abarcaría aproximadamente 80.000 hectáreas y

beneficiarían a más de 20.000 campesinos; esto dentro de la política de Tierras del gobierno Santos, que si bien no es la del todo esperada por el pueblo, es un buen inicio para el fortalecimiento del sector rural.

También se tienen adelantados procesos como los planes de desarrollo campesino y el diagnóstico Rural Participativo, que deben ser actualizados y contextualizados en un nivel regional. Además, la estructura organizativa de la Asociación de Campesinos de Inzá- Tierradentro- ACIT ha permitido consolidar algunos índices institucionales que son parte de los requisitos; aun falta por construir elementos como el CMDR o Consejos Municipales de Desarrollo Rural, pero sólo se logrará a través de la insistencia ante el INCODER y la lucha ante quienes intentan engañarnos y apropiarse de lo que se ha hecho. La Asociación Campesina de Inzá – Tierradentro continúa invitando a quienes haciendo parte del sector campesino en Colombia, así como simpatizantes, a no bajar la guardia por nuestra visibilización; llamamos a los universitarios, los obreros y demás sectores a acompañarnos y generar unidades, por la transformación social y la defensa del territorio.

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