
En la pasada entrega habíamos explicado someramente los aspectos sociales y ambientales que se desprenderían de la innecesaria obra que tanto le interesa al actual gobernador. Para ampliar la información en lo concerniente al aspecto ambiental del Túnel de Oriente, viajé al corregimiento de San Cristóbal en compañía del ingeniero Mauricio Jaramillo y allí, en la vereda Naranjal, pudimos constatar el daño dejado por la construcción del Túnel de Occidente: terrenos con hundimientos severos, pérdida de vegetación, casas con profundas grietas o derrumbadas y, en general, pérdida de trabajos, puesto que parte de la mano de obra campesina tuvo que desplazarse por la merma de las actividades agropecuarias que allí se ocasionaba.
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Recorriendo las propiedades, antaño productivas, pudimos observar una carretera a 200 metros por encima del túnel, con daños severos. La gente de la región, como el señor Antonio Restrepo, el cual labora en un centro avícola, manifestaba desazón y desesperanza, pues con el paso del tiempo ve naufragar sus sueños al notar el hundimiento del terreno a sus pies. "El Simpad y la Concesión Túnel de Occidente estuvieron hace aproximadamente un mes y lo único que nos dijeron fue que teníamos que salir del sitio en que nos hallábamos, sin darnos ninguna alternativa. Aseguraron que los daños observados se deben al invierno y a una falla geológica que nos está afectando de alguna manera", aseguró con tristeza el entrevistado.
Lo anterior se lo afirmaron no sólo a él sino a varios propietarios de la zona, como por ejemplo a don Iván Velásquez, el cual también tiene seriamente dañada su casa de habitación. "Nos dijeron que el invierno principalmente nos ha afectado y que la tierra misma tiene un problema geológico, y que para nada ello se debía a la construcción del túnel". Pero la verdad es que éste pasa 150 metros por debajo de su propiedad, la cual nunca había presentado los problemas que ahora surgen, después de 5 años de haberse entregado la obra.
Estas visitas que hace el Simpad y la Concesión Túnel de Occidente obedecen a lo que en lenguaje de guerra se llama control de daños, esto es, van a la población, toman atenta nota del daño y lanzan unas proclamas públicas que desdibujan lo que en el terreno se observa, para de esta manera impedirle a las comunidades que adelanten acciones legales o de hecho y así cumplir, sin cumplir nada, el mandato legal de atender las consecuencias causadas por cualquier obra que haga el municipio respectivo o la nación.
"Es increíble cómo los ingenieros olvidaron la ingeniería", espetó con cierta ironía Mauricio, después de escuchar atentamente a estas personas, pues "se les olvidó el daño que hace el agua al lavar la tierra, cuando esta por cualquier razón sale de su cauce natural, generando vacíos que después conllevan a los hundimientos en verano". Claro, la falta de conciencia del empleado oficial que sigue fielmente el guión que los detentadores del poder le ordenan seguir, lleva al mercenarismo insulso y antipopular. "Qué bueno sería que la gente de Santa Elena conociera de primera mano estas afectaciones para de esta manera tener la conciencia necesaria y dar la pelea hasta las últimas consecuencias", complementó Mauricio.
Consideraciones generales y caminos por recorrer
Regresando al tema que nos ocupa, la obra del Túnel de Oriente, de 8200 metros, tiene a los precios actuales un valor cercano a los 800 mil millones de pesos, lo cual en realidad podría ser apenas un acercamiento a la cuota inicial de la obra. Esto es válido afirmarlo después de mirar retrospectivamente los megaproyectos realizados en la ciudad, tales como el Metro de Medellín, el cual salió costando cuatro veces el valor inicial de US$650 millones de dólares. Mauricio Jaramillo anota que estos túneles en Europa han tenido unos sobrecostos de hasta el 1000%, lo cual significa que fácilmente esta megaobra, por las complicaciones que lleva aparejada, puede llegar a sobrepasar los $ 8 billones (8 millones de millones de pesos), es decir, un verdadero carnaval del dinero. Quizás eso explica el lema de la Gobernación de Antioquia: "Manos a la obra", pues todo indica que les va a ir muy bien.
¿Qué sucedería entonces con las rentas del departamento? Pues quedarían pignoradas no se sabe por cuántos años, y se sumarían a la hipoteca de las otras rentas debido al pago del Metro de Medellín. Eso significa abandono de otras regiones, desmejora del nivel de vida de la población antioqueña puesto que tras esta inversión, con toda seguridad, se vendría el derrame de valorización a todos los paisas y de pronto a todos los colombianos, si por conveniencia la denominan obra de interés nacional.
¿A quién favorecería el túnel? Mauricio aclaró que por el túnel se tendría un movimiento de vehículos de mediano tonelaje y que no recibiría camiones grandes, que serían los que deberían puntear la lista de beneficiarios tanto por el deterioro de la capa asfáltica que ellos causan como por el consumo de combustible. Asimismo el ahorro en tiempo sería de sólo 15-20 minutos aunque la gobernación asegura que "con el túnel de Oriente ganamos todos", y que el ahorro de tiempo sería de 28 minutos, respecto de las vías que actualmente están funcionando. Pero el costo del peaje por vehículo, a precios de hoy, sería cercano a $15.000. Terminen de sacar ustedes mismos la conclusión.
Es importante reafirmar que el túnel se convierte en un drenaje del nivel freático, dejando afectadas las especies vegetales y animales; en resumen, desangra el acuífero de Santa Elena y 30 quebradas más, y como todo en el planeta es sinérgico, pues probablemente tendríamos otros dolores de cabeza relacionados con acueductos veredales, manejo de cultivos, derrumbe de viviendas, deterioro de la capa vegetal y de la calidad del aire: Medellín perdería uno de sus pulmones verdes.
A la fecha, el único estudio de impacto ambiental no ha sido tenido en cuenta, además de no haberse hecho otros estudios con alternativas de trazados para determinar cuál sería el menos dañino al medio ambiente. A lo anterior se suma la ordenanza departamental del 30 de diciembre de 2010 que aprobó vigencias futuras en el afán de la gobernación de dejar el presupuesto amarrado, aunque de acuerdo a una reciente ley, ello está prohibido. Por eso, tanto la comunidad como el representante del Polo Democrático pretenden demandar esta última. Se nos presentan pues varios escenarios para la lucha: la denuncia escrita, la calle y los tablados judiciales, para impedir de una vez y por siempre esa pretendida obra, cuyos únicos beneficiarios tienen que buscarse en la administración de "Manos a la obra".