Ambiental

Porvenir II: ¿desarrollo o espejismo?

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Por Juan Alejandro Echeverri

San Luis todavía es un pueblo: puede recorrerse de un extremo a otro caminando; aquí, las pocas calles planas son las que conectan una pendiente con otra, cuando no subes, bajas. Da la impresión que el pueblo siempre está despierto, pero es más ruidoso al caer noche; no importa si hay sol o hay luna, a cualquier hora pueden verse sombreros y pantalonetas; los conductores estacionan sus carros sobre la señal de prohibido parquear, los niños montan bicicleta en el atrio, y el Alcalde cruza el parque, de parrillero y sin casco, en una moto.

Aproximadamente 16.000 personas (la mitad en el casco urbano y la otra mitad en 49 veredas) habitan este municipio, ubicado a 126 kilómetros de Medellín, autodenominado la perla verde del Oriente Antioqueño por la abundancia de vegetación y fuentes hídricas que lo flanquean.

En San Luis, donde alguna vez el Frente Carlos Alirio Buitrago del ELN, el MAS, el Frente IX de las FARC, el Bloque Metro y el Cacique Nutibara sembraron el terror, hoy reina la tranquilidad. Oscar Mejía, director de la emisora Manantial Stereo, manifiesta que la población enterró el capítulo de la guerra y fue capaz de volver a sonreír. “La gente no dice soy víctima de la violencia, sino fui víctima de la violencia”.

El postconflicto ha traído paz al municipio, pero las altas cifras de empleo informal producto de la escasa oferta laboral, los limitados presupuestos públicos destinados a la inversión social y las necesidades básicas insatisfechas en la zona rural, son problemáticas que angustian a los sanluisanos.

Salvavidas energético 

Diego León Ramírez, director de la Secretaría Agroambiental y de Turismo, admite, sin ningún pudor, que “el Estado es incapaz, por sí solo, de sostener su población. En estos municipios tan rurales hay altos índices de necesidades insatisfechas. Los dineros que traslada el Gobierno Nacional a los entes territoriales es insuficiente para todo lo que hay por hacer”.

Así las cosas, los megaproyectos de infraestructura, financiados con inversión privada, seducen a las administraciones municipales prometiéndoles impulsar el desarrollo y generar recursos que remedien las deficiencias presupuestales.

La riqueza acuífera ha convertido al Oriente Antioqueño en la diana de los proyectos hidroeléctricos. El 73% de la energía que consume Antioquia y el 29% que consume el país, la genera el Oriente Antioqueño. Según un mapa diseñado por la investigadora Nathalia Ávila, hasta el 2016, en el territorio habían nueve grandes y pequeñas centrales hidroeléctricas activas, cinco se encontraban en construcción, 18 tenían licencia ambiental o concesión de aguas, 12 estaban en trámite de licenciamiento y cuatro fueron negadas.

Porvenir II es uno de los proyectos hidroenergéticos cuya construcción fue aprobada por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA). El embalse, que tendrá influencia directa en los municipios de San Luis, San Carlos, Puerto Nare y Caracolí, planea inundar 27 de los 140 kilómetros del río Samaná Norte, ocupar 1.075 hectáreas (975 para la represa y 100 para obras complementarias), y generar 352 megavatios, es decir, 63% de lo que genera el embalse de Guatapé y el 15% de lo que generaría Hidroituango.

Los detractores del proyecto aseguran que la concesión de la licencia estuvo permeada por irregularidades institucionales. El 23 de diciembre de 2015, Alejandro Franco, uno de los integrantes del equipo técnico designado por la ANLA para dar un concepto sobre la viabilidad de Porvenir II, concedió una entrevista a la W Radio en la cual aseguró que los “impactos sobre la cuenca y sobre la población, de acuerdo a la valoración que se había hecho, no podían ser mitigables con las medidas de manejo propuestas por la empresa”, por lo tanto consideraron inviable la hidroeléctrica.

La fecha estipulada para entregar el informe (octubre del 2014) coincidió con la época en que vencían los contratos del equipo técnico. Una vez comunicado el reporte, los contratos no fueron renovados. Meses después, a pesar del concepto negativo, la ANLA otorgó la licencia ambiental el 13 de febrero de 2015 y la ratificó el 19 de junio del mismo año mediante la resolución 0726.

Desde mucho antes el desarrollo quiso represar el Samaná. El 7 de noviembre del 2012, la ANLA negó la licencia ambiental al proyecto hidroeléctrico Porvenir I que pretendía construir un embalse en inmediaciones de la autopista Medellín-Bogotá. El Estudio de Impacto Ambiental presentado por la empresa Integral S.A, misma que solicitó la licencia para Porvenir II, no contenía la información suficiente según la entidad gubernamental.

¿Qué propone la empresa?

Celsia, filial de Argos responsable de construir la represa Porvenir II, reconoce que el proyecto trae consigo impactos ambientales (modifica el ritmo biológico del ecosistema) y afectaciones sociales (cambio en la actividad productiva de las personas que dependen del río y el desplazamiento de las 48 familias, identificadas por la empresa, que viven en los predios requeridos).

Sin embargo, Celsia ha elaborado un Plan de Manejo Ambiental que contempla las medidas enfocadas a mitigar y compensar los impactos. Dicho plan incluye una serie de programas: presión migratoria: pretende prevenir los impactos provocados por la llegada de nueva población; fortalecimiento de organizaciones comunitarias: orientado a potenciar la capacidad organizativa de las comunidades; plan de compensación ecológica: formulado para proteger y reforestar 5.600 hectáreas; programa de empleo: enfocado a ofrecer cursos gratuitos de formación y capacitación en alianza con el Sena (se estima que el proyecto generará 2.400 empleos directos y 2.700 empleos indirectos).

Este año, 1.133 personas han asistido a las 33 reuniones organizadas por la empresa para socializar el Plan de Manejo Ambiental. También se han puesto en marcha los proyectos de inversión social que por ley deben destinar a las comunidades. Hasta el momento Celsia realizó tres jornadas de salud, entregó 1.406 kits escolares, acompañó el desminado humanitario en ocho veredas de la zona de influencia en San Luis, y reformó 10 escuelas veredales (tres de San Luis, cinco de San Carlos, y dos de Caracolí).

Mauricio Jiménez, gestor social del proyecto, explica que “el foco de Porvenir II no solo es producir energía, sino generar desarrollo en alianza con muchas otras entidades y reducir esas brechas de desigualdad manifiestas en esta región”. Según Jiménez, a finales de año, Celsia deberá seleccionar el contratista responsable de construir la represa, quien tendrá 60 meses de plazo para entregar la obra.

Amores y odios

Las casas de la vereda La Cristalina, en San Luis, desafían la ley de gravedad. La mayoría hechas de madera, una pegada a la otra, sobre la ladera de una montaña. En ellas viven 43 familias que subsisten de la pesca, la minería, y la extracción de madera.

Luis Ángel Mazo está parado en una silla intentando arreglar el circuito eléctrico de un plafón. Lleva una desteñida pantaloneta gris y un poncho manchado que cuelga de su hombro derecho, nada más. “La gente dice que mejor si eso no resulta. Porque si uno no puede trabajar la tierra…”, me mira y se ríe como burlándose de su propia desgracia.

Aun sin estar finalizado el proyecto, los habitantes de La Cristalina se consideran afectados. Desde que Celsia inició los censos para determinar cuántas personas dependen económicamente del río, “hemos visto bajar cientos de personas a miniar, cosa que no se veía antes”, cuenta Jhon Nelson Cardona, presidente de la Junta de Acción Comunal.

El presidente agrega que “la verdad no nos hemos imaginado esto inundado. Ellos llegan con sus propuestas, pero nunca escuchan las propuestas que nosotros tenemos y lo que nosotros quisiéramos. Una vez un señor propuso en una reunión que no nos dieran plata; que cada campesino, o cada persona afectada por este proyecto, tuviera una acción en la empresa o recibiera una mensualidad mientras funcione el proyecto. Lo único que nos dio fue risa, incluyendo a los de Celsia”.

Cuando llega su turno, Luis Guillermo Zapata, otro líder de La Cristalina, frunce el ceño y cada tanto sonríe… embriagado de impotencia y preguntas sin respuesta:

“Este debiera ser el momento que, a las personas que vivimos en el área de influencia, ya nos hubieran planteado un proyecto de vida. Hasta el momento, hemos enfrentado a los propietarios del proyecto solos; no hemos tenido ninguna entidad que nos acompañe, ni la Defensoría de Derechos Humanos, ni la Defensoría del Pueblo, ni el Gobernador, ni ninguna administración pública se ha puesto al frente de nosotros. No hemos tenido la posibilidad de sentarnos con el Gobernador a decirle ¢señor, esto es lo que nosotros queremos con el proyecto¢, no hemos tenido la oportunidad de sentarnos con el Presidente de Celsia y presentarle nuestras inquietudes. Nos han negado reuniones. Cuando los campesinos hacemos las preguntas en las reuniones, apagan las cámaras. Es muy triste lo que piensan hacernos a nosotros…”.

“Las personas cuya actividad económica está ligada al río y hayan sido incluidas en el censo hecho por Celsia, serán notificadas, a través de una carta, a partir de septiembre. La empresa estudiará cada caso para definir la compensación correspondiente y compensará a medida que vaya generando el impacto”, así lo afirmó Mauricio Jiménez.

Sin embargo, la versión de Guillermo no concuerda con la del funcionario: “ellos nos ofrecen un salario por oficio, por cada año que hemos trabajado. Un salario por todo el año, muy triste. Nos explican que si la persona hace dos actividades, nos dan un salario por oficio; y si la persona ejerce directamente una sola actividad, nos dan dos salarios por oficio. Yo les dije que me llevaran a una parte donde ellos vivieran con eso. Me parece muy mal hecho, eso no fue lo que nos dijeron antes. Si eso no lo hubieran dicho antes, las licencias ambientales no se las habían dado. Porque todos nosotros nos hubiéramos opuesto. Otro compromiso de ellos es que las personas vivan informadas. Vinieron a socializar el Plan de Manejo Ambiental, y si yo le pregunto a un campesino qué fue lo que dijeron, no saben nada”.

Guillermo sonríe, como si esperara que le diga algo. Menciono las reformas que le hizo Celsia a la escuela y me interpela:

“A comparación como la teníamos, está muy bonita. Pero que no vayan a pensar que con eso nos van a comprar. No quiere decir que estemos felices con el proyecto. En el 2013, ellos nos llevaron a una asamblea general para que aprobaran la licencia ambiental, fueron aproximadamente 2.500 personas. En este momento, si tiraran este proyecto a votos, lo tumbaríamos por las mentiras que ellos viven diciendo. Ellos plantean un futuro para ellos, ¿dónde está el futuro de los campesinos?”.

Mientras que Porvenir II inunda de pesadumbre y desesperanza a los habitantes de La Cristalina, en el corregimiento El Prodigio es una luz de esperanza. Este último se vislumbra como centro de acopio y de operaciones, además, por su ubicación geográfica, podría convertirse en paso obligado para llegar al lugar donde Celsia construirá el muro de contención que superará los 140 metros.

De noche, el ladrido de un perro o el mofle de una moto son los encargados de quebrar el silencio en El Prodigio. A pesar de ser habitado por 800 personas, el corregimiento parece un pueblo fantasma como esos donde hay parques infantiles sin infantes. El Prodigio fue blanco de dos tomas guerrilleras hace más de una década, tiene sobrepoblación de drogadictos, y aquí, en palabras de Guillermo, “no hay ley”.

El Gobernador de Antioquia y el Presidente de Celsia visitaron El Prodigio hace dos meses. Luis Pérez manifestó su apoyo a la hidroeléctrica siempre y cuando Celsia se comprometiera a pavimentar la vía que de Monteloro (al borde de la autopista) conduce a El Prodigio. También anunciaron la construcción de un comando y una base militar. “Yo les reproché, nosotros no tenemos derecho a que nos defiendan la vida porque no tenemos plata, a ellos (funcionarios de Celsia) los van a cuidar porque son empresarios”, dice ofuscado Bernardo Ramírez, habitante de la zona.

Además de ser la presidenta de la Junta de Acción Comunal de El Prodigio, Orfilia Hoyos es propietaria de un hotel donde está ubicada la oficina de quejas y reclamos de Celsia, y donde se hospedan los trabajadores de la empresa. Ella cree en cada palabra que pronuncia. Es de contextura gruesa y habla de Porvenir II como si tuviera las respuestas aprendidas de memoria:

“El proyecto es como una bendición. El 90% queremos a la empresa. Muchos dicen ¢nos van a desplazar¢, pero los que viven en ese cañón, viven aburridos allá. ¿Cuántos se han muerto esperando que esa empresa llegara para poder salir de esos cañones? La esperanza de nosotros es que llegue la empresa a ver si hay empleo. Esto es muy solo, y el empleo está duro porque las fincas aquí son de grandes terratenientes”.

Orfilia se ofusca solo con pensar en los detractores del proyecto y, por supuesto, desacredita todos sus argumentos: “¿que se acaba la diversidad? Gracias a Dios aquí tenemos mucha clase de animalitos y mucha clase de planticas que no solo el río Samaná las tiene. El impacto ambiental lo tenemos hace muchos años. Veneno es lo que tomamos nosotros. A los grandes comerciantes de ganado no les importa envenenar las cuencas hídricas”.

Dani Álzate, habitante de El Prodigio, concuerda en todo con Orfilia. El Samaná, dice, no pasa de ser un simple cañón, incluso afirma que ya ni pescado hay: “me parece bueno el proyecto. De un tiempo para acá esto es pura soledad, no se ve plata por ningún lado. Al paso que vamos la gente debe irse porque de qué van a vivir aquí. La hidroeléctrica va generar empleo, los que se oponen son gente que ya tiene lo de ellos y no les interesan los pobres”.

Apoyo “total”

Dejad que las inversiones vengan a mí: pareciera ser ese el lema de la Administración Municipal de San Luis. José Maximino Castaño, alcalde del municipio, no titubea, su respaldo a Porvenir II es total: “estos proyectos hidroeléctricos, bien sean represas o pequeñas centrales hidroeléctricas, le van a traer mucho beneficio a San Luis. La riqueza que nosotros tenemos son las aguas y debemos aprovechar esa riqueza. No tenemos otra alternativa”.

Al ponderar los impactos y los beneficios de la represa, Maximino no duda que los 850 millones de pesos que recibiría el municipio pesan más que las afectaciones ambientales. “Sí, de pronto afectará tres ranas y tres palmas que haya en el cañón del Samaná, pero prima el beneficio de unas comunidades que han estado marginadas y abandonadas a lo largo de la historia, y que el Estado no ha sido capaz de ayudarles ni con vías, ni con vivienda, ni con alternativas económicas. El dinero, producto de las transferencias, tiene destinación específica para saneamiento básico, para el tema ambiental y para educación; eso le da la posibilidad al municipio de liberar los recursos del Sistema General de Participaciones para invertirlos en otros sectores. Los que se oponen al proyecto tampoco proponen otra alternativa”.

Le pregunté si habían invitado a los opositores a un debate, y me respondió que “no hay necesidad porque simplemente es un proyecto de orden nacional. Se hizo una asamblea en San Carlos donde tuvieron la posibilidad de manifestarse quienes se oponían y quienes estábamos a favor. Por eso la ANLA dio la licencia”.

En palabras de Rigoberto Valencia, presidente del Concejo Municipal, la seriedad y rigurosidad de los requerimientos marcan la diferencia entre Porvenir II y otros proyectos hidroeléctricos. El embalse, manifiesta el edil, representa una oportunidad económica irrechazable. “Nosotros tenemos un presupuesto aprobado de doce mil cuatrocientos diez millones. Cada rato se nos quedan proyectos porque no tenemos cinco o diez millones para aportar a una cofinanciación. El Gobierno Nacional necesita producir energía y nosotros necesitamos inversión”.

Muchos reiteran que la producción hidroenergética atenta contra las posibilidades turísticas del municipio, sin embargo, Diego León Ramírez, director de la Secretaría Agroambiental y de Turismo, considera errados estos argumentos y fundados en “radicalismos ambientales”. “Estamos ad portas de iniciar la formulación del Plan de Desarrollo Turístico Local, el cual tendrá un enfoque de naturaleza. De hecho, el plan lo venimos trabajando de la mano con Celsia, porque esa represa, en un futuro cercano, será un punto de interés turístico para la región. El espejo de agua va a quedar abierto al público y pensamos desarrollar ahí diversas actividades”.

El presidente de la Junta de Acción Comunal de La Vereda El Contento, Jhon Jairo López, expresa que su comunidad está optimista y a la expectativa de que Porvenir II traiga consigo inversión social. Además, añade el líder, muchos adultos mayores quieren vender sus tierras y reencontrarse con los familiares que no retornaron a la vereda una vez finalizó la época de la violencia.

No obstante, la compra de predios preocupa a Jhon Jairo: “ha faltado mucha claridad, ya sea porque no tienen los estudios de cuánto vale cada predio, o porque las comunidades valoran mucho más la tierra de lo que la empresa piensa. Nosotros valoramos mucho nuestra tierra, en muchos aspectos, no solamente como un bien material sino como un bien sentimental”.

La compra de predios depende de un manual de valores elaborado por la comisión tripartita, integrada por un representante de los propietarios (escogido el 14 de mayo de 2016), un representante del Instituto Geográfico Agustín Codazzi y un representante de Celsia. Hasta que el Ministerio de Minas y Energía no apruebe dicho manual, la empresa no puede comprar los predios. Según afirmó Celsia, la comisión aún no ha determinado los valores.

Un “museo vivo” en peligro

“Es un viaje cósmico”. Así describe Miguel Echavarría los cinco recorridos hechos por el único río que permanece libre en Antioquia gracias al conflicto armado. Ambientalistas como Miguel promueven la producción energética que utiliza los recursos naturales sin afectar el ecosistema; y denominan las hidroeléctricas como una técnica arcaica, entre otras cosas, porque la descomposición de la materia orgánica inundada genera grandes cantidades de gas metano, uno de los componentes causantes del calentamiento global.

Este no es el único motivo de Miguel para oponerse a Porvenir II. “En el último viaje descubrimos unos pepinos cársticos, la materia prima para producir cemento. Tienen forma de pirámide y son totalmente porosos. Están ubicados en el borde oriental del río Samaná, a quinientos metros de donde va ser el muro de contención de 140 metros de altura; creo que el agua sube como 120 metros. Estamos hablando de 400 pies de agua, una presión la hijuepucha sobre una parte que tiene túneles y cavernas. Es como hacer una represa donde hay un sifón. No uno, pero si muchos. Toda la cordillera del frente, donde va empalmar el muro, es una montaña kárstica. La zona cárstica es conocida en el mundo por tener ríos y aguas subterráneas, esa represa no les va llenar”.

Le pregunto si guarda la esperanza de que Porvenir II eche para atrás. Me responde que efectivamente “se va echar para atrás. Si lo hacen Celsia se quiebra, porque no les va llenar, se va ir el agua. Ellos no pueden poner una base de cemento de treinta kilómetros de ancho. Estoy salvando a Celsia de una quiebra”, responde con un español accidentado.

En el último viaje, al cual Miguel hace referencia, también participó Saúl Hoyos, quien advierte que existe literatura científica donde se menciona que 100 represas en el mundo, construidas sobre zona cárstica, han tenido grandes problemas de filtración de agua. Asimismo, el biólogo botánico de la Universidad Nacional recalca la belleza y riqueza biológica de este corredor interandino: “las especies de reófitas que hay en el Samaná son una vegetación muy especial y adaptada a las orillas. Las hojas tienen una característica alargada, los arbustos o árboles tienden a ir a favor de la corriente, tienden a ser inclinados. En este sector creo que tenemos aproximadamente unas 50 especies, y de ellas no sabemos cuántas en total son nuevas, podríamos estar hablando de 8 o 10 especies nuevas para la ciencia que antes de este trabajo no se conocían”.

Por otra parte, Hoyos lamenta las implicaciones socioculturales y el potencial turístico desaprovechado con la construcción de Porvenir II: “se han encontrado yacimientos arqueológicos, petroglifos, ollas, tumbas… Estaríamos enterrando no solo un patrimonio ecológico, sino un patrimonio arqueológico. Hay una historia que no estamos permitiendo que nuestros hijos conozcan. Estamos proponiendo desarrollar el primer geoparque del país, porque ese es un museo vivo. Ojalá los dueños de estas empresas nos escuchen y se den cuenta que podrían desarrollar un geoparque con energías alternativas, senderos para avistamiento de aves, canotaje, kayak, se podría involucrar a la comunidad y los campesinos para que haya un desarrollo sostenible desde la conservación”.

Algunos opositores al proyecto, entre ellos el hidrólogo francés Jules Domine, sospechan que el interés de Argos en el Samaná es reunir todo lo necesario (agua, luz, y material cárstico) para producir cemento. Aunada a esta conjetura, Jules enumera dos argumentos: primero, Celsia nunca ha ejecutado un proyecto como este; segundo; represar el Samaná, al ser un afluente del Río Magdalena, provoca impactos ambientales “hasta en Barranquilla”.

“¿Cómo una empresa apodada la luz verde (porque Celsia es Argos) se permite llevar a la extinción una especie de palma encontrada en el Samaná y nombrada en su honor? ¿Cómo una empresa apodada la luz verde –dice Jules exaltado- va acabar con el último río limpio y libre en Antioquia? ¿Cómo una empresa apodada la luz verde, va transformar en aguas muertas lo que antes era una de las zonas más biodiversas de Colombia? La hidroenergía es una de las técnicas más viejas en el mundo, y ellos dicen que son innovadores… es un chiste”.

La vocación productiva, consolidada en torno al río, también causa resquemor entre la población. Incluso, sostiene Carlos Olaya, integrante del grupo Kavilando, que “la gente dice: el río es mi patrón”. Otros, como el psicólogo social Nelson Duque, ponen en entredicho los discursos a favor del desarrollo, al plantear que las alternativas económicas propuestas por las empresas no dejan en iguales o mejores condiciones a los afectados.

La falta de planeación, asegura Nelson, cega las administraciones municipales y les impide contemplar otras alternativas de desarrollo. “Aquí hay un problema grave de planeación. No hemos planeado el tema de los ríos y las cuencas. Hoy están expuestas al mejor postor. Yo veo aquí un problema serio en los municipios, corremos el riesgo que de afuera vengan, nos digan qué hacer, y nos planeen el territorio”.

Bayron Marín Duque estuvo a punto de enfilarse en la guerrilla. Sabe que se siente ver morir a un tío… a un amigo. Cuando explotó la Alcaldía todavía estaba muchacho. Recuerda que los comandantes guerrilleros iban al colegio y pronunciaban predicas marxistas. Soportó veinte días sin luz. Hace 17 años nadie podía salir a la calle después de las seis de la tarde y él tampoco salía. Después de todo, volvió a sentirse libre.

Como si se tratara de una peste, Bayron cree que con la construcción de Porvenir II San Luis quedará en manos de seis personas, volverá la violencia, quienes retornaron y nuevamente deben desplazarse serán revictimizados, y, peor aún, se acabará la libertad. “Para mi desarrollo es enseñarle al campesino a cultivar técnicamente, enseñarles el comercio, enseñarles cómo deben administrar sus cosas, enseñarles cómo deben de manejar el dinero. Darle la vida al campesino, pero aquí lo quieren es sentar. Usted le da 10 millones de pesos a un campesino, y él se sienta a comerse o beberse los diez millones. Cuando menos piensa está peor de lo que estaba… ¿Para que un desarrollo así? Si van a salir adelante los que están adelante siempre, y los que están atrás van más para atrás”.

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