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La agroecología como pilar de lucha del Coordinador Nacional Agrario

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Por: Juan Alejandro Echeverri y Ana Sofia Ramírez

En tiempos de una crisis climática global cada día más evidente e innegable, ha tomado fuerza un consenso en la ciencia: las prácticas agrarias agroecológicas son capaces de enfriar el planeta. En el marco de la VIII Asamblea del Coordinador Nacional Agrario (CNA) desarrollada entre el 17 y el 21 de noviembre en la Finca Tierra Prometida, ubicada en Pailitas, municipio del Cesar, Periferia habló con Santiago Gómez sobre la implementación de esta forma de producción ecológica en su región.

La experiencia de este joven campesino del Oriente Antioqueño, escuelante y mentor de la Asociación de Pequeños y Medianos Productores del Oriente Antioqueño (ASOPROA), ofreció luces sobre los retos y la pertinencia política que tiene la agroecología para el CNA; organización que optó por hacer su actividad más importante en un territorio de 6.286 hectáreas recuperadas hace 8 meses por más de 90 familias campesinas.

Periferia: ¿Por qué es importante hablar de agroecología en la VIII Asamblea del CNA?

Respuesta: Toma todo el sentido hablar de agroecología en este espacio porque estamos en una zona donde la tierra ha sido acaparada por el latifundio palmero, y nuestra propuesta como CNA tiene como elemento central la lucha contra el latifundio y la monocultura

Periferia: ¿Qué retos identificás en el asunto de la agroecología al interior del CNA?

Respuesta: La agroecología se viene haciendo desde hace muchos años. Para nosotros no es un asunto académico netamente, como lo están haciendo ver ahorita algunas plataformas que se han creado en los últimos años.

En ese sentido, hay una cosecha importante de procesos agroecológicos al interior del CNA. Uno de los retos es tratar de aglutinarlos para lograr masificar esta propuesta, tomando en cuenta que el CNA tiene 36 propuestas de Territorios Campesinos Agroalimentarios (TECAM), donde es necesaria la agroecología; no para cambiar las condiciones de vida de la gente, sino para cambiar el modelo que fundamenta sus bases desde el agronegocio y que va marcando los modos de vida campesina.

Periferia: ¿Por qué puede ser tan difícil masificar la práctica agroecológica?

Respuesta: Yo creo que no es difícil. Lo que está sucediendo es que, como concepto, la agroecología está en disputa. No es difícil. Tenemos experiencias hermanas en América Latina que han logrado en algunos años masificar una apuesta agroecológica, que tiene que ver con los saberes campesinos, no con implementar netamente perspectivas tecnológicas académicas. Y eso ya lo venimos haciendo.

Siento que hay una posibilidad de materializar la agroecología inclusive hoy aquí en una tierra recuperada, donde vamos a lograr implementar procesos agroecológicos con mucha más fuerza porque es tierra propia, y podemos decir no al agronegocio, no a la monocultura, y establecer procesos agrodiversos, soberanos, autónomos en términos de producción de alimentos.

Periferia: ¿Podemos afirmar que, en esa disputa conceptual de la agroecología, el agronegocio y el gran capital también han intentado apropiarse de esta práctica?

Respuesta: Totalmente. Ahorita hay una tendencia de llamarle agroecología a procesos más de agricultura orgánica que no tienen algo que sí planteamos que es necesario, y es la dimensión social de la agroecología, que significa dar acceso a los alimentos.

Hay discursos alrededor de la agricultura orgánica que siguen elitizando el acceso a los alimentos libres de agrotóxicos. Nuestra apuesta es por cosechar, producir alimentos, pero de acceso. Si la gente va a un mercado y encuentra una lechuga en 5.000 $, pues sigue comprando la de 1.000 $. Entonces ahí hay una función social, a eso es a lo que nosotros le apostamos: a que la agroecología sea de acceso, que nos podamos cambiar, que no solo pueda consumir la gente que tiene conciencia o que tiene plata para ir a comprar, sino que el campesinado organizado del CNA pueda cambiarse a comer alimentos libres de venenos y alimentos sanos.

Periferia: ¿Cuáles serían los otros aportes de la agroecología para atacar la multicrisis que vive el campo colombiano, y que ayer se expusieron en el segundo día de trabajo de la Asamblea?

Respuesta: Fue una discusión que tuvimos en una de las mesas. Cambiaría esa forma tan extractiva de relacionarnos con la tierra. Esas dinámicas del agronegocio nos ponen en una dinámica de no cuidar la naturaleza, sabiendo que es lo que nos permite producir alimentos.

La agroecología nos permitiría rescatar saberes campesinos. Ayer hablábamos también de identidad campesina, una gran causa de la pérdida de nuestra cultura es ese modelo de desarrollo rural que monetiza la vida, que descampesiniza y que nos pone en unas lógicas de dependencia muy complejas.

Periferia: ¿Qué tipo de saberes, por ejemplo?

Respuesta: El cuidado de los suelos, el cuidado de la agrobiodiversidad. Echar venenos de amplio espectro para producir alimento es criminal. Producir agroecológicamente es cuidar la naturaleza. Es entender que un modelo que no es diverso, no va a avanzar. Que un modelo que se dedica a la monocultura, siempre va a ser dependiente de insumos de afuera.

La cultura de cuidar las semillas, de cosechar semillas, de sembrar semillas, de compartir semillas, porque esa es una de las problemáticas que tenemos, la dependencia de las semillas y los insumos. Y encontrarnos alrededor de los procesos de gestión de las semillas, de los bioinsumos, eso hace parte también de nuestra cultura. Esos lazos de afectos comunitarios que se dan también alrededor de las prácticas agrícolas que están en esa lógica agroecológica.

Periferia: ¿Por qué el agronegocio logra imponerse sobre el campesino de una manera tan masiva y fácil?

Respuesta: El modelo es muy hegemónico, y desde los años 60 se instala en el país por medio de la institucionalidad. En el Oriente Antioqueño, el Plan Departamental Agropecuario, el Plan de Extensión Agropecuaria, instalan dinámicas sobre la gente y sobre los territorios, imponiendo qué sembrar, cómo hacerlo, con qué insumos, con qué semillas, eso nos pone en una dinámica de dependencia en la que la gente no tiene de otra que adherirse a esta dinámica.

Periferia: Además se nos ha hecho creer que sin plaguicidas y sin químicos no se puede cultivar…

Respuesta: He escuchado en esta Asamblea que es difícil cambiarnos a lo agroecológico, pero tenemos experiencias en América Latina que ya nos han dicho que sí se puede, inclusive aquí en Colombia. El reto es articularnos otra vez a los procesos de la naturaleza y apostarle a que sí es posible hacer agroecología a gran escala. Sobre todo en lugares como Tierra Prometida, con ecosistemas tan abundantes, yo creo que es sumamente posible y más que posible, necesario.

Pasar del agronegocio a la agroecología, implica pasar de ecosistemas muy simples, ecosistemas de colonización, y caminar hacia ecosistemas más diversos, ecosistemas de cosecha, donde sea la misma naturaleza la que nos va a ayudar, mediante sus dinámicas ecológicas, a echar adelante procesos más masivos de agroecología.

Periferia: Y los que dicen que sería imposible pensar la agroecología en términos de grandes extensiones porque su naturaleza es de baja escala…

Respuesta: Lo que pasa es que es difícil salir de la lógica del agronegocio. Porque no podemos negar que logra producir una gran cantidad de alimentos, y ya sabemos cómo, para suplir una necesidad en las grandes ciudades. Pero sí es posible, ya lo venimos haciendo.

En estas tierras, es sumamente posible. Lo vemos acá, a pesar de que esto es una finca donde había palma y ganadería, el mismo ecosistema nos está diciendo que sí se puede. Yo veo yuca. maíz, anón, árboles grandes, guanábana. Yo creo que es necesario avanzar de la mano de la naturaleza a esos procesos de transición agroecológica.

Periferia: ¿La riqueza social de una comunidad es directamente proporcional a la biodiversidad de la floresta?

Respuesta: Claro, la monocultura también monoculturiza las prácticas y los modos de vida campesina. Creo que nuestra relación con el ecosistema tiene mucho que ver con la diversidad de prácticas culturales que también tenemos.

Periferia: ¿Cómo han puesto en práctica lo que hemos conversado?

Respuesta: Tenemos varios espacios. En la Asociación Campesina de Antioquia tenemos la escuela de agroecología, pensada para promotores y promotoras campesinas, donde venimos desarrollando una malla curricular basada en esta dinámica. Hemos venido adoptando la agricultura sintrópica, que es una agricultura que nos da posibilidad de aprender del bosque.

Por otro lado, desde Asoproa, hemos avanzado en procesos de promotoría, acompañando, retomando el trabajo político organizativo en las comunidades, porque tenemos muchos retos: una población sumamente envejecida; los jóvenes salieron producto del conflicto armado y toda la disputa minero energética que hay en la región; las viejas y los viejos frustrados resistiendo en el campo, pero también quedan jóvenes con los que estamos tratando de hacer un trabajo para que se puedan quedar en el territorio. Estamos fortaleciendo nuestra cooperativa, procesos de economía propia, frente a una dinámica muy compleja que es el turismo y el emprendimiento, que individualiza totalmente nuestras apuestas productivas comunitarias.

Estamos haciendo cosas muy importantes, siempre acompañando a la gente, haciéndole frente a esa dinámica de algunas organizaciones que se han dedicado a llevarle cosas, pero no a acompañarlas. 

Periferia: ¿Por qué es tan peligroso este discurso del emprendedurismo para las prácticas agroecológicas?

Respuesta: El emprendimiento de la mano del turismo nos está planteando sacar lo mejor de la finca y venderlo. Esa es la misma dinámica del agronegocio: sembrar para vender y luego ir a comprar. Nuestra dinámica campesina es cuidar, sembrar, cosechar, compartir, comer, disfrutar, transversalmente organizarnos.

El emprendimiento nos pone en una dinámica muy monetizada y descampesiniza totalmente, porque perdemos nuestros vínculos comunitarios, la capacidad de relacionarnos entre nosotros, inclusive nuestras relaciones económicas más propias. Nosotros no tenemos emprendimientos al interior de nuestra organización; tenemos apuestas familiares de cosecha, donde nos articulamos, truequeamos, intercambiamos, y hacemos ferias campesinas.

Tenemos unos retos como campesinado: sumar nuestras cosechas para poder llevar nuestro alimento a la ciudad. Nuestra apuesta en este momento es fortalecer, organizar la casa, aglutinar, coordinar regionalmente los procesos de cosecha y lograr que la gente de la ciudad también tenga acceso a alimentos sin veneno.

Periferia: ¿Qué logros y avances identifican en la región gracias a lo que han hecho?

Respuesta: Lo más valioso es que la gente está cuidando las semillas, está cuidando el ecosistema. No podemos olvidar que este modelo de agricultura en el que vivimos inmersos y dependientes tiene un impacto bastante complejo sobre la naturaleza y la diversidad. Cuidar nuestra diversidad genética, nuestra diversidad ecológica y ambiental es cuidar también la vida, porque es la tierra la que nos da el alimento.

Hay unos avances en términos de conciencia. Nuestra apuesta de Territorio Campesino Agroalimentario en el Oriente Antioqueño avanza, la gente dice que sí son posibles otras prácticas, sí es posible sembrar sin veneno, si es posible alimentarnos bien.

Periferia: Así como hay afectación a la biodiversidad, también hay una afectación a la salud…

Pregunta: Totalmente. Muchos de los venenos que hoy se utilizan en Colombia, han sido abolidos en Estados Unidos y en Europa. Cáncer, leucemia, disturbios endocrinos, disturbios en el sistema nervioso central…. son muchas las enfermedades que podemos sufrir alrededor de eso.

Imagínate que tenemos algunos venenos con nombres como destierro, estocada, fulminator, o sea, lenguajes totalmente de guerra sobre la naturaleza y qué decir sobre los cuerpos. Es muy complejo decir que utilizamos venenos para producir la vida. Claro, la naturaleza es la que bioacumula, donde se residualiza gran parte de estos venenos, pero qué hay de las personas que aplican estos venenos.

Hay un reto muy grande y es que nosotros como Coordinador Nacional Agrario debemos hacer un proceso de visibilización de lo complejos que son los agrotóxicos para la salud nuestra, para las especies, para la naturaleza. Y también la necesidad de hacerle veeduría a los entes que regulan estos venenos, porque el negocio está muy bien hecho. A vos te venden un veneno en cualquier parte como si te estuvieran vendiendo un acetaminofén. Hay una reglamentación, que entre comillas se cumple, pero que realmente sí genera un acceso demasiado libre a este tipo de ingredientes complejos para la vida.

Periferia: ¿Por qué a pesar del daño se siguen vendiendo y usando?  

Respuesta: No podemos negar que hay una alta dependencia de estos venenos para realizar las prácticas agrícolas que hoy realizamos. Tampoco podemos negar que hay un poder geopolítico grande alrededor de estas empresas. Las mismas empresas que producen los venenos, producen los medicamentos, bajo el mismo modus operandi: atender síntomas y no las causas reales de lo que nos sucede.

Esta lucha hay que hacerla en masa, todos y todas al interior del CNA porque hay intereses bastantes complejos. Hoy en día no solo importamos los plaguicidas y los agrotóxicos, sino que los producimos. Nosotros en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá [ubicada en cercanías del Oriente Antioqueño] tenemos Invesa; y son empresas que tienen mucho poder.

Ese debate hay que llevarlo desde las bases, pero también a instancias donde podamos hacer incidencia a nivel de políticas públicas. Tenemos que apostarle mucho a la investigación, porque sí hay estudios alrededor del tema, pero se quedan en las instituciones. Eso no sale a la luz pública, y lo que sale muchas veces puede ser amañado. Es una realidad que cuando se conversa con la gente, la gente lo sabe. Lo que pasa es que los niveles de dependencia que ha creado el sistema sobre estos venenos para producir alimentos son bastante complejos y hegemónicos.

Periferia: Hace un momento preguntaba qué le ha aportado la agroecología al proceso y a la región, ¿qué ha cambiado en vos?

Respuesta: Es un tema que me atraviesa demasiado porque al interior de mi familia también hemos tenido problemas de salud. Yo crecí viendo a mi papá intoxicarse con venenos muy complejos, con Furadan, que son unos ingredientes activos, unos organofosforados que pueden causar enfermedades como el cáncer. Aún es difícil porque la economía nuestra ha sido dependiente de estos insumos.

¿Qué ha cambiado? Que ha generado en mí una conciencia de cuidarme, de cuidar la naturaleza, de cuidar a los demás, y también, como militante de las organizaciones sociales, de siempre llevar atravesada en la conciencia y en mi voz la lucha contra los agrotóxicos.

Periferia: ¿Qué resultado esperás que arroje la VIII Asamblea del CNA respecto al tema de agroecología?

Respuesta: Aspiro que podamos articular de manera regional y nacional todas las apuestas agroecológicas que hay en el país; que podamos intercambiar experiencias para fortalecer la territorialidad de TECAM, que es la forma en que podemos seguir blindando los territorios del agronegocio; que quede una mesa consolidada con representantes hombres y mujeres de todo el país, donde podamos definir un plan de trabajo, y ojalá también un presupuesto para podernos mover durante estos próximos cuatro años.

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